viernes, 25 de septiembre de 2026

La Sierra de La Alácera.

ESTAMPA CAUDETANA.

LA SIERRA DE LA ALÁCERA.

Ya se cumplieron los nueve años desde mi llegada a esta Real Villa de Caudete. Nueve años viéndola una y otra vez, sobre todo en esa semana en que se me asigna la atención litúrgica en la parroquia de Santa Catalina porque, para llegar al templo, doy un rodeo por la Glorieta de la Cruz para, dejando atrás la Avda. de la Libertad, subir los la Avda. de las Jornetas. 

Y allí, a lo lejos, está ella, quieta, inmóvil, como si estuviera echando un sueñecico. 

Allí, a mí izquierda según subo caminando, está ella. Pareciera que guarda mi caminar como si fuera un destacamento compacto de un ejército. 

Allí está la SIERRA ALÁCERA.

Cuando llegué a la Villa aquel 11 de septiembre de 2017  y miré hacia el sureste, la ví   formando parte del paisaje.

Es nuestra sierra, me dijo una señora cuando me encontraba detenido contemplándola.

Se levanta allá donde Caudete comienza a despedirse de Albacete y se acerca a Murcia por la villa de Yecla. 

Junto con la sierra de La Oliva o de Santa Bárbara - de la que ya te he hablado en otras ocasiones - recogen a la Villa Caudetana y todo su ámbito en un vallecico en el que no recibe mucha agua desde arriba, desde las nubes, pero goza de buena cantidad  debajo del suelo. 

La Sierra Alácera viene a ser  como un largo cordal que, unido a la Sierra del Príncipe y al paraje de La Toconera, constituye uno de esos rincones de este término caudetano que quizá vemos muchas veces y, sin embargo, no siempre miramos.

Porque mirar no es solamente ver, como bien sabes.

La Sierra de la Alácera se estira de suroeste a noreste, como una larga espalda de piedra, y alcanza en el Peñón Grande o Peñón Alto los 885 metros de altitud. Desde abajo, desde los aproximadamente 550 metros a los que se encuentra Caudete, por lo que, si uno se propone hacer una excursión para alcanzar su cumbre, debe prepararse para subir unos cientos de metros.

- Yo no lo he intentado y no ha sido por falta de ganas pues en mi haber cuento con ascensos mucho más exigentes como salvar a patita "los cuestus"  en cuyas lomas se encontraba, por ejemplo Cires de Lamasón o plantarme en Tresviso, ya en Picos de Europa, partiendo de Urdón en La Hermida desde donde había que patear ocho kilómetros para salvar uno de altura -. 

Eran mis tiempos jóvenes en que fui destinado a aquellos valles donde los Picos de Europa se van suavizando buscando la planicie, para atender la pastoral rural.

En nuestra sierra caudetana, me vienen diciendo durante estos años los lugareños mayores porque yo na de na sé, cambia el paisaje.

En ella, la piedra caliza se hace protagonista: Escarpes, laderas pedregosas, pequeñas barranqueras y ese suelo pobre que, paradójicamente, esconde bajo nuestros pies una de las grandes riquezas de estas tierras: el agua.

- Porque, ha de saber Ud., me ilustraba con efusión un lugareño con muchos años a las espaldas, que estas sierras son también una especie de gigantescos depósitos naturales (1). Y aguas que se bombean aquí bajan hasta la marina, hasta Alicante y pueblos vecinos para satisfacer su necesidad de agua potable  

El agua que cae sobre ellas se filtra por las calizas y dolomías, penetra en sus entrañas y alimenta los acuíferos. De ahí que podamos imaginar estas montañas no solamente como un paisaje que se contempla, sino como un enorme aljibe escondido bajo nuestros pies.

Y todo esto tiene una historia mucho más antigua que nosotros, concluye uno de mis comunicantes, muchísimo más antigua.

Porque, ha de saber Ud.  que las calizas y dolomías que encontramos en la sierra se formaron hace millones de años, cuando estas tierras eran muy diferentes de como hoy las conocemos. Después vinieron los plegamientos, las fallas y los movimientos de la tierra. Y la montaña 

se arrugó.

Se quebró.

Se levantó.

Y quedó allí, a lo lejos, formando ese relieve que ahora vemos desde Caudete.

En sus laderas, si se acercara Ud. alguna vez, se toparía con una pinada del conocido como  pino carrasco donde medra estupendamente porque, al parecer,  es un  lugar muy apropiado para él. 

Los biólogos lo han nombrado Pinus halepensis.

Estos pinos comparten espacio con romeros, aliagas, lentiscos, coscojas y espartos que tapizan la piedra.

Felipe Graciá (RIP), padre que fuera de nuestro actual párroco, P. Antonio Graciá Albero, carmelita, me dijo en una ocasión en que le pesqué "con las manos en la masa", es decir, tejiendo un cesto con esparto:

- Mucho esparto tengo tejido y todo lo fui a recoger a La Alácera. 

Además, mire Ud.,  entre la foresta que viste las frías piedras de la Alácera, bulle la vida, siguen informándome.

 Allí encuentran cobijo y sustento:

- El jabalí que deja sus señales en el terreno.

- El zorro que cruza sin pedir permiso.

- El conejo que desaparece entre la maleza.

- La gineta y la garduña, más discretas.

- El mochuelo que, cuando va oscureciendo, se hacerse señor del silencio.

Y, correteando con sus cortas patas el lagarto ocelado o, arrastrándose, la culebra bastarda y tantos otros bichicos que llenan la sierra  de vida dando a entender que es algo más que una sucesión de piedras y pinos.

Mientras subo Avda. De las Jornetas, entre chalé y chalé contemplo a la Alácera y, ella, me contempla a  mí y, entre tanto, voy pensando para mis adentros:

Ciertamente la sierra de La Alácera es un lugar para visitar. Un lugar para ir.  Voy a ver si me armo de valor y me decido.

Para aquellos que ya la disfrutaron in situ es un lugar para volver. Y, de hecho, muchos de los que van, vuelven. Pareciera que embrujara, como diría Don Miguel Unamuno, de la ciudad de Salamanca, a los que la han visitado, vivido.

Y es que uno se encuentra con la naturaleza sin necesidad de hacer grandes dispendios y viajes, me decía con énfasis un amante del medio gran conocedor de la sierra.

Y quizá por eso la sierra de la Alácera tenga un valor que no se mide solamente en metros de altitud, kilómetros de sendero o especies de plantas y animales.

Tiene el valor:

De lo cercano.

De lo nuestro.

De aquello que forma parte del paisaje cotidiano y que, precisamente por estar tan cerca, corremos el riesgo de dejar de mirar. Cosa que no me ocurre a mí, pues no me canso de contemplarla mientras subo por la Avda. de las Jornetas.

Uno puede verla desde la Villa y pensar que solamente es una sierra.

Pero, la verdad sea dicha, no es solo una sierra.

Es piedra que guarda agua.

Es pino que resiste el verano.

Es romero y esparto.

Es refugio de animales.

Es sendero para quien camina.

Es monte para quien lo conoce.

Es memoria.

Y es también esa línea de montañas que, cuando uno sube o baja por la Avda. de las Jornetas y la contempla en el horizonte, le dice sin palabras, que te está acompañando.

Y es que hay paisajes que simplemente están.

Y hay otros que, con el paso del tiempo, terminan formando parte de uno mismo. Y ese, es mi caso.

La Sierra de la Alácera es uno de ellos.

Recibe mi saludo


¡¡¡BUENOS DÍAS!!!

25.9.2026. Viernes. (C. 2.668).

P. Alfonso Herrera. Carmelita.

(1) Se dice que toda nuestra vecina La Mancha es toda ella, un subsuelo, un mar de agua.

jueves, 24 de septiembre de 2026

Las azucenas de Santa Paula.

ESTAMPA CAUDETANA.

LAS AZUCENAS DE SANTA PAULA.

No sé cuántas veces habré pasado al lado del lugar donde, ya hace nueve años, planté unos bulbos de AZUCENAS DE SANTA PAULA que me traje desde mi bosquecillo madrileño, en el corralón del convento de San José, (el Carmen).

Muchas.

Pero hay días en los que uno pasa por un sitio y no ve nada; y otros en los que, de repente, algo reclama la atención de uno.

Eso me ocurrió ayer.

Andaba regando las plantas porque con estos calores que siguen azotándonos, están ahogaditas. Y, al llegar al lugar donde planté los bulbos, allí estaban ellas, las azucenas de Santa Paula.

Como si hubieran estado esperando pacientemente a que yo pasara por allí para decirme:

—¡Mira!

Y miré. ¡Vaya si miré!

Y allí estaban, levantando su tallo desnudo hacia el cielo y coronándolo con aquellas flores rosadas, delicadas, elegantes, que parecen hechas para crecer en un lugar como este al que viajaron desde la punta de África, allá en el Cabo, pasando por mi bosquecillo madrileño.

El corralón del convento.

Un lugar de silencio.

De clausura.

De oración.

De vida escondida.

Y pensé que difícilmente podían haber elegido un sitio más apropiado.

Porque estas azucenas tienen una peculiaridad que las hace todavía más especiales: florecen antes de echar las hojas.

Primero aparece el tallo.

Después la flor.

Y más tarde llegarán las hojas.

¡Qué cosa!

Como si la planta no quisiera perder tiempo.

Como si dijera:

—Primero voy a regalaros la flor. Ya habrá tiempo para lo demás.

La azucena de Santa Paula, Amaryllis belladonna, es de esas plantas que aparecen cuando el verano empieza a despedirse y septiembre también con él.

Y este septiembre, como todos en Caudete, ha sido muy especial:

Venimos de las Fiestas Patronales.

De la pólvora.

De las músicas.

De las comparsas.

De las calles engalanadas.

De la salida y el regreso de nuestra Patrona, la Virgen de Gracia.

De tantos días en los que Caudete ha vivido hacia fuera, llenando sus calles de ruido, color y alegría.

Y ahora, poco a poco, todo vuelve a su sitio.

Los arcabuces han callado y duermen en sus fundas de cuero repujado.

Las músicas han dejado de sonar hasta las tantas de la madrugada.

Las calles ya han recuperando su ritmo habitual.

Y mientras Caudete vuelve a la normalidad, en el corralón del convento de San José algo sigue hablando.

No con palabras.

Con flores.

Las azucenas de Santa Paula.

Me gusta todavía más pensar que, detrás de los muros del Carmen, hay una vida que transcurre de otra manera.

Una vida escondida.

Una vida de oración.

Una vida que tampoco necesita hacer ruido para florecer.

Quizá por eso estas azucenas me han llamado tanto la atención.

Porque se parecen un poco a quienes viven en el convento.

No necesitan mostrarse para estar.

No necesitan hacer ruido para decir.

No necesitan ocupar la calle para dejar huella.

Y allí, en aquel corralón, las flores hacen lo mismo:

Florecen sin más.

Yo las miro y me acuerdo de que la naturaleza tiene sus tiempos.

Hay plantas que florecen en primavera.

Otras esperan al verano.

Y éstas esperan hasta que septiembre comienza a cerrar la puerta de la estación veraniega.

Como si quisieran recordarnos que siempre queda algo por florecer.

Incluso cuando parece que todo ha terminado como:

Terminaron las fiestas.

Terminó la pólvora.

Terminó el bullicio.

Pero no terminó Caudete.

Ni terminó la belleza.

Ni terminaron las pequeñas cosas que, escondidas en cualquier rincón, esperan que alguien se detenga a descubrirlas.

Y allí estaban ellas.

En el corralón del convento de San José.

Las azucenas de Santa Paula.

Calladas.

Rosadas.

Hermosas.

Como una pequeña oración hecha flor.

Y pensé:

¡Qué suerte la mía haber pasado por allí justo cuando ellas habían decidido florecer!

Porque quizá esa sea también una manera de vivir:

pasar por la vida con los ojos abiertos, por si acaso Dios ha dejado una flor en nuestro camino.

Pero, además, no fue nada más que verlas y  echar a volar mi pensamiento a aquella que me trajo al mundo, a mi madre porque ella se llamaba y se llama PAULA, como las azucenas florecidas en el corralón del convento de San José (el Carmen).

Recibe mi saludo


¡¡¡BUENOS DÍAS!!!

24.9.2026. JUEVES. (C. 2.667).

P. Alfonso Herrera. Carmelita.

miércoles, 23 de septiembre de 2026

El botón.

ESTAMPA CAUDETANA.

EL BOTÓN.

Hace unos días bajaba por la Avenida de la Virgen, como es mi costumbre siempre que me es factible y, al llegar a la altura del Polideportivo Municipal Antonio Amorós, lo vi.

Él, el botón, me pedía auxilio.

No me lo suplicaba con una mirada triste y lánguida —que también pudiera haberlo hecho—, sino dándome su trasera y mostrándome su ganchito, ese ganchito con el que iba prendido al hato de una de tantas beldades caudetanas que han procesionado o desfilado durante nuestras fiestas.

Puede incluso que luciera guapo, guapo, prendido en uno de los vestidos de diseño de la Reina de Fiestas o de alguna de sus damas.

El caso es que el lindo botón allí estaba: solo, triste, llorando su pena al borde del alcorque donde otrora creciera hermoso un olmo pumila.

Ahora permanece su vestigio: un tocón que, lejos de gritar ¡MUERTE!, ¡MUERTE!, parece gritar ¡VIDA!, ¡VIDA!

Porque, por allí por donde subía su alma, ahora emerge un plantón de laurel silvestre, de esos que abundan en los parterres de la Avenida.

Y, claro, no podía ser de otra manera.

Le di la vuelta con el bastón del que suelo hacer uso y se me mostró guapo, bello, todo él una luz.

Así que doblé el espinazo y aquel BOTÓN dejó su tristeza al borde del alcorque y se vino, todo contento, conmigo.

La foto te lo muestra.

Y él es quien te lleva hoy mi saludo:


¡¡¡BUENOS DÍAS!!!

23.9.2026. Miércoles. (C. 2.666).

P. Alfonso Herrera. Carmelita.

NOTA. Si la hermosa mujer caudetana que lo perdió en fiestas lo ha echado en falta y desea volver a hacerse con él, no tiene más que acercarse por el Carmen y pedírmelo.

martes, 22 de septiembre de 2026

La Bienal de la Acuarela.

ESTAMPA CAUDETANA.

LA BIENAL DE LA ACUARELA.

Una vez más, y ya van unas cuantas, se aproxima la celebración de LA BIENAL DE LA ACUARELA, que viene a hacer de la Real Villa de Caudete la capital mundial de esta especialidad pictórica bajo el nombre del Caudetano universal sobre el tema Rafael Requena.

 

Son tantas las aportaciones que llegan de todas partes del mundo que, entre los lugares donde lucirán las obras se encuentra el claustro barroco-toscano del convento de San José (el Carmen).

 

Pero, siempre hay un pero...

 

Estos días de atrás apareció en Caudete Digital la noticia:

 

"En el claustro del convento de San José tendrá lugar el próximo día dos de octubre la inauguración de la exposición de una colección de obras  de acuarelas".

 

Se sorprendió el P. Prior porque no tenía noticia directa de tal evento en el claustro conventual.

 

 Se puso en contacto con las autoridades de la Villa para llamarles la atención por el "feo" y para decirles que no se podrá llevar a cabo tal evento porque el estado en que se encuentra el claustro es desastroso dado que sus paredes,  tras la exposición sobre "La Muerte" habida en noviembre del año pasado quedaron hechas un asco y, por falta de la  restauración prometida por la autoridad competente del Consistorio al terminar aquella exposición, no se puede realizar la que se pretende.

 

No se puede dar al mundo una imagen de abandono de un monumento único en la zona. Por lo que deberían buscar otro lugar apto para la exposición hasta tanto no se proceda a su restauración y pintado.

 

Tal decisión vino a ser como un calambrazo y las autoridades. Esta vez, sí llegaron a un acuerdo con el P. Prior. Las autoridades municipales se harían cargo de la rápida puesta a punto del lugar con el fin de que, otra vez, el claustro conventual sirva de lugar pintiparado a una magna exposición  de ACUARELAS para el enriquecimiento de lugareños y visitantes.

 

Y, ayer por la mañanica, llegó al convento una cuadrilla de trabajadores a cuyo frente venía un pintor para acometer el adecentamiento del claustro y, con rapidez y buen hacer, comenzaron a dejar guapo el claustro para que el día dos de octubre esté, como es menester, para la inauguración de la exposición de obras de la Bienal de la ACUARELA de este año.

 

Recibe mi saludo


¡¡¡BUENOS DÍAS!!!

22.9.2026. Martes. (C.2.665)

P. Alfonso Herrera. Carmelita.

sábado, 19 de septiembre de 2026

El museico.

ESTAMPA CAUDETANA.

EL MUSEICO.

Ayer me vi en la necesidad de proveerme de un poco de «química» y, mira por dónde, me di de bruces con él, con EL MUSEICO.

Allí estaba, ocupando todo el escaparate que siempre se emplea para atraer la atención del viandante sobre este o aquel producto farmacéutico o de parafarmacia.

Y me quedé mirando.

Pedro Agulló Marcos, artista caudetano, les ha cedido algunas de sus obritas: aquellas que reproducen, a tamaño reducido, algunos de los monumentos de esta Real Villa de Caudete.

El MUSEICO recoge las parroquias de Santa Catalina y San Francisco; el convento de San José, el Carmen; el Santuario de los Patronos; las ermitas de Santa Ana y San Antón; el Mercado; la Plaza de Toros; las fuentes de la Plaza de Nuestra Señora del Carmen y de la Plaza de la Iglesia; y completan el aforo los dos lavaderos: el del Moto y el que se encuentra frente a San Antón.

Verdaderamente, es una monada.

Merece la pena que te detengas un momentico para contemplarlo o que programes una visita para verlo.

Si lo haces, no habrás perdido el tiempo y puede que hasta se te caiga la baba al contemplarlo.

Yo coincidí allí con dos comadres que se hacían lenguas del escultor. Una de ellas, al parecer, tenía muy buen concepto de él y nos decía:

—Ahora que se ha ido al campo, tendrá mucho tiempo para dedicarse a esculpir obritas de este tono que, no por ser pequeñas, son menos importantes. ¡Estas son preciosas!

Y razón no le faltaba.

Recibe mi saludo.


¡¡¡BUENOS DÍAS!!!

19.9.2026. Sábado. (C. 2.664)

P. Alfonso Herrera. Carmelita.

jueves, 17 de septiembre de 2026

La Calle Pintada, por cuarta vez premiada.

ESTAMPA CAUDETANA.

LA CALLE PINTADA, POR CUARTA VEZ PREMIADA.

No le cabía dentro de sí y me lo soltó ayer por la mañana, así que nos cruzamos un saludo:

—POR CUARTA VEZ HEMOS SIDO PREMIADOS los vecinos de la calle Pintada, porque hemos decorado el tramo de nuestra calle como ninguna otra lo ha hecho.

Y siguió diciéndome:

—Cinco euros de vellón hemos apoquinado cada vecino, con los que hemos comprado los 525 motivos que han lucido durante las fiestas.

Cada año, siempre, pide el Ilmo. Ayuntamiento al vecindario que ayude a poner a tono la Real Villa de Caudete, para que aparezca guapa durante las Fiestas Patronales en honor de la Virgen de Gracia, la Patrona.

Y no faltan vecinos entusiastas que acogen la iniciativa y se lanzan a poner sus ámbitos chulos, guapos.

Y no lo hacen por la importancia del premio —100,00 €—, sino por eso: por colaborar en el adorno y embellecimiento de sus lugares.

Eso hicieron los vecinos de la calle Pintada y dejaron el tramo de su calle como ves en la fotografía que ilustra estas letricas.

¡Enhorabuena, vecinos de la calle Pintada!

Recibe mi saludo.


¡¡¡BUENOS DÍAS!!!

17.9.2026. JUEVES. (C. 2.663).

P. Alfonso Herrera. Carmelita.

miércoles, 16 de septiembre de 2026

El futuro ya está aquí.

ESTAMPA CAUDETANA.

EL FUTURO YA ESTÁ AQUÍ.

Fue en la tarde de las segundas guerrillas de las comparsas habidas en Fiestas. La batalla principal, como siempre, tuvo lugar en la Plaza de Nuestra Señora del Carmen.

Yo había salido a tomar alguna noticia gráfica del desarrollo de la contienda y, cuando volvía huyendo de los estampidos de los arcabuces —especialmente de uno que reventaba doble ración de pólvora y que, al hacerlo, me daba la impresión de que hasta me levantaba del suelo—, la vi.

Ella subía con su madre calle El Molino arriba, hacia la Plaza, lugar donde se desarrollaba el conflicto bélico.

Yo bajaba.

No me aguanté. La hice objeto de mi telefonillo. Y es que, ¿quién se resiste a obtener una instantánea como aquella?

Una niña correctamente vestidica con el hato de su comparsa, llevando al hombro un trabuco de juguete.

Y sí, la niña nos lo estaba diciendo con toda claridad:

EL FUTURO YA ESTÁ AQUÍ.

LA FIESTA SEGUIRÁ VIVA.

No ha de pasar mucho tiempo antes de que esa criaturica desfile pegando tiros con su trabuco, esta vez de verdad, a diestro y siniestro.

Yo me largué a dar mi acostumbrado paseo mientras las comparsas seguían haciendo ruido y quemando pólvora a mansalva.

La nena, con su trabuquito al hombro, y su mamá allí se quedaron, disfrutando de la guerrilla.

Al llegar a la Glorieta de la Cruz, el silencio lo envolvía todo.

Ni un alma dentro ni fuera del corralico.

Ni ningún niño que rompiera el silencio en el espacio de juegos reservado para ellos.

Hace apenas unos minutos, pólvora, arcabuces, música, guerrilla y fiesta.

Aquí, silencio.

Pero no importa.

Porque, mientras allá arriba una criaturica sube con su trabuquito de juguete al hombro, uno puede pensar que la fiesta tiene asegurado el relevo.

EL FUTURO YA ESTÁ AQUÍ.

Recibe mi saludo.


¡¡¡BUENOS DÍAS!!!

16.9.2026. Miércoles (C. 2.662)..

P. Alfonso Herrera. Carmelita.

lunes, 14 de septiembre de 2026

Una vez más y ya son 84.

ESTAMPA CAUDETANA.

UNA VEZ MÁS Y YA SON 84.


Ayer, como estaba previsto y como viene aconteciendo desde hace OCHENTA Y CUATRO AÑOS, se cerraron las FIESTAS PATRONALES de esta Real Villa de Caudete con la sencilla práctica del BESAPIÉS a la Sagrada Imagen de la Patrona, la Virgen de Gracia, en su Santuario.

Había sido situada la Sagrada Imagen de Ella, como siempre, delante del altar mayor del templo, sobre una mesita.

Aparecía también, como siempre, sin ropaje alguno, tal y como salió del bien hacer del escultor caudetano Miguel Bañón.

Desde la hora taurina, las cinco de la tarde, hasta las diecinueve horas, los fieles que habíamos bajado desde la Villa al Santuario fuimos pasando delante de la Sagrada Imagen, besando sus pies, tocándolos con la mano o, simplemente, haciendo ante Ella una inclinación.

Delante de Ella pasamos mayores; lo hicieron fieles en plenitud de fuerzas y también lo hicieron los niños. Muchas madres los ponían junto a la Imagen y les sacaban fotografías para disponer de un recuerdo bonito, precioso.

El párroco, revestido de alba y estola, puso el broche final. La música que sacaba del órgano el carmelita del pueblo, P. Manuel Graciá Villaescusa, puso en el aire las notas de la Salve Regina, que cantamos todos los presentes. Y después subieron hacia el cielo, volando, algunas de las estrofas de los Gozos de la Virgen de Gracia, a cuyo término rezó el párroco la oración final.

Y colorín colorado, las Fiestas Patronales de este año de Gracia de 2026 han terminado.

Titulaba mi ESTAMPA CAUDETANA de hoy:

«UNA VEZ MÁS Y YA SON 84», las veces que se viene poniendo el broche de oro a las Fiestas con este sencillo acto de piedad para con nuestra Madre y Patrona en su Sagrada Imagen.

Y lo he llevado a cabo porque esa enciclopedia viviente a la que no moja la oreja, en asuntos de la Villa y de sus contornos, ninguna de las que se han establecido en los medios de comunicación, y que se llama Paco Cantos Albertos, conocido por los apodos de «el Nieto de Bienvenido (-pan-)» y «Paco el Molinero», me ha remitido la información pertinente, que reza así:

> «Hoy hace 84 años del primer besapiés que se le hizo a la imagen de la Virgen de Gracia. Fue el domingo 13 de septiembre de 1942 (fecha coincidente con la de hoy, 84 años después), en que, por iniciativa del párroco arcipreste de Sta. Catalina, Rvdo. D. Francisco Díaz Alcover, y siendo alcalde D. Julián Huesca Bañón, se celebró por primera vez».

Y, además, como refrendo de su afirmación, me incluye una fotografía del cartel anunciador, que yo, a mi vez, te adjunto.

El día había sido de abrigo. No porque hiciera frío, ¡qué va!, sino por el calorazo que hizo durante todo él. Mucha gente, con buen criterio, no se movió de casa hasta que el sol dejó de batir el lugar.

Así que, una vez concluida la ceremonia de cierre de las Fiestas Patronales, la Mayordomía tuvo que seguir en su puesto, permitiendo a gran cantidad de fieles que cumplieran con la Virgen, besando los pies de su Imagen, a la que acompañaba el constante sonido de la campana que apareció junto a las imágenes y elementos de culto cuando fueron desenterrados tras la expulsión de los mahometanos de esta zona, en aquel lejano 1414.

Ayer por la tarde todo, en Caudete, estaba centrado, todo giraba, en torno al Santuario. Y cuando yo emprendí el camino de vuelta a la Villa, aquel lugar hervía de gente y muchas más personas bajaban hacia él.

Al llegar a la Glorieta de la Cruz, me metí en el corralico del monumento para darle un respiro a mis piernas. 

Allí solo había una familia de ismaelitas: unos padres jóvenes y sus tres hijos.

Las Fiestas en Honor de la Virgen de Gracia hubieran sido una buena ocasión para que los hijos de Ismael —el hijo de Abraham habido con Agar, la sirvienta de Sara, a quien Dios dijo que haría padre de un gran pueblo— hubieran participado con los caudetanos en honrar a la Virgen, a la que ellos también tienen en buen lugar.

Tanto es así que, en su libro sagrado, el Corán, no aparece otra mujer que María, la Madre de Jesús, a quien ellos consideran profeta y a quien el islam tiene en una posición singularísima. Y María aparece mencionada numerosas veces en el Corán, hasta el punto de que una de sus suras lleva su nombre.

Pero no vi ayer a nuestros vecinos musulmanes participar en los actos con los que los caudetanos honramos a nuestra Patrona.

Y eso, tratándose de una devoción tan vinculada a la historia de esta Villa y ante una figura como María, que también ocupa un lugar destacado en su propia tradición religiosa, me hizo pensar.

Quizá las fiestas, además de ser ocasión para conservar nuestras tradiciones, podrían ser también una hermosa oportunidad para encontrarnos, conocernos y compartir aquello que, aun desde creencias diferentes, podemos respetar y valorar.

Una verdadera pena...

Recibe mi saludo.


¡¡¡BUENOS DÍAS!!!

14.9.2026. Lunes (C. 2.661).

P. Alfonso Herrera. Carmelita.


domingo, 13 de septiembre de 2026

La traca final.

ESTAMPA CAUDETANA.

LA TRACA FINAL.

Yo ya estaba en la cama y, desde ella, oí cómo llegaba, a velocidad notable, la traca por la calle Santa Bárbara hacia abajo, para entrar en la Plaza de Nuestra Señora de El Carmen.

La traca era el fin. Y para ponerlo fue encendida a la 01,00 horas  del día 11.

La traca, con su última bomba explotando allí donde comenzó su andadura, en la Plaza de la Iglesia, ponía el broche final a las Fiestas Patronales.

Ya te digo que yo no estuve viendo cómo pasaba como alma que lleva el diablo la traca, dejando a su paso ruido y humo.

 Pero el bueno de Jaime Bañón sí que se encontraba allí y, cual reportero experimentado, este hombre, con la cámara de su telefonillo en ristre, nada tiene que envidiar a los paparazzi.

Y, como muestra, no tienes más que ver la cantidad de noticias gráficas que me remite y que, además, me autoriza a emplear en mi Estampa Caudetana.

Como llegó la traca a la Plaza de Nuestra de Él Carmen, se fue por la calle Mayor, en busca de su meta en la Plaza de la Iglesia, dando una gran vuelta por la Avda. de la Virgen de Gracia para meterse por la calle Deán Martínez en la parte antigua de la Villa y, por ella, concluir su explosiva carrera en la Plaza de la Iglesia..

Todo el recorrido que hizo la Sagrada Imagen de la Patrona en su procesión por las calles y plazas de la Villa fue el seguido por la Traca Final. Eso sí: en sentido contrario al que siguió la procesión de la Virgen de Gracia.

Merecen especial mención «Los Incombustibles».

Estos son aquellos que recorren todo el trayecto ganándole en velocidad a la Traca. Da gusto ver que son gentes generalmente jovencicas e, incluso, niños de la mano de sus padres.

¡Qué manera de correr! ¡Y qué manera de despedir las Fiestas!

Y colorín, colorado, las Fiestas Patronales de Moros y Cristianos en honor de la Patrona, la Virgen de Gracia, 2026, de la Real Villa de Caudete, ya se han acabado.

Se acabó la pólvora.

Se acabó la música.

Se acabó el bullicio.

Pero queda el recuerdo de unos días vividos en honor de la Patrona, la Virgen de Gracia.



Recibe mi saludo.


¡¡¡BUENOS DÍAS!!!

13.9.2026.Domingo.( C.2.660 ).

P. Alfonso Herrera. Carmelita.

(C.2.660)

sábado, 12 de septiembre de 2026

La entrega de enseñas.

ESTAMPA CAUDETANA.

LA ENTREGA DE ENSEÑAS.

Ya enmudecieron los arcabuces.

Ya tuvo lugar la luminaria de colorines en la noche estrellada de Caudete, con aquella explosión de luces vivas que ponía el broche final a las Fiestas.

Ya bajaron de las alturas los motivos que iluminaron las noches de las Fiestas Patronales de la Villa y marchan ahora a iluminar las de El Campello.

Ya dejaron de lucir con primor las comparsas y sus escuadras los hatos propios.

Ya volvieron al baúl los uniformes.

Ya volvió a fluir el río de vida infantil por la avenida de la Virgen de Gracia, camino de las aulas de los colegios que a ella abren sus puertas y de los otros dos existentes en la Villa.

Ya la Villa retomó el pulso de la normalidad, de sus quehaceres cotidianos.

Y ya los ojos se ponen en lontananza, mirando hacia las próximas Fiestas del año que viene.

Y, en esa mira, se llevó a cabo en la noche de anteayer, tras llegar a la explanada la Sagrada Imagen de la Patrona, la Virgen de Gracia, la entrega de enseñas de las comparsas.

Ante Ella, delante de la puerta de su Santuario, rodaron las bandejas despidiendo a la Patrona. Y fue entonces cuando las capitanías de cada comparsa se despojaron de sus emblemas y de sus bandas para hacer entrega de ellos a sus sucesores, a quienes ostentarán su encomienda y mando en las próximas Fiestas Patronales.

Yo no asistí al evento —ya había estado presente en otras ocasiones—. Mi pierna no me daba más que para volver a casa.

Pero no me hizo falta.

El bueno de Jaime Bañón, telefonillo en ristre, tomó constancia del acontecimiento y, luego, tuvo la gentileza de trasladarme noticia gráfica del mismo.

Y gracias a él puedo trasladártela a ti esta mañana.

Disfruta una vez más de estas imágenes si estuviste presente. Y si no, o no eres de aquí, toma nota de lo que aquí se hace, porque estamos ante una costumbre con raigambre de siglos.

Todo por gracia y favor de Jaime, que allí estuvo y es testigo.

Recibe mi saludo.


¡¡¡BUENOS DÍAS!!!

12.9.2026. Sábado. (C. 2.659).

P. Alfonso Herrera. Carmelita.