ESTAMPA CAUDETANA
LA PANCRATIUM MARITIMUM
También se la conoce con los nombres de Lirio de Mar, Azucena de Mar e, incluso, aunque no tenga parentesco alguno con él, como Nardo Marino.
Como su calificativo indica, es una especie de planta que se encuentra en lugares costeros, como las dunas que levantan las brisas en la playa.
No lo pienses, no. No pienses que ando ya de vacaciones a la vera del mar Mediterráneo, donde suelo recalar cuando ya no soy tan necesario en la Real Villa de Caudete y donde, por la generosidad de mis primos José María y Prado, puedo disfrutarlas a la misma orillita del mar, donde el murmullo de las olas, al encontrarse con la arena, me hace las veces de nana.
No, no he bajado a la playa, lo que no ha sido óbice para que me encontrara con la flor de la Azucena Playera o Marina, que tanto da, con la que ilustro mi saludo mañanero en el día de hoy.
Ya te he hablado en alguna otra ocasión de esta flor que, mira por dónde, también surge pimpante en el secarral que es el corralón del convento de San José (el Carmen) de esta Villa. Aunque, eso sí, algo de agua le suministro cuando empiezan a salir sus hojas, tipo sable, que forman una gran roseta en el suelo, de la que surge un tallo con sus flores blancas, muy elegantes y perfumadas.
Su copa está formada, como observas en la fotografía, por bordes dentados y seis tépalos largos y estrechos que se abren en forma de estrella. Surgen de un tallo sin hojas que sostiene varias flores.
Es una especie que florece en verano, precisamente entre julio y septiembre.
La flor que ilustra estas letricas habrá surgido, sin duda, de alguna planta que cultivan en su huerta las monjas Carmelitas de clausura. Y, desde allí, cortada y portada por la monja sacristana, habrá sido llevada hasta la pared lateral del Sagrario, donde permanece Jesús Sacramentado.
En un lugar donde, lejos de hacer daño —porque es tóxica en todas sus partes—, se autoinmola ofreciéndose en holocausto a su Creador.
Es una flor muy apreciada, pero conviene no recogerla en la naturaleza, ya que en muchas zonas, España entre ellas, está protegida por su rareza y por la fragilidad de su hábitat.
Esa flor de Azucena Marina del huerto de las monjas de clausura se vino conmigo esta mañana, al concluir la misa, metidica en la cámara oscura de mi telefonillo, para hacerte portadora de mi saludo.
Recíbelo.
¡¡¡BUENOS DÍAS!!!
21.7.2026. Martes. (C. 2.610).
P. Alfonso Herrera. Carmelita.