viernes, 13 de febrero de 2026

Jueves lardero.

ESTAMPA CAUDETANA.

JUEVES LARDERO. (1)

Ayer fue el JUEVES LARDERO.

Hoy está en decadencia en muchos lugares de España. Pero, no obstante, sigue habiendo sitios donde se lleva a efecto, se celebra, no tanto por lo que implicaba allá por la Edad Media, que es el tiempo en que se comienza a celebrar, según apuntan sesudos investigadores desempolva legajos, cuanto por mor de la costumbre, porque se ha celebrado siempre.

Este JUEVES LARDERO es aquel que se señala en el calendario antes del miércoles de ceniza que es el día en que se abre la puerta al tiempo litúrgico de la Cuaresma, tiempo austero, de sacrificio. Tiempo de ayunos y de abstinencia.

La Palabra LARDERO la recoge el diccionario para indicar el nombre con que se nombraba al tocino, al sebo o a la manteca, vamos, a la grasa del cerdo que, aún siendo lo "peor" del animal, era empleado en la cocinas por  aquellas mujeres, predecesoras de las nuestras, para confeccionar verdaderas y sabrosísimas pitanzas(2).

Proviene esta palabra de la lengua  madre de todas las  romances (3), de aquella con que, era utilizada por los romanos para designar al tocino del cerdo, "lardum o Lardium. De ahí el adjetivo calificativo del JUEVES anterior al comienzo de la Cuaresma, de LARDERO. 

 mantel con salchichas y croissantes.

Hoy, en que mucha comida ya nos es ofrecida preparada y envasada en atmósfera adecuada, no se hace mucho hincapié en eso de pegarse un buen atracón a base de carnes del cerdo indicando que, a partir de ella, uno se compromete a ayunar y abstenerse de LARDUM preparándose, a conciencia, para la celebración de la Cuaresma, tiempo de privaciones, abstinencias y ayunos y, sobre todo, en hacerlo festivamente en grupos que se reunían y, todavía lo hacen en muchos lugares, para que no decaiga la tradición, la costumbre.

Aquí en esta Real Villa de Caudete no veo que se celebre pero contamos con un grupo muy entusiasta:"LA ASOCIACIÓN DE MUJERES, SANTA BÁRBARA", dirigidas y animadas por Cande, la esposa de "Paolo" ?, que montaron para ayer, JUEVES LARDERO, no una bacanal campestre, sino una obra de teatro en el auditorio municipal a las 16,30 horas. 


 el cartel anunciador

Obra teatral que supuso el pistoletazo de salida para la celebración festivo-popular de los CARNAVALES que sí se celebran con profusión y, a su modo, también nos llaman la atención acerca de que ¡Comenzamos la Cuaresma!

Todavía no hemos cerrado las fiestas en torno a la figura del Copatrón San Blas y ya estamos metidos "de hoz y coz" en otras fiestas con solera, los CARNAVALES, dando tiempo a la siguiente que tendrá lugar en la SEMANA FESTERA que es aquella que parte en dos el año en la Villa porque, al llegar a ella habrán pasado justo, justo, seis meses desde que acallaron los ecos de las Fiestas Patronales de moros y cristianos en honor de la Patrona, la VIRGEN DE GRACIA y otros tantos meses quedarán para que vuelvan a llegar. Pero que estarán salpicados de celebraciones festivo-populares programadas o que van saltando en el ir del tiempo. Porque, has de saber que, en esta Villa, la gente es muy extrovertida y le va un montón la fiesta y el jolgorio.

Recibe mi saludo, mis


¡¡¡BUENOS DÍAS!!!

13.2.2026. Viernes. (C.2.469)

P. Alfonso Herrera. Carmelita.

(1) La fotografía que ilustra mis letricas de hoy me la ha enviado una asidua lectora de LA ESTAMPA CAUDETANA. No es propiamente un motivo gráfico de un JUEVES LARDERO, pero podría serlo si el entorno en que está sacada no fuera el de un alto para reponer fuerzas, en un día de siega en aquellos tiempos que el majín humano no había puesto en los sembrados esas grandes máquinas que siegan, trillan y depositan en un camión toda la cosecha de cereal en un pis - pas.

(2) Quizá, por eso, se acuñó en las tierras agrestes de los Picos de Europa, donde permanecí destinado varios años, aquel dicho de que "al hombre se le gana por el gargüelu" (por la garganta).

(3) Castellano, valenciano, catalán, gallego, francés, provenzal, rumano e italiano.

jueves, 12 de febrero de 2026

La naturaleza se reafirma.

ESTAMPA CAUDETANA

LA NATURALEZA SE REAFIRMA


No sé si habrás subido o bajado por la avenida de las Jornetas, pero no muy lejos de la calle Puerta de la Villa, si te diriges hacia la avenida de la Libertad, pasarás junto a un terreno que está pidiendo a gritos que lo urbanicen, que planten en medio un guapo chalé, o dos, si así lo permite la ordenación municipal de acuerdo con las dimensiones de la parcela.

Y de esa parcela, que se encuentra a la espera de ser ocupada, se está sirviendo la Naturaleza para reafirmarse en lo que ya nos enseñaba al plantar delante de nosotros el hermoso árbol de la mimosa, toda ella florecida.

Nos está diciendo:

—Tranquilos, tranquilos; al tren de borrascas le quedan pocos vagones por pasar y pronto el castigador, con sus nieves, aguas y vientos fríos, caerá en el hondón del ya no ser, dando paso a los días luminosos que ya anuncian su llegada por lontananza.

Sí, el invierno —del que la mimosa florecida nos decía ayer, muy segura de sí misma, que ya se ha ido— ha encontrado en la parcela de la avenida de las Jornetas, totalmente alfombrada por DIPLOTAXIS ERUCOIDES (¡toma ya!, así llaman los sesudos botánicos a lo que el sencillo vulgo conoce como RABANIZAS BLANCAS), una réplica silenciosa pero firme.

Ayer tarde, cuando subía yo por la avenida de las Jornetas, el sol ya se había bajado de su altura por detrás de la torre del Homenaje de los castillos de mi pueblo, Oropesa de Toledo, en el occidente de Castilla-La Mancha. Buscaba las playas portuguesas para hacerse a la mar, requerido por la tierra americana donde el otoño apaga su verano. Solo nos quedaba el fulgor que deja atrás en su partida. Un fulgor que también se iba apagando, y que permitía a las RABANIZAS BLANCAS destacar, sembrando la parcela de florecillas que semejan lucecicas. Lucecicas a las que han querido imitar los descubridores de la luz llamada LED, pero que, pese a sus muchos esfuerzos, se han quedado muy lejos de dotarla de la pureza, claridad y luminosidad de estas sencillas RABANIZAS que alfombran la tierra aún libre, por el momento, de todo elemento fabricado por la industria humana, como el frío cemento.

Ciertamente, la Naturaleza vuelve a ilustrarnos, vuelve a llamarnos la atención para decirnos que la primavera ya muestra maneras y que, en modo alguno, ceja en su lucha contra el malhadado invierno que fustiga, sin miramiento alguno, cuanto se le pone por delante.

Así lo vi yo ayer mientras subía por la avenida de las Jornetas camino de la parroquia de Santa Catalina.

Recibe mi saludo prendido en un ramillete de flores de REBANIZAS, mis


¡¡¡BUENOS DÍAS!!!

12.2.2026. Jueves. (C. 2.468)

P. Alfonso Herrera. Carmelita.

miércoles, 11 de febrero de 2026

"El Invierno ya se ha ido".

 ESTAMPA CAUDETANA

“EL INVIERNO YA SE HA IDO”

La afirmación con la que titulo mis letricas de hoy fue acuñada por la sabiduría popular, y es ella quien sigue dándole autoridad, porque bien sabido es que la experiencia es madre de la ciencia. La repetición constante de un hecho en circunstancias semejantes acaba por adquirir fuerza y carta de naturaleza.

Ayer salí de casa para acercarme hasta la parroquia de Santa Catalina; esta semana me han sido adjudicadas las liturgias en ese templo. Y, como hago casi siempre, no tomo el camino más corto. No. Me gusta dar un rodeo por la Glorieta de la Cruz si dispongo de tiempo; y si voy más apurado, atajo por alguna calle más allá del colegio Alcázar y Serrano para subir luego por la avenida de las Jornetas.

En esas andaba, bajando por la avenida de la Virgen de Gracia, cuando, en el jardín de una de las viviendas que la jalonan, me llamó la atención una ACACIA DEALBATA, a la que en nuestro hablar coloquial nos referimos como MIMOSA o MIMOSA PLATEADA, según los lugares.

Se cubre de flores cuando el invierno va de caída en nuestra zona mediterránea. No sé si ocurre lo mismo en su tierra de origen, el sureste de Australia y Tasmania. Allí, en Tasmania, por cierto, los habitantes humanos no corrieron la misma suerte que estas ACACIAS: el pueblo aborigen tasmano fue literalmente exterminado durante la colonización británica. De aquella tragedia quedó el recuerdo amargo en una joven cuyo cuerpo disecado fue exhibido durante años en un museo, hasta que, no hace tanto, sus restos fueron devueltos a su isla natal para recibir digna sepultura.

Las mimosas, en cambio, no fueron erradicadas. Antes bien, los colonizadores las trajeron a Europa, donde han encontrado clima propicio y crecen con lozanía. En algunos lugares se las considera invasoras, porque se expanden con facilidad y desplazan a la flora autóctona. Pero, mientras tanto, aquí nos regalan su espectáculo. Y es que, cuando el invierno va de salida, la mimosa estalla en flor.

Puede alcanzar entre 5 y 15 metros de altura, y su copa se transforma en una nube dorada formada por millares de pequeñas bolitas perfumadas. Mucho antes de llegar a su altura el suave olor que desprenden sus flores me apercibían de su presencia y, en mi ir Avda. de la Virgen adelante, estuve al tanto para que no se me escapara. Y, al descubrirla, descollando entre la exuberancia del jardín me alegré porque recordé el dicho popular:

“Cuando la MIMOSA ha florecido, el invierno ya se ha ido”.

La naturaleza es una gran maestra. Nos habla sin palabras y nos instruye con señales. Nos anuncia que los fríos, las lluvias persistentes, las nieves, y los vientos desapacibles están a punto de retirarse. Y uno de los heraldos que utiliza para avisarnos de que el tiempo cambia es, precisamente, la MIMOSA.

Recuerdo que ya en otra ocasión me detuve en este mismo tema, al contemplar otro ejemplar de MIMOSA junto al muro que delimita el parque-jardín de la Virgen de Gracia, construido en terrenos cedidos generosamente por la ermita-santuario de nuestros Patronos, la Virgen de Gracia y San Blas, para esparcimiento de las gentes de esta Real Villa de Caudete.

Ayer, al verla de nuevo vestida de oro, no he podido menos que experimentar alegría. Porque, aunque aún queden mañanas frescas y alguna que otra helada rezagada, la MIMOSA ya nos lo está dejando claro.

Y cuando ella habla...


Recibe mi saludo, mis


¡¡¡BUENOS DÍAS!!!

11.2.2026. Miércoles. (C. 2.467).

P. Alfonso Herrera. Carmelita.

martes, 10 de febrero de 2026

Llegó con retraso, pero llegó.

ESTAMPA CAUDETANA

LLEGÓ CON RETRASO, PERO LLEGÓ


       Me estoy refiriendo a la planta que en mayor número comparte nuestra vida conventual aquí, en el vetusto convento de San José (El Carmen) y, más concretamente, en el claustro bajo, el de la columnata barroco-toscana.

Son una docena y, como alguien, despreocupadamente, al darles un palo o tropezar con ellas, echa abajo esquejes y más esquejes que recojo y planto, no doy abasto a regalar, ya crecidicas, a la familia de las CRASSULAS OVATAS, que llaman los botánicos o, como las llamamos en román paladino, plantas de la ABUNDANCIA o DEL DINERO, aunque allá, en Sudáfrica, su lugar de origen, las conocen como PLANTA JADE, y se multiplican y se multiplican con suma facilidad.

Pues bien, se han puesto de acuerdo y tanto las grandes en porte como las chicas han florecido. Siempre venían haciéndolo —las grandes sí, las pequeñas no— poco antes de Navidad; pero este año se han tomado eso de florecer con más calma y han venido a hacerlo ahora. Y bien guapas que se están poniendo porque, la verdad sea dicha, se encuentran en el proceso de ponerse el velo blanco confeccionado con miles de florecillas, que las cubra casi totalmente, como si fueran novias en el día de sus bodas.

Bienvenida sea su floración, pues con ella el claustro del convento se está poniendo monísimo. Las grandes, aquellas que se vinieron conmigo desde mi bosquecillo madrileño —ya va para nueve años—, dan la bienvenida a los visitantes; y las hijas andan repartidas, chispeando florecicas, por todo el recinto.

Dicen —y así las llaman— que atraen la ABUNDANCIA o EL DINERO. Pues, mira, puedo decirte que de eso… nada de nada. Ni he visto debajo de ellas, ni a su lado, ningún cofre lleno de doblones de oro. Pero eso sí: gastonas, lo que se dice gastonas, poco, casi nada. Algo de abono en primavera y, como no es amiga de beber —puesto que todas sus hojas son verdaderos depositicos de agua—, con eso se conforman.

Y, a pesar de ello, tienen un lustre que da gusto verlas. Claro que ya me preocupo yo de empujarlas debajo de techado para que el relente y las mantas de frío que bajan del cielo para tomar posesión del claustro conventual no me las maltraten, porque no son amigas del frío y mucho menos de las heladas.

Tampoco hacen buenas migas con el sol manchego, porque si las heladas les congelan las hojas, este, el sol, se las seca. Solo le consienten un saludo mañanero, cuando aún no ha adquirido la efervescencia del joven del mediodía.

Ellas, las PLANTAS JADE, que dan la bienvenida a quienes nos visitan, se me prestan hoy para llevarte mi saludo, mis


¡¡¡BUENOS DÍAS!!!

10.2.2026 · Martes (C. 2.466)

P. Alfonso Herrera. Carmelita.

lunes, 9 de febrero de 2026

La Fiesta popular en honor del Copatrón San Blas.

ESTAMPA CAUDETANA.

LA FIESTA POPULAR EN HONOR DEL COPATRÓN SAN BLAS.

Todo estaba preparado. Con el último sorbo de café, tras una comida familiar, dio comienzo el esparcimiento para la gente menuda… y no tanto. Así nos lo adelantaba el programa detallado en la revista dedicada a la fiesta de San Blas.

Ya se encontraban dispuestas las cucharas soperas y los huevos que debían viajar en ellas a toda velocidad; dos jamones colgaban, a la vista de todos, esperando brazos y piernas que se atrevieran a subir hasta lo alto del palo de la cucaña. También estaban preparados los sacos en los que debían introducirse los imitadores de aquel atleta caudetano, Antonio Amorós, que dio a conocer la existencia de la Real Villa de Caudete por los estadios del mundo, para correr su particular carrera.

Lucían igualmente guapas las ollas locas, cargadas de chucherías, para que los ñacos, provistos de palos y con los ojos cerrados, trataran de romperlas a golpe limpio y conseguir así su tesoro, en lo que se suele llamar el juego de la gallinita ciega. Las ruedas numeradas nos apercibían de la rifa de una bicicleta y de un cochino que tendría lugar al final, cerrando los actos lúdico-festivos del día.

Sí, ciertamente, se habían esmerado los componentes de la Cofradía del Copatrón, San Blas, disponiéndolo todo para el goce y disfrute de participantes y observadores.

Cuando la manecilla corta del reloj marcaba las 17:00 horas y la más larga hacía equilibrio sobre el punto central de lo más bajo de la esfera, pasaba yo por la Puerta de la Villa para asistir al Manifiesto de Jesús Sacramentado en la iglesia del monasterio de las Madres Carmelitas de Clausura y, luego, a su hora —a las 18:00—, proceder a cerrarlo con la bendición del Señor, situado en el viril de la custodia.

Mientras tanto, la avenida de la Virgen de Gracia, donde estaba teniendo lugar la celebración de los juegos festivos con motivo de la fiesta en honor del Copatrón, se encontraba totalmente colapsada. Un gentío considerable había confluido allí para participar en los juegos programados o, simplemente, para pasar el rato asistiendo a su desarrollo.

Dentro del templo monacal, sin que aún fueran las 18:00 horas, unos estampidos estruendosos rompieron el silencio contemplativo de la adoración al Señor Sacramentado.

Con el acallarse del ruido atronador de las explosiones, se nos indicaba que la fiesta con motivo del Copatrón, San Blas, había concluido. Ya solo resta, para el próximo domingo, devolver procesionalmente la sagrada imagen de San Blas a la ermita-santuario donde la espera la de la Copatrona, la Virgen de Gracia. Esta procesión tendrá lugar a la conclusión de la Misa Mayor en la parroquia de Santa Catalina.

Recibe mi saludo, mis

¡¡¡BUENOS DÍAS!!!

9.2.2026. Lunes. (C. 2.465)

P. Alfonso Herrera. Carmelita.

Nota. Vuelvo a agradecer a Jaime Bañón su generoso aporte fotográfico puesto a mi disposición, así como el de otros lectores que han hecho lo propio.

domingo, 8 de febrero de 2026

Segundo Domingo de San José.

ESTAMPA CAUDETANA.

SEGUNDO DOMINGO DE SAN JOSÉ.

Ilustran mis letritcas de hoy la preciosa imagen del Patriarca San José. Ocupa la nave central del retablo de la capilla de la comunión de la Iglesia de nuestro convento, convento que es el suyo puesto que le está dedicado,  que está puesto bajo sus auspicios, desde aquel lejano 1670 en que se concluyó su edificación.

Fue un obsequió, según he oído, del cabo José Olivares Conejero que compartió el tremendo avatar, asedio, de su destacamento en la iglesia de Baler, allá en las Filipinas, cuando terminaba el siglo XIX, asedio llevado a cabo por los soldados tagalos alentados por los USA que, en su proyecto expansionista, nos fue dando "leña en Oriente y en Occidente porque eso mismo hizo en las Antillas. Pero esa es otra historia que no viene al caso ahora. 

Cuando se nos fue de este mundo, el bueno del cabo José, en 1948, quedó al tanto de la Sagrada Imagen su sobrina Elisa Pagán que, luego, sería regidora mayor de la Real Villa de Caudete, hasta el momento mismo de su marcha de este mundo al encuentro de su tío José, no hace mucho tiempo.

Todo está introducción para presentarte el ejercicio piadoso del SEGUNDO DOMINGO DE SAN JOSÉ:

ORACIÓN INICIAL (para todos los domingos)

Oh glorioso patriarca San José, Esposo de María y padre virginal de Jesús, te ruego que me alcances gracia para meditar con recogimiento tus dolores y tus gozos, y para que, siguiendo tu ejemplo, viva y muera en la amistad de Jesús y María.

Amén

SEGUNDO DOMINGO

Dolor: El nacimiento de Jesús en la pobreza:

Oh fidelísimo San José, ¡qué dolor sentiste al ver nacer al Niño Jesús en tanta pobreza!

Gozo: El nacimiento del Salvador:

Pero ¡qué alegría tan grande al contemplar al Salvador del mundo!

Oración:

Por este dolor y este gozo, alcánzame la gracia de amar la pobreza de espíritu y buscar sólo a Jesús como mi verdadero tesoro. Amén.

Padrenuestro, Avemaría y Gloria.

 ORACIÓN FINAL

Oh glorioso San José, modelo de todos los que se consagran al trabajo, protector de la Iglesia y patrono de la buena muerte, alcánzame vivir en gracia de Dios y morir acompañado de Jesús y María. Amén.

El día de ayer estuvo jalonado por una serie de estampidos en lo alto del cielo que, partiendo del mediodía se prolongó hasta el momento en que se procedió al desarrollo de los actos programados con motivo de las fiestas copatronales en torno a la egregia  figura del copatrón, San Blas. consistentes en el encendido de la tradicional hoguera la bendición de los roscos del santo y la sardinada llevada a cabo sobre las ascuas que dejaron por el suelo Las leñas prendidas fuego. 

Faltando poco para las 19 horas de ayer sábado salía ya de casa para darme acostumbrado paseo hasta la glorieta de la Cruz y el lugar de hacerlo en línea recta me desvié para pasar por la Puerta de la Villa. Allí, frente al manís de los patronos, en la avenida de la Virgen de Gracia, como es tradición, ya estaba dispuesto el gran montón de leña que habría de arder al concluír misa de la tarde en la parroquia de Santa Catalina. Cuando pasé por allí, se encintraba tapada con una lona para prevenir que se mojara porque las nubes soltaban de cuando en cuando algunas chispitas que venían volando traídas por los aires.

Yo continué mi camino y allí quedó todo listo para después, bajo la atenta mirada del cohetero que velaba para que todo saliera como era de desear. 

A mí vuelta de la Glorieta de la Cruz, todavía no había empezado la fiesta. La hoguera no llevaba de luz y calor La Puerta de la Villa. El sacerdote no había llegado para bendecir los roscos que estaban a la espera apilados en un local vecino. El ambiente no  estaba impregnado del agradable olor que se expande durante el asado de las sardinas. Y la gente de la Villa no aparecía.

A la bendición de los roscos asistieron, junto a gran número de gentes del lugar, el Ilmo. Sr. Alcalde y el Sr. Concejal de Fiestas. 

Luego, en casa, sí que oí, ya tarde, algunas explosiones puestas en lo alto del cielo caudetano avisándonos de que la fiesta ya había concluido.

Recibe mi saludo, mis


¡¡¡BUENOS DÍAS!!!

8.2.2026. Domingo. (C. 2.464).

P. Alfonso Herrera. Carmelita.

Nota. El reportaje fotográfico me lo ha cedido Jaime Bañón que siempre está donde se produce el acontecimiento para dar noticias del mismo. Gracias, Jaime.

sábado, 7 de febrero de 2026

La planta del papel de arroz.

ESTAMPA CAUDETANA.

LA PLANTA DEL PAPEL DE ARROZ.  


      Hace unos días te daba a conocer que había entrado en casa una Aralia Schefflera, sí, la Planta Paraguas. Pero no te lo dije todo. Con ella vinieron otras plantas más, de las que te iré dando noticia porque, de ellas, me voy a servir para acercarte mi saludo, mis buenos días.

Hoy empleo la planta del PAPEL ARROZ, perteneciente también a la familia de las aralias y endémica de Japón, que los botánicos llaman FATSIA JAPÓNICA (del japonés fatsi = ocho, por los ocho lóbulos que forman sus hojas; japonica, para indicar su procedencia).

Tanto ésta como la anterior, y alguna otra de la que te iré dando noticias, me fueron regaladas por Juan Doménech, sacristán de Santa Catalina, junto con un buen número de plantas de Pascua, Euphorbia pulcherrima. Siempre lo hace cuando la liturgia de Navidad cierra su ritual específico, su ciclo correspondiente, al que pone broche final el Bautismo del Señor.

Son muchas las plantas con las que la Cofradía del Dulce Nombre de Jesús engalana profusamente la parroquia de Santa Catalina durante cerca de veinte días. La mayor parte llegan heridas de muerte; se han inmolado dando su vida en honor del Niñico Divino. Pero aquellas que puedo sacar adelante las mimo y, cuando levantan de nuevo sus hojas, las trasplanto a tiestos de barro. Allí les dispongo un lecho de buena tierra, abonada con cáscaras de cítricos, cáscara de huevo molida, ceniza y polvo de hojas de árbol perenne, llenas de clorofila, que envuelven su cepellón. Y, agradecidas, lucen muy bien allí donde las sitúo, en el ámbito conventual de San José (El Carmen).

Esta planta es frondosa y muy agradable de presencia y, bien cuidada, puede alcanzar hasta los cinco metros de altura. Como ves en la foto que ilustra estas letricas, tiene hojas palmeadas y brillantes, capaces de llenar con su presencia cualquier rincón de la casa que esté bien iluminado, pero sin sol directo. También se muestra muy agradecida si se planta en el jardín, al sol joven o en semisombra. Tolera cierta humedad, pero sin excesos.

Florece en el otoño avanzado y no teme al frío siempre que el azogue del termómetro no baje más de cinco grados bajo cero. No pierde las hojas salvo que alguna enfermedad la ataque. Y, como todo ser vivo, necesita alimento, por lo que no hay que descuidar el abonado al menos una vez al mes durante la primavera y el verano.

Eso sí, es tóxica, y conviene tratarla con cuidadico, porque sus “quejas” podrían manifestarse en forma de dermatitis en la piel. También deben estar al tanto las mascotas, aunque estas suelen ser "más listas que Picio" y no acostumbran a hacer "buenas migas" con ella (así decimos en mi pueblo del Oropesa toledano de dos personas que ni se tratan bien ni mal, que no se tratan; vamos, que no comparten en invierno una buena sartenada de migas).

La ARALIA FALSIA JAPONESA que me regaló Juan, un tanto mustia entonces, hoy se muestra esbelta y brillante, y te acerca mi saludo, mis…


¡¡¡BUENOS DÍAS!!!

7.2.2026 Sábado (C. 2.463).

P. Alfonso Herrera. Carmelita.

viernes, 6 de febrero de 2026

El Manifiesto.

ESTAMPA CAUDETANA

EL MANIFIESTO

Hoy se despertó por sus fueros el, todavía, jovencico Lorenzo. No hizo nada más que amanecer y ya estaba fuera de casa, trotando como un joven potro juguetón, pletórico de vida cachorrera. Pero ayer no fue así, porque al asomarse a la ventana se encontró con las cortinas corridas. Así las había dejado, cerradicas, la borrasca Leonardo cuando emprendió su salida por el foro, dejando el predio expedito para que se instale a sus anchas la hermana que viene detrás, la que, sin haber hecho acto de presencia todavía, no tardará en hacerlo en volandas de fuertes vientos.

No está aquí, pero ya le han puesto nombre. A esta, que tiene anunciada su inminente llegada, la van a llamar con nombre de mujer y han pensado bautizarla los meteorólogos portugueses con el nombre de Marta.

Por la tarde de ayer, cuando el juguetón celeste se ausentó dejándolo todo a oscuras, salí de casa para dar mi acostumbrado paseo. La noche que había dejado negra el sol al marcharse se encontraba rota aquí y allá por focos de luz dispuestos por la industria humana.

Al llegar a la altura de la iglesia del monasterio de las Madres Carmelitas, siempre hago una paradita delante de la puerta cerrada para saludar al Señor Sacramentado y a su Madre, la Virgen del Carmen, porque para eso no hay impedimento material alguno que lo impida. Pero ayer no; ayer la puerta estaba abierta de par en par y, lógicamente, me colé dentro. En aquel momento la madre priora se encontraba llevando a cabo el MANIFIESTO. Estaba colocando la Sagrada Forma en el viril del expositor para la adoración. Una vez situada en su lugar, inició la estación de oración con siete Padres Nuestros, Ave Marías y Glorias para seguir, luego, con el desarrollo del Mismo.

Ya va adquiriendo solera este ejercicio de piedad que fue promovido, en sus inicios, por el acuerdo establecido entre la presidente de la Cofradía de la Sacramental y la comunidad de monjas carmelitas de clausura, quedando así establecido para los primeros jueves de cada mes: jueves eucarísticos, jueves sacerdotales.

Fuera, mientras caminaba por la avenida de la Virgen de Gracia con dirección a la Glorieta de la Cruz, reinaba la noche. Un airecillo mal encarado y frío iba de un lado a otro y a mí me daba de lleno. El cielo de la Villa, que quedaba a la vista porque la pérgola verde que cubre la avenida había venido a menos, al suelo, dejaba vislumbrar un firmamento profundo, nítido, libre de nubes y de hilachas de las mismas. La niebla con que se despertó el día no había hecho acto de presencia y, en todo lo alto, aquí, allá y acullá, unas estrellas despedían luz de oro puro. La luna, preocupada porque se encuentra en ese momento propicio para que se le fundan los plomos, no trataba de hacerles la competencia.

Poco antes de llegar a la glorieta de la Cruz me crucé con un hombre que venía a paso ligero, creo que generando calor para hacer la competencia al frío reinante, mientras tiraba de una cuerda a la que iba atado un perrico. Nadie más pululaba por el entorno, salvo una mujer ismaelita que, apoyada en la barandilla que cerca el lugar de juegos de los niños, asistía vigilante a los movimientos que su Yasmín (niña bonita) hacía subiendo y bajando por los elementos lúdicos del lugar. Todo lo demás era quietud, era tranquilidad, era paz.

Tras saludar a la Virgen con las tres Avemarías con que concluye el santo rosario y pedirle a Ella, a la Virgen de Gracia —representada en la imagencica de piedra incursa en el monumento a la Cruz, en la glorieta—, que nos acompañara, no como plural mayestático, sino convencido de que con uno va el Señor Jesús, emprendí el camino de vuelta para meterme en el fogonazo de luz, que era la Villa Caudetana, por la Avenida del atleta Antonio Amorós.


Recibe mi saludo, mis


¡¡¡BUENOS DÍAS!!!

6.2.2026. Viernes. (C. 2.462).

P. Alfonso Herrera. Carmelita.

jueves, 5 de febrero de 2026

Planta del paraguas.

ESTAMPA CAUDETANA

PLANTA DEL PARAGUAS


Hace unos días entró en casa la planta del paraguas, Aralia schefflera para los botánicos, y su llegada coincidió con días de lluvia serena, de esa que no irrumpe ni hiere, sino que visita. Lluvia mansa, intermitente, a lo bonito, como decimos en esta Real Villa cuando el cielo se abre sin estrépito y la tierra recibe sin temor.

No ha sido aquí Leonardo —esa borrasca de nombre viajero— instrumento de castigo, como lo está siendo en otras tierras del sur. Por Caudete ha pasado con discreción, dejando el don necesario: agua que no arrasa, sino que fecunda; agua que penetra despacio y despierta lo que dormía bajo la piel del campo. Agua buena, de la que prepara la germinación de las semillas ya enterradas por las manos pacientes de los labradores, y de las que aún esperan su hora.

Y en medio de ese clima propicio ha entrado esta planta, llamada paraguas sin serlo, como tantas cosas que nombramos por aproximación humana. No protege del agua, pero enseña a recibirla. No se expone al sol directo, porque aquí el sol no siempre es caricia: a veces es prueba. Prefiere la luz filtrada, humilde, la que no deslumbra ni quema, la que permite crecer sin violencia. Y hay en ello una lección callada.

No es exigente. Pide lo justo: tierra buena, drenaje que evite el encharcamiento, espacio para que las raíces respiren. Como las almas, no soporta el exceso, ni siquiera de lo bueno. El agua ha de pasar, no quedarse. El cuidado ha de ser constante, no invasivo. Le basta una temperatura templada, un equilibrio sencillo, sin extremos.

Esta Aralia schefflera ha venido a alegrar la vida recogida de tantas otras plantas que habitan el vetusto claustro barroco-toscano del convento de San José (El Carmen), donde el tiempo parece rezar despacio entre piedra, sombra y verdor. Allí, en ese espacio de silencio habitado, la planta no adorna: acompaña. No destaca: permanece. Y en su quietud recuerda que crecer también es una forma de alabanza.

Hoy, aunque a estas horas no llueve en la Real Villa de Caudete, esta planta del paraguas se ha prestado a llevarte mi saludo, nacido del recogimiento y de la gratitud, mis


¡¡¡BUENOS DÍAS!!!

5 de febrero de 2026 · Jueves · (C. 2.461).

P. Alfonso Herrera. Carmelita.

(*) Aún ignoro por qué los botánicos decidieron llamarla así. Tal vez porque también la ciencia, como la fe, nombra a veces sin comprender del todo. Cuando lo descubra, te lo haré saber.

miércoles, 4 de febrero de 2026

Amorcitos de Jesús.

ESTAMPA CAUDETANA. 

AMORCITOS DE JESÚS

Cuando finalicé la eucaristía en la iglesia del monasterio de las Madres Carmelitas de clausura, está semana se me ha adjudicado esa encomienda, pregunté a la madre sacristana que cómo llamaban aquí en la Villa a las flores que, en un pequeño florerico de cristal se encontraban en el lateral del Sagrario donde, el Señor Sacramentado, permanece con nosotros a la espera de que nos acerquemos hasta Él y le abramos de par en par las puertas del corazón para dejarle que entre dentro y tome posesión de él y de todo nuestro ser. No es que Él, por ser Dios, Ser glorificado en su naturaleza humana, no pueda articular palabras. Claro que las articula pero prefiere entablar una conversación, más de tú a tú, por los caminos del sentimiento, en la intimidad de una relación intangible pero que es nítida totalmente y el medio a través del cual se lleva a efecto, medio que no descarrila, como lo hacen nuestros trenes de España, por falta de atención y cuidado en la estructura. 

La monja sacristana me dijo: las llamamos  AMORCITOS DE JESÚS.  

Tiempo atrás, en la iglesia parroquial de San Francisco,  desempeñaba una labor impagable de sacristana. Era el alma mater de los interiores del templo y se preocupaba de que todo estuviera en su sitio. Y si se trataba de los manteles para cubrir el altar o de las vestiduras que se emplean en la liturgia, los mantenía limpios y sin una arruga. Y ojo con que el sacerdote saliera con alguna falla en la vestimenta porque ella se levantaba de su banco y ponía las cosas en su sitio. Esta diaconisa era la anciana Feli que, cual aquella otra anciana de la que nos habla el Evangelio, viuda, también,  como ella, se dedicaba a propalar a diestro y siniestro la llegada del Mesías que había tenido la suerte de contemplar junto al anciano Simeón cuando los padres de la Criaturica, María, la Madre y José, el Padre Putativo o nutricio, se presentaron con el Niñico en el templo para cumplir con aquella ley mosaica que exigía "que todo primogénito debería ser presentado al Señor, consagrandodo a Él, con la posibilidad de rescatarle mediante la entrega de una res para el sacrificio o, como en el caso que nos ocupa, por la pobreza de la pareja que presentaba al Niño, un par de pichoncicos. 

Sí, esta diaconisa era Feli(ciana). Ella, llegadas que  eran estas fechas, por San Blas, Copatrón de la Villa, un poco antes  y un poco después, se las arreglaba para entrar en el pequeño patio que circunda la parroquia para hacerse con un montón de pequeñitos, enanos, NARCISSUS  TAZETTAS a los que ella llamaba AMORCITOS, que, colocados en florericos de cristal, distribuía delante del altar, de la imagen de San Francisco, y del mismo Jesús Sacramentado, en el sagrario, en la capillica de los Comunión

Desde la ventana existente en el coro bajo del monasterio de las Madres Carmelitas, abierta de par en par, se  veían, desde el presbiterio, creciendo junto a una pared que delimitaba un terreno destinado a huerta, un montón de AMORCICOS DE JESUS que, en ramilletes, emergían desde la tierra. De ahí, el que la preguntara a la monja sacristana y, a la vez, jardinera y huertana por el nombre que se les daba, aquí en la Villa, a los que yo ya sabía que eran JACINTOS liliputienses.

Estos JACINTICOS  son rápidos en asomar. No tienen nada de miedo al frío y, cortados de sus planta madre, duran un montón inmolándose, mientras exhalan su fino y dulce aroma a su Creador Sacramentado.

Ellos también se me prestan, hoy, para llevarte mi saludo, mis 


¡¡¡BUENOS DÍAS!!!

4.2.2026. Miércoles. (C. 2.460)

P. Alfonso Herrera. Carmelita.