ESTAMPA CAUDETANA
EL JOLGORIO
En la quietud sofocante de una noche de calor fuera de serie se coló, durante muchas horas, el jolgorio de una juventud pletórica de gozo y de alegría desbordante.
En la tarde de ayer se había instalado en el Paseo Luis Golf una gran pantalla para que quienes así lo desearan pudieran disfrutar, al aire —poco— libre, de un partido de fútbol. Del gran partido: la final del campeonato mundial, retransmitida desde Nueva York. España y Argentina se iban a enfrentar para dirimir el ganador.
Cuando, en las postrimerías del encuentro, mejor dicho, al iniciarse el segundo período de la prórroga, un jugador del equipo español marcó el único gol que subiría al marcador y daría la victoria a España, una especie de estruendo golpeó las paredes del vetusto convento de San José (el Carmen) y se introdujo, instalándose intramuros del mismo.
La explosión de júbilo había tardado en llegar, pero lo hizo para colmar la esperanza de un triunfo que, hasta ese momento, parecía merecidísimo por el buen juego desplegado con limpieza por la escuadra española, en claro contraste con el comportamiento violento y leñero de los oponentes argentinos, uno de los cuales tuvo que abandonar el terreno de juego, con la cabeza baja, tras ser expulsado y que, una vez finalizado el encuentro montó una tangana.
Pero el gran estallido estaba aún por llegar. Y llegó catorce minutos después, cuando el árbitro señaló el final de la contienda con su pitido definitivo.
Entonces fue el delirio. La fuente del Paseo Luis Golf, con ser tan grande, se quedó pequeña. Multitud de jóvenes, impulsados por la alegría del triunfo de España y por el calor sofocante que envolvía la noche, se lanzaron al agua para celebrar la victoria.
Parecía toda aquella juventud un inmenso banco de peces, atraídos por la luz de un triunfo que hacía brillar de ilusión las niñas de sus ojos.
Desde la gran pantalla, la voz del inolvidable Manolo Escobar ponía banda sonora a la celebración con su inmortal «¡Que viva España!».
Ya tenemos el segundo entorchado. Ya tienen trabajo las fábricas donde se confeccionan las camisetas de la selección española, porque, desde este momento, habrá que bordar una estrella más encima del escudo. Y ya son dos, pues por segunda vez hemos ganado la copa del mundo.
Recibe mi saludo.
¡¡¡BUENOS DÍAS!!!
20.7.2026. Lunes. (C. 2.609).
P. Alfonso Herrera. Carmelita.