miércoles, 29 de julio de 2026

La alegría, su estandarte

ESTAMPA CAUDETANA.   

LA ALEGRÍA, SU ESTANDARTE.

En la mañana de ayer nos visitaron cinco hermanas de la institución religiosa que dio sus primeros pasos en esta Real Villa de Caudete: las Hermanas de la Bienaventurada Virgen María del Monte Carmelo, familiarmente conocidas como «las de Orihuela», por hallarse en aquella ciudad alicantina su Casa Madre.

Tres de ellas son originarias de la gran Indonesia; otra procede de Timor Oriental; y la quinta es de esta Piel de Toro: sor Carmen Hernández, vicaria de la Institución para estas tierras del Levante español, a quien conocí siendo novicia. Traía consigo a las cuatro hermanas con un motivo verdaderamente encomiable: conocer el lugar donde, en las postrimerías del siglo XIX, comenzó a caminar la familia religiosa a la que hoy pertenecen.

Fue, si la memoria no me falla, el 6 de marzo de 1891 cuando la Madre Elisea, considerada fundadora de la nueva institución religiosa bajo la protección de la Virgen del Carmen, junto con otras cinco o seis jóvenes, se consagró al Señor mediante la profesión de los votos religiosos. Nacía así una nueva familia entregada al servicio de Cristo en la persona de los ancianos y de los niños.

Aquellas cuatro religiosas llegadas desde Oriente quisieron conocer el lugar donde comenzó a fluir la vida de su Instituto: el altar de la iglesia de este convento de San José, ante el P. Prior carmelita, P. Cirilo Font, a quien ellas veneran como cofundador.

En ausencia del Prior, las recibió un miembro de esta Comunidad, quien les fue relatando la historia del convento desde aquel lejano 1606, cuando los carmelitas se establecieron en él, hasta nuestros días.

La alegría y el gozo brotaban a borbotones de su interior y se reflejaban en sus rostros, en sus gestos y en toda su presencia.

Sin duda, el Espíritu Santo, que un día las llamó a formar parte de esta familia religiosa carmelita en sus lejanas tierras, y la propia Madre Elisea, cuya causa de canonización se sigue en Roma, fueron quienes avivaron en ellas ese profundo gozo al conocer el lugar donde nació su congregación, puesta bajo el amparo de la Virgen del Monte Carmelo.

Después de visitar el convento se dirigieron a la calle dedicada a la Madre Elisea para contemplar la fachada de la casa donde hicieron el noviciado aquellas primeras hermanas que iniciaron esta hermosa aventura, hoy extendida por cuatro continentes y con la esperanza de dar pronto el salto al quinto, Australia, y también a la China continental.

Recibe mi saludo.


¡¡¡BUENOS DÍAS!!!

29.7.2026. Miércoles. (C. 2.619).

P. Alfonso Herrera. Carmelita.

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