miércoles, 12 de agosto de 2026

Bien le vino el aguacero de antes de ayer por la tarde.

ESTAMPA CAUDETANA.

BIEN LE VINO EL AGUACERO DE ANTES DE AYER POR LA TARDE.

Yo no me mojé. No estaba en Caudete. Tuve que ausentarme para asistir a la consulta de un sobrino. Ya anda el hombre de vacaciones, pero puso en marcha los aparatos para solucionarle a su tío un contratiempo.

Cuando bajé del tren en Villena pasadas las diez de la noche, las goteras habían hecho charcos en el andén que había que sortear. Y di en pensar: «Ojalá hubiera caído algo en Caudete».

Y sí. Nuestro meteorólogo casero, el P. Ángel, me puso al corriente de que su pluviómetro había medido 15 litros por metro cuadrado. No estuvo mal. «Menos da una piedra», que afirma el dicho popular.

Pues bien, ayer por la tarde, camino de Santa Catalina, me acerqué hasta donde crece un amigo: EL HIBISCO SIRÍACO, que pone un alegre manchón verde sobre la pared de blancura impoluta de la huerta de las monjas Carmelitas de Clausura.

Tengo especial debilidad por esa hermosa planta a la que el año pasado martirizaron, cortándole a ras todas las varetas que ya lucían en sus puntas varios capullos.

La mató una tijera que más que tijera era una guillotina. Vamos, que ni la tijera del peluquero de un cuartel militar infringe en las cabezas de los novatos semejante destrozo.

Pero este año, no.

Este año el brazo ejecutor de algún poco iluminado jardinero no le ha metido mano y, ya lo ves, está llenito de varetas, todas coronadas por varios capullitos que vienen pugnando por abrirse en espléndidas flores.

Pero, como los jardineros se «habían olvidado de regarlo», los capullos no contaban con la fuerza necesaria para abrirse de par en par.

El agua caída antes de ayer le ha dado un empujoncito y ahí lo ves, en la tarde de ayer, tratando de abrir sus capullicos en despampanantes flores color lila.

Me alegré. ¡Vaya si me alegré!

Cuando, en la tarde de ayer, pasé delante de él camino de la parroquia de Santa Catalina, contemplé cómo en algunas varetas aparecía ya algún que otro capullico abriéndose, como ese que preside estas letricas.

No, no ha sido rencoroso el Hibisco Siríaco. Y este año da gusto verlo, con su penacho todo frondoso.

Dentro de unos días, cuando comience a florecer, va a hacerle la competencia a un pavo real con su cola totalmente extendida. Y va a seguir los pasos del Hibisco Siríaco que tenemos en el corralón del convento de San José (el Carmen).

Ciertamente, el aguacero que cayó antes de ayer en la Villa y aledaños le ha venido de perillas.

Él te lleva hoy mi saludo.


¡¡¡BUENOS DÍAS!!!

12.8.2026. Miércoles. (C 2.631).

P. Alfonso Herrera. Carmelita.

martes, 11 de agosto de 2026

La polilla.

ESTAMPA CAUDETANA.

LA POLILLA.

Pegaba bien el sol uno de estos días de atrás por la tarde allí donde la pérgola verde en que está constituida la avenida de la VIRGEN DE GRACIA dejaba algunas calvas.

Debajo, en uno de los parterres que jalonan la vía, una de tantas griñoleras lechosas que abundan por toda la avenida y, en ella, en una de sus hojas, estaba estampada: la POLILLA.

En mi ir paseando y charrando con el vecino de enfrente de casa, Ramón Gisbert Conejero, con dirección a la Glorieta de la Cruz, la percibí subliminalmente y, aunque ya habíamos pasado de largo, paré y volví sobre mis pasos porque quise llevármela en la cámara oscura del telefonillo.

Esa polilla, que muy posiblemente se trate de una Pterophorus pentadactyla —del griego, «cinco dedos»—, pertenece a una familia en la que son muchas, muchísimas, las especies existentes.

No es una mariposa diurna, sino nocturna, como tantas otras.

Es conocida popularmente como polilla de cinco plumas, por la forma tan característica de sus alas, blancas como la nieve y delicadamente divididas. Así se aprecian especialmente cuando se encuentra volando y, no tanto, cuando, como en este caso, permanece reposando sobre una hoja con sus alitas extendidas.

Ya ves: su cuerpecito es estrechito y blanquecino, con antenas largas y también muy finas.

Ya te he dicho que era por la tarde y que el sol, por encima de la pérgola, se hacía notar. También a ras de tierra el calor se sentía muy notoriamente.

Y ella, posada sobre una de las hojas de la griñolera, con sus alitas extendiditas, esperaba pacientemente a que el sol se marchara para poder salir a volar libremente por el predio, atraída, eso sí, por la luz de los focos que alumbran nuestras calles, donde, en ocasiones, terminan siendo fácil presa de los murciélagos.

Así es la vida de estos pequeños seres que, muchas veces, pasan ante nuestros ojos sin que lleguemos siquiera a percibirlos.

Ayer, sin embargo, esta se dejó retratar.

Y yo, que iba de paseo y charrando, volví sobre mis pasos para que no se me escapara.

Recibe mi saludo.


¡¡¡BUENOS DÍAS!!!

11.8.2026. Martes. (C. 2.630)

P. Alfonso Herrera. Carmelita.

lunes, 10 de agosto de 2026

Tercer día de la Novena a la Patrona.

ESTAMPA CAUDETANA.

TERCER DÍA DE LA NOVENA A LA PATRONA

La ofrenda floral correspondió, en el día de ayer, a la Comparsa de los Tarik.

Como es preceptivo, abrían la comitiva, que había salido de la sede de su Capitanía a los sones de los estampidos de una traca, los volanticos, a los que daba escolta un oficial de la Comparsa.

Daba gusto verlos ataviadicos con sus hatos morunos. Y, como es preceptivo, tras ellos seguían la Reina de las Fiestas y sus Damas de Honor. Luego venían las autoridades de la Comparsa, a quienes acompañaban autoridades civiles, la banda de música, miembros de la Comparsa y gentes de la Villa que se habían unido a la comitiva en su camino hacia la ermita-santuario de los Copatronos para la ofrenda de flores y la asistencia a la misa que, en el día de ayer, ofició un miembro de la Comparsa, el Rvdo. D. Pedro Ortuño.

La comitiva no iba a paso militar; iban informalmente, charrando de sus asuntos.

Pasaron raudos por la Glorieta de la Cruz, Avenida de la Virgen de Gracia hacia abajo, camino del santuario, donde estaba teniendo lugar el ejercicio de la Novena, precedido del rezo del Santo Rosario.

El sol se había lucido durante el día, pero, a eso de las siete de la tarde, unas nubes aparecieron desde occidente, traídas por un aire que también se dejaba sentir a ras de tierra y que, la verdad sea dicha, fue muy bien venido, porque barrió el calorazo que nos envolvía.

La comitiva iba ya lejos, a punto de entrar en la explanada del santuario. Desde allí nos llegaban, apagados por la distancia, los sones de la banda de música que acompañaba a la Comparsa de los Tarik.

El reloj estaba a punto de plantarse en las ocho de la tarde cuando emprendí la vuelta a casa.

El calor que se había instalado en el alquitrán de las calles y en las fachadas de los edificios empezaba a salir de sus escondrijos  y, quizá por eso, la gente no andaba, en número significativo, por las calles ni sentada en las terrazas de los bares.

Sin duda, estaban esperando que llegara la noche con algo de aire fresco en su mochila.

Recibe mi saludo.


¡¡¡BUENOS DÍAS!!!

10.8.2026. Lunes. (C. 2.629).

P. Alfonso Herrera. Carmelita.

sábado, 8 de agosto de 2026

Ya huele a Fiestas.

ESTAMPA CAUDETANA.

YA HUELE A FIESTAS.

No, no estuve anoche en la presentación del Libro de Fiestas.

Y antes de que alguno me diga:

—¡Pero, hombre, Alfonso, si tú te enteras de todo!

Pues no.

De todo, no.

Y además, uno no puede estar en misa y repicando.

Así que lo confieso desde el principio: no estuve en el Auditorio Municipal de la Casa de Cultura cuando, a las diez y media de la noche, se presentó oficialmente el Libro de Fiestas de Caudete 2026.

Pero, aunque no estuviera allí, la noticia me ha llegado por medio de "mi enviado especial" a los eventos donde yo no puedo estar. Jaime Bañón me puso al tanto esta mañana y él fue quien me envió la fotografía que ilustra estas letricas.

Y cuando la noticia que llega es que ya tenemos Libro de Fiestas, ¡amigos!, eso ya son palabras mayores.

Porque el Libro de Fiestas tiene una cosa que no sé explicar muy bien.

Es abrirlo y comenzar a cambiarle a uno la cara.

Hasta ayer, uno podía estar tranquilamente metido en agosto.

Con sus calores.

Con sus ventiladores.

Con sus noches buscando dónde corre un poquito de aire.

Con esa sensación de que septiembre queda todavía allá, al fondo, esperando.

Pero aparece el Libro…

y se acabó la tranquilidad.

¡Se acabó!

Porque el Libro de Fiestas es un auténtico provocador.

Uno lo coge con la intención inocente de echarle una ojeada.

—Voy a ver qué han puesto este año.

Y empieza.

Primera página.

Segunda.

Una fotografía.

Un artículo.

Un nombre conocido.

Una Comparsa.

Un recuerdo.

Un anuncio.

Otro artículo.

Y de pronto uno ya está haciendo cuentas:

—Pues esto cae en sábado…

—¡Mira tú, este acto!

—¿Y la Entrada?

—¿Cuándo es la Entrada?

Y ahí es cuando uno se da cuenta de que ha caído en las redes del Libro de Fiestas.

Porque ese libro no se lee.

Ese libro se vive.

Y además tiene otra propiedad extraordinaria: consigue que personas que durante todo el año pasan tranquilamente unas al lado de otras comiencen a reconocerse, a recordar tiempos pasados, a buscarse en fotografías y hasta a descubrir que aquel niño que aparece en una imagen de hace no sé cuántos años…

¡es el mismo que ahora anda por ahí mandando!

Y es que nuestras fiestas tienen eso.

Tienen memoria.

Tienen nombres.

Tienen música.

Tienen trajes.

Tienen Comparsas.

Tienen historia.

Tienen anécdotas.

Y tienen, sobre todo, a los caudetanos.

A los de aquí.

A los que están fuera y vuelven.

A los que no pueden venir y se acuerdan.

Y a los que, aunque digan que las fiestas les dan lo mismo…

¡que me lo expliquen cuando empiece a sonar la música y los trabucos lancen sus andanadas!

Por eso, aunque anoche no estuviera en el Auditorio, hoy sí puedo decir una cosa:

Ya tenemos Libro de Fiestas.

Y eso, en Caudete, es como ponerle la primera cerilla a la mecha.

Todavía quedan días.

Todavía queda agosto.

Todavía queda calor.

Todavía queda alguna que otra cosa por preparar.

Pero ya está ahí.

El Libro nos lo acaba de anunciar.

Y yo, por si acaso, voy a hacerle caso.

Porque uno puede hacerse el despistado todo lo que quiera…

E, incluso no caer en la cuenta de que la novena a la Patrona ya está en marcha, ni que las guardias están siendo pergeñadas con todo detalle, ni que los de la comparsa Tarik montaron una fiesta  los pasados días 1 y 2 pasados en la Plaza de la Iglesia.

Pero cuando aparece el Libro de Fiestas…

¡ya huele a septiembre! La parafernalia que exige la fiesta ya va tomando forma. Sí, Las Fiestas Patronales de Moros y Cristianos en honor de la Patrona, la Virgen de Gracia, ya están a la puerta y llaman.

Recibe mi saludo


¡¡¡BUENOS DÍAS!!! 

8.8.2026. Sábado. (C. 2.628).

P. Alfonso Herrera. Carmelita.

viernes, 7 de agosto de 2026

Encontró acomodo.

ESTAMPA CAUDETANA.

ENCONTRÓ ACOMODO.

Terminaba junio cuando Antonio Conejero Rodríguez, presidente de la Asociación Cultural de Amigos de la Historia Caudetana, se presentó a la puerta del convento de San José con su coche lleno, lleno de plantas, que no de personas.

Traía tres hermosas plantas.

Una de ellas era la EUPHORBIA INGENS, una planta perteneciente a la gran familia de las suculentas.

Estas plantas no pasan desapercibidas. Se hacen notar porque no tardan mucho en tirar para arriba. Esta, en concreto, no lleva muchos días con nosotros y ya anda moviendo y ¡de qué manera! Dos dedos tumbados lleva ya, aupándose sobre sí misma, y apuntando nuevos hijuelos en la parte nueva.

Por entonces te decía que me era preciso hacerme con un tiesto grande y con buena tierra, con abundantes piedrecicas y arena de río, para que sus raíces se encontraran a gusto.

Y fue ayer cuando, con todo preparado, la trasplanté desde el recipiente de plástico que la estaba asfixiando a un hermoso tiesto de esos que en las tiendas chinas venden a precio de oro.

No es difícil imaginar lo contenta que se puso con el cambio de domicilio. Yo creo que hasta el agua con la que empapé toda la tierra que la acogió en su interior y que, por cierto, no es muy amiga de ella, le agradó.

Pero lo que más la satisfizo fue el viaje que hizo desde el corralón donde había estado esperando; no por el viaje, sino por el lugar a donde la llevé.

Ahí la ves, toda contenta, ocupando uno de los arcos del claustro bajo del convento de San José (el Carmen), el barroco-toscano.

Y es que, claro, ahí va a tener todos los días un encuentro placentero con el sol juguetón de las mañanas hasta que, una vez instalado en el cénit, se despidan para encontrarse al día siguiente otra vez.

Un poco más de un mes le costó a la imponente EUPHORBIA INGENS encontrar ACOMODO, un lugar para residir.

Y con el sucederse los veranos, ella va a ir creciendo y llenándose de ramas y más ramas que, con el tiempo, vendrán a llenar el espacio intercolumnar dando un toque agradable al recinto.

A eso mismo está llamado el hombre: a ir llenando su vida de hermosas realizaciones, benefactoras de aquellos con quienes va de camino por este mundo.

Recibe mi saludo.


¡¡¡BUENOS DÍAS!!!,

7.8.2026. Viernes. (C. 2.627)

P. Alfonso Herrera. Carmelita.

jueves, 6 de agosto de 2026

También hace hoy 90 años.

ESTAMPA CAUDETANA.

TAMBIÉN HACE HOY 90 AÑOS.

La primera vez que puse los pies en esta Real Villa de Caudete fue el día 31 de julio de 2017. Al día siguiente nos iba a recibir el Sr. Obispo de la diócesis para proceder a los nombramientos de los nuevos párroco y coadjutor de las parroquias de la Villa, Santa Catalina y San Francisco.

El párroco iba a ser el natural de la Villa, P. Luis Torres Pérez; y el coadjutor, un servidor.

A mi llegada, quien había sido prior del convento de San José (el Carmen) hasta poco antes me dio noticia de los mártires habidos en la Villa al comienzo de la Guerra Civil Española, acaecida entre los años 1936 y 1939.

De los asesinados por motivos de la fe, catorce han sido reconocidos como mártires por la Iglesia y elevados a los altares. De ellos, uno, el P. Alberto Marco Alemán, era carmelita, perteneciente a la familia de «los Monjo». Fue asesinado en Paracuellos del Jarama (Madrid), cuando ostentaba el cargo de prior de nuestra casa de Ayala, 35.

Aquel día celebré la Misa, a instancias del párroco anterior, en la parroquia de San Francisco.

Hacía mucho calor. El termómetro digital de la farmacia del barrio marcaba continuamente el guarismo de 44º C.

Recuerdo que a los fieles asistentes a aquella Eucaristía, en la que me presenté informalmente como próximo coadjutor de San Francisco y de Santa Catalina, les dije que venía a compartir con ellos la fe y que, para ello, me proponía hacerlo bajo los auspicios de los beatos mártires de la Villa.

Y así lo he venido haciendo desde entonces. Siempre, en la plegaria eucarística, los he venido nombrando en el memento de los santos, así como en cada uno de los días en que tuvo lugar su martirio, además del día oficial asignado para su memoria. Y en ello sigo.

Ayer fue uno de esos días. Junto a la fiesta de la Virgen de las Nieves y la dedicación a Ella de la primera iglesia en Occidente, Santa María la Mayor, levantada en el siglo V bajo el pontificado del papa Sixto III, celebré también la memoria de los mártires agustinos: los once miembros de la comunidad que vivían en el convento que otrora fuera residencia del obispo de la diócesis cuando la Villa pertenecía a Orihuela, y de otro más que, tratando de llegar a Villena para atender a unos frailes ancianos que habían sido trasladados con anterioridad a la villa vecina, fue sorprendido y tiroteado en el paraje conocido como las Lomas de Albalat.

Los once miembros de la comunidad agustiniana fueron detenidos unos días antes y conducidos al convento de San José (el Carmen), que durante el conflicto fue utilizado como lugar de detención, como cárcel.

De los últimos días de aquellos religiosos tuve noticia de primera mano por Carmen Pérez Navarro, «la Lirona», a quien atendí espiritualmente en su casa poco antes de su muerte.

Ella les llevaba cada día el puchero, hasta el mismo día en que fueron sacados por un grupo de escopeteros que iban camino de Madrid y pararon en Caudete para «hacer puntería», según decían.

En el Sindicato los mandaron a freír espárragos. Pero al alcalde de entonces le sacaron a los frailes agustinos, a los que, mediada la mañana del día de ayer de hace noventa años, condujeron desde la cárcel hasta una loma, ya en término de Fuente la Higuera, donde los masacraron.

«¡Ánimo, hermanos! —les dijo el superior, P. Gabino Olaso Zabala—. ¡Regamos esta tierra con sangre de mártires!».

Una descarga cerrada acabó con la vida de todos ellos en este mundo, pero les abrió de par en par la puerta de la casa del Padre.

Ayer, en la parroquia de San Francisco, en el NOVENTA ANIVERSARIO DE SU MARTIRIO, los celebramos junto a la Madre, la Virgen de las Nieves, también invocada entre nosotros como Virgen de Gracia, Reina de los Mártires.

Recibe mi saludo.


¡¡¡BUENOS DÍAS!!!

6.8.2026. JUEVES. (C.2.626)

P. Alfonso Herrera. Carmelita.

Los mártires agustinos vilmente asesinados y martirizados fueron: 

P. SABINO OLASO LZABALA

P. JOSÉ PÉREZ DE CELIS

P. VICTOR GAITERO GONZÁLEZ

P. ÁNGEL PÉREZ SANTOS

P. CIPRIANO GARCÍA

P. EMILIO CAMINO NOVAL

P. FELIPE BARBA CHAMORRO

P. ANASTASIO DÍEZ GARCÍA

FR. UBALDO REVILLA RODRÍGUEZ

FR.LUCIANO RAMOS VILLAFRANCA

FR. LUIS BLANCO ÁLVAREZ

El P. DANIEL DELGADO GARCÍA Fue martirizado el 23 de julio en las Lomas de Albalat. (*)

(*) Notas históricas sacadas del libro "Persecución religiosa en la provincia de Albacete durante la guerra civil (1936-1939). 

Albacete 2004

Autor: José Deogracias Carrión Íñiguez.

Publicado por el Instituto de estudios albacetenses "Don Juan Manuel"

De la Excelentísima Diputación de Albacete.

miércoles, 5 de agosto de 2026

Haworthia Attenuata.

ESTAMPA CAUDETANA.

 HAWORTHIA ATTENUATA.

Ese fue el regalo que me hicieron las Madres Carmelitas de Clausura, popularmente denominadas «las Encerrás».

Resulta que con la llegada de agosto llegan también mi onomástica y mi cumpleaños. Y como son conocedoras de mi afición a las plantas y saben que en el claustro de nuestro convento de San José (el Carmen) las que mejor medran son las plantas suculentas, tuvieron el delicado detalle de sorprenderme con esa preciosa Planta Cebra, como la conoce el vulgo, dejando a un lado el nombre científico que le dan los botánicos: Haworthia attenuata.

Ese nombre popular le viene de las bandas de puntitos blancos que adornan sus hojas gruesas y puntiagudas, tanto por su cara exterior como por la interior.

La Madre Priora me comentó que no tuvieron que ir a buscarla allí donde termina África por el sur, de donde es originaria esta planta. La tienen en su huerta-jardín y no hicieron otra cosa que buscar un tiestecico, separar un hijuelo y plantarlo. Eso hace que el regalo tenga para mí un valor todavía mayor.

Ya la ves. Tiene forma de una elegante roseta formada por sus hojas. Y, además, es una madre estupenda porque, allí donde se unen las hojas, van apareciendo numerosos hijuelos.

Es amiga de mucha luz, pero de un sol todavía joven y sin demasiado brío. El del mediodía no le sienta nada bien. Hace con ella lo mismito que con quienes, embadurnados de cremas protectoras o no, terminan tostados por el exceso de sol en nuestras playas del levante espalol. Así que, cuando el astro rey se coloca en lo más alto de la vertical del claustro barroco-toscano del convento, ella prefiere estar resguardada.

No es una planta escandalosa, ni tampoco se da ninguna prisa en crecer. Y cuando llega el invierno prefiere que la pongan a cubierto, porque no se entiende absolutamente nada con las heladas.

Eso sí, es muy agradecida a los cuidados que se le prodigan, porque cuando llega la primavera saca de sus entrañas una larga vareta cuajadita de florecicas blancas que recuerdan los primeros rayitos del sol mañanero.

Dejo aquí constancia de mi agradecimiento a las Madres Carmelitas de Clausura por el delicado detalle que han tenido para conmigo.

Recibe mi saludo.


¡¡¡BUENOS DÍAS!!!

5.8.2026. Miércoles. (C. 2.625).

P. Alfonso Herrera. Carmelita.

martes, 4 de agosto de 2026

La quietud.

ESTAMPA CAUDETANA.

LA QUIETUD.

Sólo allí, sólo en torno al monasterio de las Madres Carmelitas de clausura, se movía un poquito, sólo un poquito, de aire calentorro que, más que acariciar, sacudía de lleno la cara.

Más abajo, en la glorieta de la Cruz, la quietud y el calorazo eran insoportables, me decía un lugareño que, después de haber intentado ser fraile en el seminario de los PP. Carmelitas de Villarreal, tras haberlo dejado

—la cosa no iba para él—

«trabajó para él y para un ciento», que afirma el dicho. En la actualidad disfruta de una jubilación placentera.

Cada tarde sale de casa con su perrito, al que trata mejor que a sí mismo —y es que da gusto ver al animal—, para que dé un paseo. Aunque yo creo, más bien, que es el perrito quien lo saca a él para que no se apoltrone, cosa que el propio dueño corroboraba porque, según me dijo, fue el mismo cánido quien, al llegar a la glorieta de la Cruz, le dijo:

—Hoy no bajamos hasta el santuario de los Copatronos. Vámonos de vuelta, porque esto es un agobio.

Y ahí tienes al buen hombre dejándose llevar por el fiel compañero que velaba, de esa manera, por la salud de su amo. Vistas las cosas, más parecía que el perro fuera el amo y no el hombre el amo del perro.

Después de dejar al gato tumbado indolentemente sobre lo que, otrora, sería la base de algún adorno, me encaminé avenida de la Virgen de Gracia abajo y comprobé por experiencia propia aquello que me había dicho el buen jubilado:

—Que en la glorieta de la Cruz y su entorno no había quien parara.

Vamos, que el perro, tirando de la correa, arrastró a su amigo en busca de la frescura de la casa.

Yo, por mi parte, departí un ratico con Aquella que estaba representada en una imagen de piedra inserte en el monumento, con la Virgen de Gracia, nuestra Patrona, y, seguidamente, volví sobre mis pasos para hacer otro tanto que mi comunicante y su perro.

Y eran ya las 20:12 horas de la tarde de ayer cuando la quietud y el bochorno reinaban en el lugar.

Recibe mi saludo.


¡¡¡BUENOS DÍAS!!!

4.8.2026. Martes. (C. 2.624).

P. Alfonso Herrera. Carmelita.

lunes, 3 de agosto de 2026

Segundo día de la Novena.

ESTAMPA CAUDETANA.

SEGUNDO DÍA DE LA NOVENA.

Cuando apareció el volantico de la Comparsa de los Mirenos en la glorieta de la Cruz, ya llevábamos esperando un buen rato una gran cantidad de gente.

Un abuelo, ejerciendo alegremente de tal, trataba de calmar a uno de sus nietecicos, que no paraba de preguntarle:

—Abuelo, ¿pero cuándo vienen? ¡Quiero verlos!

Y el abuelo, pacientemente —era su nieto, claro—, le contestaba una y otra vez:

—Estate tranquilo, que no tardarán en pasar y los verás.

En otra ocasión le respondió:

—Ya solo faltan quince minutos.

De los cuatro nietecicos que arrastraban consigo los abuelos, solo uno era el que, llevado por la curiosidad, requería una y otra vez al abuelo:

—A ver cuándo pasan los de la novena.

Se hacían notar al subir desde su sede oficial hasta el santuario, por la calle El Molino arriba y hasta la plaza de Nuestra Señora del Carmen. Llamaban la atención los miembros de la Comparsa de los Mirenos, no solo por la banda que los acompañaba, sino también por la retahíla de bombas de pirotecnia que, de trecho en trecho, hacían explotar.

El reloj caminaba raudo. El tiempo es como un atleta que no se cansa y mantiene siempre el mismo ritmo. Hacía ya un rato que la manecilla larga había sobrepasado con creces las 19:30 horas y eran esperados en la ermita de los Copatronos poco antes de las 20:00 para hacer la ofrenda floral a la Patrona, la Virgen de Gracia, y continuar con la celebración de la Sagrada Eucaristía.

Pasaron los volanticos; pasaron la Reina de las Fiestas y sus damas de honor; pasaron los responsables de la comparsa, vestidos con riguroso lujo y elegancia, y con ellos el Ilmo. Sr. Alcalde, vestido de calle por el fuerte calor que hacía ayer; el Sr. Concejal de Fiestas y algún miembro más del consistorio.

La banda de música lo llenaba todo de notas que, unidas, formaban alegres melodías que se abrían camino bajo la pérgola verde de la avenida de la Virgen de Gracia, anunciando su pronta llegada a la ermita-santuario para la celebración del segundo día de la novena en honor de la Patrona, la Virgen de Gracia.

Todas las comparsas arrastran detrás de sus mandos a un buen número de componentes, a los que se unen muchas otras personas. Pero los acompañantes que cerraban la fila de los Mirenos, más que muchos, me parecieron toda una rambla por la cantidad de gente que iba alegremente departiendo unos con otros.

Yo cogí "el tole, tole", que diría mi madre, y por la avenida del Atleta Antonio Amorós volví a casa.

La Villa estaba en silencio. No se veía un alma por las calles. Era lógico porque, por una parte, mucha gente se había dado cita en el santuario y, por otra, otras muchas personas no estaban dispuestas a soportar el calor de unas calles en cuyo asfalto había dejado el sol su impronta y que, a aquella hora, seguía desprendiendo el calor acumulado, elevándose e inyectándose en el ambiente.

Que Ella, nuestra Madre y Patrona, la Virgen de Gracia, nos auxilie y vele por nosotros, sus hijos, y también por los campos del predio caudetano, sin olvidarse de todos aquellos otros hijos que sufren horrorosamente el azote del fuego.


Recibe mi saludo.


¡¡¡BUENOS DÍAS!!!

3.8.2026. Lunes. (C. 2.623).

P. Alfonso Herrera. Carmelita.

sábado, 1 de agosto de 2026

La playa se vino de vacaciones hasta el Convento de San José.

ESTAMPA CAUDETANA.

LA PLAYA SE VINO DE VACACIONES HASTA EL CONVENTO DE SAN JOSÉ.

No, no me he equivocado. He cogido el todo por la parte, al contrario de aquella conocida figura literaria.

Resulta que, en el secarral en que se ha convertido el corralón del convento de San José (el Carmen), han llegado no, precisamente, la playa con sus finas arenas ni las dunas que va levantando la brisa marina, sino esos bellos especímenes que se alzan como banderines en lo alto de ellas: las azucenas marinas o azucenas de playa.

Después de muchos días en los que sus hojas, erguidas como espadas, formaron macizos aquí y allá por el corralón, terminaron secándose sin hacer el menor aprecio al agua que yo les iba suministrando cada jornada. Allí quedaron, marchitas, señalando el lugar donde habían vivido durante un buen montón de días.

Y ha sido precisamente ahí, en esos montoncitos de hojas secas, desde donde han emergido, como lo hace el periscopio de un submarino sumergido, unos tallos rematados por varios capullos que van reventando sucesivamente, uno tras otro, ofreciéndoseme, ¡quién lo diría!, como una hermosa manera de decirme: «Gracias por tu delicadeza, por tus cuidados, por no dejarnos en el olvido».

Y ahí las tienes, con sus flores hablándonos de aquella otra criatura legendaria: el Ave Fénix. Si esta renacía de sus cenizas, aquellas lo hacen desde la triste estampa de unas plantas que parecían hundidas en la miseria. Desde esa aparente muerte resurgen, guapas, guapas, guapas, las azucenas de playa en el secarral en que se ha convertido el corralón conventual.

Esa y no otra es la razón por la que titulo estas letricas, con las que tengo el gusto de saludarte y desearte un día estupendo: LA PLAYA SE VINO DE VACACIONES HASTA EL CONVENTO DE SAN JOSÉ.

Por otro lado, no deja de impresionarme la lección de vida que me ofrece la contemplación del florecer de la azucena de playa. Parecía muerta y ha florecido; ha surgido de las entrañas de la tierra. Imagen que me lleva a aquel otro momento en el que, desde el mismo lugar, surgió pletórico de vida Jesucristo, Nuestro Señor. Después de permanecer tres días en el sepulcro, resucitó glorioso, abriendo para siempre la puerta de aquel lugar lúgubre y oscuro a sus hermanos los hombres (Lc 24, 5-6).

Recibe mi saludo



¡¡¡BUENOS DÍAS!!!

1.8.2026. Sábado. (C. 2.622).

P. Alfonso Herrera. Carmelita