sábado, 7 de febrero de 2026

La planta del papel de arroz.

ESTAMPA CAUDETANA.

LA PLANTA DEL PAPEL DE ARROZ.  


      Hace unos días te daba a conocer que había entrado en casa una Aralia Schefflera, sí, la Planta Paraguas. Pero no te lo dije todo. Con ella vinieron otras plantas más, de las que te iré dando noticia porque, de ellas, me voy a servir para acercarte mi saludo, mis buenos días.

Hoy empleo la planta del PAPEL ARROZ, perteneciente también a la familia de las aralias y endémica de Japón, que los botánicos llaman FATSIA JAPÓNICA (del japonés fatsi = ocho, por los ocho lóbulos que forman sus hojas; japonica, para indicar su procedencia).

Tanto ésta como la anterior, y alguna otra de la que te iré dando noticias, me fueron regaladas por Juan Doménech, sacristán de Santa Catalina, junto con un buen número de plantas de Pascua, Euphorbia pulcherrima. Siempre lo hace cuando la liturgia de Navidad cierra su ritual específico, su ciclo correspondiente, al que pone broche final el Bautismo del Señor.

Son muchas las plantas con las que la Cofradía del Dulce Nombre de Jesús engalana profusamente la parroquia de Santa Catalina durante cerca de veinte días. La mayor parte llegan heridas de muerte; se han inmolado dando su vida en honor del Niñico Divino. Pero aquellas que puedo sacar adelante las mimo y, cuando levantan de nuevo sus hojas, las trasplanto a tiestos de barro. Allí les dispongo un lecho de buena tierra, abonada con cáscaras de cítricos, cáscara de huevo molida, ceniza y polvo de hojas de árbol perenne, llenas de clorofila, que envuelven su cepellón. Y, agradecidas, lucen muy bien allí donde las sitúo, en el ámbito conventual de San José (El Carmen).

Esta planta es frondosa y muy agradable de presencia y, bien cuidada, puede alcanzar hasta los cinco metros de altura. Como ves en la foto que ilustra estas letricas, tiene hojas palmeadas y brillantes, capaces de llenar con su presencia cualquier rincón de la casa que esté bien iluminado, pero sin sol directo. También se muestra muy agradecida si se planta en el jardín, al sol joven o en semisombra. Tolera cierta humedad, pero sin excesos.

Florece en el otoño avanzado y no teme al frío siempre que el azogue del termómetro no baje más de cinco grados bajo cero. No pierde las hojas salvo que alguna enfermedad la ataque. Y, como todo ser vivo, necesita alimento, por lo que no hay que descuidar el abonado al menos una vez al mes durante la primavera y el verano.

Eso sí, es tóxica, y conviene tratarla con cuidadico, porque sus “quejas” podrían manifestarse en forma de dermatitis en la piel. También deben estar al tanto las mascotas, aunque estas suelen ser "más listas que Picio" y no acostumbran a hacer "buenas migas" con ella (así decimos en mi pueblo del Oropesa toledano de dos personas que ni se tratan bien ni mal, que no se tratan; vamos, que no comparten en invierno una buena sartenada de migas).

La ARALIA FALSIA JAPONESA que me regaló Juan, un tanto mustia entonces, hoy se muestra esbelta y brillante, y te acerca mi saludo, mis…


¡¡¡BUENOS DÍAS!!!

7.2.2026 Sábado (C. 2.463).

P. Alfonso Herrera. Carmelita.

viernes, 6 de febrero de 2026

El Manifiesto.

ESTAMPA CAUDETANA

EL MANIFIESTO

Hoy se despertó por sus fueros el, todavía, jovencico Lorenzo. No hizo nada más que amanecer y ya estaba fuera de casa, trotando como un joven potro juguetón, pletórico de vida cachorrera. Pero ayer no fue así, porque al asomarse a la ventana se encontró con las cortinas corridas. Así las había dejado, cerradicas, la borrasca Leonardo cuando emprendió su salida por el foro, dejando el predio expedito para que se instale a sus anchas la hermana que viene detrás, la que, sin haber hecho acto de presencia todavía, no tardará en hacerlo en volandas de fuertes vientos.

No está aquí, pero ya le han puesto nombre. A esta, que tiene anunciada su inminente llegada, la van a llamar con nombre de mujer y han pensado bautizarla los meteorólogos portugueses con el nombre de Marta.

Por la tarde de ayer, cuando el juguetón celeste se ausentó dejándolo todo a oscuras, salí de casa para dar mi acostumbrado paseo. La noche que había dejado negra el sol al marcharse se encontraba rota aquí y allá por focos de luz dispuestos por la industria humana.

Al llegar a la altura de la iglesia del monasterio de las Madres Carmelitas, siempre hago una paradita delante de la puerta cerrada para saludar al Señor Sacramentado y a su Madre, la Virgen del Carmen, porque para eso no hay impedimento material alguno que lo impida. Pero ayer no; ayer la puerta estaba abierta de par en par y, lógicamente, me colé dentro. En aquel momento la madre priora se encontraba llevando a cabo el MANIFIESTO. Estaba colocando la Sagrada Forma en el viril del expositor para la adoración. Una vez situada en su lugar, inició la estación de oración con siete Padres Nuestros, Ave Marías y Glorias para seguir, luego, con el desarrollo del Mismo.

Ya va adquiriendo solera este ejercicio de piedad que fue promovido, en sus inicios, por el acuerdo establecido entre la presidente de la Cofradía de la Sacramental y la comunidad de monjas carmelitas de clausura, quedando así establecido para los primeros jueves de cada mes: jueves eucarísticos, jueves sacerdotales.

Fuera, mientras caminaba por la avenida de la Virgen de Gracia con dirección a la Glorieta de la Cruz, reinaba la noche. Un airecillo mal encarado y frío iba de un lado a otro y a mí me daba de lleno. El cielo de la Villa, que quedaba a la vista porque la pérgola verde que cubre la avenida había venido a menos, al suelo, dejaba vislumbrar un firmamento profundo, nítido, libre de nubes y de hilachas de las mismas. La niebla con que se despertó el día no había hecho acto de presencia y, en todo lo alto, aquí, allá y acullá, unas estrellas despedían luz de oro puro. La luna, preocupada porque se encuentra en ese momento propicio para que se le fundan los plomos, no trataba de hacerles la competencia.

Poco antes de llegar a la glorieta de la Cruz me crucé con un hombre que venía a paso ligero, creo que generando calor para hacer la competencia al frío reinante, mientras tiraba de una cuerda a la que iba atado un perrico. Nadie más pululaba por el entorno, salvo una mujer ismaelita que, apoyada en la barandilla que cerca el lugar de juegos de los niños, asistía vigilante a los movimientos que su Yasmín (niña bonita) hacía subiendo y bajando por los elementos lúdicos del lugar. Todo lo demás era quietud, era tranquilidad, era paz.

Tras saludar a la Virgen con las tres Avemarías con que concluye el santo rosario y pedirle a Ella, a la Virgen de Gracia —representada en la imagencica de piedra incursa en el monumento a la Cruz, en la glorieta—, que nos acompañara, no como plural mayestático, sino convencido de que con uno va el Señor Jesús, emprendí el camino de vuelta para meterme en el fogonazo de luz, que era la Villa Caudetana, por la Avenida del atleta Antonio Amorós.


Recibe mi saludo, mis


¡¡¡BUENOS DÍAS!!!

6.2.2026. Viernes. (C. 2.462).

P. Alfonso Herrera. Carmelita.

jueves, 5 de febrero de 2026

Planta del paraguas.

ESTAMPA CAUDETANA

PLANTA DEL PARAGUAS


Hace unos días entró en casa la planta del paraguas, Aralia schefflera para los botánicos, y su llegada coincidió con días de lluvia serena, de esa que no irrumpe ni hiere, sino que visita. Lluvia mansa, intermitente, a lo bonito, como decimos en esta Real Villa cuando el cielo se abre sin estrépito y la tierra recibe sin temor.

No ha sido aquí Leonardo —esa borrasca de nombre viajero— instrumento de castigo, como lo está siendo en otras tierras del sur. Por Caudete ha pasado con discreción, dejando el don necesario: agua que no arrasa, sino que fecunda; agua que penetra despacio y despierta lo que dormía bajo la piel del campo. Agua buena, de la que prepara la germinación de las semillas ya enterradas por las manos pacientes de los labradores, y de las que aún esperan su hora.

Y en medio de ese clima propicio ha entrado esta planta, llamada paraguas sin serlo, como tantas cosas que nombramos por aproximación humana. No protege del agua, pero enseña a recibirla. No se expone al sol directo, porque aquí el sol no siempre es caricia: a veces es prueba. Prefiere la luz filtrada, humilde, la que no deslumbra ni quema, la que permite crecer sin violencia. Y hay en ello una lección callada.

No es exigente. Pide lo justo: tierra buena, drenaje que evite el encharcamiento, espacio para que las raíces respiren. Como las almas, no soporta el exceso, ni siquiera de lo bueno. El agua ha de pasar, no quedarse. El cuidado ha de ser constante, no invasivo. Le basta una temperatura templada, un equilibrio sencillo, sin extremos.

Esta Aralia schefflera ha venido a alegrar la vida recogida de tantas otras plantas que habitan el vetusto claustro barroco-toscano del convento de San José (El Carmen), donde el tiempo parece rezar despacio entre piedra, sombra y verdor. Allí, en ese espacio de silencio habitado, la planta no adorna: acompaña. No destaca: permanece. Y en su quietud recuerda que crecer también es una forma de alabanza.

Hoy, aunque a estas horas no llueve en la Real Villa de Caudete, esta planta del paraguas se ha prestado a llevarte mi saludo, nacido del recogimiento y de la gratitud, mis


¡¡¡BUENOS DÍAS!!!

5 de febrero de 2026 · Jueves · (C. 2.461).

P. Alfonso Herrera. Carmelita.

(*) Aún ignoro por qué los botánicos decidieron llamarla así. Tal vez porque también la ciencia, como la fe, nombra a veces sin comprender del todo. Cuando lo descubra, te lo haré saber.

miércoles, 4 de febrero de 2026

Amorcitos de Jesús.

ESTAMPA CAUDETANA. 

AMORCITOS DE JESÚS

Cuando finalicé la eucaristía en la iglesia del monasterio de las Madres Carmelitas de clausura, está semana se me ha adjudicado esa encomienda, pregunté a la madre sacristana que cómo llamaban aquí en la Villa a las flores que, en un pequeño florerico de cristal se encontraban en el lateral del Sagrario donde, el Señor Sacramentado, permanece con nosotros a la espera de que nos acerquemos hasta Él y le abramos de par en par las puertas del corazón para dejarle que entre dentro y tome posesión de él y de todo nuestro ser. No es que Él, por ser Dios, Ser glorificado en su naturaleza humana, no pueda articular palabras. Claro que las articula pero prefiere entablar una conversación, más de tú a tú, por los caminos del sentimiento, en la intimidad de una relación intangible pero que es nítida totalmente y el medio a través del cual se lleva a efecto, medio que no descarrila, como lo hacen nuestros trenes de España, por falta de atención y cuidado en la estructura. 

La monja sacristana me dijo: las llamamos  AMORCITOS DE JESÚS.  

Tiempo atrás, en la iglesia parroquial de San Francisco,  desempeñaba una labor impagable de sacristana. Era el alma mater de los interiores del templo y se preocupaba de que todo estuviera en su sitio. Y si se trataba de los manteles para cubrir el altar o de las vestiduras que se emplean en la liturgia, los mantenía limpios y sin una arruga. Y ojo con que el sacerdote saliera con alguna falla en la vestimenta porque ella se levantaba de su banco y ponía las cosas en su sitio. Esta diaconisa era la anciana Feli que, cual aquella otra anciana de la que nos habla el Evangelio, viuda, también,  como ella, se dedicaba a propalar a diestro y siniestro la llegada del Mesías que había tenido la suerte de contemplar junto al anciano Simeón cuando los padres de la Criaturica, María, la Madre y José, el Padre Putativo o nutricio, se presentaron con el Niñico en el templo para cumplir con aquella ley mosaica que exigía "que todo primogénito debería ser presentado al Señor, consagrandodo a Él, con la posibilidad de rescatarle mediante la entrega de una res para el sacrificio o, como en el caso que nos ocupa, por la pobreza de la pareja que presentaba al Niño, un par de pichoncicos. 

Sí, esta diaconisa era Feli(ciana). Ella, llegadas que  eran estas fechas, por San Blas, Copatrón de la Villa, un poco antes  y un poco después, se las arreglaba para entrar en el pequeño patio que circunda la parroquia para hacerse con un montón de pequeñitos, enanos, NARCISSUS  TAZETTAS a los que ella llamaba AMORCITOS, que, colocados en florericos de cristal, distribuía delante del altar, de la imagen de San Francisco, y del mismo Jesús Sacramentado, en el sagrario, en la capillica de los Comunión

Desde la ventana existente en el coro bajo del monasterio de las Madres Carmelitas, abierta de par en par, se  veían, desde el presbiterio, creciendo junto a una pared que delimitaba un terreno destinado a huerta, un montón de AMORCICOS DE JESUS que, en ramilletes, emergían desde la tierra. De ahí, el que la preguntara a la monja sacristana y, a la vez, jardinera y huertana por el nombre que se les daba, aquí en la Villa, a los que yo ya sabía que eran JACINTOS liliputienses.

Estos JACINTICOS  son rápidos en asomar. No tienen nada de miedo al frío y, cortados de sus planta madre, duran un montón inmolándose, mientras exhalan su fino y dulce aroma a su Creador Sacramentado.

Ellos también se me prestan, hoy, para llevarte mi saludo, mis 


¡¡¡BUENOS DÍAS!!!

4.2.2026. Miércoles. (C. 2.460)

P. Alfonso Herrera. Carmelita.

martes, 3 de febrero de 2026

No sonaron las campanas.

ESTAMPA CAUDETANA.

NO SONARON LAS CAMPANAS.

Me decía un lugareño, esta mañana tempranico, cuando caminaba hacia el monasterio de las Madres Carmelitas de clausura para celebrar la misa, mientras, a nuestro lado, pasaban raudos los niños cargados con sus mochilicas o tirando de su carritos con ruedas, acompañados, los más, por sus mamás o abuelos:

-"Óigame, no es hoy SAN BLAS, PATRONO DE LA VILLA?"

- Sí, sí que lo es, es decir comparte Patronazgo con la Virgen María, Madre del Señor, en su advocación de GRACIA.

- "Entonces, siguió diciéndome, ¿por qué no lo pregonan las campanas ni estallan alegres los cohetes por las alturas del lugar? ¿Es que, acaso se encuentran de huelga los del Gremio de Campaneros  y la Cofradía anda escasa de posibles?

- Mira, le dije, ni a la una ni a la otra cuestión que me plantéas puedo contestarte. Eso es cosa de ellos y de sus programaciones. Ya sabes aquello que viene de lejos:

"donde hay patrón no manda marinero".

Yo, solo puedo decirte que voy a celebrar la Solemnidad Litúrgica propia del COPATRÓN en el monasterio de "las Encerrás", con ellas y con los fieles que hasta allí se acerquen para darle gracias a Dios por hacernos el favor de darnos su gracia por medio de BLAS, el COPATRÓN de la Villa y de reflexionar sobre la santidad de la que rebosa este hombre preclaro que no  brota de otra fuente que no sea Dios mismo, es decir que es la misma de Dios y, que por lo tanto, no es que celebremos propiamente a BLAS, sino a la SANTIDAD de DIOS que se MANIFIESTA EN ÉL, en nuestro COPATRÓN.

Te dejo, que llego tarde al monasterio.

Cada uno seguimos nuestro camino. Yo con dirección al monasterio, él , a sus asuntos o a cumplir con la encomienda que  le hubiera sido impuesta en casa.

Y, no, NO SONARON LAS CAMPANAS en lo alto de la torre de Santa Catalina en este día en que, la liturgia, aquí, en la Real Villa de Caudete, celebra LA SOLEMNIDAD DE SU COPATRÓN.

En el programa para el día de hoy solo se señala el tercer día del triduo dedicado a San BLAS, misa ofrecida por los cofrades difuntos y la bendición de la garganta (*), con la Sagrada Reliquia del COPATRÓN recientemente regalada a la parroquia de Santa Catalina y, por ende, a la Villa de Caudete, a los fieles asistentes que lo desearen.

Recibe mi saludo, mis


¡¡¡BUENOS DÍAS!!!

3.2.2926.  Martes. (C.2.459)

P. Alfonso Herrera. Carmelita.

(*) La bendición de las gargantas con dos velas encendidas (la luz representa a Cristo Luz que es quién cura) en cruz, en esta ocasión con la reliquia de San BLAS, se debe a esa noticia que llega hasta nosotros por la que se nos da a conocer que,  el buenazo de nuestro COPATRÓN  SAN BLAS, libró de la asfixia y, por tanto de una muerte cierta, a un niño que se había atragantado con una espina de pescado. Razón por la cual es el Patrón de los Otorrinolaringólogos y se lo invoca como protector de la garganta y vías respiratorias.

lunes, 2 de febrero de 2026

Ya está aquí San Blas.

ESTAMPA CAUDETANA. 

YA ESTÁ AQUÍ SAN BLAS. 

San Blas es copatrón de la Real Villa de Caudete junto a la Virgen María, Madre del Señor, en su advocación de Gracia. Su fiesta litúrgica se celebrará mañana día 3 de febrero. Para lo que, la Sagrada Imagen del Copatrón ya procesionó desde el santuario hasta la villa, en la mañana del día de ayer, acompañada por los miembros de la Cofradía,  con su presidente al frente al que acompañaban el Sr. Concejal de Fiestas y el concejal Don Moisés López, con el fin de estar presente en los actos festivo-litúrgicos y festivo-lúdicos que tendrán lugar en su honor.

Cuando la procesión, iniciada en el santuario, enfilaba por la Avenida de la Virgen de Gracia arriba, con dirección a la Villa los efluvios, todavía no disueltos, efluvios que habían dejado escapar las sartenes en el tradicional concurso de gachamigas, impregnaban el ambiente. Sólo faltó que los participantes en el concurso hubieran dispuesto unos platicos al paso de la procesión con el fin de hacer copartícipes a los devotos que acompañaban la sagrada imagencica del Copatrón y el mencionado concurso hubiera tenido un gran colofón. Pero ese no fue el caso.

Tengo que destacar que no sólo tiene presencia el santo obispo mártir de Sebaste en esta Villa mediante su simpática imagen porque, la verdad sea dicha, en esta Villa, desde ayer, ya contamos con dos reliquias del Santo Copatrón.

La primera ya tenía adquirido derecho de permanencia y pertenencia a esta villa desde hace mucho tiempo en que el que fuera sacerdote del lugar don Antonio Pascual de Teresa poseía una, esta que ves en su precioso relicario 

(Foto de la reliquia de Don Antonio. Me ha sido cedida por Don Francisco Cantos Abertos, conocido como "el nieto de Bienvenido" que la ha tomado, a su vez, del elenco fotográfico de la Asociación cultural Amigos de la Historia Caudetana).

He oído que se formó, en una ocasión, una comisión de gentes del lugar con la plausible encomienda de que se acercaran, al antes mencionado Don Antonio, para sugerirle que obsequiara a la parroquia de Santa Catalina y, por ende, a la Villa tal reliquia del Copatrón. Y don Antonio les echó un jarró de agua encima, no físicamente hablando, claro, no los iba a recibir o despedir duchándolos, les dijo que: "naranjas de la China", que "nanay del Paraguay", que era propiedad de la familia y, él, no la iba a enagenar. Por lo que aquella embajada se volvió con las orejas gachas.

Pasaron años y más años, y,  no hace mucho, un miembro del grupo de pastoral de la Villa, el P. Antonio Graciá Albero, carmelita, en una labor personal, callada, sin un planteamiento a nivel de grupo, por su propia cuenta, comenzó a moverse por los entresijos de los asuntos referidos a las Reliquias de los Santos y, más concretamente, en torno a San Blas, como ha quedado de manifiesto en la información que ha aparecido pegada en puertas y escaparates de las tiendas de la Villa llevada a efecto por la Cofradía del Santo Blas.

Y, como resultado, ha venido a suceder que, fruto de su buen hacer, dió con un sacerdote jubilado residente, no lejos de esta Villa, poseedor de una RELIQUIA DE SAN BLAS. Y, este sacerdote ha tenido a bien desprenderse de ella y hacer obsequió de la misma a la parroquia de Santa Catalina, a la Villa.

La fecha para llevar a cabo tal donación fue el día de ayer. Y tuvo lugar en ese momento en el que la imagen del Santo Copatrón procesionaba desde su santuario camino de la Villa. Fue en el momento en que la procesión llegó ante la iglesia del monasterio de las Madres Carmelitas de clausura pues, allí, se encontraba el sacerdote donante vestido con sotana, roquete, estola de color rojo y humeral, del mismo color, con el que sujetaba la Sagrada reliquia. Con él se encontraba el P. Antonio revestido con alba, estola y capa de color rojo. Cuando se reinició la procesión hacia la Puerta de la Villa se unieron al cortejo, inmediatamente detrás de la imagencica de San Blas, el sacerdote portador de la Sagrada Reliquia y su acompañante, el P. Antonio. 

Llegó la procesión a la parroquia cuando las campanas ya habían avisado por tercera vez para la misa del medio día. En la puerta se encontraba esperando su llegada el Párroco, P. Luis Torres Pérez, carmelita, que recibió la Reliquia y procedió a introducirla en el templo. 

Antes de comenzar la Sagrada Eucaristía con la Sagrada Reliquia en el Altar, se firmaron los documentos de autenticidad y cesión de la misma a la parroquia y, así mismo, a la Villa de Caudete.

Además, como ya te indicaba, ayer, dimos comienzo en el convento de San José al ejercicio de piedad de los siete domingos de San José en los que reflexionamos acerca del los primeros de  sus siete Dolores y Gozos.

Recibe mi saludo, mis 


¡¡!BUENOS DÍAS!!!

2.2.2026.Lunrs. (C. 2.458).

P. Alfonso Herrera. Carmelita.