ESTAMPA CAUDETANA.
LOS SENDEROS DEL CANTO.
Una de las acuarelistas que cuelgan sus obras en las paredes del claustro conventual de San José, el Carmen, es Caroline DEEBLE.
Ella es la Comisaria de la exposición y fue quien la presentó el pasado día 2, con motivo de la inauguración.
Entonces nos contó que, con las obras presentadas, los pintores trataban de trasladarnos distintos aspectos de su gran nación, Australia:
los acantilados de sus costas, sus grandes extensiones desérticas, sus animales autóctonos...
Y ella misma, en su obra docente, la que compuso delante de la concurrencia en la mañana del domingo día 3, pintó volando sobre el cielo australiano ejemplares del ave símbolo de Australia Occidental: el Cygnus atratus, el cisne negro.
Hoy puedo decirte que, a través de las dos obras que tiene expuestas y que te presento con mi saludo, Caroline nos habla de los caminos por donde anduvieron los pueblos ancestrales y por donde, todavía hoy, transitan quienes pueblan aquel continente.
Ha titulado sus trabajos SONGLINES 1 y 2.
Hay palabras que, cuando las traducimos, pierden algo de su música.
Eso ocurre con Songlines, una hermosa palabra inglesa que sirve para nombrar los antiguos caminos de los pueblos aborígenes australianos: rutas que no están dibujadas solamente sobre la tierra, sino también en la memoria, en los relatos y en los cantos.
Son caminos que atraviesan el continente y que cuentan, mediante el canto, dónde están los lugares, las aguas, las montañas, los animales y los acontecimientos que forman parte de la memoria de sus pueblos.
Uno podría pensar que son caminos invisibles.
Y, sin embargo, ahí están.
Quizá por eso, cuando estos días camino por el claustro barroco-toscano del convento de San José, el Carmen, y contemplo las acuarelas de esta VIII Bienal Internacional de Pintura a la Acuarela, se me ocurre que también Caroline va dejando sus propios Songlines, sus propios caminos.
No los traza con los pies.
Los traza con los pinceles.
Una pincelada lleva a otra; un color conduce hasta una sombra; una mancha de agua nos hace viajar hasta un paisaje que nunca hemos pisado.
Y allí, suspendida de una de las paredes del claustro, una acuarela llegada desde Australia puede convertirse en eso: en un pequeño sendero de canto que ha viajado miles de kilómetros para venir a encontrarse con nosotros en esta Real Villa de Caudete.
Porque el arte tiene también sus caminos.
Y algunos no necesitan carreteras, ni trenes, ni aviones.
Les basta con que alguien mire.
Y, entonces, comienza el viaje.
Quizá eso sean los Songlines con que nos deleita Caroline:
caminos que alguien cantó para que otros pudieran encontrarlos.
Y quizá una buena pintura, como la de Caroline, sea algo parecido:
un camino que alguien trazó con agua y pigmento para que, muchos años después, otro pudiera perderse por él.
Y encontrarse con las gentes que, desde siempre, poblaron aquellas tierras y que, con el tiempo, recibieron también a gentes venidas de la Gran Albión.
Gracias, Caroline, por mostrarnos los caminos de tu tierra.
Los caminos de Australia.
Recibe mi saludo.
¡¡¡BUENOS DÍAS!!!
8.10.2026. JUEVES. (C. 2.679).
P. Alfonso Herrera. Carmelita.



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