ESTAMPA CAUDETANA.
PASÓ FRENTE AL CONVENTO DE SAN JOSÉ (EL CARMEN).
Ayer, mediado el día, apareció en la plaza de Nuestra Señora la Virgen del Carmen la LEGIÓN ROMANA.
A mí me cogió a paso cambiado y se me escaparon.
Pero daba gusto ver, desde la ventana del convento de San José (el Carmen), a los entusiastas componentes del grupo, tocados con el hato de la tropa de aquel entonces.
En sus cascos, lustrosos, bajo un sol situado en su cénit, brillaban con la luz prestada por el astro rey.
Venían a paso marcial, como el que emplearían aquellos a los que remedaban cuando, por aquellas calzadas, se desplazaban de uno a otro confín del Imperio.
La música que se expandía por todo el entorno anunciaba su paso.
Y, por la tarde, cuando el reloj marcaba las 19:30 horas, salía del templo parroquial de Santa Catalina la procesión de LA VIRGEN DE LOS DOLORES.
Precedían a la Sagrada Imagen hermandades y cofradías. Algunas se hacían acompañar por sus titulares.
Al dar las 20:00 horas en el reloj de la torre de la iglesia del convento, comenzó a llegarme el sonido arrancado al suelo por los recios y acompasados golpes de las mazas que portaban los penitentes.
Los miembros de la Hermandad de Nuestro Padre Jesús de la Gran Misericordia estaban a punto de llegar a mi altura.
A éstos los seguían los cofrades del Santísimo Cristo de la Caída.
Los sones de la banda de tambores y cornetas anunciaban que detrás se acercaban los miembros de la Cofradía del Cristo de la Juventud.
Ocupaba el lugar siguiente la Cofradía del Santo Sepulcro.
Y, tras ésta, la Cofradía del Santísimo Cristo de la Agonía, a cuya Sagrada imagen acompañaban todos sus cofrades.
La Sagrada Imagen de Nuestra Señora de los Dolores avanzaba precedida por sus fieles.
Cerraba la procesión la Sagrada Imagen de Ntra. Sra. de los Dolores y Virgen de la Piedad, arropada por todos sus cofrades y devotos.
En torno a esta Sagrada Imagen de la Virgen María se monta, año tras año, esta manifestación de fe por calles y plazas.
La calle Mayor fue apagando poco a poco la música de la banda que acompañaba el cortejo procesional camino de la parroquia de Santa Catalina.
Pero ahí queda Ella, en nuestras retinas o, más bien, en el corazón de sus hijos, para vivir con Ella los grandes misterios de nuestra fe en las familiares liturgias y en las manifestaciones de religiosidad popular que han de desarrollarse a lo largo de esta Semana Santa de 2026.
Recibe mi saludo.
¡¡¡BUENOS DÍAS!!!
30.3.2026 Lunes (C.2.512)
P. Alfonso Herrera. Carmelita.