ESTAMPA CAUDETANA.
LA PLAYA SE VINO DE VACACIONES HASTA EL CONVENTO DE SAN JOSÉ.
No, no me he equivocado. He cogido el todo por la parte, al contrario de aquella conocida figura literaria.
Resulta que, en el secarral en que se ha convertido el corralón del convento de San José (el Carmen), han llegado no, precisamente, la playa con sus finas arenas ni las dunas que va levantando la brisa marina, sino esos bellos especímenes que se alzan como banderines en lo alto de ellas: las azucenas marinas o azucenas de playa.
Después de muchos días en los que sus hojas, erguidas como espadas, formaron macizos aquí y allá por el corralón, terminaron secándose sin hacer el menor aprecio al agua que yo les iba suministrando cada jornada. Allí quedaron, marchitas, señalando el lugar donde habían vivido durante un buen montón de días.
Y ha sido precisamente ahí, en esos montoncitos de hojas secas, desde donde han emergido, como lo hace el periscopio de un submarino sumergido, unos tallos rematados por varios capullos que van reventando sucesivamente, uno tras otro, ofreciéndoseme, ¡quién lo diría!, como una hermosa manera de decirme: «Gracias por tu delicadeza, por tus cuidados, por no dejarnos en el olvido».
Y ahí las tienes, con sus flores hablándonos de aquella otra criatura legendaria: el Ave Fénix. Si esta renacía de sus cenizas, aquellas lo hacen desde la triste estampa de unas plantas que parecían hundidas en la miseria. Desde esa aparente muerte resurgen, guapas, guapas, guapas, las azucenas de playa en el secarral en que se ha convertido el corralón conventual.
Esa y no otra es la razón por la que titulo estas letricas, con las que tengo el gusto de saludarte y desearte un día estupendo: LA PLAYA SE VINO DE VACACIONES HASTA EL CONVENTO DE SAN JOSÉ.
Por otro lado, no deja de impresionarme la lección de vida que me ofrece la contemplación del florecer de la azucena de playa. Parecía muerta y ha florecido; ha surgido de las entrañas de la tierra. Imagen que me lleva a aquel otro momento en el que, desde el mismo lugar, surgió pletórico de vida Jesucristo, Nuestro Señor. Después de permanecer tres días en el sepulcro, resucitó glorioso, abriendo para siempre la puerta de aquel lugar lúgubre y oscuro a sus hermanos los hombres (Lc 24, 5-6).
Recibe mi saludo¡¡¡BUENOS DÍAS!!!
1.8.2026. Sábado. (C. 2.622).
P. Alfonso Herrera. Carmelita