jueves, 30 de abril de 2026

Despiertan los auroros.

ESTAMPA CAUDETANA

DESPIERTAN LOS AUROROS

Qué bien les cae el nombre a este grupo de gente de la Villa, empeñada con entusiasmo en mantener viva la historia del lugar.

Y les cae bien porque aparecen cuando la noche declina y el día comienza a insinuarse con esa claridad primera que anuncia la llegada del sol.

Hubo un tiempo en que esta tradición fue apagándose. Los nuevos horarios de trabajo, otras costumbres, los cambios en la vida diaria y las nuevas formas de ocio fueron dejando en silencio aquello que durante generaciones había sido costumbre querida del pueblo.

La Aurora consistía en reunirse un grupo de vecinos, por lo general gente mayor, para recorrer calles y plazas entonando cantos tradicionales, casi siempre dedicados a la Virgen María de Gracia, patrona de Caudete.

Cantaban también ante puertas de casas señaladas, en esquinas, junto a hornacinas e imágenes religiosas. 

En alguna ocasión llegaron hasta el interior de la iglesia del convento de San José, (el Carmen), donde elevaron sus voces ante la sagrada imagen de la Virgen del Monte Carmelo.

Pero la tradición ha despertado de nuevo.

Así lo anuncia el cartel que hoy puede verse prendido aquí y allá por el pueblo, convocando a quienes todavía sienten que estas cosas pertenecen al alma de una comunidad.

La Aurora viene de muy lejos. No es solo una costumbre religiosa y musical. Es una manera antigua de medir el tiempo, de acompañar el paso de las estaciones y de sentirse unido a quienes estuvieron antes.

Es historia viva de la Villa.

Es vivir enlazados con los antepasados y entregar a los que vienen después un tesoro hecho de memoria, canciones y convivencia.

Aquellos cantos, transmitidos de padres a hijos, forman parte del patrimonio inmaterial de Caudete, y por eso merece aplauso la decisión de recuperarlos. 

Porque conserva la tradición, fortalece la vecindad, mantiene vivas las coplas populares y devuelve al pueblo una parte de sí mismo.

Eso sí, este año llega con una novedad importante.

No será de madrugada para recibir la aurora, sino a las 19:30 horas, en este último jueves de abril y en los dos viernes de mayo.

Cambian las horas, pero no el espíritu.

Y mientras haya voces dispuestas a cantar, La Aurora seguirá amaneciendo en Caudete.

Recibe mi saludo,


¡¡¡BUENOS DÍAS!!!

30.4.2026. JUEVES. (C. 2.543).

P. Alfonso Herrera. Carmelita.

miércoles, 29 de abril de 2026

La protección

ESTAMPA CAUDETANA.

LA PROTECCIÓN.

No sé donde se encontrará ese plantón de oliva y todos aquellos que le siguen en ese surco de una tierra en barbecho, justo delante de un hermoso olivar. 

Tampoco hace falta que se le sitúe geográficamente porque, como sabes, en el ámbito de esta Real Vía de Caudete contamos con infinidad de olivas.

Y, cada año, cuando el otoño está a punto de fenecer, ofrecen al labrador lo mejor de sí mismas, su fruto, las aceitunas, cajitas fuertes donde guardan el oro verde estas plantas. 

Luego, ya en la almazara, bien sea en la de la Cooperativa del Campo San Isidro, bien sea en la de Agulló hermanos, exprimidas mecánicamente sueltan la riqueza de su sangre, riqueza que es oro puro. 

O, mejor que el oro, el soldado con el que cuenta la dieta mediterránea para afrontar una lucha sin cuartel contra los ataques alevosos de la cal y las grasas de baja estopa que andan sueltos por tiendas y mercados y que se introduce en casa dentro de la cesta de la compra. 

Hoy me llegó la foto que preside estas letricas por whatsapp. Una asidua lectora de mis estampas caudetanas ha tenido a bien mandarme esa instantánea. 

Al contemplarla me pasó, posiblemente, lo mismo que le ocurriría al caminante que se topó con el plantón, me fijé en su protector. 

Es sabido que comparten con nosotros, los humanos, toda esta tierra, gran abundancia de roedores: las liebres, conejos y otros. 

Estos mamíferos carrendones se alimentan, ya lo sabemos, de hierbas que tienen a su disposición por todo el terreno. Pero, al parecer, sienten verdadera debilidad por las cortezas tiernas de los plantones de los árboles. 

No hacen ascos ni olivas, ni almendros, ni a pistachos, ni a todo árbol que se levante sobre la llanura. En todos hunden sus incisivos y roen su corteza. 

A veces, como ocurre en las tierras de La Mancha, constituyen verdaderas  plagas y hay que defenderse de ellos a toda costa. 

Una de las maneras de llevarlo a cabo, ya lo ves en la fotografía, es proveerlos de una funda, generalmente de plástico duro, algunos agujereados, como si fueran redecillas, como el que muestra imagen y otros totalmente cerrados. 

Y ese sencillo artilugio fruto de la invectiva humana, ha venido a echar una mano y ¡de qué manera! al esforzado y siempre trabajador hombre del campo, al labrador.

Buena catequesis es esa que nos ofrecen, al alimón, un plantón de oliva y su protector.

Bien nos iría a los seres humanos proveernos de sencillos protectores para afrontar, con éxito, los embates del maligno.

Y, el más efectivo, por ser el más sencillo, Ella, la Madre del Señor que es, a su vez, Patrona del lugar y Madre de los lugareños, la Virgen María de Gracia.

"Un olivo joven necesita una funda; el alma humana necesita amparo".

Hoy, un sencillo protector de oliva, te acerca mi saludo


¡¡¡BUENOS DÍAS!!!

29.4.2026. Miércoles. (C.2.542).

P. Alfonso Herrera. Carmelita.

martes, 28 de abril de 2026

El impala encontró un buen camuflaje.

ESTAMPA CAUDETANA. 

EL IMPALA ENCONTRÓ UN BUEN CAMUFLAJE. 

Mira que paso todos los días delante del jardín de ese chalet que hace semiesquina entre la Avenida de la Virgen de Gracia y la calle Echegaray 

¡Y no me había percatado de semejante explosión de color!

En otras ocasiones me he servido de esa escultura realizada por un artista albaceteño en la que retrata, a las mil maravillas, un animal ungulado de las estepas africanas, a un impala.

Recuerdo que, cuando el invierno apretaba los Rosales de ese jardín, a los que los jardineros, provistos de tijera, habían  metido duramente mano, con anterioridad, se habían hecho mirar.

Algunos de ellos, todavía con fuerza, con sus raíces succionando alimento del suelo se habían sacado unas varetas coronadas con capullicos algunos de ellos abiertos de par en par. 

Recuerdo que en una ocasión los emplee como meros transportistas para que te acercaran mi saludo mañanero. 

Pero lo que he visto esta tarde. Esa explosión de color en torno a la escultura de hierro fundido que remeda la esbelta figura de un impala africano, me ha llamado poderosamente la atención. 

No era para menos. Preside estas letritas salutatorias esa fotografía que da noticia veraz del acontecer. 

Distintos elementos de la naturaleza: la luz, el calor, la humedad que han dejado las últimas lluvias traídas por el tren de borrascas, han incidido sobre esos rosales. Los han sacado de su paroxismo invernal

De haber quedado en la mínima expresión debido al concienzudo trabajo llevado a cabo por los especialistas en jardinería, se han desarrollado, de tal manera, que envuelven casi por completo a la escultura metálica del ungulado férreo con preciosas flores.

No pude seguir el paseo. Me vi en la necesidad de hacer un alto acercarme a la valla sacar el teléfonillo del bolsillo y hacer de reportero gráfico. 

Merecía la pena el parón porque la instantánea es luminosa. Es preciosa y se presta a las mil maravillas para hacerme de transportista. 

Qué buen ejemplo nos dan esos  Rosales a nosotros los seres humanos para no quedarnos enfrascados en esos hundimientos que, de cuando en cuando, van jalonado nuestro ir por los caminos de este mundo. 

Si ellos totalmente desprovistos de su hermosura adquirida el año que ya pasó, se levantan sobre sus escuálidos tronquitos y se engalanan de tal manera. 

Pueden constituir un ejemplo a seguir nosotros, para afrontar con decisión y voluntad el salir del atolladero y, así, florecer en buenas obras que vendrían a ejercer sobre nosotros la misma función que desempeñan esas rosas:  

adornar nuestras personas. 

Ella, la fotografía, mostrándote los rosales crecidos y florecidos te acerca hoy mi saludo 


¡¡¡BUENOS DÍAS!!!

28.4.2026. Martes. (C.2.541).

P. Alfonso Herrera. Carmelita.

lunes, 27 de abril de 2026

Mi rosal ha florecido.

ESTAMPA CAUDETANA.

MI ROSAL HA FLORECIDO.

Es bien nacido mi rosal. Porque es agradecido.

Crece en el corralón de nuestro convento de San José (el Carmen).

Ahí donde lo ves, mismamente, es un remedo del Ave Fenix porque, a pesar de haberlo sometido el perrro a un durísimo castigo - otro tuve que no aguantó, el pobre, a las dentelladas perrunas -, ha FLORECIDO.

Desde sus rosas abiertas y capullos en proceso de hacerlo,  grita a los cuatro vientos del corralón para decirlos: aquí estoy, para adornar la estancia de todos y para expandir mi fragancia por toda ella.

Está mañana, cuando disfrutaba mirándola y aspirando su fragancia, me quedé como traspuesto, como ido. 

Y, en esa situación creí oírla decirme:

Soy yo . Ya has visto a mis hijas en otros años. Anda baja mi recuerdo desde tu memoria. Y recuérdame.

Claro que me recuerdas porque yo no paso desapercibido con mis flores grandes, elegantes y perfumadas.

Dicen los botánicos que soy híbrido y bicolor por lo que soy muy empleado en grandes rosaledas en parques y, también para alegrar jardines.

Y, en eso, no se equivocan  porque, desde que estoy floreciendo, el corralón parece otro. Con decirte que hasta los albaricoqueros dejan caer sus hermosos  albaricoqueros honores.

Hago muy buenas migas con el sol. Porque, conmigo, se desmelena y me pone guapo, guapo, se pone ligón.

Con decirte que me hace de coifeaure, ya te digo bastante, porque  cada mañana me hace, me saca los colores. En el centro me pinta amarillo-crema y a los bordes los deja rojizos tirando a rosados.

Y esa es, al parecer, la razón por la que dicen los sabios que  soy híbrida,  y me recuerdan que pertenezco a la familia de las Double Delight.

¿Qué dices?  Me das billete para hacer yo  de ti y acercar tú saludo a tu gente chik?

Y, ahí os va el rosal del corralón del convento de San José,  convertido en mariposa voladora, llevándoos mi saludo


¡¡¡BUENOS DÍAS!!!

27.4.2026. Lunes. (C. 2.540).

P. Alfonso Herrera. Carmelita.

domingo, 26 de abril de 2026

La joya del platino.

ESTAMPA CAUDETANA.

LA JOYA DEL PLATINO.

Está mañana, muy tempranico, apareció. Había madrugado bastante.

Sí, apareció en la puerta del convento de San José (el Carmen).

Me topé con ella.

No venía a pedir, ¡vino a darse!

Sí, vino a darse, a entregarse. Quizá como acción de gracias porque, él estuviera cierto de que, si ha llegado a ser ha sido por la oración insistente de súplica que, en este convento, se eleva a Diós por el agua y por los campos del predio de la Villa.

Y en los campos libres de todo contaminante, libre de todo abono químico, solo con abono natural y aquel otro, -el abono de una oración sentida -, ha crecido, ha merecido y ha otorgado su fruto, el viñedo. 

Y, de ese fruto, esa aparición temprana en la puerta del convento. 

En una etiqueta blanca, que indicaba su procedencia:

-- la Cooperativa del Campo San Isidro de Caudete -, una muestra de: 

 "FORCALLAT ECOLÓGICO.

Levanté el teléfono e hice unas cuantas llamadas para tratar de darme el placer de saber si llegaba a descubrir quién fue el/la generoso/a.

No di con él o ella.

Pero uno me dijo:

Seguro que se trata de un "caldo" nuevo que ha sacado la Cooperativa para celebrar el 75 aniversario de su fundación.

Han tenido Uds. suerte porque ahora andan  embotellando y poniéndo a las botellas su hato nuevo donde así se indica.

Y, mira por dónde, un poco de ese vino nuevo, a estrenar, en el proceso de su embotellado, se ha escapado y, con prisas, sin haberse enfundado en el hato nuevo, ha subido calle El Molino arriba y ha llegado hasta la puerta primera de los pares de esa calle.

Hasta la misma puerta del convento de San José donde la encontré está mañana tempranico.

Pues, mira, ¡Qué bien!

No tengo la menor duda de que será un elixir que no necesitará abrirse paso a codazos en el mercado vitivinícola tan rico y variado de la nación.

Deseo a los cooperativistas que hayan dado en el clavo y se lancen a corretear por el mercado sin competencia alguna.

La JOYA DEL PLATINO de la Cooperativa del Campo San Isidro, en la que ponen toda su confianza los cooperativistas, con toda seguridad, será un bombazo.

Así se lo deseo.

Recibe mi saludo


¡¡¡BUENOS DÍAS!!!

26.4.2026. Domingo  (C. 2.539).

P. Alfonso Herrera. Carmelita.

sábado, 25 de abril de 2026

Volvió a las andadas.

ESTAMPA CAUDETANA.

VOLVIÓ A LAS ANDADAS.

Ya hace algún tiempo te hablaba del abuelete de la Comunidad, el P. Ángel. Aunque, bien mirado, tampoco son tantos los años que saca a algún otro miembro de los que con él la componen.

Te contaba entonces que, provisto de unas tijeras de podar, fue recogiendo esquejes de higuera y, siguiendo las indicaciones oportunas, los envolvió en un trapo húmedo.

Pasaron quince días… y no pudo aguantarse.

Todo contento, fue comunicándolo a los demás. 

Y no era para menos: los esquejes habían prendido y asomaban ya unas hojas que daba gusto verlas.

Pero quiso la cosa que un sobrino suyo, vecino del cercano pueblo valenciano de Bocairent, al ver a su tío en la Estampa Caudetana, se dejara caer por aquí. 

Dio una vuelta con su anciano tío… y, de paso, se llevó los esquejes brotados y unos cuantos más que fue cortando a las higueras.

Tenía en mente plantar un campo en su pueblo con higueras del corralón del convento.

Y claro, el bueno del P. Ángel se quedó sin su pequeño tesoro.

¿Y qué hizo?

Pues lo que hacen los que no saben estarse quietos: volvió a las andadas.

Se hizo con cinco esquejes más, los metió en un vaso, los cubrió con otro… y ¡zas!

Dos semanas después, ahí lo tenías: yendo y viniendo, de un lado para otro, con sus esquejes no solo brotados, sino ya con raíces.

No se anduvo con chiquitas. 

En un santiamén, cada uno en su garrafa de plástico, bien plantados, como Dios manda.

No hay palabras que alcancen a describir su talante en aquellos momentos. 

Estaba loquico de contento. 

Tenía algo de luz en la cara, algo limpio, casi de niño.

Imagínate a un crío abriendo, nervioso, un regalo colgado del árbol de Navidad, con los ojos encendidos por la ilusión. 

Pues así estaba el P. Ángel.

Y, como siempre, quitándose mérito, lo deja caer:

—Es que mi padre fue un gran labrador. 

Y ahí queda todo dicho.

Porque la paciencia —aunque no haga ruido— es madre de muchas cosas buenas. De momentos, de frutos… y de pequeñas alegrías que ensanchan el alma.

Y de eso, el P. Ángel, sabe un rato.

Ojalá se nos pegara algo.

Que la vida, muchas veces, va al paso de quien no tiene prisa.

Recibe mi saludo.


¡¡¡BUENOS DÍAS!!!

25.4.2026. Sábado (C. 2.539).

P. Alfonso Herrera. Carmelita.

viernes, 24 de abril de 2026

Lágrimas de la Virgen.

ESTAMPA CAUDETANA.

LÁGRIMAS DE LA VIRGEN

Me encuentro estos días, azada en mano, limpiando el corralón.

Del bosquecillo en que se había convertido la zona sur ya llevo sacados, y depositados en los contenedores correspondientes, siete capazos de hierbas. Y lo que te rondaré, morena…

No todo es azada y sudor, porque ayer me llevé una alegría.

Ante mí aparecieron las LÁGRIMAS DE LA VIRGEN y, amigo, nombrar a la Madre del Señor y Madre nuestra son palabras mayores.

La azada se me negó —cómo te lo digo— a hundirse en la tierra para arrancarla. 

Has de saber que también se la conoce con el nombre de AJO DE NÁPOLES. 

No me preguntes por la razón que asistió a quienes la bautizaron así; no la sé. 

Solo sé que es un ajito de fragancia y sabor suave, que, en modo alguno, buscarían los amigos de sabores fuertes.

El caso es que me la he encontrado por primera vez, después de haber estado dale que te pego al corralón conventual durante casi nueve años.

Y es guapa. ¡Mírala!

Ya cautiva por la forma de sus florecillas —pequeñas, de un blanco puro, colgantes, con seis pétalos y estambres amarillos, agrupadas en umbela sobre un tallo sin hojas—. Por eso también se la llama AJO BLANCO.

Florece en primavera. Crece en cunetas, jardines y zonas algo removidas. Y lo hace, ya lo ves, formando ramilletes delicados de flores estrelladas.

La he visto por muchos lugares del levante español, aunque donde más me llamó la atención fue ocupando, formando un tapiz en todo el claustro del convento que los PP. Dominicos tienen en Ocaña (Toledo).

Forma parte de la familia de los Allium. 

En el corralón crece, con fuerza, otro espécimen del que te hablaré otro día.

Pero el blanco puro y la elegancia de la umbela la singularizan, la diferencian mucho de sus parientes..

Como no la voy a emplear en la cocina, será ella quien te lleve mi saludo.

Y, sin hacer ruido, tal vez —como quien no quiere la cosa— se te pose una de esas lágrimas en el alma.

Gracia menuda. Blanca. Callada.

De la Virgen María.


¡¡¡BUENOS DÍAS!!!

24.4.2026. Viernes (C. 2.538)

P. Alfonso Herrera. Carmelita.

jueves, 23 de abril de 2026

87 años.

ESTAMPA CAUDETANA.

87 AÑOS.

El pasado viernes, día 17 de los corrientes, te daba noticias, una vez más, de ese milagro constante y continuado.

No me refiero a las Eucaristías que celebramos diariamente, que manifiestan a las claras el cumplimiento de aquellas palabras de Jesús al hacerse compañero de camino: 

«Yo estaré con vosotros todos los días hasta el fin del mundo» (Mt 28,20).

Me refiero, más concretamente, a aquellas Hostias Consagradas que, el día 22 de julio de 1936, por iniciativa del sacristán de entonces, Manuel Gil Pérez, fueron ocultadas debajo de una de las losas de su habitación matrimonial, donde permanecieron durante todo el tiempo que duró la contienda.

En aquella estancia siempre hubo una lamparilla encendida, por expreso deseo del sacristán.

El día 1 de abril de 1939, desde Burgos, el general Francisco Franco Bahamonde daba a conocer el final de la guerra fratricida. 

Habrían de pasar veintiún días para que, en esta villa de Caudete, tuviera lugar el desenterramiento —la exhumación— de aquellas Formas Consagradas.

Constituyó todo un acontecimiento para el pueblo, del que dio fe un notario,

 procediéndose a su traslado a la parroquia de Santa Catalina.

Era el día 22 de abril de 1939.

Han pasado ya ochenta y siete años de aquel hecho que sigue concitando la atención de las gentes del lugar y que, promovido por la Cofradía de la Sacramental, se nos venía anunciando desde el domingo precedente.

Así, en el día de ayer, 22 de abril, fueron expuestas para la adoración del Santísimo Sacramento: Jesucristo, Segunda Persona de la Santísima Trinidad, presente en esas Hostias que permanecen incorruptas desde aquellos comienzos de la guerra civil hasta hoy.

Se conservan en un joyero, sobre el Sagrario, en la capilla de la Comunión de la parroquia de Santa Catalina.

Es un milagro, una gracia sostenida por la voluntad de Dios.

Unas simples obleas de pan ácimo no habrían resistido ni las humedades del suelo donde estuvieron ocultas —como sí ocurrió con las que no estaban consagradas—, ni el paso de tantos años sin reducirse a polvo.

No, no nos hace falta ir a Bolzano, en el norte de Italia, o acercarnos hasta el cercano pueblo alicantino de Onil, para caer de rodillas ante el misterio de un Dios que se nos hace cercano, tan cercano que se nos ofrece como alimento:

«Yo soy el pan de vida. El que coma de este pan vivirá para siempre» (Jn 6,35-59).

Bueno será que no nos ocurra como a los discípulos de Emaús, que caminaron con Él sin reconocerlo.

Bueno será que nos acerquemos a Él en la capilla de la Comunión de Santa Catalina y lo tengamos, de verdad, como compañero de camino, no siempre fácil, por este mundo.

No lo olvidemos: 

¡nos espera!

Recibe mi saludo.


¡¡¡BUENOS DÍAS!!!

23.4.2026. JUEVES. (C. 2.537).

P. Alfonso Herrera. Carmelita.

miércoles, 22 de abril de 2026

Colaborando.

ESTAMPA CAUDETANA

COLABORANDO.

Ayer te llevaba la Estampa Caudetana con mi saludo una paloma torcaz.

No se andubo por las ramas, zascandileando. Enseguida se  echó en el nido.

Ya te decía que el zureo me daba a entender que todo lo había encontrado, más o menos, en orden.

Claro que, con toda seguridad, los vientos que trajo consigo aquella cadena de borrascas —a las que ponían nombre nuestros vecinos portugueses— algún desperfecto sí que habrían causado en la estructura del nido.

Y estos pájaros, que se las saben todas, se han puesto a recomponerlos.

Digo mal, porque no son todos. Ella, la hembra, como te decía antes, ya está tumbada en el nido. 

Es él, el macho —un ejemplar hermoso, extraordinario— el que va y viene constantemente con ramitas que encuentra por ahí; quien aporta el material necesario. Y ella se lo toma del pico y lo va colocando aquí o allá.

Ella es la arquitecto. Él, quien suministra el material.

Y, como en el caso de su pareja, este no me manifiesta la más mínima muestra de recelo.

Me mira y, como si nada, sigue a lo suyo, totalmente enfrascado en su labor.

Hay que preparar la casica para la llegada de los pichoncicos, sus hijicos.

Mientras llevaban a cabo, concienzudamente, su tarea, otro ejemplar —posiblemente el hijo  nacido el año pasado— zureaba desde lo alto del tejado, dándoles a entender que se encontraba bien, tomando nota de lo que hay que hacer para cuando él se vea en el mismo trance, en la misma tesitura.

Asistiendo, como mero observador, a los trabajos del gran y estupendo macho, me vino a la memoria aquel dicho tan castizo y tan nuestro:

“Hombre casado, hombre cargado”.

Y, como el ser humano, el palomo era el encargado del duro y constante trabajo de acarrear los elementos necesarios para que su pareja disfrute ahora —y luego la prole— de confort y abrigo.

Recibe mi saludo


¡¡¡BUENOS DÍAS!!!

22.4.2026.Miércoles. (C. 2.536).

P. Alfonso Herrera. Carmelita.

martes, 21 de abril de 2026

Nos miramos.

ESTAMPA CAUDETANA.

NOS MIRAMOS.

Ha vuelto mi amiga, la paloma torcaz.

El calor no quiso demorarse en el día de ayer y, desde muy temprano, tomó carta de naturaleza. 

Tenía la ventana de mi cuarto abierta de par en par, y el sol, subiendo ya con decisión hacia su cénit, entraba a raudales, derramándose sobre mi flanco izquierdo.

Estaba a punto de concluir mi Estampa Caudetana del día cuando un aleteo firme, casi solemne, vino a escoltar la luz y atravesó la ventana.

Era ella.

Mi amiga, la paloma torcaz.

Quise reconocer en su figura a la misma que el pasado año eligió el ciprés que se alza a escasos dos metros y medio de mi ventana, como si buscara, entre sus ramas conijo, bajo ese cielo azul que el claustro barroco-toscano guarda en su cuadrilátero perfecto.

Y lo era —quiero creer que lo era—, porque, apenas posada, se quedó inmóvil, como quien se deja ver para ser reconocida.

Entonces ocurrió.

Nos miramos.

No fue una mirada cualquiera. En la suya había algo más que curiosidad: había memoria. Y en la mía, sin disimulo, brotaba la acogida, como se recibe a quien vuelve después de una larga ausencia.

No temía nada de mí aquella pequeña fortaleza alada.

Diríase que me conocía. Que sabía —como lo saben ciertas criaturas sin palabras— que no habría en mí gesto alguno que perturbara su paz. 

Ya el año pasado confió hasta el punto de sacar adelante su nidada en un nido que casi podía alcanzar con la mano.

He de decir que la echaba en falta, de menos.

Más aún: en algún momento temí por ella. 

Pensé si, en su partida hacia África con los fríos del otoño, o en el incierto viaje de regreso, no habría encontrado la muerte en un disparo traicionero.

Pero no.

Ha vuelto.

Y su presencia deshace, de un solo golpe, todas las conjeturas sombrías.

Me alegró verla. Me alegró hondamente. 

Y hasta me pareció que “charrábamos”, sosteniendo ese diálogo antiguo y universal que no necesita palabras: el de la mirada que reconoce, que acoge, que permanece.

El tiempo se detuvo entre los dos.

Largo, como largo ha sido el intervalo entre su marcha y su regreso. Ninguno de los dos quiso romperlo.

Después, ya confiada, se internó en la espesura del ciprés, en ese pequeño mundo verde y apretado donde dejó su hogar.

Y al poco, desde dentro, brotó su zureo.

No lo dudé: era un canto de aprobación, de regreso cumplido, de casa reencontrada.

Quizá cansada aún del largo viaje desde las tierras africanas donde pasó el invierno, parece que se me ha prestado a llevarte  mi saludo, antes de recomenzar su vida.

Y yo, con gusto, accedo:


¡¡¡BUENOS DÍAS!!!

21.4.2026 Martes. (C. 2.535).

P. Alfonso Herrera. Carmelita.