viernes, 15 de mayo de 2026

Hoy es San Isidro Labrador.

ESTAMPA CAUDETANA.

HOY ES SAN ISIDRO LABRADOR.

(Imagen que se venera en la Cooperativa del Campo. San Isidro. Hoy en la sala despacho de la empresa)

No, no tocan los tambores ni los tamboriles.

No, no llenan de notas musicales las calles de la Villa, los instrumentos de ninguna de las bandas existentes en la Real Villa de Caudete.

El silencio es pesado. 

Hoy el calendario nos presenta una cuadrícula en la que aparece la puerta, abierta de par en par, de una sencilla casa en el barrio de Los Austrias de la Villa y Corte. 

El sol marca en la interioridad de la sala un cuadro de luz  en el que se aprecia una estampa familiar íntima.

En ella aparece una mesa de madera tosca y en ella cuatro platos humeantes.  

Sentados a ella, cuchara de palo en mano, un sencillo matrimonio, Isidro, al que le apodan Labrador,  y María de La Cabeza, su esposa.  Y, con ellos,  un muchacho, su Hijo Illán, al que Dios concedió dos veces la vida:

Una la natural, lo gestó su madre.

Otra, por el milagro. 

Resulta que el muchacho jugueteando en el brocal de un pozo - yo he visto ese pozo -  se cayó. Era profundo y no había medio humano de sacarlo del fondo. 

Pero aquellos padres, siempre abiertos al encuentro con Dios por medio de la oración, le dijeron:

"Míralo. Por el amor que nos tienes, dánoslo otra vez".

Y el manantial que alimentaba el pozo comenzó a inyectar agua y más agua. Y esta agua subió al rapaz hasta arriba del todo de donde lo retiraron los fuertes brazos del bueno de Isidro, su padre.

En la mesa humeaba también un plato conteniendo un rico cocido madrileño - a mí la comida que más me gusta es, precisamente el cocido - que había preparado María de la Cabeza. 

Pero nadie ocupaba el taburete, hasta ese momento, que ponía al descubierto la luz del sol. Nadie tenía en su mano la humilde cuchara de madera.

Solo una sombrica comenzaba a proyectarse en la parte de abajo del cuadro. Era la sombra de un menesteroso que entraba a beneficiarse con la caridad de los habitantes de aquella humilde casa situada en el Madrid de los Austrias.

La tradición nos trae en volandas sobre las olas del tiempo la noticia de que en la humilde casa de Isidro el Labrador y de María de la Cabeza NUNCA faltó un plato de comida humeante para un menesteroso que picara en su puerta.

La conclusión es fácil de colegir: 

Queda iluminada por la Palabra de Dios Revelada:

"Lo que hiciereis por uno de éstos, mis humildes hermanos, a MÍ me lo hacéis" (Mt 25,40).

Y, éstos, sin duda alguna, fueron los que llevaron a hombros hasta lo más alto del cielo a Isidro y a su mujer, María de la Cabeza.

Qué lección más grandiosa la que nos da la familia de Isidro, el Labrador.  ¡Ojalá la sigamos todos nosotros!

No, hoy en La Villa de Caudete no suenan las músicas de las bandas en honor del sencillo hombre y de su mujer a pesar de que llevan ONCE SIGLOS velando por los campos de su predio cuyos frutos transmutan en productos de consumo en la Cooperativa del Campo que se encuentra bajo los auspicios de San Isidro Labrador.

Lo harán pasado mañana, domingo día 17 con la presencia del Sr. Obispo de la diócesis, Don Ángel Román Idígoras para celebrar las BODAS DE DIAMANTE  de la Cooperativa.

Recibe mi saludo


¡¡¡BUENOS DÍAS!!!

15.5.2026. Viernes. (C. 2.555).

P. Alfonso Herrera. Carmelita.

jueves, 14 de mayo de 2026

Abriendo el día.

ESTAMPA CAUDETANA. 

ABRIENDO EL DÍA. 

No sé quién habrá sido el que, aprovechando la oscuridad de la noche, se tiró de la cama. 

No sé quién, raudo, caminó al encuentro de un nuevo día. 

No sé los motivos que le movieron para abandonar el lecho y lanzarse, envuelto en las tinieblas de la noche, para quedar a la espera.

No sé quién habrá sido el que con ese gen cazador se apostó, siendo de noche, para cazar el momento en el que irrumpe el día

No lo sé. 

Lo que sí te puedo decir es que ese madrugador no he sido yo. 

A mí me despiertan todas las mañanas y me hacen poner el pie en el suelo, esa barahunda de pajaricos que cada atardecida vienen a tomar posesión de su lugar de reposo dentro de la fronda que les ofrecen los cuatro cipreses que se elevan hacia el cielo en el claustro  barroco-toscano del convento de San José (El Carmen).

Los emplumados así que atisban, a través de las membranas que cubren sus ojitos, la luminosidad que está poniendo el sol desde sus inicios comienzan su jolgorio particular. 

Aletean para desentumecer sus alicas desamantillan los huesecillos de sus patas para moverse y entonan un gorjeo, primero suave para no asustar al sol que nace y, luego una gran algarabía. 

Esta gran algarabía es la que me saca a mí del ámbito del sueño y hace que ponga el pie en el suelo. 

Ellos, al alimón, emprenden vuelo para satisfacer su necesidad por los alrededores.

Una asidua lectora de mis estampas caudetanas ha sido quien me ha remitido esa imagen que preside hoy mis letricas. 

No sé si habrá sido ella la que fue testigo del amanecer o lo fue su marido y la hija de ambos. No me lo dice.

Pero, no es menester que lo diga. Porque lo importante es la imagen en la que un sol niño se desprende de las sábanas oscuras de la noche y, solo con asomarse a la ventana,  va poniendo el día.

Es un momento único y hay que estar ahí para captarlo. Y allí estuvo el aficionado  o el consagrado a la fotografía, para hacerse con él.

Y, yo, con todos los permisos supuestos, la tomo y la hago vehículo para que te acerque hoy mi saludo.

Y, de paso, al contemplarla, caigas en la cuenta de que todo ser humano debe ser para su prójimo, eso mismo: un sol que pone luz en su camino.


¡¡¡BUENOS DÍAS!!!

14.5.2026. JUEVES. (C. 2.555).

P. Alfonso Herrera. Carmelita.

miércoles, 13 de mayo de 2026

Plectranthus Caninus.

ESTAMPA CAUDETANA

PLECTRANTHUS CANINUS

Con toda seguridad te ocurrirá lo mismo que me ocurrió a mí cuando leí que a una de las plantas que crecen en los alféizares de las ventanas de este convento de San José (El Carmen) la llaman así los botánicos, con ese nombre tan sonoro: Plectranthus caninus.

Algo que me sonaba de mis tiempos de estudiante de la lengua madre de las romances, del latín, era la palabra caninus. Pero el Plectranthus, ni por asomo.

Y, claro, hechas las consultas pertinentes, he llegado a saber que los científicos habían llamado así a esta planta a la que también se conoce como ESPANTA PERROS y ESPANTA GATOS.

Esa planta que, para nosotros los seres humanos, desprende un suave aroma y que, empleada en cocina, acompaña muy bien a las carnes asadas, al parecer no hace muy buenas migas ni con los cánidos ni con los gatunos.

El caso es que me extraña un tanto que la llamen así, porque el perro que tenemos aquí en casa me ha destrozado toda una plantación de esta hierba revolcándose en ella; yo no sé si para impregnarse de su olor o, en su caso, para liberarse de algún parásito que se le haya subido a la grupa.

Y me he visto en la necesidad de poner unas piedras para que el perro no siga haciendo de las suyas.

Yo la empleo principalmente, no tanto para que espante al gato y al perro que comparten el convento con los frailes, cuanto para espantar los mosquitos que, al llegar la primavera, hacen acto de presencia y, como se encuentran a gusto, solo desaparecen cuando viene el frío.

Eso nos obliga a estar ojo avizor para que no nos claven su aguijón, porque los muy indinos, tras extraernos la sangre, nos dejan infestado el lugar donde lo han clavado con un producto urticante que nos saca de nuestras casillas.

Tengo yo plantado, en un gran tiesto situado en uno de los ángulos del claustro bajo, el barroco-toscano, un ejemplar de esa planta que se ha puesto hermoso; hermoso de verdad.

Es muy dada a emigrar. No tiene ninguna dificultad a la hora de que le sean retirados unos esquejes, y ninguna dificultad encuentran estos en echar raíces y prender aquí y allá.

Uno de los sitios más celebrados es aquel donde abren sus ventanas el servicio, la habitación del Padre Ángel y la contigua.

Hasta allí se llevó el Padre Ángel unos esquejes que han crecido de forma exuberante.

Ayer me dijo:

—Ven para acá dos segundos para que veas lo que tengo en la ventana. Así les echas una foto y les montas una gacetilla —así llama a mis escritos de salutación diaria— para mañana.

Y hasta allí fui, y lo que me encontré es verdaderamente sorprendente.

Los alféizares de las dos ventanas que abren al corralón, la de su habitación y la contigua, son un bosquecillo en miniatura. Hay plantas a porrillo.

Allí le crece una higuera. Le crece hierbabuena. Le crecen papiros del Nilo. Le crece una Kalanchoe laxiflora. Y lo inunda todo el Espantaperros o Espantagatos.

Esta planta se encuentra en estos momentos toda ella florida, tal como aparece en la fotografía que ilustra estas letricas.

Así deben ilustrar la vida nuestros dichos y  hechos en favor de aquellos con los que vamos de camino.

Desde la ventana del P. Ángel sale hoy, a bordo de un esqueje de Espantaperros, mi saludo para ti


¡¡¡BUENOS DÍAS!!!

12.5.2026. Martes. (C. 2.554).

P. Alfonso Herrera. Carmelita.

domingo, 10 de mayo de 2026

La rambla multicolor.

ESTAMPA CAUDETANA

LA RAMBLA MULTICOLOR

Desde que abrió sus puertas el día, las gentes de la Villa no hacían otra cosa que mirar al cielo y, claro, preguntarse:

—¿Nos dará tregua?

Porque amaneció un día sin el brillo que pone el sol cuando sale a darse una vuelta con cada amanecida.

Ayer no. Ayer no salió como de costumbre porque un cielo encapotado se interponía en su camino.

Las nubes que por él andaban dejaban caer desde sus interioridades una lluvia que no auguraba nada bueno y que, de seguir en sus trece, podría fastidiar bastante —si no todo— el programa pergeñado para la tarde.

Pero no. No incidió negativamente en el desarrollo del XLIII Cross Antonio Amorós porque, al mediodía, cesó el goteo y un sol guapo se dejó ver por su pasarela particular.

Presumo —no estuve presente— que a las cinco en punto se celebraría la carrera infantil en las pistas del polideportivo y que, a las seis y media, se daría la salida a LA RAMBLA MULTICOLOR, que constituía el XLIII Cross Antonio Amorós.

Digo “multicolor” porque, contrariamente a como acontece en otras manifestaciones público-deportivas, los participantes no iban enfundados en camisetas de un solo color, distintivo o emblema del grupo organizador, sino que cada cual parecía aportar su propia tonalidad al conjunto.

Me di de buenas a primeras con LA RAMBLA MULTICOLOR a las 18:42 horas, en la Avda. de la Virgen de Gracia.

Bajaba yo hacia la ya cercana glorieta de La Cruz con dirección a Santa Catalina, cuando tres participantes no esperaron mucho para entrar en calor porque, cuando pasaban delante de mí, ya habían roto la carrera y se iban distanciando del grueso del grupo.

Grabé el paso de todos ellos al pasar frente a mí, y de ello te doy noticia en el vídeo.

Si hacemos caso a los dorsales, la participación alcanzó al diez por ciento de la población de la Villa, pues vi a varios con el guarismo de los 1200. Pero la información oficial afirma que fueron 566 los participantes.

Llamaba la atención ver cómo el grupo, estirado en algunos momentos y compacto en otros, estaba conformado por gentes de ambos sexos y de muy diversas edades. Algunos de ellos, yo estaría dispuesto a afirmar, superaban los ochenta años.

Diríase que estos últimos habían dejado en la línea de salida los petates con muchos de sus calendarios porque, la verdad sea dicha, se les veía con ánimo, aunque no fueran “liebres” para lanzarse a la carrera.

Una mujer, todavía joven, se iba tocando el lado izquierdo, debajo de las costillas. 

Daba la impresión de que no disfrutaba de la prueba.

Y creo que así sería porque, cuando subía yo por la Avda. de las Jornetas, me crucé con ella.

Bajaba, la pobre, frustrada. 

Había tenido que abandonar y su cara era un poema. Su enfado encontraba plasticidad en el gesto, mientras su mano iba pegada al lugar donde el dolor la mortificaba.

No era india del lugar porque bajaba preguntando por dónde se iba al polideportivo.

Media hora después de aquel encuentro con los corredores en la Avda. de la Virgen de Gracia, me los volví a encontrar en la calle Santísimo Sacramento y en la Plaza de la Iglesia, donde la banda juvenil e infantil de la Asociación Musical Santa Cecilia se encontraba amenizando el cotarro.

El tiempo se me echó encima y me vi en la obligación de dejar de animar a los corredores para meterme en el templo parroquial.

Juan Doménech Ruiz, el sacristán, ya lo tenía todo dispuesto para la celebración de la Eucaristía.

Con posterioridad he sabido que los ganadores sénior han sido:

— En hombres, Alberto Alameda Torres.

— En mujeres, María del Carmen Risueño Sánchez.

Buenos ejemplos de superación y coraje  han sido esos competidores  que más que perseguir un premio, han decidido pasar un ratico agradable.

Y muy encomiable la disposición y ánimo el mostrado por los muy entrados en años al participar en el CROSS  con la ilusión de niños aunque con las fuerzas muy mermadas.

Eso mismo anima al cristiano porque sabe que en al corretear por este mundo no lo hace solo, lo hace con Jesús. Y, sabe, también, que Jesús ya le tiene preparado su "podio". Pues nos dejó dicho:

"En la casa de mi Padre hay muchas estancias y voy a prepararos sitio" (Jn 14,2-3)



Recibe mi saludo.


¡¡¡BUENOS DÍAS!!!

10.5.2026. Domingo (C. 2.553).

P. Alfonso Herrera. Carmelita.

sábado, 9 de mayo de 2026

La Villa se convierte hoy en un estadio.

ESTAMPA CAUDETANA. 

LA VILLA SE CONVIERTE HOY EN UN ESTADIO.


                                                                                                                                                             
Ahora son las 10 y 10 de la mañana

Acabo de ponerme a redactar mi saludo del día para aquellos que tienen la bien leerme en la web de Amigos de la Historia Caudetana, 

El silencio que venía reinando en mi habitación conventual, se ha visto interrumpido por el siempre preocupante sonido de la sirena del coche de los agentes del orden público.

No, sé a qué pueda obedecer la urgencia que siempre lleva consigo esa sirena.

No sé si se tratará de perseguir a un facineroso o de auxiliar a alguien con necesidad perentoria. O que acudan raudos a la llamada de alguien al que están vaciando la casa, en uno de tantos robos que se están cometiendo, últimamente, en la Villa y su ámbito. 

Pero lo que sí puedo decirte es que no se trata de que la policía municipal esté colaborando en el desarrollo del XLIII CROSS ANTONIO AMORÓS que tendrá lugar por las calles de la Villa esta tarde. Entonces será cuando velen por el feliz desenvolvimiento de la prueba deportivo-atlética.

Este evento deportivo ya se nos venía poniendo en antecedentes mediante carteles distribuidos por la Villa y por las señales de tráfico que así lo indican.

Mención especial merece el cartelón, la gran pancarta que cuelga de la balconada de LASALA sobre la arcada de La Lonja.  Él preside, precisamente, mis letricas de hoy.

Pues, sí, una vez más, y ya serán 43 con ésta, las veces que las calles de la Villa se conviertan en pista deportiva para que arrojados atletas o aficionados con ganas, correteen homenajeando a aquel atleta Caudetano que hizo bandera de ésta, su Villa, por los estadios del mundo, Antonio Amorós.

La Sra. Concejal de deportes, Doña Pilar Egea, ha lanzado una proclama por la que pide al pueblo que salga a la calle para animar a los deportistas en este evento, que es uno de los más importantes  de los que tienen lugar en la Villa a lo largo del año.

Pide que se concentren especialmente en cinco puntos ya señalados a lo largo de la prueba porque en ellos tendrá lugar otra manifestación, está vez, artística.

Todo comenzará a las cinco de la tarde, hora taurina por excelencia, con una prueba atlética de los niños, potenciando, con ello, el asentar cimientos deportivos en ellos. 

Lo harán en las pistas de atletismo del complejo deportivo.

Y luego, a las 18,30 con la bajada de bandera o pistoletazo, dará comienzo la carrera absoluta, la de los grandes que cuenta con dos modalidades:

La de 5 kilómetros y 

La de 10 kilómetros.

Yo, como tengo asignada la liturgia en la parroquia de Santa Catalina, me uniré a los que se den cita en la Plaza de la Iglesia donde actuará el grupo infantil  de la banda juvenil Santa Cecilia.

Este cross  me recuerda aquellas palabras de San Pablo cuando escribía a los cristianos de Corinto a los que apercibía acerca de que el cristiano debe correr por la vida como lo hace el atleta por el estadio. Pero teniendo en cuenta que el premio a conseguir  difiere grandemente.

En el estadio compiten por una corona corruptible. Mientras que el cristiano lo hace por una incorruptible (1 Co. 9,24-27)

Recibe mi saludo,


¡¡¡BUENOS DÍAS!!!

9.5.2026. Sábado. (C. 2.553).

P. Alfonso Herrera. Carmelita.

viernes, 8 de mayo de 2026

El jazmín de los poetas.

ESTAMPA CAUDETANA.  

EL JAZMÍN DE LOS POETAS.  

No es propiamente un jazmín. No, no es un jazmín verdadero, aunque su aroma nos remite al que exhala el jazmín verdadero.

Pero lo llama así el pueblo en no pocos lugares. Y cuando el pueblo habla... 

Se le conoce también como celindo, jeringuilla porque al ser sus ramas huecas, se empleaban antiguamente para eso y para hacer flautas.

Su nombre verdadero, - se lo han puesto aquellos que de plantas saben un montón - PHILADELPFUS CORONARIUS  del Griego, que significa:amor fraternal y CORONARIUS porque con sus ramas floridas hacían coronas 

Se trata de una CELINDA y ha viajado hasta nosotros desde el Cáucaso de donde es endémica.

A la atardecida llena con su suave fragancia a azahar la Avenida de la Libertad.

Está tan desarrollada, está tan hermosa que, para pasar frente a ella, tienes que echarte a un lado porque no se conforma con estar agarrada a la verja sino que se lanza a la conquista del terreno público.

Sí, todas las tardes de esta semana me agasaja con su fragancia, dulce y cítrico, cuando camino por la acera de la avenida hacia Santa Catalina.

También a las niñas de mis ojos le provocan chiribitas estas flores de cuatro o cinco pétalos tan blancos, tan atractivos. 

Son tan suaves, tan blancas, tan bonitas..., con esos estambres amarillos que vienen a hacer las veces de adornos florales de las mismas flores.

Así se visten en primavera y así llenan, con su fragancia cada primavera, el entorno al que dan prestancia en jardines, parterres y vallados, como es nuestro caso.

Sus hojas se encuentran ahora vestidicas de verde intenso. Pero en el otoño, sacan del baúl su hato amarillo antes de dejarse caer, planeando, al suelo.

Es melífera, atrae abejas y mariposas, y súper rústica. Por eso le llaman también "Jazmín de los poetas".

Así debe proceder el alma impregnada del Espíritu Santo. Instaurar, en torno a sí, un ambiente de PHILADELPFUS, de amor fraterno.

Recibe mi saludo,


¡¡¡BUENOS DÍAS!!!

 2.5.2026. Viernes. (C. 2.552).

P. Alfonso Herrera. Carmelita.

miércoles, 6 de mayo de 2026

La humillada.

ESTAMPA CAUDETANA

LA HUMILLADA.

Querría pasar desapercibida y, con toda seguridad, así le aconteciera.

Ayer comenzaba mis primeros pasos por la Avenida de la Libertad cuando se me apareció.

Ya lo había hecho otros días, pero ayer fue distinto: una tiernecica flor se cimbreaba alegre, proyectando sobre la baldosa de la acera unas finas tiras de sombra.

Seguro que en días precedentes la Moricardia arvensis —la colleja morada de andar por casa— se recogía en sí misma, concentrada en formar su flor. Esa que ayer me llamó con sus suaves movimientos, empujadica por un airecico casi imperceptible; una flor de cuatro pétalos lilas, en cruz, con centro amarillento, que nos remite a la gran familia de las crucíferas.

Se encuentra casi a ras de suelo, en la entrada de la casa de Juan y señora, allí donde el enlosado del patio forma un talud sobre la acera. No sé si ellos se habrán percatado de su presencia, ni si, al verla, han decidido dejarla seguir su proceso vital.

Debajo de la puerta extiende sus hojas glaucas, algo carnosas, y de entre ellas asoma, como un periscopio que otea el mundo, su flor sencilla y hermosa.

Es tan humildica que se conforma con hundir sus raicillas en grietas de aceras, muros y terrenos secos. Aquí, en la Real Villa, aparece por doquier, como en toda la cercana zona mediterránea.

Ahí la tienes: toda sencilla, toda humilde. Ni siquiera busca la vertical; diríase que es un atleta que no aspira a hacer el pino, sino a abrazar la horizontal.

Gran lección de sencillez y humildad la que nos ofrece la Colleja Morada. Nos invita a percibir el fruto de una vida entregada.

Y es que, ¡qué bien aprendió la lección de su Creador, que, elevándose humildemente en el seco árbol de la cruz, dio fruto en la Resurrección!

¡Ay, si aprendiéramos los seres humanos de esta sencilla y humilde Moricardia Arvensis… mejor nos iría!

Recibe mi saludo.


¡¡¡BUENOS DÍAS!!!

6.5.2026. Miércoles. (C. 2.550).

P. Alfonso Herrera. Carmelita.

martes, 5 de mayo de 2026

La hierba de los caminos.

ESTAMPA CAUDETANA

LA HIERBA DE LOS CAMINOS

Me topé con ella y no pude por menos que detener mi caminar, sacar del bolsillo mi telefonillo, ponerme en cuclillas y tomar la fotografía que acompaña estas letras.

Volvía ayer por la tarde de mi paseo hasta la glorieta de la Cruz, por la calle dedicada al gran atleta caudetano Antonio Amorós.

Ya me quedaba poco para concluir mi paseo vespertino.

Y allí, donde la calle Antonio Amorós se cruza con la Avenida de Aragón, se encontraba ella.

Para mí que es un milagro. Algo que no tiene explicación plausible. Porque, estando justo en el ángulo donde se juntan las dos calles, crece pujante y lozana.

Mucha es la gente que pasa por ahí. Enfrente, una gran superficie; y, doblada la esquina, ya en la Avenida de Aragón, abre su puerta una tienda con productos dirigidos principalmente a quienes han llegado hasta la villa desde allende los mares, desde la América hispana.

Y nadie la ha pisado. Yo tampoco lo hice.

Los señores de la botánica, teniendo en cuenta su forma en roseta basal, las hojas alargadas y estrechas, ligeramente onduladas y con algo de vellosidad, la llaman Conyza canadensis.

También se la llama, fuera de viveros y laboratorios, rama negra, además de “hierba de los caminos”.

Es una planta muy común que nace en grietas de suelos, patios y aceras.

Cuando es jovencita, como la que ves en la fotografía (en roseta), puede parecer discreta; pero cuando crece, si es respetada, echa un tallo alto con muchas florecillas pequeñas, como diminutas margaritas.

Crece, como digo, pegada al suelo al principio.

No hace ascos a los lugares secos y compactados, como esa junta entre dos losas del pavimento.

Dado el lugar donde ha venido a instalarse la semilla que le dio origen, veo muy difícil que prospere, a pesar de que crece con rapidez.

Pobre hierba de los caminos, tan guapa y viva como aparecía ayer, anuncia desde su hermosura su fin prematuro.

Reflexionando sobre el asunto, caigo en la cuenta de que cualquiera que la contemple podrá sentir —yo así lo experimenté— la frugalidad de la vida, el pronto esfumarse de la existencia particular de cada uno.

El hoy, pletórico de vida, y un ratico después… porque ¿qué son para un ser humano ochenta, noventa o cien años? Un fulgor que se expande un momento y se apaga al instante.

La Palabra revelada así nos lo certifica: "como flor de un día, como hierba que crece en los tejados, a la que nadie mete la hoz" (Salmo 129,6).

Bueno será que aprendamos la lección y que, deteniéndonos un poco en este ir vertiginoso, caigamos en la cuenta de que ella desaparecerá con el pisotón de un transeúnte. 

Pero nosotros estamos llamados a perdurar, a vivir, a crecer en campo más feraz, "en las praderías de los cielos nuevos y las tierras nuevas" de las que nos habla San Pedro (2, 3-13); y eso nos obliga a cuidarnos, para no sucumbir ante cualquier ataque alevoso del maligno.

Recibe mi saludo,


¡¡¡BUENOS DÍAS!!!

5.5.2026. Martes. (C. 2.549).

P. Alfonso Herrera. Carmelita.

lunes, 4 de mayo de 2026

El Sol se las arregló para saludar a la Virgen María.

ESTAMPA CAUDETANA.

EL SOL SE LAS ARREGLÓ PARA SALUDAR A LA VIRGEN MARÍA

Ya te decía en mi saludo de ayer que el día se despertó chungo… y chungo siguió durante toda la jornada.

Amenazaban las nubes con liarse a goterón limpio, pero se contuvieron.

A eso de las 17:30, cuando salía de casa para acercarme a la iglesia del monasterio de las Madres Carmelitas de clausura y cerrar el manifiesto, comenzó a llover. 

No fue mucho, pero sí lo suficiente como para hacerme retroceder unos metros, volver al garaje y hacerme con un paraguas.

El sol seguía encerrado en su gran habitáculo, vigilado por unas nubes celosas.

No había llegado aún a mi destino cuando cesó el leve goteo que se escapaba por alguna rendija de aquel cielo encapotado que cubría la Real Villa de Caudete y su término.

Concluida la celebración litúrgica, en la que bendije al pueblo con el Santísimo expuesto en la custodia, emprendí mi paseo acostumbrado hacia la glorieta de la Cruz.

Las nubes habían cerrado filas y ya no caía ni una chispa de agua.

Sentado en mi banco de siempre, frente a las imágenes de la Cruz y de la Virgen de Gracia esculpidas en piedra, terminaba de rezar el Santo Rosario y me disponía a comenzar las vísperas.

Entonces aparecieron, no sé de dónde, una pareja de tórtolas. Se posaron en lo alto de la Cruz: una en el remate vertical, la otra en uno de los brazos.

Viendo que no era motivo de preocupación bajaron y se introdujeron en la espesura de un Almez, gran árbol de amplía copa donde, con toda seguridad habrán construido su nido.

Seguía sin llover. La tarde estaba apacible, quieta. El silencio lo envolvía todo. Nadie transitaba por la avenida de la Virgen de Gracia. 

Ningún niño correteaba por la zona de juegos.

El silencio era total.

Pasaban dos minutos de las dieciocho treinta cuando apareció él.

Había aprovechado un claro entre las nubes, que parecía hubieran corrido sus pesados cortinones dejando apenas unos visillos blancos. 

Desde allá, desde más allá de la sierra Alácera, llegaban los ruidos producidos por los encontronazos de nubes en lucha.

Y, entonces, tuvo lugar.

No podía ser de otra manera: el sol, en su caída hacia el otro lado del mundo, no quería despedirse sin saludar a Ella, a la Virgen de Gracia.

Y hasta su imagen llegaron unos rayos, mermados por los obstáculos, pero suficientes para acariciar su rostro y su figura entera.

Lo que antes era penumbra se llenó, por un instante, de una luz suave.

No podía faltar a la cita.

Quiso saludar a aquella a la que la cristiandad reconoce como Madre, entregada por Jesús desde lo alto de la Cruz cuando dijo al discípulo amado: “Ahí tienes a tu Madre”. Y en ese discípulo, todos estábamos representados.

Ayer fue el día en que los hijos le ofrecimos nuestro cariño y la felicitamos al tiempo que hacíamos con nuestra Madre de la tierra: el Día de la Madre.

Del sol no es Madre. El sol salió de las manos de Dios, y es Dios quien lo sostiene. 

Pero de Él, la Virgen es Reina. Y ese súbdito fiel no quiso faltar.

Se la jugó a las nubes malencaradas… y cumplió.

La acarició con los rayos que lograron escapar de su encierro.

Así lo vi yo. Así lo interpreté. Y así te lo cuento.

Recibe mi saludo


¡¡¡BUENOS DÍAS!!!

4.5.2026. Lunes (C.2.549).

P. Alfonso Herrera. Carmelita.

domingo, 3 de mayo de 2026

Hoy solo es de ELLA, de la MADRE.

ESTAMPA CAUDETANA.

HOY SOLO ES DE ELLA, DE LA MADRE.


Amaneció el día tristorro.

Y la verdad es que podía haberse portado un poco mejor, ya que hoy se celebra, de tejas abajo, EL DÍA DE LA MADRE. Y de tejas arriba, en el cielo, ni te cuento cómo lo estarán celebrando.

Uno de los juegos de azar pone, en el día de hoy, un premio suculento, fuera de lo normal, por todo lo alto.

Él o la agraciado/a se va a embolsar diecisiete millones de euros, a los que meterá, alevosamente, la mano la Hacienda pública.

Y es que se lo merecen. Si bien, vista la cosa con justicia, es una nimiedad. Porque ella se merece todo el oro del mundo, y no esa insignificancia de 17.000.000,00 €, y luego el cielo.

Es tan lista, es tan maravillosa, que el oro empalidece en su presencia.

Es tan bonita que uno no se fija, cuando se encuentra frente a ella, en el pendentif que decora su busto, ni en la medalla que cuelga de su cuello y reposa en su pecho; uno fija su mirada en su cara, surcada por valles excavados por el río del compromiso, por el sufrimiento que va asumiendo de sus hijos.

Esa sí que es una cara hermosa.

Más que luna llena en una noche clara de verano, es un sol que potencia, iluminando, a sus pimpollos, a sus hijos, para que florezcan.

Mucha razón tiene aquel dicho tan nuestro que ilumina realidades:

“Madres no hay más que una… y a ti te encontré en la calle”.

Suerte tienen aquellos que hoy vuelven a fundirse con ella, de otra manera, claro, en un abrazo en que dos realidades desaparecen y forman una sola.

A mí no me es dado poder hacerlo. Pero miro al cielo y le digo, así por lo bajo, rezando:

¡Baja!

Que quiero verte,

que quiero extasiarme contemplándote,

que quiero que no te me marches,

que conmigo camines,

que conmigo vivas.

¡Qué suerte tienen las madres!,

porque son pararrayos que atraen las gracias y bendiciones que, a raudales, dejan caer sobre ellas el mismo Dios y Ella, la Madre que escogió Dios para Jesús, su Hijo.

Y qué felicidad experimentan cuando abren su corazón y dejan salir toda esa riqueza recibida de Dios y de Ella, que fluye y fluye para beneficio de los hijos.

Hoy es un día para el agradecimiento. 

Agradecimiento, en primer lugar  a Dios por haber otorgado a las madres la maravillosa encomienda de gestarnos y ponernos en el mundo.

Y, en segundo lugar,  agradecimiento a nuestras madres por haberle dicho sí a Dios, como le dijera la joven nazaretana María cuando le pidió que colaborara en su plan de redención del hombre, engendrando a su Hijo Jesús.

Sean benditas, con bendiciones divinas, nuestras madres en este día dedicado a ellas.

Recibe mi saludo.


¡¡¡BUENOS DÍAS!!!

3.5.2026. Domingo (C. 2.548).

P. Alfonso Herrera. Carmelita.