ESTAMPA CAUDETANA
LLEGÓ CON RETRASO, PERO LLEGÓ
Son una docena y, como alguien, despreocupadamente, al darles un palo o tropezar con ellas, echa abajo esquejes y más esquejes que recojo y planto, no doy abasto a regalar, ya crecidicas, a la familia de las CRASSULAS OVATAS, que llaman los botánicos o, como las llamamos en román paladino, plantas de la ABUNDANCIA o DEL DINERO, aunque allá, en Sudáfrica, su lugar de origen, las conocen como PLANTA JADE, y se multiplican y se multiplican con suma facilidad.
Pues bien, se han puesto de acuerdo y tanto las grandes en porte como las chicas han florecido. Siempre venían haciéndolo —las grandes sí, las pequeñas no— poco antes de Navidad; pero este año se han tomado eso de florecer con más calma y han venido a hacerlo ahora. Y bien guapas que se están poniendo porque, la verdad sea dicha, se encuentran en el proceso de ponerse el velo blanco confeccionado con miles de florecillas, que las cubra casi totalmente, como si fueran novias en el día de sus bodas.
Bienvenida sea su floración, pues con ella el claustro del convento se está poniendo monísimo. Las grandes, aquellas que se vinieron conmigo desde mi bosquecillo madrileño —ya va para nueve años—, dan la bienvenida a los visitantes; y las hijas andan repartidas, chispeando florecicas, por todo el recinto.
Dicen —y así las llaman— que atraen la ABUNDANCIA o EL DINERO. Pues, mira, puedo decirte que de eso… nada de nada. Ni he visto debajo de ellas, ni a su lado, ningún cofre lleno de doblones de oro. Pero eso sí: gastonas, lo que se dice gastonas, poco, casi nada. Algo de abono en primavera y, como no es amiga de beber —puesto que todas sus hojas son verdaderos depositicos de agua—, con eso se conforman.
Y, a pesar de ello, tienen un lustre que da gusto verlas. Claro que ya me preocupo yo de empujarlas debajo de techado para que el relente y las mantas de frío que bajan del cielo para tomar posesión del claustro conventual no me las maltraten, porque no son amigas del frío y mucho menos de las heladas.
Tampoco hacen buenas migas con el sol manchego, porque si las heladas les congelan las hojas, este, el sol, se las seca. Solo le consienten un saludo mañanero, cuando aún no ha adquirido la efervescencia del joven del mediodía.
Ellas, las PLANTAS JADE, que dan la bienvenida a quienes nos visitan, se me prestan hoy para llevarte mi saludo, mis
¡¡¡BUENOS DÍAS!!!
10.2.2026 · Martes (C. 2.466)