ESTAMPA CAUDETANA
ÁLVARO PONCE CONEJERO
Dentro de las IV Jornadas de Estudios Locales de Caudete, que ya van adquiriendo solera, tuvo lugar el primero de los actos.
Un poquitín más allá de las 20:00 horas dio comienzo el acto inaugural de las IV Jornadas de Estudios Locales de Caudete.
Álvaro Ponce Conejero hizo uso de la palabra, abriendo con ella estas jornadas.
Su tema fue:
AGREGACIÓN DE CAUDETE COMO ALDEA DE VILLENA Y EL LARGO PRICESO DE RECUPERACIÓN DE SU AUTONOMÍA MUNICIPAL.
Uno de los momentos más destacados de la tarde fue la exposición que llevó a cabo este caudetano.
Disertó sobre un tema muy tratado y que todavía sigue coleando desde aquel fatídico 25 de abril de 1707.
Aquel día tuvo lugar la llamada Batalla de Almansa, que trajo consigo un triste resultado para la Real Villa de Caudete.
La contienda vino motivada por las disputas sucesorias al trono de España entre borbónicos y austracistas —partidarios estos últimos del archiduque Carlos—.
Por un lado se encontraba el bando borbónico, partidario de Felipe V, mandado por James FitzJames, hijo natural del rey Jacobo II de Inglaterra. Estaba integrado por tropas españolas, francesas e irlandesas fieles al monarca.
Frente a ellos, el bando austracista, partidario del archiduque Carlos, estaba al mando de Henri de Massue y António Luís de Sousa, y formado por tropas inglesas, portuguesas, holandesas, alemanas y españolas favorables a la causa austríaca.
Felipe V salió victorioso y, como consecuencia, arrebató los antiguos reinos de Valencia y Aragón. Con ellos perdió también Caudete su condición histórica, quedando reducida, según recordó el conferenciante, a una mera aldea, a pesar de contar entonces con más de quinientos vecinos, doce sacerdotes y dos conventos de religiosos. No los nombró, pero uno de ellos era el convento de San José (El Carmen), de los Padres Carmelitas, en el que habito.
En Almansa todavía se recuerda aquel combate con el conocido dicho:
«Cuando el mal viene de Almansa, a todos alcanza».
Aunque el refrán ya existía antes de la batalla, aquel acontecimiento contribuyó a hacerlo aún más popular.
Y, claro, en la Villa de Caudete, entonces integrada en el Reino de Valencia, encontró dicho refrán un pleno respaldo.
Todo fue enajenado en favor de Villena. Incluso los hornos existentes por entonces fueron requisados y otorgados a gentes de aquella ciudad.
El castigo fue brutal.
Álvaro nos fue explicando, paso a paso, todos los avatares sufridos y las gestiones llevadas a cabo para recuperar cuanto había sido esquilmado, tanto en títulos como en tierras y posesiones.
Habló de un personaje del que nos mostró un retrato: el joven clérigo Luis Golf, quien incluso viajó a Madrid para presentar ante las instancias oficiales las reclamaciones pertinentes.
Apoyándose en documentos cuyas copias poseía y mostró a los asistentes, explicó cómo se intentó que los centros de poder reconocieran las bases de aquellas reclamaciones. Pero, a la hora de la verdad, todo quedó en aguas de borrajas.
A lo largo de su disertación citó en varias ocasiones al ilustre historiador caudetano Miguel Requena Marco, sentado a mi lado, como fuente probatoria o complementaria de sus afirmaciones.
Resultó una conferencia entretenida. Sus palabras fluían mientras, desde un PC, iban apareciendo en la pantalla mapas, documentos e imágenes que ilustraban cuanto exponía.
No estuvo mal el inicio de estas IV Jornadas de Estudios Locales de Caudete. La fluida y bien documentada charla de Álvaro Ponce Conejero, natural de la Villa, constituyó una magnífica apertura para las mismas.
Recibe mi saludo.
¡¡¡BUENOS DÍAS!!!
10.6.2026. Miércoles. (C. 2.577).
P. Alfonso Herrera. Carmelita.