jueves, 15 de octubre de 2026

El espejo del alma.

ESTAMPA CAUDETANA.

EL ESPEJO DEL ALMA.

La Señora Concejal de Cultura de esta Real Villa de Caudete, Dña. Manuela Gonzálrz Solera, tuvo a bien regalar a la biblioteca del convento de San José, el Carmen, los catátogos, muy bien imprimidos, donde se recogen los pintores invitados y sus obras seleccionadas para ser expuestas en la VIII Bienal de pintura a la Acuarela que se está celebrando en estos días aquí, en la Villa.  Entre los artistas se encuentra la acuarelista venida de Letonia-Gran Bretaña, NATALIE RICHI

Hoy te lleba mi saludo una obra suya. Su acuarela es una de esas obras que, cuando uno las contempla, no se conforma con mirar, sino que siente la necesidad de quedarse un ratico más para tratar de descubrir lo que nos quiere contar.

Titula su pintura:

"Self-Portrait with a Mirror", que en nuestro castellano viene a ser Autorretrato con espejo.

El jurado la ha distinguido con la Medalla de Plata de la VIII Bienal Internacional de la Acuarela de Caudete.

Ahí la tienes. Una joven sostiene un espejo en el que parece buscar algo más que su propia imagen. 

A su espalda, otro rostro asoma, como si quisiera recordarnos que no siempre somos capaces de vernos tal y como somos, y que quizá haya otras miradas que nos descubran lo que a nosotros se nos escapa.

Los tonos azules, las transparencias y la delicadeza del dibujo envuelven la escena en un aire de misterio. Y, yo, que no soy entendido en estas artes, pero que disfruto dejándome llevar por ellas, me pregunto: 

¿Qué estará viendo la joven en ese espejo? ¿Su rostro, sus pensamientos, sus recuerdos…?

Pero esas preguntas son cosas mías. No me hagas mucho caso. Lo mejor es que te acerques al museo Rafael Requena de la Villa durante esta Bienal de pintura a la Acuarela y saques tus propias conclusiones.

Porque una de las maravillas del arte es que una misma obra puede hablarnos de manera distinta a cada uno de nosotros.

Caudete vuelve a convertirse  estos días de octubre en punto de encuentro para los amantes de la acuarela, con un montón de artistas de distintos lugares y obras que merecen una mirada sosegada. 

Así que ya sabes: date una vuelta por cualquier lugar donde penden las obras presentadas a esta VIII Bienal Internacional de la Acuarela de Caudete: el museo Rafael Requena, el vetusto claustro del convento de San José, el Carmen,...

Y regálate un rato para contemplar, descubrir y disfrutar. Pues, el arte, también está para eso: para detener el paso, despertar la curiosidad y alimentar el alma.

Y si te encuentras con este espejo, no pases de largo. ¡Quién sabe si, al mirarlo, acabas descubriendo algo de ti mismo!

Recibe mi saludo


¡¡¡BUENOS DÍAS!!!

15.10.2026. JUEVES. (C. 2.686).

P. Alfonso Herrera. Carmelita.

miércoles, 14 de octubre de 2026

Un pez hecho arte.

ESTAMPA CAUDETANA.

UN PEZ HECHO ARTE.

Hoy no pasee por el claustro barroco-toscano del convento de San José, el Carmen para "meterme" dentro de alguno de los cuadros de pintores australianos que penden en sus paredes. Hoy me fui de paseo  para enriquecerme con la contemplación de obras de pintores de más acá.

Y, en ese paseo me topé con una obra que no me pasó desapercibida como tampoco les pasó al jurado que concedió los premios . Basta echarle una mirada para que la curiosidad nos invite a observarla con detenimiento.

Su autor es Carlos CASTILLO IBARRA,  nombre y apellidos muy españoles pero que, no obstante, no es de nuestros lares. Viene de Francia y es uno de tantos artistas invitados a la VIII Bienal de la Acuarela de Caudete.

Y,  a este pintor y a su obra se les ha premiado con la MEDALLA DE ORO de esta VIII Bienal de pintura a la Acuarela que se está celebrando en esta Real Villa de Caudete a lo largo de este mes de octubre.

Por lo tanto, esta obra que te lleva hoy mi saludo, no luce en la pared de mi casa, del convento de San José, el Carmen. Lo hace en el museo Rafael Requena de la Villa.

Fíjate bien en la fotografía que acompaña a estas letricas. Un pez, sí, pero no presentado de cualquier manera "nadando en un mar de cubitos de hielo" en el mostrador de una pescadería. 

Su imagen aparece fragmentada en una sucesión de piezas alargadas puestas de pie, como si el artista hubiese querido ofrecernos el puzle de su figura para que fuéramos reconstruyéndola con la mirada.

Y ahí están esos azules, mezclados con amarillos y verdes, las escamas, el ojo atento, que parece estar mirándote a tí que lo contemplas, y las formas que van componiendo el conjunto. 

Creo que el artista pretende, de una manera original,  acercarnos al arte, invitándonos a mirar más allá de lo primero que vemos, de lo que llena nuestras pupilas.

Y es que una obra artística tiene eso y el pintor sabe: 

- que cada cual se detiene en un detalle, 

- que descubre un matiz y 

- que se lleva consigo una impresión distinta.

Por eso, merece la pena acercarse a la VIII Bienal de la Acuarela, que reúne en nuestra Real Villa de Caudete el talento y la sensibilidad de artistas venidos de un montón de lugares capaces de sorprendernos con sus creaciones, como lo hace Carlos con esta obra suya.

¡Caudetano o cualquiera que me lea lejos de aquí, la Bienal te espera!

No dejes que te lo cuenten. Acércate, contempla las obras expuestas aquí y allá y disfruta del arte. 

Porque también con el agua y el color que empapan el papel se escriben páginas hermosas de cultura en nuestra Real Villa de Caudete.

Recibe mi saludo


¡¡¡BUENOS DÍAS!!!

14.10.2026. Miércoles. (C. 2.685).

P. Alfonso Herrera. Carmelita.

martes, 13 de octubre de 2026

Sombras de nieve.

ESTAMPA CAUDETANA.

SOMBRAS DE NIEVE.

Hay una acuarela en esta Bienal que, nada más contemplarla, parece invitarnos a entrar en ella.

Tiene por nombre "Snow Shadows", que bien podríamos traducir por «Sombras de nieve», y en ella la nieve lo cubre todo con su manto blanco, pero no consigue borrar las huellas de la naturaleza.

Así la trasladó al papel el acuarelista del que te hablé ayer Chan ISSANAYAKE, al hacerlo  de su acuarela BRUMA MATINAL.

Los troncos desnudos de los árboles, las ramas caídas y ese enorme tronco que, desde el primer término, parece conducir nuestra mirada hacia el fondo del bosque, van dibujando sobre la nieve un entramado de luces y sombras.

Y ahí está, precisamente, la gracia de esta acuarela: la nieve no es solamente blanca.

Sobre ella aparecen los grises, los azulados, los ocres y los verdes apagados del bosque. La luz se posa en algunos lugares y se esconde en otros. Y las sombras de los árboles, lejos de oscurecer la escena, son las que consiguen darle profundidad y vida.

El pintor ha sabido detener en el papel ese instante en que el invierno parece guardar silencio.

No hay en la escena figura humana alguna. Tampoco hace falta. La naturaleza se basta a sí misma.

Un árbol caído atraviesa la nieve; otros, todavía erguidos, levantan sus troncos hacia un cielo que apenas conseguimos entrever. Y entre ellos queda un camino abierto, casi secreto, que parece invitarnos a seguirlo.

Contemplándola en las paredes del claustro barroco-toscano del convento de San José, el Carmen, de nuestra Real Villa, esta nieve tan lejana parece, por un momento, estar aquí mismo.

Porque eso es también lo que consigue la buena pintura:

hacer cercano lo que está lejos y hacernos caminar, sin movernos del sitio, por paisajes que nunca hemos pisado.

Recibe mi saludo


¡¡¡NUENOS DÍAS!!!

13.10.2026. Martes. (C. 2.684)

P. Alfonso Herrera. Carmelita.

lunes, 12 de octubre de 2026

Bruma matinal.

ESTAMPA CAUDETANA.

BRUMA MATINAL.

El profesor australiano Chan DISSANAYAKE, radicado en Canberra, nos regala en esta octava Bienal de la acuarela una obra que resume su maestría en el arte de captar la luz y la atmósfera de la naturaleza. En esta acuarela la bruma matinal envuelve el paisaje con una delicadeza que casi se puede sentir. 

El agua en calma refleja los árboles y el cielo, mientras los tonos suaves y transparentes nos hablan de un amanecer sereno, de esos que invitan a la contemplación. 

Hay títulos que, nada más leerlos, invitan a soñar. Y este, Morning Mist, que en castellano viene a decirnos «Bruma matinal», es uno de ellos.

Porque hay mañanas en las que la naturaleza parece querer hablarnos en voz baja. Una tenue neblina envuelve el paisaje, difumina los contornos y convierte lo cotidiano en algo misterioso, casi mágico.

Es el encanto de esas primeras horas del día, cuando la luz comienza a abrirse paso y la bruma, poco a poco, se va retirando para dejar que el paisaje se muestre en todo su esplendor.

Y de eso sabe mucho la acuarela: de sugerir más que de mostrar, de pintar lo que los ojos ven y, también, lo que el alma siente.

Pues bien, amigos, si queréis dejaros sorprender por la sensibilidad de nuestros artistas australianos  y  más concretamente de Chan DISSANAYAKE Y descubrir cómo el agua y el pigmento pueden convertirse en poesía, tenéis una cita en el claustro barroco-toscano del convento de San José, el Carmen, de Caudete.

La VIII Bienal de la Pintura a la Acuarela os espera. Venid a disfrutarla, a deteneros ante sus obras y a dejar volar la imaginación.

Porque, a veces, basta una bruma matinal para descubrir toda la belleza que se esconde detrás de un pincel.

¡Caudete os espera y, en esta Villa, lo hace con las puertas abiertas de par en par, el convento de San José, el Carmen!

Chan DISSANAYAKE ha expuesto sus obras por todo el mundo. En esta edición de la VIII Bienal de la Pintura a la Acuarela que tiene lugar en La Ciudad de la Acuarela, en nuestra Real Villa de Caudete, se suma a las de otros grandes acuarelistas connacionales australianos que, desde distintos puntos de vista, sobre la nación australiana, invitada especial para esta  Bienal, han traído a Caudete la belleza de los paisajes de su gran nación, sus ciudades, sus acantilados, sus playas, sus mares, sus desiertos, sus amaneceres, las gentes que pueblan aquel continente.

Una nueva muestra de que la acuarela no conoce fronteras y que en la Real Villa de Caudete el arte sigue siendo un puente entre pueblos y culturas.

Recibe mi saludo


¡¡¡BUENOS DÍAS!!!

12.10.2026. Lunes. (C.2.683).

P. Alfonso Herrera. Carmelita.

domingo, 11 de octubre de 2026

En medio de la lucha.

ESTAMPA CAUDETANA.

EN MEDIO DE LA LUCHA.

EN MEDIO DE LA LUCHA.

Esta acuarela nos lleva hasta las tierras del monte Buffalo. 

Un paisaje áspero, recio, aparentemente castigado por los elementos, donde los árboles parecen librar una silenciosa batalla para seguir en pie.

EDWARDS, que por los años noventa del siglo pasado estudió la pintura al óleo  en el Victoriano College of the Art, dejó el aceite por dedicarse a la Acuarela lo que le llevó a viajar hasta el monte Búfalo  situado a 350 kilómetros de Melbourne, al sureste de Australia, en el estado Victoria dentro del parque nacional que lleva su nombre y a la isla de Tasmania donde vivieron los tasmanos, raza que desapareció del mapa humano por el empuje de los invasores colonizadores, para identificarse con sus áridos paisajes y emerger en sus obras pictóricas empleando el agua  como elemento transportador de su ser coloreado identificado con el medio.

Y, aquí, en la pared de blanco impoluto del vetusto claustro barroco-toscano del convento de San José, el Carmen, destaca su obra para nuestro deleite.

Los eucaliptos, algunos desnudos y blanquecinos, otros todavía vestidos de verde, se agarran a una tierra que no parece ofrecerles demasiadas facilidades. 

Entre ellos se extiende un paisaje seco, pedregoso, de tonos ocres y apagados, pero en el que la vida se empeña en hacerse presente.

Quizá por eso su autor, Phillips EDWARDS la tituló:

Amongst the struggle, «En medio de la lucha».

Y al contemplarla desde este claustro barroco-toscano del convento de San José, el Carmen, de nuestra Real Villa de Caudete, uno no puede por menos que pensar que la naturaleza también sabe de luchas y de supervivencias.

Porque hay árboles que, aun despojados de sus hojas, permanecen. Y hay otros que, en medio de la sequedad y la adversidad, siguen ofreciendo al paisaje el verde de la esperanza.

Gracias Phillip por darnos a conocer la lucha que se da en aquellos lugares áridos de tu tierra, de Australia.

Recibe mi saludo


¡¡¡BUENOS DÍAS!!!

11.10.2026. Domingo. (C. 2.682).

P. Alfonso Herrera. Carmelita.

sábado, 10 de octubre de 2026

A merced del viento

ESTAMPA CAUDETANA

A MERCED DEL VIENTO

Ya te he hablado de algunos de los magníficos cuadros que cuelgan de las paredes del claustro barroco-toscano del convento de San José, el Carmen, con motivo de la exposición de acuarelistas australianos que estos días podemos contemplar en nuestra Real Villa de Caudete y, ayer, precisamente te hablaba de uno que también ha pintado la psicóloga clínica, Sharon WILKINSON.

Hoy me he quedado mirando otro, su segunda obra expuesta.

Se titula «Wind swept 2», algo así como «A merced del viento».

Y ahí está ella, muy posiblemente una paciente suya.

Una mujer joven, de rostro hermoso y mirada limpia, que parece haberse detenido justo en medio de una ventolera.

El viento se ha empeñado en jugar con ella.

Le levanta los cabellos, se los cruza por la cara, los lleva de un lado para otro como si fueran finísimas cintas de seda.

También se entretiene con su vestido azul, que parece participar de ese mismo movimiento.

Todo se mueve.

Todo, menos sus ojos.

Porque ella permanece ahí, mirando al frente, con una serenidad que casi desconcierta.

No sabemos de dónde viene ni adónde va. No sabemos qué ha provocado esa ventolera ni qué estará pensando mientras el aire le desordena el cabello. Parece estar abstraída, inmersa en un mundo desconocido, en una dolencia psíquica.

Pero sabemos algo:

Mo parece tenerle miedo al viento. Pasa olímpicamente de él.

Y eso es lo que más me intriga de esta acuarela.

Porque el viento puede ser muchas cosas:

- Puede ser ese aire que llega de repente y nos despeina la vida; - - - Puede ser una dificultad inesperada; 

- Puede ser aquello que nos obliga a cambiar de rumbo cuando ya creíamos tenerlo todo decidido.

Y también puede ser libertad.

La muchacha de «A merced del viento» parece estar en medio de todo eso.

El viento hace lo que quiere con sus cabellos.

Pero no con su mirada.

Y acaso ahí esté la pequeña lección que, sin proponérselo, nos deja Sharon WILKINSON, la acuarelista australiana que expone sus obras en las paredes del claustro barroco-toscano del convento de San José, el Carmen: 

hay vientos que no podemos evitar, pero sí podemos decidir cómo afrontarlos.

Ella lo hace mirando de frente. Pasa totalmente de él

Y yo, que la contemplo desde dos metros en este claustro del Carmen, pienso que quizá por eso me ha intrigado y, a la vez, me ha gustado tanto.

Porque después de tantos días de fiestas, de ruido, de pólvora, de músicas y de procesiones, resulta curioso encontrarse ahora con una mujer que, en medio de una gran ventolera, no dice una palabra. 

Solo mira. Sólo me mira. Sólo mira fijamente a mis ojos.

Quizá me está pidiendo ayuda para salir de un probable paroxismo psíquico.

Mientras tanto, ahí queda y deja que el viento haga el resto.

Recibe mi saludo


¡¡¡BUENOS DÍAS!!!

10.10.2026. Sábado. (C. 2.681)

P. Alfonso Herrera. Carmelita.

viernes, 9 de octubre de 2026

El retrato.

ESTAMPA CAUDETANA. 

 EL RETRATO.

También me ha gustado un montón el retrato, el de un hombre de aquel país.

Lo firma una psicóloga clínica, también australiana, Sharon WILKINSON.

Esta mujer, presumo que, influenciada por su actividad clínica se ha servido del arte de la acuarela para llevar al papel una imágen en la que ha ido fijando experiencias vividas con sus pacientes.

Sus manos acostumbradas a escuchar el alma de sus pacientes también saben hablar en el lenguaje del agua y el color. En este retrato, y en otro del que te hablaré mañana, el de una mujer, ha sabido fijar sirviéndose de la delicadeza de la acuarela las huellas de vidas, de historias y de emociones compartidas. 

No son solo unos rostros son ventanas a lo vivido, al dolor, a la esperanza. 

El arte es también una forma de cuidar.

A través de sus obras observo que Sharon WILKINSON, es una profesional como la copa de un pino albar en el mundo de la psicología porque 

Escucha, 

observa, 

comprende 

y pinta. 

Y la prueba de ello son esas dos preciosas obras que cuelgan en el claustro barroco-toscano del convento de San José, el Carmen, formando parte de la exposición de obras pintadas a la acuarela por pintores australianos, cuyo país ha sido el  invitado a esta VIII Bienal de la Acuarela en esta Ciudad de La Acuarela que es la Real Villa de Caudete.

Recibe mi saludo


¡¡¡BUENOS DÍAS!!!

9.10.2026. Viernes. (C. 2.680)

P. Alfonso Herrera. Carmelita.

jueves, 8 de octubre de 2026

Los Senderos del Canto.

ESTAMPA CAUDETANA.

LOS SENDEROS DEL CANTO.

Una de las acuarelistas que cuelgan sus obras en las paredes del claustro conventual de San José, el Carmen, es Caroline DEEBLE.

Ella es la Comisaria de la exposición y fue quien la presentó el pasado día 2, con motivo de la inauguración.

Entonces nos contó que, con las obras presentadas, los pintores trataban de trasladarnos distintos aspectos de su gran nación, Australia:

los acantilados de sus costas, sus grandes extensiones desérticas, sus animales autóctonos...

Y ella misma, en su obra docente, la que compuso delante de la concurrencia en la mañana del domingo día 3, pintó volando sobre el cielo australiano ejemplares del ave símbolo de Australia Occidental: el Cygnus atratus, el cisne negro.

Hoy puedo decirte que, a través de las dos obras que tiene expuestas y que te presento con mi saludo, Caroline nos habla de los caminos por donde anduvieron los pueblos ancestrales y por donde, todavía hoy, transitan quienes pueblan aquel continente.

Ha titulado sus trabajos SONGLINES 1 y 2.

Hay palabras que, cuando las traducimos, pierden algo de su música.

Eso ocurre con Songlines, una hermosa palabra inglesa que sirve para nombrar los antiguos caminos de los pueblos aborígenes australianos: rutas que no están dibujadas solamente sobre la tierra, sino también en la memoria, en los relatos y en los cantos.

Son caminos que atraviesan el continente y que cuentan, mediante el canto, dónde están los lugares, las aguas, las montañas, los animales y los acontecimientos que forman parte de la memoria de sus pueblos.

Uno podría pensar que son caminos invisibles.

Y, sin embargo, ahí están.

Quizá por eso, cuando estos días camino por el claustro barroco-toscano del convento de San José, el Carmen, y contemplo las acuarelas de esta VIII Bienal Internacional de Pintura a la Acuarela, se me ocurre que también Caroline va dejando sus propios Songlines, sus propios caminos.

No los traza con los pies.

Los traza con los pinceles.

Una pincelada lleva a otra; un color conduce hasta una sombra; una mancha de agua nos hace viajar hasta un paisaje que nunca hemos pisado.

Y allí, suspendida de una de las paredes del claustro, una acuarela llegada desde Australia puede convertirse en eso: en un pequeño sendero de canto que ha viajado miles de kilómetros para venir a encontrarse con nosotros en esta Real Villa de Caudete.

Porque el arte tiene también sus caminos.

Y algunos no necesitan carreteras, ni trenes, ni aviones.

Les basta con que alguien mire.

Y, entonces, comienza el viaje.

Quizá eso sean los Songlines con que nos deleita Caroline:

caminos que alguien cantó para que otros pudieran encontrarlos.

Y quizá una buena pintura, como la de Caroline, sea algo parecido:

un camino que alguien trazó con agua y pigmento para que, muchos años después, otro pudiera perderse por él.

Y encontrarse con las gentes que, desde siempre, poblaron aquellas tierras y que, con el tiempo, recibieron también a gentes venidas de la Gran Albión.

Gracias, Caroline, por mostrarnos los caminos de tu tierra.

Los caminos de Australia.

Recibe mi saludo.


¡¡¡BUENOS DÍAS!!!

8.10.2026. JUEVES. (C. 2.679).

P. Alfonso Herrera. Carmelita.

miércoles, 7 de octubre de 2026

Uno de los cuadros de la exposición.

ESTAMPA CAUDETANA.

UNO DE LOS CUADROS DE LA EXPOSICIÓN.

Ya te he hablado acerca de LA EXPOSICIÓN de magníficas obras que se muestran pendiendo de las paredes del claustro barroco-toscano del convento de San José, el Carmen, de esta Real Villa de Caudete.

Ya te he hablado, concretamente, de uno de ellos. Y no porque sea la joya de la EXPOSICIÓN —que para mí lo es—, ni porque sea, a mi entender, el más lindo, el más logrado en el arte de la acuarela. No.

Te he hablado de él por el impacto que causó en mí y por los recuerdos que me ha traído de aquellos tiempos de estudiante de Geografía de la Población, cuando el profesor nos ilustraba determinado tema con la situación que se estaba viviendo en nuestras antípodas.

La población de Tasmania, la población tasmana, había sido prácticamente borrada de la geografía humana. 

Solo quedaba, en un museo de Europa, el cuerpo disecado de una joven. Y en la gran Australia se había llevado a cabo, hasta bien entrado el siglo XX, una persecución terrible de los pueblos aborígenes.

Y ese cuadro, pintado por Richard Tiejun Chao, al que, por cierto, mandé un saludo por medio de la Comisaría de la EXPOSICIÓN, me impactó grandemente.

Una cabeza de aborigen australiano.

Es esa que ilustra estas letricas.

Una pintura que, a mi modo de ver, es historia. Es relato de una etapa de tantas como jalonan la historia de la humanidad. Y ahora esa historia ha adquirido presencia, actualidad, en las paredes del vetusto claustro del convento de San José.

Forma parte de la EXPOSICIÓN de obras de los pintores del país invitado a la VIII Bienal de ACUARELA de esta Villa de Caudete.

LA CABEZA DE UN ABORIGEN AUSTRALIANO.

Una cabeza que, por no haber sido cercenada, pudo servir de modelo a su pintor, Richard Tiejun Chao.

Y aquí está ahora, delante de nuestros ojos, contándonos desde las paredes de este claustro una página de la historia de aquellos hombres.

Una página que duele.

Recibe mi saludo,


¡¡¡BUENOS DÍAS!!!

7.10.2026. Miércoles. (C. 2.678).

P. Alfonso Herrera. Carmelita.

domingo, 4 de octubre de 2026

La clase práctica.

ESTAMPA CAUDETANA.

LA CLASE PRÁCTICA.

Carolina e Inge, dos buenos ejemplares australianos de mujeres tocadas por el vate de la pintura, desplegaron los pinceles, los cachivaches con agua y su tabla de pigmentos sobre una mesa que cubría su símbolo nacional australiano y, sobre la teresa superficie de un papel, comenzaron a obrar el milagro.

En torno a ellas, un montón de gentes de aquí y de por ahí fuera, formando un semicírculo, o subidos al estrado, seguían atentamente cada uno de sus movimientos.

Sin titubear, sus dedos iban a por el pincel adecuado para cada una de las pinceladas.

El agua, tintada por la pintura, era llevada por la mano de la pintora al papel, donde, con trazo firme y seguro, dejaba el rastro visible de un proyecto previamente pensado.

Alumnos de la Escuela de Arte de la Villa y muchos otros venidos de fuera e, incluso, de más allá de nuestras fronteras tomaban nota y, algunos, tomaban también noticia directa con la cámara de su telefonillo.

Luego, cuando Carolina e Inge terminaron sus obras y las mostraron a la concurrencia, esta prorrumpió en un sonoro e intenso aplauso.

Después quedaron expuestas en sendos caballetes para el disfrute tranquilo y sin prisas de pintores consagrados o en ciernes, o simplemente para saciar la curiosidad del público asistente.

La organización, mientras se preparaba el grupo musical que habría de ambientar la jornada, ofreció café y bizcocho a la concurrencia.

Después, todos fueron invitados a participar en una actividad de pintura colectiva en varias mesas repartidas por el claustro. Allí, los pintores australianos dirigían la actividad y recibían notas y saludos de los distintos participantes, cuyas obras iban colgando en las paredes claustrales.

Yo también envié a mi elegido, Richard Tiejun Chao, que, por un problema familiar, no ha podido venir a Caudete.

De toda la exposición me gustó de modo especial la cabeza de un aborigen australiano.

Una cabeza que no le fue cercenada a su modelo por un cazador de recompensas —cinco libras esterlinas era el precio que, según se cuenta, llegó a pagarse por una cabeza aborigen—, práctica bárbara que se prolongó en Australia hasta bien entrado el siglo XX.

Y al contemplarla, mi pensamiento se fue directamente hasta su autor, Richard, a quien quise hacer llegar estas palabras:

“Espero que el problema que te impidió venir a mi Convento situado en la Real Villa de Caudete, España, se te haya solucionado.

Tu obra, el retrato de un aborigen de tu tierra, me llegó al alma.

Todo un recuerdo llenó mi memoria de aquella persecución sádica que padecieron gentes como esa preciosidad que cuelga en las paredes del Convento de San José, el Carmen de Caudete, España.

Un abrazo.

Alfonso Herrera Serrano”.

Con la llegada del mediodía se disolvió la convivencia llevada a cabo en el claustro barroco-toscano del convento de San José, el Carmen.

Se acabó la clase práctica.

Pero quedaron los cuadros, los pinceles, el agua teñida de color y, sobre todo, la memoria de una mañana en la que Australia y Caudete se dieron cita alrededor de una mesa y de un papel en blanco en el vetusto claustro conventual de San José.


Recibe mi saludo.


¡¡¡BUENOS DÍAS!!!

4.10.2026. Domingo. (C. 2.677).

P. Alfonso Herrera. Carmelita.