ESTAMPA CAUDETANA.
NO HACÍAN NADA.
Al contemplar la imagen que ilustra estas letricas ¿ves algo que te llame la atención? Estoy seguro de que no, de que nada de lo que aparece ante tus ojos está fuera de lugar. La luminosidad que fue dejando detrás de sí un sol guapo que estuvo presidiendo todo el día, un día al que se esmeró en inundarlo de luz, en ponerle color y en darle calor, se estaba retirando con todo su poder mientras dejaba, detrás de sí, un poquito de su luz, esa luz con que ha iluminado todo el día y que, ahora, en la vespertina, también lo envuelve todo hasta que la noche con su oscuridad la diga ¡Adiós!¡Vete ya!
Y como, todavía, era tan fuerte y luminosa cuando la manecilla grande del reloj se iba dejando caer suavemente por la pendiente de las 18,00 horas, nada que desprendiera luz la podían toser, porque no hay industria humana que prevalezca sobre el poder de Aquel, el Creador, Dios, que prendió fuego a lo que llamamos sol aún cuando éste haya dejado su cénit muy atrás y vaya ligerico a poner un río de plata en la mar océana camino de las américas.
La irrisión, sí, la irrisión hacían los dos potentes focos encendidos
Foto 1 (Los focos fotografiados desde cerca)
en los ámbitos del polideportivo del Atleta Antonion Amorós porque NO TENÍAN NADA QUE HACER a aquellas horas con la luz envolvente que había dejado detrás de sí el astro que había presidido el día, ¡Un sol de astro!
Tal y como lo estaba viviendo yo sentadico en el corralico del monumento dedicado a la Cruz, donde padeciera Jesús, y a la Madre de Jesús esculpidica en piedra, rezando el Santo Rosario, te lo cuento y, al hacerlo, te lo hago notar.
Buena es la luz que, por inventiva humana, tanto bien y favor nos presta pero si la arrimamos a la luz que el Espíritu Creador de Dios ha puesto en todo lo alto, desaparece.
Recibe mi saludo, mis
¡¡¡BUENOS DÍAS!!!
24.2.2026. Martes. (C. 2.479)
P. Alfonso Herrera. Carmelita.
Nota. Se nos ha metido de sopetón en el predio, un sol que ya va espantando oscuridades y poniendo bueno al tiempo haciendo bueno aquel refrán que afirma:
"En febrero busca la sombra el perro, más al final que a lo primero".
Quizá por eso a los encargados de reajustar el horario de la luminotecnia de la Villa, les ha pescado un tanto desprevenidos. O, acaso, la célula fotoeléctrica que tiene como fin poner orden, haya fallado. Estoy seguro de que los técnicos lo van a solucionar próntamente.