ESTAMPA CAUDETANA.
CAPSICUM ANNUUM.
Anda que sí, CAPSICUM ANNUUM ¿A que lo usas todos los días para llamar a esa planta que tiene una flor tan preciosa, con tipo de vedette en pasarela?
No lo creo. Tú lo que harás será emplear su fruto para muchos preparados en la cocina. Y, por supuesto, no harás ni caso a esos señores que entienden un montón de plantas y que la han bautizado con ese nombrajo tan feo.
Lleva unos cuantos días un tanto aburrida, con las hojas mustias, y no precisamente porque le falten nutrientes, porque yo me preocupo mucho de ella.
Fíjate si me preocupo que la he tenido durante el invierno metidica en mi cuarto para que el frío no la secara hasta las raíces. Sólo la sacaba al alféizar de mi ventana para que tomara el sol cuando aparecía por lo alto del claustro conventual.
Y, claro, he dado en pensar que, a lo mejor, en el reino vegetal acontece como en el humano, que hay tiranteces y envidias.
Y, si así fuera, estaría un tanto justificado por aquello de que mucho dedicarme a otras plantas y nada a ella siendo así que compartimos cercanía y mucho roce.
Y, además. Hasta me ha ofrecido ya dos de sus ricos frutos que me han servido para, cortados en tiras, acompañar a legumbres cocidas haciendo las veces del pan.
CAPSICUM es el nombre científico del pimiento/chile más común del mundo.
Es la especie de la que salen casi todos los pimientos dulces y picantes que consumimos: pimiento morrón, jalapeño, cayena, guindilla, serrano, pimiento de Padrón, etc.
No era conocido a este lado del Altántico hasta que los atrevidos navegantes que acompañaron a Colón nos la trajeron de las américas, más concretamente de lo que más tarde sería México y lugares adyacentes. De lo conocido como Mesoamérica.
Los hay que están llenicos de la capsaicina y, éstos, pican y pican y, algunos, a rabiar.
Hay especímenes que solo duran un año y otros más. El mío ya va caminando por su segundo año.
La baya hueca, su fruto se viste, según su tipo, con ropaje de distinto color, hasta los hay negros como el betún.
Hay unos que se lucen produciendo pimientos hermosos y los hay que no pasan de ser pequeñicos. El mío los da pequeños
Mis pimientos aguantan muy bien el sol pletórico de fuerza que lo visita cada mañana hasta medio día.
Con toda seguridad, el bueno de Colón vería cómo era empleado por los aborígenes en la preparación de sus pitanzas y se los trajo para acá a su vuelta y como resultó ser un correndo, se ha llegado hasta la India donde lo tienen, como aquí en España, de base de su cocina.
La capsaicina, que es lo que pica a las papilas gustativas, resulta que es estupenda para otros usos como los sanitarios. Lo emplean en cremas para uso tópico contra dolores musculares y neuralgias.
A sus bayas los científicos los llaman frutas y los cocineros, verduras.
Espero haber subsanado el despiste y es que, como afirma el refrán tan nuestro:
"Donde hay confianza, da asco".
Esa fruta o verdura, tan válida para multitud de platos de cocina, me lleva a pensar que, como él, la gracia que Dios nos da también nos sirve para toda ocasión y necesidad.
Recibe mi saludo,
¡¡¡BUENOS DÍAS!!!
29.5.2026. Viernes (C. 2.568).
P. Alfonso Herrera. Carmelita.