martes, 26 de mayo de 2026

Los chicos se lo pasaron bomba.

ESTAMPA CAUDETANA.

LOS CHICOS SE LO PASARON BOMBA.

Podía haberte dado noticia de el hecho en el día de ayer pero como afirma el dicho castellano: 

"donde patrón no manda marinero" 

Y, claro, ayer tenía usía, la Sagrada imagen de la Virgen de Gracia, la Patrona del lugar.

Pero también tuvo lugar otro acontecimiento digno de reseñar.

Es sabido que en estos fines de semana  de mayo se van sucediendo las distintas tandas de niños que se acercan a recibir a Jesús Sacramentado por primera vez. Y es una gozada verlos vestiditos con sus preciosos atuendos caminar junto a sus familiares poniendo en las calles de la villa versos poéticos de vida.

Antes de ayer, domingo de Pentecostés, tuvo lugar la última de las celebraciones.

También es sabido que con tal motivo a las familias de los niños que acceden a este encuentro primero con el Señor Jesús echan la casa por la ventana. 

Eso ocurrió precisamente en esta ocasión. Me encontraba en la glorieta de la Cruz contemplando como el sol iba poniendo luz en la Sagrada Imagen de la Virgen de Gracia y, desde más allá me llegaban los sones de músicas alegres y, sobre todo, de un griterio de niños que se lo estaban pasando bomba. 

No pregunté, pero presumo que los padres de una de las criaturas, o de varias, vete tú a saber, emulando un tanto a las celebraciones festivas que, en torno a la infancia y a la niñez, nos presentan esas películas preciosas que, a veces pasan por los distintos canales de la televisión, en las que vemos en patios de casas idílicas grandes elementos de plástico inflados que semejan figuras de animales, en los que juegan y se divierten los niños, mandó, o mandaron, instalar, en un espacio hábil del polideportivo Antonio Amorós, uno de esos castillos inflables.

Y había que ver y oír a la chavalería divirtiéndose,  todos al alimón, en la zona de la entrada  y, de cuando en cuando, asistir a cómo se lanzaban  algunos por la rampa. 

Desde mi banco en el corralico, alcanzaba a verlos más allá del monumento a la Cruz.

Faltando poco para las 19,30 levanté mis reales del banco para emprender el camino de vuelta a la urbe y, allí donde estuvo levantado el elemento hinchable donde lo habían pasado de fábula los niños, ya no existía otra cosa que un montón de plástico de color arrugado, desinflado. 

Los niños y los invitados todavía estaban dando buena cuenta de lo que constituiría la merienda-cena de un día para no olvidar, para guardar siempre en la memoria.

Hubo un momento en que, ésta,  mi memoria, me situó en mi pueblo de Oropesa de Toledo, en un día como el domingo pasado, en la Solemnidad de la Santísima Trinidad (la celebraremos el domingo próximo), un 13 de junio, con un calor que derretía las piedras. Aquel día yo también me acerqué a tomar a Jesús por primera vez. 

Entonces no tuvimos castillos inflables. El Sr. Cura, Don Eduardo Martín Gallinar, que fue íntimo amigo de nuestro mártir, el P. Alberto Marco Alemán, carmelita, nos invitó a toda la tropa, unos setenta chavales, a chocolate con churros que nos fue servido por las catequistas. (Entonces había que ir en ayunas a recibir a Jesús Sacramentado).

Liego, mi madre me llevó, andandito, bajo un sol de justicia a Peñitas, lugar donde se levanta la ermita de la Patrona de la Villa oropesana, a un kilómetro de la misma para entenderse entre ellas. Nunca supe de lo que hablaron, mi madre no me lo dijo,  pero siempre pensé que el objeto de su conversación fui yo.

Bueno le es recordar a todo cristiano el día de su Primera Comunión. Pero mucho mejor es acercarse con frecuencia al Señor Sacramentado.

Recibe mi saludo, mis 


¡¡¡BUENOS DÍAS!!!

26.5.2026. Martes. (C. 2.565).

P. Alfonso Herrera. Carmelita.

lunes, 25 de mayo de 2026

Ayer se portó el Sol.

ESTAMPA CAUDETANA.

AYER SE PORTÓ EL SOL.

Ciertamente ayer se portó el sol.

No, no tuvo impedimento alguno para llenar con su luz a la coronada como reina de todo lo que salió de las manos de Dios, representada en su imagencica de piedra. 

Es venerada esta imagen, ya te lo he dicho en multitud de ocasiones, en la glorieta de la Cruz, allí donde se exalta el signo de una entrega, de un compromiso, de un bien para la humanidad. La entrega de Jesucristo a Dios Padre, por nosotros. 

Me encontraba sentado en el banco en el que suelo hacerlo siempre que el sol no lo martillea con sus rayos. 

Acababa de llegar de la iglesia del monasterio de las monjas Carmelitas de clausura donde había cerrado el manifiesto en el que se venera a Jesús Sacramentado, cada tarde del domingo, de 16:30 a 18 horas. 

La imagen pétrea de la Virgen Santísima de Gracia, nuestra Madre y Patrona, con su niñito en brazos, estaba parcialmente iluminada. Eran las dieciséis y catorce minutos. 

A medida que iban sucediéndose, una tras otra, las cuentas del rosario que había iniciado al salir de casa, constataba que el sol iba ganando el terreno a la columna que impedía llegar hasta la imagen sus rayos llenos de luz.

Y, en mis reflexiones,  di en pensar que el sol en su caída se había ido a posar sobre la Torre del homenaje de los castillos de mi pueblo  de Oropesa, allá en el occidente de la Autonomía Castellano-Manchega.  

Y que él, saltando de almena en almena, iba buscando el modo y la manera de librarse del molesto impedimento que representaba una de las columnas que sustentan el monumento de la Cruz. 

Y, así en el espacio de una hora, llegó casi, casi a encender con su luz toda la imagen de la Virgen de Gracia y la del Niñico. 

Muchas, muchas han sido las veces que he llegado hasta esa glorieta, y sentado, he dedicado el tiempo a reflexionar sobre esto o aquello que aconteció, acontece o puede que acontezca, en mi vida, teniéndola  a Ella, siempre, por testigo. Pero nunca, nunca la había visto tan llena de luz como consiguió ponerla en la tarde de ayer el sol en su despedida.

Y como lo pensé te lo digo:

pensé que el sol andaba saltando de almena en almena, en todo lo alto de la torre del homenaje de los castillos de mi pueblo de Oropesa, en el occidente  Castellano-Manchego para iluminarla a ella, a la sagrada imagen de su Reina, antes de dejarse caer para rodar por el mar de quercus extremeño y así llegar a zambullirse en las aguas del océano tras haber pasado por Portugal. 

Ciertamente en el día de ayer EL SOL SE PORTÓ COMO UN CABALLERO Y HONRÓ A SU REINA COMO ERA DEBIDO. LA LLENÓ DE LUZ. LA HIZO LUMINOSA. LA CONSTITUYÓ EN ANTORCHA DE LUZ DIVINA.

No podía ser de otra manera. Estamos en mayo y, en mayo, Ella nos sale al encuentro y hay que estar atentos, como atento estuvo ayer el sol para iluminarla con la lucecica de nuestra devoción por Ella.

Bien luminoso te va hoy mi saludo


¡¡¡BUENOS DÍAS!!!

25.5.2026. Lunes. (C. 2.564)

P. Alfonso Herrera. Carmelita.

domingo, 24 de mayo de 2026

La albahaca.

ESTAMPA CAUDETANA. 

LA ALBAHACA.

En la ventana de mi cuarto tengo un tiestecico con ALBAHACA.

Desde el alféizar contempla, por un espacio que dejan dos cipreses, el claustro bajo, el de la columnata Barroco-Toscana con su fuente en el centro del mismo.

Para ella es un estupendo lugar porque en ese sitio se encuentra con su amigo el sol, todavía joven, y se lo pasa pufff ¡cómo se lo pasa!

Aunque, la verdad sea dicha, cuando el sol se infla de orgullo en su cénit, ella se viene abajo.

Se diría que no le aguanta la chulería y, me veo en la obligación de introducirla dentro  con una cortinilla interpuesta para que le llegue la luz pero no las pruebas de afecto violentas de sus rayos del medio día.

Y es que, centrada en sí misma, se pasa las horas muy bien recordando el limpio y generoso encuentro mañanero.

Ocurrió hace unos días. Pasé por delante de la tienda donde venden de todo y paré para comprarle unas matas de tomates, pimientos y berenjenas al P. Ángel con el fin de que recuerde aquellos tiempos en que echaba una mano a su padre "llaurador". Y la vi luciendo tipo en el expositor.

Ni corto, ni perezoso, le eché mano y , tras hacer efectiva la compra, se vino conmigo.

Creo yo que daría en pensar:" triste destino me espera. Éste pollo me ha comprado para hacerme cisco al prepararse pesto para untar. 

Me veo siendo despojada, hasta 50 gramos de mis hojas,  rehogada 5 segundos en agua hirviendo y luego congelándome en agua con hielo y, congeladica, echándome al mortero para machacarme sin piedad con un poco de sal, no mucha, junto a un ajo tierno, 30 gramos de piñones, 30 gramos de queso al gusto y 80 gramos de aceite de la Cooperativa o de Agulló. 

¡Pobre de mí!

O, a lo mejor, es que anda un poco así, así, de según qué cosas, y me lleva para solucionarle la papeleta. Porque, como poseo productos naturales que ponen en orden los intestinos,  abren la salida a los gases e, incluso, les proporciono sosiego y tranquilidad...

La verdad, yo no la traje para que me aderezara las comidas ni para que me solucionará problema sanitario alguno. Yo me la traje para que me sirviera de avanzadilla en la guerra que cada primavera nos arman los mosquitos tigre que nos llegan desde la costa situada a 70 kilómetros.

Yo la pongo en el alfeizar y ella se ocupa de espantar a moscas y mosquitos empleando solo  su fragancia. Y los mosquitos que lo saben, ni se acercan. Es una artista en eso de obtener la fragancia espanta insectos.

Esta, su fragancia, es fresca y suave, con notas de anís y clavo por el Eugenol y el Linalol que fabrica.

Esta es mi ALBAHACA,  la que ha llegado en un viaje de no menos de 4.000 años haciendo altos en cocinas y solucionando papeletas a vete a saber cuánta gente, desde la India y por sus alrededores.  

Hubiera querido mandarte su fragancia envolviendo mi saludo. Pero los chicos de la ciencia no han entrado todavía en ese campo.

No estaría nada mal, pero nada de nada, que, nosotros caigamos en la cuenta de que nos encontramos envueltos en otra clase de fragancia, en la fragancia del Espíritu Santo al que hoy celebramos llegando a nosotros desde Dios Padre enviado por Jesús. Pues, hoy, es la Solemnidad de Pentecostés (Hechos 2, 1-13).

Recibe mi saludo, 


¡¡¡BUENOS DÍAS!!!

24.5.2026. Domingo (C.2.563).

P. Alfonso Herrera. Carmelita.

sábado, 23 de mayo de 2026

Abierta a la trascendencia.

ESTAMPA CAUDETANA. 

ABIERTA A LA TRASCENDENCIA. 

No tengo ni idea acerca de como aconteció. El caso es que, sí, que tuvo lugar. 

Salía de casa en la tarde de ayer para echar una mano en la penitencia convocada para los niños que se van a acercar hoy y mañana domingo a recibir a Jesús por primera vez. También se convocó a los padres y familiares cercanos para que "barrieran" sus interioridades y pudieran acompañar, en la misma longitud de onda, en gracia de Dios, a los niños en su gran fiesta del encuentro con Jesús Sacramentado.

Y la vi. 

Estaba, LA BLANQUITA DE LA COL,  a la que los entomólogos dan el nombre de. PIERIS BRASSICAE, como la ves en la fotografía que ilustra mis letricas, en decúbito supino o, como quieras, panza arriba.

Había encontrado, en el portal de entrada al convento de San José (El Carmen), el lugar para emprender su ascenso, que no el descenso. El ascenso a otra realidad, a otra vida. ¿Por qué no?.

Inmóvil. Sus preciosas aunque un tanto deterioradas, alas,  con sus puntitos negros equidistantes entre sí, no obedecían órdenes porque ya nadie ni nada se las daba.

Estaba muertecica la mariposica. Tan bonica, ella.

No sé a qué se debería su óbito. Quizá porque la llegó su hora. Quizá, debido al esfuerzo ímprobo que realizara para huir de la persecución inmisericorde ejercida por una gran bandada de vencejos que, habiendo hecho acto de presencia, iban de un lado a otro, un poco por encima de nosotros, tratando de engullir los incautos insectos que inundan nuestros aires. Quizá porque  el saquito de días que trajo consigo cuando salió de su crisálida (la oruga de la col) se le había acabado.

Y, dije para mis adentros:

- pues, todavía te queda un viaje por hacer. Te voy a montar en el WhatsApp y vas a llevar a mis gentes y a quién quiera leerlo, mi saludo.

Y, a mí, con mis ojos fijos en ella, parecióme que hiciera por darse la vuelta para echar a volar, pero no, no lo hizo. Permaneció quieta, un tanto ajada, sobre la fresca baldosa de la entrada al convento de San José.

La estampa de la mariposita le lleva a pensar a uno que, a nosotros, los seres humanos, no nos acontece como a la Blanquita de la Col, nosotros, llegados a ese momento, sí que nos elevamos para ir al encuentro con nuestro Creador, con Dios.  

Recibe mi saludo, mis


¡¡¡BUENOS DÍAS!!!

23.5.2026. Sábado. (C. 2.562).

P. Alfonso Herrera. Carmelita.

viernes, 22 de mayo de 2026

El muñón.

ESTAMPA CAUDETANA.

EL MUÑÓN.

No, no me he equivocado. No estoy hablando del Mugrón de la vecina Almansa.

¡Qué va!  Estoy poniendo en tu conocimiento la falta de consideración que tienen algunos visitantes al claustro barroco-toscano de este convento de San José en el que vive una comunidad de PP. Carmelitas desde 1606 , salvo en aquellos tiempos napoleónicos en que sus soldados lo tomaron como asiento.

También fue objeto de las sucesivas desamortizaciones, de Mendizábal, Madoz, Hernández  y la expulsión en agosto de 1931 llevado a efecto por la autoridad civil de la Villa.

Pero desde 1939, ahí siguen los frailes tras su reconstrucción porque el espolio y el uso que se hizo de él en esos nueve años 31 al 39, más vale olvidarlo.

Y, ¿en qué consiste esa falta de consideración de los visitantes?

Pues en que, al parecer, tiene atractivo mi SENECIO CRASSISSIMUS y, hasta el día de hoy ya han sido más de veinte las manos que han tronchado esquejes y se los han llevado subrepticiamente.

El último ese que ves en la fotografía que ilustra estas letricas.

Claro, lo tenían aquí más fácil porque eso de ir hasta la isla de Madagascar de dónde procede, para hacerse con un plantón... Ya son palabras mayores.

Pues, sí, como te lo cuento. Han sido más de una veintena de veces las que con alevosía y ocultamiento, han tronchado ramas hermosas de mi SENECIO. 

Lo ves guapo. Pero ¡Cuánto le cuesta al pobre volver a comenzar a retoñar allí donde lo hirieron y, retomando el testigo de su predecesor, emprender la subida para tener su aquel con el sol.

Porque has de saber que hacen muy buenas migas. Porque no le echa en cara que seque su sustrato, pues no es muy amigo de beber. Porque le pinta los bordes de sus hojas que, de por sí son guapas, de un color verde-azulado, de color violáceo.

Aunque procede de tierra donde pega el sol a base de bien, no aguanta nuestro sol, al que yo llamo manchego, del medio día porque es un inconsiderado. No se da cuenta de que con esa fuerza con la que se muestra en todo lo alto, seca sus hojas carnositas llenas de agua. Pero con el sol mañanero se lleva como, ni te cuento de bien. 

Como te decía antes, hasta le hace de esteticien, poniéndole coloretes en sus hojas.

El pobrecito SENECIO sufre calladamente los embates de aquellas manos odiosas que no son para estarse quietas.

A pesar de todo, para aquellos que emplearon sus manos para cometer semejantes felonías descienda del cielo la bendición de San Benito. No con la que se pide que se aleje el mal de uno, sino la propia de bendecir la obra mal hecha para que redunde en bien. Pues como dice nuestro aforismo castellano:

"no hay mal, que para bien no venga"

Pues, eso. Deseo fervientemente que los tronzadores de tallos de mi SENECIO obtengan un éxito rotundo que venga a alegrar su casa y con ello, su vida y la de su familia.

San Benito ya tienes trabajo. ¡Anda! alcánzales gracia divina a los plantones de SENECIO que se fueron con el viento de  unos frescos.

Recibe mi saludo


¡¡¡BUENOS DÍAS!!!

23.5.2026. Viernes. (C. 2.561).

P. Alfonso Herrera. Carmelita.

jueves, 21 de mayo de 2026

Vuelve el Vándalo.

ESTAMPA CAUDETANA.

VUELVE EL VÁNDALO

Hace siglos, muchos siglos, cuando la península Ibérica era, eso, una península con algunos aborígenes que habían venido, miles y miles de años antes, del centro de África, de Olduvai, con la primera expansión del ser humano por la superficie de la tierra.

De aquellos, algunos se dijeron: ¡Ya está bien de andar! Ya no nos movemos de aquí - que luego darían en llamarlos los Neandertales - y que, andando el tiempo, - mucho tiempo -, con toda seguridad se convirtieron en proteínas de los Cromañones.

Fueron invadidos por aquellos que sí habían continuado caminando por ahí para allá.

Pero que, en sus correrías, volvieron por los pasos de sus ancestros, los VÁNDALOS, LOS SUEVOS Y LOS ALANOS y se establecieron en el territorio.

Muy buenas gente no serían porque lo que hicieron los cromañones con los Neandertales vinieron a hacerlo éstos con los pobres ibéricos, (y eso que no eran jamón de esa nomenclatura).

Vamos que fueron mala gente.

Y, esa es la razón de que, en la actualidad se denomine a quienes son unos incívicos, perturbadores de la paz y la convivencia social, unos destrozones del mobiliario público, se les conozca con el nombre del primero de los invasores que llegaron a estos lares haciendo verdaderas barbaridades, VÁNDALOS.

Hace algún tiempo te daba noticias de la actuación de alguno o algunos VÁNDALOS que presumiendo de su fuerza desvencijaron un banco en el Paseo de la Virgen de Gracia.

El año pasado también te daba noticias de la misma faena con otro en la misma Avenida muy cerquita, ya, de la Glorieta de la Cruz.

Ayer volví a bajar por ella para saludar a la Virgen María de Gracia elevando la mirada a aquella que está representada en la imagen de piedra.

Y allí me topé con la obra del vándalo o vándalos.

Una papelera de hierro fundido, un elemento que no tiene otro fin más que el de que el Paseo se encuentre limpio, había sido violentamente arrancado del poste en el que estaba firmemente sujeta.

Una pena, verdaderamente, una pena.

¿A quién echamos la culpa? ¿A los Padres que no saben o pueden meter en cintura a sus hijos? ¿Al Gobierno que es el responsable de establecer las vías por donde debe ir una enseñanza - Ley de Enseñanza -que prepare y conduzca a las nuevas generaciones para una formación integral de provecho que se caracterice por el respeto al medio, ya sea a sus congéneres, ya sea a la casa común, que es el mundo.

Contentos se quedarían los VÁNDALOS que tal fechoría hicieron muy cerquita de la Glorieta de la Cruz. Al dejar inservible ese mueble público.

Toda violencia, ninguna clase de violencia, es buena.

Bueno sería que reflexionáramos un poquito en torno a aquella afirmación de Jesús:

"Guarda la espada, Pedro, porque el que a hierro mata, a hierro muere" (Mt 26,52)

Recibe mi saludo


¡¡¡Buenos días!!

21.5.2026. Jueves. (C. 2.560).

P. Alfonso Herrera. Carmelita.

miércoles, 20 de mayo de 2026

Nos visitan los chicos de Asprona.

ESTAMPA CAUDETANA.

NOS VISITAN LOS CHICOS DE ASPRONA.

Ayer las hieráticas piedras del vetusto convento de San José se pusieron las mejores galas.

Desde el momento en que oyeron que nos visitaban los chicos de ASPRONA de Caudete, me dio a mí la impresión de que las columnas del claustro bajo, talladas según los órdenes Barroco y Toscano, de puro contento, se pusieron a bailar.

Oye, que es de verdad, que no te estoy relatando un cuento chino. ¡Que era verdad! Y es que no era para menos.

Esos niños grandotes que venían desde el n.º 16 de la calle Miguel Martínez, del barrio El Real, con sus acompañantes, tenían como proyecto para la mañana de ayer girar una visita a esa joya arquitectónica con la que cuenta la Villa y que fue construida a caballo de los siglos XVI y XVII.

Sonó el timbre.

Yo me encontraba con la regadera en la mano para satisfacer la sed de algunas de las plantas del claustro bajo.

Abrí y la directora del centro caudetano me dijo:

— Somos un grupo de ASPRONA y venimos a ver el claustro del convento. ¿Podemos?

—¡Cómo que si podemos! 

- Pues ¡claro que sí! Esta es vuestra casa.

Los muchachotes que podían bajar las escaleras de la portada lo hicieron por su propio pie y aquellos que venían en su silla de ruedas lo hicieron por el ascensor entrando por el garaje.

Cuando todos estuvieron dentro, uno me preguntó acerca de la antigüedad del convento.

Y yo le respondí:

Que desde hacía cinco siglos. Le conté la historia de este convento de San José (El Carmen), historia que no voy a detallarte ahora porque ya lo he hecho en otras ocasiones.

Eso sí, les dije que los Carmelitas llegamos a esta Villa en 1557; que hicieron este convento y lo pusieron bajo los auspicios de San José; que se asentaron pared con pared del santuario de los Copatronos; que el concejo municipal les concedió terrenos en los arrabales de la Villa en 1594 —este lugar que ahora es el centro de la Villa—; y que en ellos, en los arrabales, edificaron este convento al que todo el mundo llama El Carmen y en el que ahora os encontráis vosotros de visita.

Luego les hice una somera explicación del avatar que sufrió a lo largo del tiempo.

Y, tan contentos, después de pasear su mirada por todo el claustro, se colocaron delante de la fuente situada en medio del patio con el fin de que les sacáramos unas fotografías para dejar constancia de la visita que, un día, giraron al convento de los PP. Carmelitas.

Y, así, con la imagen del claustro Barroco-Toscano del convento de San José tintineando en las niñas de sus limpios ojos, se fueron cuchicheando comentarios.

A uno le oí decir con una voz que transmitía contento: 

- "¡Vamos a comer!".

- Sí, ¡a comer! contestaron otros.

Y tan pimpantes fueron saliendo del convento, quienes, por la puerta de entrada y, quienes, por el garaje, tras bajar en el ascensor.

¡Qué gran labor desempeña ASPRONA, institución fundada en la ciudad de Albacete cuando corría el año 1962 y que no alberga otra finalidad que la de atender a aquellos hijos de Dios más necesitados por las deficiencias psíquicas y motoras que padecen, y a los que forman para, según el caso, incorporarlos al mundo del trabajo!

¡Qué suerte tienen quienes están a su servicio echándoles una mano en su necesidad!

Ayer, aquí, en el convento de San José, y cada día donde fuere menester, cómo resuenan aquellas palabras de Jesús de Nazaret:

“Lo que hiciereis a uno de estos, mis humildes hermanicos, a mí me lo hacéis” (Mt 25,40).

Ahí te va mi saludo.


¡¡¡BUENOS DÍAS!!!

20.5.2026 — Miércoles. (C. 2.559).

P. Alfonso Herrera. Carmelita.

martes, 19 de mayo de 2026

El gozo del abuelo.

ESTAMPA CAUDETANA.

EL GOZO DEL ABUELO.

Esta mañanica, al volver de mi quehacer litúrgico-sacramental en la iglesia del monasterio de las Madres Carmelitas de clausura, me los encontré.

Al acercarme, el parquecico que cierra el paseo Luis Golf de esta Real Villa se encontraba desierto.

La gente menudica de la Villa ya estaba, desde hacía un rato, en las aulas de sus respectivas escuelas.

A lo lejos, desde la calle Dos de Mayo, parecía un fantasma, solo y triste, abandonado.

Eso sí, guapo, guapo, lo que se dice guapo..., hasta los topes.

¡Qué suerte tienen los ñacos! ¡Qué bien los cuida el Concejo Municipal! ¡Cómo se preocupa por ellos!, pensaba yo mientras me acercaba.

Pero tenía un fallo. Faltaban los ñacos de la Villa correteando, subiendo y bajando, columpiándose..., armando barullo mientras disfrutaban jugando al corre que te pillo por entre los artilugios en él instalados por el Ilustrísimo Ayuntamiento.

Pero no se adecuaba a la realidad. Estaba engañado. Porque, caminando a la vera del parquecico, se encontraban ellos.

Una niñica y su abuelo. Un tobogán me los ocultaba mientras me iba aproximando.

Primero, las risitas y los griticos de la nena me hicieron percibir que el parque no estaba solo. Que en él había alguien. 

Los descubrí cuando llegué a su altura: un hombre, no muy mayor, pero ya abuelo, y una niñica, presumiblemente su nietecica.

El hombre se lo estaba pasando fenomenal al tiempo que entretenía a la niña. Y ella, la niña, a su vez, le insuflaba su propia alegría y contento.

No lo podía disimular. No es que viera correr ramblas de babas comisuras de los labios abajo del buen hombre. ¡Qué va! Pero sí un semblante que despedía gozo y felicidad.

Ese gozo y esa felicidad que genera y otorga un trabajo fruidificante como no hay otro para un abuelo, cual es el de suplir a sus padres que, con toda seguridad, andarían en el tajo, cuidando de una preciosa criatura: su nietecita.

Te digo que me paré delante de ellos. Y te digo que disfruté grandemente viendo la alegría y el gozo generados por dos seres que se lo estaban pasando en grande.

Quise grabarles en vídeo desde detrás de la niña. Pero ella, vivaracha, yo diría que hecha un torbellino, se tiró del columpio lanzando sus bracitos hacia el abuelo para no darse de bruces contra el acolchado suelo del parquecico y salió corriendo, como un gazapo, para ir a introducirse en el avión de juguete.

¡Vamos!, que empecé bien el día disfrutando contemplando una película cuyo director es la vida: la vida en sus inicios, la de la niña, y la vida en su segmento placentero, la del abuelo.

Me miré y me dije: no importan tus muchos años; lo verdaderamente importante es vivirlos con gozo y alegría.

Y seguí mi camino cuando, desde la torre de la parroquia de Iglesia de Santa Catalina, se dejaba caer un mensaje fúnebre: ton - ton - ton.

Un hombre, un paisano, había fallecido.

Recibe mi saludo.


¡¡¡BUENOS DÍAS!!!

19.5.2026. Martes. (C. 2.558).

P Alfonso Herrera. Carmelita.

lunes, 18 de mayo de 2026

Las flores de San Isidro.

ESTAMPA CAUDETANA.

LAS FLORES DE SAN ISIDRO.

Esta semana me toca atender la liturgia eucarística en el monasterio de las Madres Carmelitas de clausura.

Al entrar en el templo me llamó la atención el adorno floral delante del altar y a ambos lados del presbiterio.

Una vez concluida la Eucaristía, la madre priora, viendo cómo sacaba la fotografía que preside mis letricas de hoy, me dijo:

—Son de San Isidro.

—¿De San Isidro? —la inquirí.

—Sí. Nos las han traído desde la parroquia de San Francisco porque, al parecer, con motivo de la celebración de sus bodas de platino, los de la Cooperativa se han esmerado un montón en adornar aquel templo y, al ser tantas las flores, nos han traído todas esas.

—Y supongo que no vendrían solas. Algo más las acompañaría.

Y la priora, con esa risita que ponen las monjas en ocasiones, apostrofó:

—Sí, algo más trajeron.

No, no son tontos los directivos de la Cofradía. “Saben muy bien con quién se juegan los cuartos”, que se dice.

Y es que saben que el éxito de la empresa se apoya en la oración de las monjas. Puesto que, con toda seguridad, andarán tirando de la manga al bueno de San Isidro y le dirán por lo bajo:

—Anda, alcánzales de Dios una ayudita.

Y, claro, éstos, agradecidos, corresponden como es debido.

Ayer estuvo el señor Obispo de la diócesis con nosotros. Y él, hombre cercano y afable, no dejó pasar esta efemérides sin hacerse presente, "charrar" amigablemente con los miembros de dicha cooperativa y celebrar con ellos tan señalada ocasión.

Había sido invitado, en su momento, para que presidiera los actos conmemorativos de los 75 años de la fundación de la Cooperativa del Campo San Isidro, de esta Real Villa.

Y aquí se presentó.

Y como pregona el aforismo latino: “Ubi missa, ibi mensa”, que, para entendernos, quiere decir: “allí donde se celebra la misa, se comparte la mesa”...

Aquí, en el restaurante La Notaría, sito en la Plaza de Ntra. Sra. del Carmen, dieron cuenta de una suculenta comida. Vamos, que aquella con la que celebró por estas tierras manchegas Camacho la boda de su hija, ni punto de comparación con ésta.

El bueno de Sancho Panza hubiera disfrutado, como nos queda dicho en Don Quijote de la Mancha, como un enano, bien satisfecho. ¡Satisfecho del todo!

Y es que, al parecer, la directiva de la Cooperativa del Campo San Isidro echó la casa —la Cooperativa— por la ventana.

Pues claro que sí. Celebración tan única así lo merecía.

Guapo estaba hoy el presbiterio de la iglesia del monasterio de las monjas Carmelitas de clausura.

¡Buen florero sería también nuestro corazón, ahíto de lindas y olorosas flores: las flores de nuestras dádivas para con los necesitados!

Recibe mi saludo.


¡¡¡BUENOS DÍAS!!!

18.5.2026. Lunes. (C. 2.557).

P. Alfonso Herrera. Carmelita.

sábado, 16 de mayo de 2026

775 años.

ESTAMPA CAUDETANA.

775 AÑOS.

En esta Villa de Caudete, sobre sus cimientos, se levanta el convento de San José que comenzó a ser cuando terminaba el siglo XVI y comenzaba el XVII; a caballo entre ambos siglos.

El Concejo municipal que regía entonces la Villa decidió conceder a los Padres Carmelitas, que se habían asentado pared con pared con la ermita de los Copatronos 37 años sntes, un terreno en los arrabales para que se establecieran allí. 

Corría el año 1594.

Por lo tanto, el título de mi Estampa Caudetana de hoy no se refiere al momento en que se erigiera esta preciosa joya arquitectónica del barroco toscano.

No, no tiene nada que ver. ¿O sí?

Pues sí, porque ellos llegaron a esta Villa vestidos con la santa librea de la Virgen María del Monte Carmelo: su Santo Escapulario, solo seis años después de que tuviera lugar la entrega.

Sí, seis años antes de su llegada, ya había tenido lugar el prodigio.

Resulta que, en aquellos tiempos, Roma se había apretado los machos para luchar contra iluminaciones particulares y negó la instauración de nuevas órdenes religiosas.

Los Carmelitas habían llegado procedentes de Tierra Santa, de donde fueron expulsados por las fuerzas de Saladino al reconquistar para el mundo islámico los lugares santos que antes habían estado en manos de los cruzados europeos.

Unos pocos de aquellos cruzados decidieron permanecer, a finales del siglo XII, en la cumbre del Carmelo, donde instauraron una forma de vida inspirada en el profeta Elías.

Alberto, Patriarca latino de Jerusalén, les concedió la norma de vida bajo la cual echó a andar aquella comunidad.

Con la llegada de Saladino y sus huestes, tuvieron que embarcarse en San Juan de Acre y expatriarse a Europa entrando por Sicilia.

Al llegar, se encontraron con la oposición frontal establecida por la Iglesia hacia la instauración de nuevas instituciones religiosas.

Ese fue el motivo por el que el Padre General, de origen inglés, Simón Stock, se dirigiera constantemente a la Virgen del Carmen con una oración ferviente, la "Flor del Carmelo" para que les asistiera en aquellos momentos en los que parecían abocados a su desaparición.

Ella tuvo a bien dejar el cielo —aunque, en verdad, Ella lo traía consigo— para asegurarle al santo fraile carmelita su protección y que la Orden dedicada a Ella, nacida en el Monte Carmelo, no habría de encontrar dificultad alguna para expandirse por toda Europa.

Es bueno recordar que Simón Stock no pidió señal alguna sobre la que apoyar su esperanza. Pero Ella se la dio. Ella le entregó la Santa Librea, el Santo Escapulario, con el que debía cubrirse. Y, además de asegurarle su protección en este mundo, lo haría también en la hora de la muerte y en el tiempo de purificación previo al encuentro con Dios.

Ese hecho, esa delicadeza, esa manifestación clara de que el Carmelo gozaría de su protección, es lo que hoy celebramos:

EL 775 ANIVERSARIO DE LA ENTREGA DEL SANTO ESCAPULARIO COMO SIGNO PALPABLE DE SU PROTECCIÓN CONSTANTE.

Desde entonces, los Carmelitas, los pertenecientes a la Orden religiosa de los Hermanos de la Bienaventurada Virgen María del Monte Carmelo y, por ende, los miembros de la comunidad carmelita que reside en esta Villa, venimos haciendo gala del mismo y promoviendo —impulsados por el papado a lo largo de los siglos— esta devoción del Santo Escapulario, enseña del Carmelo.

Aquí, en esta Real Villa, hubo un fraile que lo hizo con entusiasmo constante hasta que el P. Prior, viendo el deterioro que el paso del tiempo obraban en él, puso fin a aquella labor encomiable.

Este fraile fue fray Blas, queridísimo por todo el mundo y, principalmente, por los niños, porque él, lejos de ser un hombre cargado de años, era, mismamente, un niño.

Foto de Fr. Blas

Como anécdota cuento que, a mi llegada a esta Villa, en septiembre de 2017, me vi en la necesidad de visitar al A.T.S. y cuál no sería mi sorpresa al ver, en un lugar preferente de la consulta sanitaria, un Santo Escapulario de esos que suelen ponerse los cofrades en las fiestas carmelitas.

—Sí —me dijo Emilio, el A.T.S., al advertir que se dibujaba una pregunta en mi semblante—. En una ocasión en que vino fray Blas a requerir mis servicios, me hizo obsequio de ese escapulario como muestra de agradecimiento por mis atenciones. Y, desde entonces —y ya han pasado muchos años—, ahí sigue y seguirá hasta que se venga conmigo al jubilarme.

Y, hoy, se cumplen, precisamente, los 775 años de aquella muestra de cariño de la Madre de Dios hacia sus hermanos Carmelitas.

Bueno es, muy bueno, que colguemos de nuestro cuello esa enseña, ese emblema de la Virgen María del Monte Carmelo.

Ella se apareció por última vez a los pastorcillos de Fátima el 13 de octubre de 1917  y lo hizo vestida con el hábito carmelita, portando su Santo Escapulario, y así nos recordó que: debemos ser testigos, unidos con Ella, de su Hijo Jesús —nombre hebreo que significa “Dios salva”—.

Sí, hoy los Carmelitas, todas las asociaciones adheridas a ellos, las gentes del mar, y todos sus devotos celebramos, por todo lo alto, LA ENTREGA QUE HIZO LA VIRGEN A SAN SIMÓN STOCK DEL SANTO ESCAPULARIO.

Recibe mi saludo.


¡¡¡BUENOS DÍAS!!!

16.5.2026. Sábado (C. 2.556).

P. Alfonso Herrera. Carmelita.