ESTAMPA CAUDETANA
NOS VISITA UN GRAN GRUPO DE GENTES DE JÁTIVA.
Me encontraba ayer por la mañana llevando alegría a los tiestos del claustro bajo, el barroco - toscano de este convento de San José, (el Carmen), cuando sonó el timbre.
Con la manguera todavía echando agua, abrí la puerta y me encontré con un chavalote que venía al frente de un gran grupo de gente provecta de Játiva, antigua villa hermana de esta de Caudete en tiempos pasados, aquellos en los que esta Real Villa perteneció al Reino de Valencia.
Venían contentos. Habían estado ya en la parroquia de Santa Catalina, donde Juan Doménech, el sacristán, les había explicado pormenorizadamente todo, pero muy especialmente el Milagro de las Formas Incorruptas, que se conservan así desde la preguerra española hasta hoy mismo.
Les flanqueé el paso con aquel saludo tan nuestro:
—Entrad, entrad; esta es vuestra casa.
Al ver al grupo, formado en su totalidad por gente que presumía de coleccionar calendarios, les dije:
—Voy a cerrar el grifo porque vosotros ya no necesitáis agua para crecer.
No me pegaron por el piropo. Solo se rieron.
Cuando estuvieron todos dentro, un montón de animada gente, les hice de cicerone y les conté algo acerca de los avatares del convento.
Cómo se empezó a levantar cuando el Siglo de Oro estaba echando el cierre y se abría paso el despampanante siglo XVII.
Cómo fue creciendo hasta quedar terminado, con la bandera ondeando en lo más alto de la torre de la iglesia conventual, en el año 1670.
Cómo se aposentó en él la soldadesca francesa, un siglo después, echando a los frailes de su convento.
Cómo Mendizábal, Hernández y Madoz hicieron, sucesivamente, otro tanto, por motivos diferentes.
Cómo la autoridad municipal de 1931 puso a los frailes en la calle con lo puesto el 1 de agosto para dedicar el edificio a distintos servicios municipales.
Como fue destinado, durante la guerra de 1936-1939, a cárcel.
Cómo fue restaurado después de la contienda fratricida y cómo se dedicó a noviciado para los aspirantes a religiosos carmelitas a partir del año 1952.
Se me pasó decirles que del primer noviciado formó parte un joven del vecino pueblo valenciano de Bocairent, vecino, a su vez, de Ontinyent. Y que aquel joven es hoy miembro de esta comunidad: el padre Ángel Vañó Payá, conocido en la Villa con el apodo de «Padre Ángel Nieto», porque iba de un lado a otro, no por los circuitos del mundo montado en moto como nuestro trece veces campeón del mundo, sino por las calles de Caudete.
Las plantas, en su mayoría cactus, que suavizan la severidad del barroco - toscano de la columnata claustral, llamaron mucho la atención de los visitantes.
Una miembro del grupo quedó impresionada por una Oreja de Elefante y tuvo suerte. Se fue muy contenta porque le regalé un plantón.
(Foto de la oreja de Elefante)
Luego pasaron a la iglesia del convento, donde Ella, Nuestra Madre, la Virgen sedente del Carmen, preside el templo.
(Fotos de la VIRGEN del Carmen)
Quedaron admirados por los cuadros pintados al fresco por el artista valenciano Remigio Soler en la década de los cincuenta del siglo pasado, después de haber sido reconstruida la iglesia, que había quedado reducida a cenizas el 22 de julio de 1936.
Las pinturas, eminentemente carmelitas, representan al profeta ELÍAS, padre inspirador de la Orden del Carmen, y a distintos santos carmelitas:
SAN ELÍAS
SAN ANDRÉS CORSINI
SANTA TERESA DE JESÚS
SANTA MARÍA MAGDALENA DE PAZZIS
SAN ALBERTO DE SICILIA
SAN FRANCO DE SENA
SAN PEDRO TOMÁS
También les dije que los alumnos de la escuela que fundara el famoso pintor, restauraron las pinturas en el año 2016 y que por cada una de ellas fueron abonados 3.000 euros.
Gabriel, el joven que venía al frente de los excursionistas, les habló en su lengua materna, el valenciano, de la relación que tuvieron los frailes carmelitas de un antiguo convento de la Orden que existió en su ciudad de Játiva con los hermanos que vivieron en este convento de Caudete, a quienes, sin duda alguna, ayudarían económicamente en la construcción de este edificio.
—Sí —dijo una señora—. Aquel convento estaba situado en nuestro actual barrio del Carmen.
Luego emprendieron la bajada hasta el barrio de San Francisco para visitar la parroquia y la plaza de toros y, después, acercarse hasta el santuario de la Patrona.
La visita de este numeroso grupo de valencianos me recordó aquel pasaje evangélico en el que Jesús dijo:
«Y cualquiera que dé a uno de estos pequeños un vaso de agua fresca solamente, por ser discípulo, en verdad os digo que no perderá su recompensa» (Mt 10,42).
En este caso no venían con necesidad de agua, pues ellos traían sus propias botellitas, pero sí con necesidad de información, con sed de cultura. Y aquí se les proporcionó.
Recibe mi saludo.
¡¡¡BUENOS DÍAS!!!
6.6.2026. Sábado. (C. 2.576).
P. Alfonso Herrera. Carmelita.
P.D. El organizador del grupo se había puesto al habla con la oficina de turismo de la Villa para que les asignaran un guía. Le dijeron que no iban a contar con la persona que se ocupa de hacer de guía turística por la Villa. Que se pusieran al habla con el párroco. No se me dijo la razón por la que no iban a contar con ella. Cosa rara. Pero, a veces, ocurren.