ESTAMPA CAUDETANA.
LA LUNA DE INVIERNO.
¡Tony Smibert!
Ayer te presentaba una acuarela en la que aparecía un toro. Hoy, desde la sala oscura de mi telefonillo, pongo ante ti una de las obras de Tony Smibert, uno de los primeros espadas de la acuarela australiana que han colgado sus trabajos en el claustro barroco-toscano del convento de San José, el Carmen en la recientemente clausurada VIII Bienal de pintura a la acuarela.
Primer espada, sí, pero no de esos que se dedican a pasaportar toros de lidia en el albero de una plaza de toros. Su maestría está en el mundo de la acuarela y en el de la docencia.
Está considerado uno de los grandes acuarelistas de Australia. En 2016 fue distinguido como miembro de la Orden de Australia (AM), según leo en el catálogo.
Nacido en Melbourne en 1949, reside en Deloraine, en la isla de Tasmania.
Investigador y artista visitante en el museo de la familia Tate de Londres. Es una autoridad internacional en el conocimiento y estudio de las técnicas del gran pintor inglés J. M. W. Turner (*).
Su pintura nace del encuentro de tres grandes corrientes: el minimalismo zen japonés, la tradición de la acuarela inglesa del siglo XIX y el expresionismo abstracto estadounidense.
La obra que hoy te presento lleva por título "Deep Winter Moonrise", algo así como
«La luna se alza en lo más crudo del invierno»,
y pertenece al universo artístico de su serie Tao Sublime, que tuvo su gran exposición en el Queen Victoria Museum de Launceston entre 2021 y 2022.
Mirándola detenidamente percibo
una montaña apenas dibujada, mientras que una inmensa extensión de papel permanece en blanco y, arriba, una oscuridad profunda, rota solamente por una pequeña reserva circular que hace aparecer la luna.
¡Qué manera de decir tanto con tan poco!
La montaña no necesita que el artista la cubra de detalles. Le basta con insinuarla. La oscuridad hace el resto, y la luna, guardada celosamente en el blanco del papel, se convierte en la gran protagonista.
Ahí está una de las claves de su pintura: saber cuándo intervenir y, sobre todo, cuándo dejar que el papel siga siendo papel.
Como sucede con el toro Sahan Kulanthunge también aquí la mancha tiene vida propia. El agua, el pigmento y la libertad del gesto van construyendo una imagen en la que lo que se sugiere tiene tanta importancia como lo que se pinta.
Verdaderamente hemos tenido suerte en Caudete al contar con Tony Smibert entre los artistas australianos participantes en nuestra VIII Bienal de la Pintura a la Acuarela.
Él mismo es un embajador de Australia en el mundo del arte. Sus exposiciones, investigaciones y enseñanzas lo han llevado por Europa, Japón y América.
Y, en nuestra Ciudad de la Acuarela, hemos tenido el privilegio de contemplar una pequeña muestra de ese universo suyo expuesto en el claustro barroco-toscano del convento de San José, el Carmen.
Una montaña, una noche de invierno y una luna.
A veces, para iluminar un paisaje, no hace falta pintar más. Basta con saber reservar la luz.
Aprovecha la ocasión para escalar esa montaña que nos ofrece Smibert y trata de penetrar en la oscuridad de una noche invernal rota por una luna que no es tal, sino papel blanco sin pintar.
Recibe mi saludo
¡¡¡BUENOS DÍAS!!!
2.11.2026. Lunes. (C.2.704).
P. alfonso Herrera. Carmelita.
---
(*) Joseph Mallord William Turner (1775-1851), pintor inglés del siglo XIX, revolucionó la manera de entender la acuarela. Partiendo de una pintura más descriptiva y topográfica, fue avanzando hacia una expresión en la que la luz, la atmósfera y las manchas de color adquirieron un protagonismo extraordinario. Tony Smibert ha dedicado buena parte de su investigación artística al estudio de sus técnicas.











