domingo, 20 de junio de 2021

Fiesta en la Real Villa.

ESTAMPA CAUDETANA.
FIESTA EN LA REAL VILLA.
- En la tarde de ayer, cuando me acerqué a la parroquia de Santa Catalina para celebrar la eucaristía de la víspera del domingo décimo segundo del tiempo ordinario, llegué a tiempo de encontrarme con el jolgorio propio de una entrañable fiesta.
- La aglomeración de un montón de fieles a la puerta de la parroquia, vista desde los arcos de la Lonja,
-  así me lo daba a conocer y es que en el día de ayer dieron comienzo las Primeras Comuniones de los niños que han venido preparándose a lo largo de estos años de pandemia para recibir, por primera vez, a Jesús Sacramentado. Al entrar dentro de la iglesia de Santa Catalina sorprendí a la profesional de la fotografía que había sido contratada para fijar en papel couché el momento más entrañable de la vida de un puñado de ñacos, momento único que marca la equiparación de las criaturas con los miembros grandes de la comunidad cristiana para su participación en la Mesa de la Cena del Señor, de la Sagrada Eucaristía.
- Y, sí, le «robé» la instantánea en la que posaba una de las niñas afortunadas con toda su familia.
Esta fotografía es de la que me sirvo para llevarte la noticia de que aquí, en LA REAL VILLA DE CAUDETE, tuvimos ayer FIESTA GRANDE Y LA TENDREMOS HOY Y VOLVEREMOS A TENERLA EL FIN DE SEMANA PRÓXIMO Y, TAMBIÉN,  EL PRIMER FIN DE SEMANA DE JULIO, porque un conjunto de niños, entre los que se encontraba esa niña, están llamados a  mantener su primer encuentro, encuentro entrañable, con Jesús que siempre, siempre, llena de gozo a familiares y amigos y a todos los miembros de la comunidad cristiana de Santa Catalina.

Queridicos ñacos, FELICIDADES POR VUESTRO PRIMER ENCUENTRO CON EL AMIGO JESÚS Y MUCHAS GRACIAS POR HACERNOS PARTÍCIPES DE VUESTRA ALEGRÍA.

Recibe mi saludo, mis

      ¡¡¡¡¡¡BUENOS DÍAS!!!!!!
20.6.2021. Domingo. (C. 1.285)

P. Alfonso Herrera Serrano. Carmelita


viernes, 18 de junio de 2021

Floreció el Gauchito.

ESTAMPA CAUDETANA.

FLORECIÓ EL GAUCHO.
No he sido capaz de identificar al GAUCHO que gateando,  gateando, subió desde el hemisferio Austral, donde nació, hasta el Septentrión donde se estableció.
Había venido camuflado en la maleta de uno de los frailes, natural de aquellos pagos, que tuvo destino, por espacio de un trienio, en este vetusto convento de San José (El Carmen) para luego, volver a sus tierras argentinas. Por eso le he llamado El GAUCHO, porque procede de allá, de la  amplia sabana, llana como la palma de la mano.
Fray Juan Manuel, que así se llama el fraile que habito en este convento durante 3 años, plantó aquí el esqueje de cactus de su tierra tucumana. Lo puso a buen recaudo en el alféizar de una de las ventanas que da luz a una habitación en el claustro bajo del convento, con el fin de que el sol de justicia caudetano no le evaporara el agua del qué está compuesto. Allí, en el alféizar de esa ventana, permaneció a lo largo de todo un año enraizando y sacándose un par de ramas liliputienses, como liliputiense es él.
Con la llegada de la primavera le he sacado de su escondite, le he quitado la protección que le otorgaban unas maderas que cuentan su edad por centurias y le he situado encima del brocal de un pozo  sito en el claustro barroco-toscano, que no es tal pozo, y digo que no es tal, el pozo, porque no es otra cosa que un respiradero por el que, al ventilarse la cueva, desaparecen las humedades que se pudieran generar en ella, dónde yacen, reposando en los brazos del tiempo, unas tinajas que, alguna vez contuvieron cereales, aceites, vinos... del entorno con los que satisfacían, su necesidad, los habitantes del convento y la de aquellos habitantes de la Villa que se acercaban al mismo pidiendo árnica para atender las suyas.
Pues, bien, el GAUCHITO se ha puesto tan contento, tan contento, por encontrarse con el sol manchego que hasta ha florecido sin esperar a hacerse mayor. Sí, ha florecido siendo tan chiquitín y, de tal manera lo ha hecho, que la flor viene a ser incluso mayor que él, con más volumen y empaque, tanto,  que llama poderosamente la atención por la pequeñez de aquel esqueje que se coló, de extranjis, en España, dentro de la maleta de Juan Manuel, para venir  a enraizar aquí, al convento de San José en las tierras de La Mancha.

El GAUCHO florecido te lleva hoy mi saludo, mis


      ¡¡¡¡¡¡BUENOS DÍAS!!!!!!
18.6.2021.  Viernes.  (C. 1.284)

P. Alfonso Herrera Serrano. Carmelita.

jueves, 17 de junio de 2021

El Número Crece.

ESTAMPA CAUDETANA.

EL NÚMERO CRECE.

Es sabido que, en el vetusto convento de San José (El Carmen), sito en la Real Villa de Caudete, venían residiendo, en los últimos años, cuatro frailes a los que se unió, el pasado 5 de mayo, uno más venido de Madrid. Este fraile, P. Joaquín Vicente Contreras O. Carm., que ya había estado destinado aquí, en la Villa, con anterioridad, al cargo de los estudiantes. 
Pero, al hablar de crecimiento, no me estoy refiriendo al estamento frailuno, no, ¡qué va! Me estoy refiriendo, más concretamente, al mundo de los alados, es decir, a las gallináceas que corretean por su corralón.
La semana pasada causó gran gozo el descubrir que el calor de la clueca había puesto en el ámbito conventual nuevos especímenes, ampliando el número de las plumíferas. Hasta ahora venían siendo cinco porque, no hace mucho, "estiró la patita" una de ellas, pues, ahora, han venido a ocupar el hueco dejado por la extinta, no una, sino 6 más, de modo y manera que, de un plumazo, nunca mejor dicho,  el conjunto homogéneo de las gallináceas, ha alcanzado un número aceptable, ONCE.
Once fueron los huevos de las gallinas "pisadas" (*) que, Paco Molinero, le trajo al P. Ángel desde su gallinero de su molino, de las pocas que le van quedando porque, nos ha dicho, que hay "zorros de dos patas" que entran, de cuando en cuando, en su propiedad, con nocturnidad y alevosía, y se llevan, en un saco, el producto su voraz rapiña, sus gallos y gallinas para emplearlos, no en satisfacer el hambre, que estaría justificado, sino, aventura Paco, en una acción denigrante y, por lo mismo, punible.
De los once huevos sacó adelante media docena de pollitos. De ellos se cuida el P. Ángel que es el oficial responsable de que a los avichuchos no les falte detalle.
Para prevenir los instintos felinos con que le ha dotado la naturaleza al gato minino que se enseñorea  por el corralón, hermanado con las gallinas, no le afloren al ver corretear a las bolitas de plumón en los que están envueltos los recién llegados, el padre Ángel ha determinado que permanezcan en el corralico donde el P. Luis Torres dispone de un gran jaulón para la cría de canarios. La clueca y sus pollitos hasta que crezcan y el gato les identifique como unos congéneres de los que, con que tan familiarmente, convive en el amplio espacio del corralón del convento, permanecerán allí dentro a salvo instintos perversos.

Recibe mi saludo mis

      ¡¡¡¡¡¡BUENOS DÍAS!!!!!!17.6.2021.

 Jueves. (C. 1.283)
(*) Nos dice Paco que esos pollitos son hijos de aquel hermoso gallo que luciera sus primores en el corralón hasta tanto fue objeto de marcha por exigencia de  un vecino que, el pobre, no podía conciliar el sueño porque, como el gallo era tan celoso de sus gallinas, las "pasaba lista" a cada hora. Y, claro, el buen hombre, que tenía que madrugar lo suyo para ir al trabajo, no pegaba ojo y, en consecuencia, no descansaba. Y dado que su trabajo consistía en estar al volante de un camioncico, el peligro de accidente, era palmario. De ahí que tuviéramos que deshacernos del animal que pasó a ejercer de "jefe" en el gallinero de Paco Molinero.

P. Alfonso Herrera Serrano. Carmelita.



miércoles, 16 de junio de 2021

En la Pequeñez, lo más Hermoso

ESTAMPA CAUDETANA.

EN LA PEQUEÑEZ, LO MÁS HERMOSO.
No voló mucho la semilla de la Malva Real o de la Vara de San José, como quieras denominarla. Y digo que no voló demasiado porque, desde dónde tienen su hábitat sus ancestros hasta donde ella medra, no habrá más allá de 15 mts. En el lado derecho de la zona ajardinada de la parroquia de San Francisco se levantan buscando el sol, a lo largo de dos surcos, un montón de Malvas Reales  que, tras haber alcanzado una altura considerable y, después de lucirse sacando una a una las flores de sus capullicos, quiero pensar que, el viento, que nos visita de cuando en cuando, y que se enseñorea por esta zona, llevó en volandas una de sus muchísimas semillitas que vino a caer bajo las palmeras que ocupan el lado contrario del jardín.
La he visto nacer al cuidado de las palmeras, la he visto crecer pausada y tranquilamente. Más de una vez me propuse trasplantarla al corralón del convento de San José (El Carmen)  y, viendo lo alegremente que se iba levantado, siempre pudo en mí el respeto por ella y por la colonización del medio que llevó a cabo.
Tampoco se ha metido nadie  con ella. Todos los que frecuentamos la Parroquia de San Francisco, grandes y pequeñicos, la respetamos y disfrutamos viendo cómo va abriendo, uno a uno, los capullicos, dejando a la vista esa obra de arte sin igual que es cada una de sus flores. 
La he visto nacer debajo de la gran palmera protectora y, ella, rompe la uniformidad del medio en esa parte del jardín.
La he visto nacer, la he visto crecer, la he visto colgarse alrededor de su mástil, los capullicos  y me ha admirado, el vigor, la fuerza que encerró aquella semillita voladora que, al partirse, sacó al exterior una potente yema que partió la corteza de la tierra para salir lozana fuera, mientras pensaba en el dinamismo que aquella semillita inoculó a la planta.
La MALVA REAL que nació junto al tronco de la vieja palmera tenía prisa por lucirse porque ni siquiera se ha levantado un metro y, ya, se ha hecho mayor, luciendo las mejores galas de una MALVA REAL. Ya la ves. En nada tiene que envidiar a sus congéneres más esbeltas de las que se segregó emigrando a otro lugar para "vivir su vida".

Ella, movida por el vientecillo que nos llega cargado de mucho calor, te lleva mi saludo, mis

      ¡¡¡¡¡¡BUENOS DÍAS!!!!!!
16.6.2021. Miércoles.  (C.1.282)

P. Alfonso Herrera Serrano. Carmelita.

martes, 15 de junio de 2021

Floreció la Chumbera

ESTAMPA CAUDETANA.

FLORECIÓ LA CHUMBERA.
Crece en el corralón del convento de San José una OPUNTIA. Uno de los muchos especímenes que se encuadran en el grupo de las Cactáceas.
A éste nuestro lo llaman también higuera de palas, tuna, palera.
No es oriunda de los pagos de la Real Villa de Caudete aunque he visto algunos parientes. Es una CHUMBERA venida desde mi pueblo de Oropesa.
Fue ya hace unos cuantos años. Creo recordar que fue con ocasión de ir a ser testigo cualificado de la boda una chica de mi familia. Cuando me acerco hasta Oropesa, suelo encontrar un ratico para hacer una visita, en su ermita extramuros de la Villa, a la Madre de todos los oropesanos, a la Virgen de Peñitas. Al salir de la iglesica donde todo es encuentro con ELLA en un ambiente familiar pleno de paz, dirigí la mirada hacia el sur, al otro lado del "cordel", (cordel es un camino, especie de cañada, pero más estrecho, por donde bajan de los montes leoneses a las planicies extremeñas, los rebaños de ovinos), aquel que marca el inicio de la zona conocida como Las Rozas. Y allí, a la vera del cordel, junto a una pared que cerraba una de las fincas de la zona, crecía, y supongo que seguirá en ello, una gran OPUNTIA.
En Lagartera todo estaba preparado para la boda de la joven pariente así que atravesé el cordel y me hice con una hermosa palera (hoja de la chumbera) que introduje en el maletero del coche.
De vuelta en Madrid la tuve algún tiempo al aire para que cicatrizara la herida y luego la sembré en un gran tiesto, tiesto que se vino conmigo cuando tuve destino en Caudete.
A su tiempo aquella palera pasó a ocupar un lugar soleado del corralón del convento de San José que, por cierto, le han recortado unas tabaqueras que surgieron en sus inmediaciones y que, yo, tonto de mí, las permití establecerse en aquel lugar.
Pues, bien, la CHUMBERA
que se ha levantado sobre aquella palera que me traje desde el ámbito donde se encuentra la casica de nuestra Madre de Peñitas, ha adquirido un desarrollo suficiente como para decir, ¡aquí estoy yo! y les ha enseñado a todos los árboles, que confraternizan en el corralón, cómo son los frutos que ella produce, los HIGOS CHUMBOS.
Yo recuerdo que, en mi infancia, llegamos a casa con un montón de HIGOS CHUMBOS  y, mi madre, para prevenir disgustos y para que pudiéramos comerlos sin peligro alguno, la estoy viendo nítidamente en mi recuerdo, cogió los higos, los metió en un cubo de cinz, los cubrió con agua, que sacó del pozo, y con una escoba les liberó de la coraza de espinas con que la OPUNTIA defendía sus frutos. Y, tras aclararlos varias veces, abrió un higo, solo un higo, para mi hermano Ricardo y otro para mí y guardó los demás para otra ocasión. Recuerdo que mientras me zampaba el higo, se me iban los ojos a los que permanecían en el cubo, porque, la verdad, me gustó aquella fruta. Estaba rica.
Mi madre ya había metido el cuchillo en el cajón de la mesa y por más que la suplicábamos con la mirada... no hubo éxito. No hubo otro higo.
No nos dio razón alguna por la que sólo hubo un higo, sólo uno. Dejó que el tiempo trajera la explicación. Hubo, otras veces, higos chumbos en nuestro menú de merienda. PERO, SIEMPRE, SOLO UNO. Mi madre tenía unos galones relucientísimos y, amigos, nunca consintió abuso en ese tema.
La razón que tenía mi madre  llegué a conocerla muchos años después, treinta años después. Ya andaba yo con destino en los Picos de Europa y allí establecí conocimiento con un hombre, hombre, un buenazo, donde los hubiere. Se llamaba Lorenzo González. Cuando supo que procedía de la provincia de Toledo, me contó una experiencia fatal que había tenido por mi tierra:
-"durante el cumplimiento del servicio militar, me tocó acompañar un convoy  militar en un viaje en tren. Entonces el rancho no acompañaba y, mire, me decía, ¡dos días sin probar bocado! Paró el tren en una estación para dejar paso libre a un tren expreso de viajeros. Él y su compañero, fusil en mano, sentados en la puerta de uno de los vagones, vieron una CHUMBERA cuajadita de HIGOS maduros. Dimos en pensar que aquello no sería malo y, empujados por el hambre, dejamos los fusiles en el vagón y bajamos a liberar de peso a la PALERA y, al hacerlo, ya nos fue mal porque cientos de finas espinitas se nos clavaron en las manos, pero aquello no lo fue todo, ¡qué va!¡ni mucho menos! Lo peor vendría después. Comimos, hasta hartarnos, saciando el hambre de dos días.
¿Y? Le inquirí.
Espere, espere. Lorenzo lió un grueso cigarrillo de verdejo, de picadura, lo encendió, bebió un sorbito de café, de aquel café que preparaba, como nadie, Josefina, su esposa, y que depositaba en una olla de barro con muchísima solera, y prosiguió. No había pasado mucho tiempo desde que satisfacimos el hambre de dos días cuando la barriga empezó a dar gritos y ¡qué gritos! mire Ud. Aquello fue ¿cómo le diría yo?
- No te esfuerces, Lorenzo. Padecisteis un empacho o un cólico.
- Pues ¿qué quiere que le diga? Los cólicos terminan en "torrentera". Aquello fue otra cosa. Habíamos estado dos días sin comer pero lo peor, con mucho, fue que fueron siete o más, los días que no pudimos "tirar los pantalones". Aquellos higos CHUMBOS, que entraron tan bien y que tan ricos nos supieron, se "acomodaron" en las tripas y, mire Ud. ¡que no querían salir!
Fue entonces cuando alcancé a comprender la razón que asistía a mi madre cuando solo nos permitía comer un higo CHUMBO, solamente UNO y  no de contínuo, sino espaciadamente.
La CHUMBERA del corralón del convento de San José, creo que es de la escuela de mi madre porque solo una de sus paleras, ha producido DOS HIGOS CHUMBOS, las demás se han dedicado a sacar copias de sí mismas dándole así más volumen y prestancia a la OPUNTIA que nació al otro lado de la Autonomía, en Oropesa de Toledo.

Recibe mi saludo, mis

      ¡¡¡¡¡¡BUENOS DÍAS!!!!!!
15.6.2021. Martes.  (C. 1. 281)

P. Alfonso Herrera Serrano. Carmelita

lunes, 14 de junio de 2021

Floreció el Árbol del Paraíso.

ESTAMPA CAUDETANA.

FLORECIÓ EL ÁRBOL DEL PARAÍSO.
En el corralón del convento de San José (El Carmen) crecen, viven y crecen dos árboles del PARAISO. Uno lo hace debajo del algarrobo y del olivo allí donde estos le dejan diáfano un hueco por donde se cuela el sol del mediodía. No sé, no me explico, porque siendo, de los dos, el más hermoso no florece.
El otro lo hace al aire libre. No hay follaje de algarrobo que le tape y la Copa del primero de los nogales tampoco le priva de su encuentro, de su largo encuentro, con el sol y, no obstante, éste es más endeble. Es un pimpollo, un renuevo, de algún ancestro que existió en ese lugar en otro tiempo y que una vez que fue cercenado a ras de tierra, se permitió que sus raíces, vivas, no obstante, alimentaran a un joven pimpollo que ha venido a ocupar el sitio que dejara su antecesor. Este sí que florece cada año y lo ha hecho todos los años que llevo viviendo en este convento de San José. Siempre, por estas fechas, hace manifestación de que es un ser vivo y, por estarlo, florece y se viste, adornándose con sus preciosas flores.
Ya te he hablado en otras ocasiones de él y sus flores, tan contentas, han sido portadoras de mi saludo al tiempo que salían de viaje, desde el corralón, para ir a tu encuentro. Hoy vuelve a hacerlo. Ayer me paré delante de él y enfoqué a una de sus hermosas flores con el objetivo de mi telefonillo y me lo guardé en su cámara oscura. También obtuve la imagen del arbusto, con vocación de árbol, y te hago coopartícipe de mi contento, de mi gozo, al contemplar está maravilla que pone un contrapunto de suavidad y belleza en el áspero corralón del convento de San José.

Sí, a grupas de una de sus flores trota por el WhatsApp, mi saludo, mis


      ¡¡¡¡¡¡BUENOS DÍAS!!!!!!
14.6.2021. Lunes. (C.1.280)

P. Alfonso Herrera Serrano. Carmelita.

domingo, 13 de junio de 2021

Hoy es 13 de Junio. San Antonio.

ESTAMPA CAUDETANA.
HOY ES 13 DE JUNIO. SAN ANTONIO.
En esta Real Villa de Caudete hay un manís que llena todo el vano que deja una ventana ciega en la fachada de los salones parroquiales. Esta fachada delimita, en los pares, la calle Santísimo Sacramento. Parte esta calle de la Plaza de la Iglesia y, si vas por ella, te saca del centro de la Villa para plantarte ante El Real. El Real es un Barrio donde, en los primeros años del siglo XIII, acamparon las huestes que acompañaban al infante don Alfonso que, andando el tiempo, sería coronado rey y que pasaría a la posteridad con el apodo de "el Sabio" y que se había acercado a estos pagos para arreglar unos asuntos de reparto de tierras de las que habían expulsado a los se habían afincado, por aquí, cinco siglos antes, a las órdenes de un tal Tarik, con su futuro suegro Jaime I, rey de Aragón.
Pero, bastante antes, de llegar al final te encuentras, al doblar la esquina de la pared de la capilla de la Comunión de Santa Catalina, con la Placeta dedicada a Manuel Gil, un hombre de esta Villa al que no se le ha reconocido, con suficiente justicia, todo lo que hizo por la Villa en momentos històricos muy bruscos,  para olvidar. Y es ahí, en esa Placeta dedicada a aquel prohombre de la Villa donde se encuentra el manís del Doctor Evangélico portugués, lisboeta, para más señas, que es conocido por la ciudad italiana de PADUA, donde falleció prematuramente, SAN ANTONIO DE PADUA.
Tal día como hoy de 1.231 en el que celebramos su paso de este mundo al del Padre, con solo 36 años, (pocos años después de que estuviera por esta Villa el infante don Alfonso) una de las vecinas de la calle, Joaquina, ayudada por Juan Doménech y su hija María Gracia,  ofrecen al Santo un adorno floral que sitúan en todo lo alto de la repisica, delante del manís donde aparece la efigie del Santo con la del Niño Jesús.
Este año se les unión Javi, que vino desde Las Jornetas con su escalera a cuestas y, como goza de juventud y destreza, subió y bajó por su escalera hasta la altura del manís de San Antonio y, con cada subida hasta allí arriba, depositaba un tiesto  en la jardinera.
El nuevo manís (ya te hablé del antiguo el año pasado), goza ya, desde ayer, del tradicional adorno floral que con tanto gusto y placer dedican las gentes de la calle, con Joaquina al frente, al santo Fernando de Bulhões llamado después, al entrar en los Franciscanos, con el nombre de ANTONIO y elevado al honor de los altares once meses después de su muerte, pues tal era la fama de santidad que tenía el joven portugués, con el nombre de SAN ANTONIO DE PADUA

Recibe mi saludo, mis

      ¡¡¡¡¡¡BUENOS DÍAS!!!!!!
13.6.2021 Domingo. (C. 1.279).

P. Alfonso Herrera Serrano. Carmelita.

sábado, 12 de junio de 2021

El Sembrado.

ESTAMPA CAUDETANA.
EL SEMBRADO.
El año pasado estuvo por el corralón el podador y se llevó por delante todas aquellas ramas que, según su sabio parecer, estorbaban en los árboles no sé si fue debido a los «afeites» o no, pero el caso es que, el kaqui descansó pues solo produjo 4 kaquis y cómo es un árbol que auto se selecciona los frutos que puede llevar adelante, según la memoria impresa en su ADN,  dejo caer el 25 %, es decir, uno, quedando solo tres, de los cuales, cuando iban madurando los pájaros se encargaron de ir abriéndoles ventanas en su coloreada piel.  Solo pude aprovechar uno que terminó de madurar en la estantería en mi cuarto.
Este año no ha aparecido por  casa el hombre de las tijeras y las sierras y, la verdad, fue objeto de nuestros comentarios la situación en la que había venido a despertar el kaqui antes de echar las hojas ya estaba cubierto de flores cientos de ellas pero como suele ocurrir en tantas y tantas ocasiones «nuestro gozo en un pozo» no sé si a la altura en que nos encontramos podemos esperar que madure algún fruto porque se nos ha venido el ánimo a los pies cuando contemplamos cómo se encuentra el corralón en aquella parte que cae justo, justo, debajo del kaqui, está totalmente sembrada de flores y de incipientes frutos de los que se ha despojado, inmisericorde, el árbol Kaqui 
Menuda SIEMBRA la que ha llevado a cabo el árbol Kaqui en el terreno, a la sombra de su propio follaje.
¡Cientos de flores y de kaquis por los suelos! Espero que los que permanecen agarrados al árbol vayan tirando de la tierra enriquecida por mí,
Ya te tendré informado de la marcha del estupendo arbolico kaqui

Recibe mi saludo, mis

      ¡¡¡¡¡¡BUENOS DÍAS!!!!!!
12.6.2021 Sábado.  (C. 1.279)



P. Alfonso Herrera Serrano. C


viernes, 11 de junio de 2021

La Flor del Acanto

ESTAMPA CAUDETANA.

LA FLOR DEL ACANTO.
El ACANTO,  todas las plantas de ACANTO, qué crecen en el convento de San José (El Carmen) de está Real Villa de Caudete proviene de mi pueblo y más concretamente del n° 9 de mi calle, unos números anteriores al de mi casa, aquella donde naciera hace ya tantos años... Isabel, conocida como "la Coja" porque de nacimiento tenía un defecto en sus piernas, casada con un buen hombre, Ramón, a los que se quería muchísimo en casa, tenía a la puerta de su casa una hermosa planta de ACANTO y de allí saqué yo unas raíces en una de mis visitas a la casa de mi infancia y me la lleve a mi casa de Madrid donde la hundí en la generosa y abonada tierra de una gran maceta. Creció y creció y llegó a ser objeto de las miradas envidiosas de aquellas gentes qué pasaban por la puerta.
Aquel tiesto, grande y hermoso, se vino conmigo hasta estos pagos cuando recibí orden de destino y, aquí, en el claustro barroco Toscano del convento de San José encontró acomodo y, al día de hoy, 4 años después de haber llegado hasta estos lugares, sigue luciendo sus hermosas hojas, tan hermosas y tan grandes, que son el objetivo predilecto de alguna mariposa que se llaga hasta ellas volando para depositar allí sus huevos que, al eclosionar, las larvas se ceban a base de bien con ellas. Y de tal manera lo hacen y tan concienzudamente, que las dejan como si fueran coladores. Y para que no acaben con ellas las tengo declarada una guerra feroz así que de cuando en cuando, le doy la vuelta a las hojas para  ver si, en su envés, pululan esos gusanos y si los encuentro ya no vuelven a hacer agujericos en las hojas...
El ACANTO duerme poco el sueño del descanso y de restauración de sus fuerzas porque, con los primeros calores de junio, pierde su lindo follaje y vuelve por sus fueros a últimos de julio y primeros de agosto.
Es una planta que aguanta muy bien los fríos de mi pueblo y también los fríos de esta villa de Caudete. Cuando nieva sobre sus vistosas hojas y cuando la temperatura se pone a bajar y bajar termómetro abajo en los crudos inviernos mesetarios, al ACANTO no tiene ni pizca de miedo, es un valiente y aguanta las embestidas del frío.
Ahora mismo se encuentra dejando caer sobre los tiestos y sobre el suelo las hojas que antes estaban verdes y enhiestas, con el color propio de la muerte. Pero no por eso deja de seguir en el proceso más bonito con que cuenta una planta, cual es el florecer. Ya la ves en la fotografía que pongo a la entrada de este escrito: alta, esbelta, la vareta llena de flores y, en cada una de ellas, una semilla plana encerrada en una cápsula que con el calor estalla mandándola a muchos metros de distancia, buscando buena tierra donde germinar.
Esa vareta florece cuando la planta fenece y, para mí, viene a ser un símbolo de que la muerte no termina con la vida, sino que ésta, la vida, se levanta, resurge, vuelve a comenzar su ciclo vital.

La esbelta flor del ACANTO mortecino del claustro barroco-toscano del convento de San José, te lleva hoy mi saludo, mis

      ¡¡¡¡¡¡BUENOS DÍAS!!!!!!
11.6.2021.Viernes.  (C. 1.278)
Hoy celebramos la Solemnidad del SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS.

P. Alfonso Herrera Serrano. Carmelita.

jueves, 10 de junio de 2021

El Baladre del Corralón.

ESTAMPA CAUDETANA.

EL BALADRE DEL CORRALÓN.
La tormenta de la otra noche  que dejaron en pocos minutos 38 litros por metro cuadrado en el corralón del convento de San José y que por no poder "tragárselos" inundaron el garaje en el que depositaron cienos y brozas y llenaron casi hasta el borde los dos fosos,  restos de una gran balsa que existiera, en tiempos pasados, en el lugar donde, según me ha informado Domingo Gil, sacristán de la parroquia de San Francisco, se bañaba la chiquillería y desde la que se llevaba el agua para regar la huerta, no pudieron con las flores del Baladre (Adelfa), que crece a la sombra de uno de los cipreses. Y es, que esa planta a la que metí la tijera dejando solamente  las varetas que se alzaban emulando al ciprés junto al que crece, tira con una fuerza que da gusto verlo, máxime, cuando le estoy privado, sistemáticamente, de los chupones que le salen en su base, para que no le resten fuerza y viveza.
Fíjate qué esbeltez, qué hermosura, qué tipazo de Baladre y qué guapo está, así, totalmente florido . No podía ser de otra manera porque ha sabido escoger  el lugar para crecer. Ahí donde le ves, desde ese lugar, le sale al encuentro al sol, que le obsequia con sus rayos más nuevecitos, frescos y beneficiosos, aquellos que son los que se le acercan, con toda la riqueza, de un sol recién levantado.

Las flores del BALADRE del corralón del convento de San José, te llevan hoy mi saludo, mis

      ¡¡¡¡¡¡BUENOS DÍAS!!!!!!
10.6.2021. Jueves.  (C. 1.279)



P. Alfonso Herrera Serrano. Carmelita.