sábado, 21 de marzo de 2026

Desvencijado

ESTAMPA CAUDETANA.

DESVENCIJADO.

Desvencijado, sí, desvencijado aparecía ayer por la tarde un banco en la avenida de la Virgen de Gracia.

Como siempre que me es posible, cuando ningún otro quehacer se interpone, bajo por la tarde, dando mi paseo, hasta la glorieta de la Cruz, donde suelo hacer un alto para saludar a la Virgen mirando su imagencica esculpida en piedra.

Ya muy cerca de la glorieta lo vi. El último banco antes de llegar a ella, que venía, como todos los que tiene instalados el Ayuntamiento a lo largo de la avenida, prestándose para que aquellos que se sintieran cansados pudieran parar un momento y tomar un respiro.

Pero ayer no pudo cumplir con su cometido. Ayer ningún viandante se habría detenido para descansar un ratico y, en su caso, charlar con algún acompañante. Ayer el banco estaba, como ves en la fotografía que abre estas letricas, arrumbado, desvencijado, medio arrancados los tirafondos que lo sujetaban al suelo y con un buen trozo de la madera que hacía de asiento, por los suelos.

Su función era, ya te lo he dicho,  la de prestarse para satisfacer la necesidad de hacer un alto en el camino de aquellos que bajan o suben hacia o desde el santuario-ermita de los Copatronos, bien para descansar un ratico, bien para charrar de todo un poco.

Pero ayer tarde se encontraba en un estado calamitoso. Ayer por la tarde no pudo prestar sus servicios a nadie que lo necesitara.

Ya han pasado dieciséis siglos desde que atravesó la península de norte a sur el pueblo vándalo, aprovechando el desmoronamiento del Imperio Romano, saqueando todo lo que encontraba a su paso. Incluso saquearon la capital del Imperio, Roma. 

Fijaron su residencia en Cartago, lo que hoy es Túnez, hasta que fueron derrotados por el emperador bizantino Justiniano en el siglo VI.

Pero, a la vista está que, a su paso por la península, dejaron su simiente porque, con más frecuencia que la deseada, se manifiestan haciendo de las suyas, practicando el vandalismo.

Ayer fue el banco. Antes de ayer hicieron de las suyas sacando de su lugar un gran carro de la basura y lo. arrastraron avenida abajo hasta que lo dejaron tumbado y abandonado en el parterre de la izquierda, según se va hacia la Glorieta de la Cruz.

Y todavía no hace quince días, cuando amaneció el domingo la calle P. Elías Requena, carmelita, apareció llena de cristales porque, amparados por la noche, esos vándalos u otros por el estilo, se divirtieron rompiendo los cristales de los coches allí aparcados.

Vivimos épocas de libertad, no de libertinaje. La libertad de uno termina donde comienza la del prójimo, y el respeto y la consideración que reclamamos para nosotros debemos concedérselos también a los demás y a sus propiedades.


No está bien que hagamos mal uso o, en su caso, destrocemos los muebles que sitúa el Ilmo. Ayuntamiento en calles y plazas para servicio a sus vecinos.

Cuidar lo que es de todos también es una forma de demostrar la educación que hemos recibido y el respeto que tenemos hacia nuestro propio pueblo. 

Porque un pueblo limpio, cuidado y respetado no lo hacen solo sus autoridades, sino también el comportamiento diario de sus vecinos.

Ojalá no tengamos que volver a lamentar hechos como estos y sepamos entre todos conservar lo mucho bueno que tenemos.

Recibe mi saludo y mis mejores deseos.


¡¡¡BUENOS DÍAS!!!

21.3.2026. Sábado. (C. 2.503).

P. Alfonso Herrera. Carmelita.

viernes, 20 de marzo de 2026

Otro libro sale del taller.

ESTAMPA CAUDETANA.

OTRO LIBRO. SALE DEL TALLER.

Los libros también tienen su pequeña historia antes de llegar a las estanterías donde van a reposar. Algunos llegan en silencio. Otros traen consigo nombres, afectos y memoria agradecida. Este ha llegado así.

Hace unos días, don Antonio Conejero Rodríguez, presidente de la Asociación Cultural Amigos de la Historia Caudetana, cruzaba el umbral de nuestro convento de San José trayendo consigo, por encargo de Miguel Requena Marco, un nuevo ejemplar destinado a enriquecer nuestra biblioteca.

Otro libro. Uno más. Pero de esos que no se cuentan sólo por su número, sino por lo que significan.

Su título ya nos sitúa en el terreno de la historia viva del pueblo:

Episodios caudetanos. Drama histórico en tres actos y en verso.

Su autor fue Juan Bautista Vespa García, nacido en Milán en 1815 y fallecido en Caudete en 1884, villa que hizo suya al formar aquí su familia. Hijo del noble normando Giovanni Batista Fedele Vespa y de la caudetana Juana García, encontró en esta tierra no sólo hogar, sino también vocación de servicio, llegando a ser alcalde de la Villa en el último tercio del siglo XIX.

La edición que ahora llega a nuestras manos no es un incunable, pero sí una obra rescatada, revisada y cuidadosamente trabajada por Miguel Requena Marco, enamorado de la historia de su pueblo y paciente artesano de su memoria escrita.

No era la primera vez que se enfrentaba a este texto. Ya en 1988 lo estudió y editó. Pero ahora lo presenta definitivamente fijado, corregido y aclarado, como quien limpia una pieza antigua hasta devolverle todo su brillo. 

Él mismo lo explica en la introducción, donde deja constancia del rigor con que ha querido servir a la verdad histórica y literaria de la obra.

La lectura de estos tres actos en verso nos permite asomarnos a algunos de los momentos más decisivos de la historia de Caudete: 

la llegada de las tropas de Tarik, la dominación musulmana, los largos siglos de convivencia forzada, la recuperación cristiana con Jaime I el Conquistador y la recuperación de los signos religiosos que habían sido ocultados para salvarlos.

Especial emoción produce el episodio del enterramiento de las imágenes de la Virgen de Gracia y de San Blas para preservarlas de la destrucción, y su posterior recuperación cuando cambiaron los tiempos. 

Son páginas que hablan no sólo de historia, sino también de la fe sencilla de un pueblo.

La obra incluye también las partituras de los himnos que acompañan la representación teatral que cada septiembre, durante las Fiestas Patronales, vuelve a dar vida a estos episodios en la Plaza de la Iglesia, convertida entonces en escenario donde la historia deja de ser pasado para hacerse presente.

Como colofón, el editor añade un amplio glosario que ayuda a comprender mejor el lenguaje y los contextos de la obra, facilitando así su transmisión a las nuevas generaciones.

Por mi parte, como encargado de esta biblioteca conventual, o simplemente como uno más de esta comunidad carmelita que vive, reza y sirve en este convento de San José, sólo puedo decir una palabra: gracias.

Gracias, Miguel, por este nuevo gesto.

Gracias por seguir sembrando cultura.

Gracias por ayudar a que la historia de Caudete no se borre.

Porque los pueblos que conservan su memoria conservan también su alma.

Y los libros como éste no son sólo papel encuadernado.

Son raíces.

Recibe mi saludo, mis


¡¡¡BUENOS DÍAS!!!

20.3.2026. Viernes (C. 2.502).

P. Alfonso Herrera. Carmelita.

jueves, 19 de marzo de 2026

Hoy es San José.

ESTAMPA CAUDETANA

HOY ES SAN JOSÉ

Ya lo sabíamos, pero por si acaso quedaba alguna duda, ésta se disipaba para aquellos que, nada más entrar en la iglesia del monasterio de nuestras hermanas, las Madres Carmelitas de clausura, para celebrar con ellas la solemnidad del gran Protector de la Iglesia y, a la vez, Patriarca de la Orden del Carmen.

Allá, a la derecha del presbiterio, junto a la verja que separa el coro bajo de las monjas, se encontraba situada, sobre una mesita, una preciosa imagen de San José con el Niño Jesús en una pose angelical, mirando con embeleso a aquel que había sido elegido, ni más ni menos, que para entroncarlo en la progenie del rey David.

Él, José, miembro de la saga real, pero que en aquel momento no ostentaba más título que el de sencillo hombre de pueblo, trabajador nato en el arte de manejar gubias, limas, sierras y martillos en su humilde taller de carpintería de Nazaret.

Ciertamente, las miradas de quienes iban entrando en la iglesia del monasterio se dirigían —pienso yo— a la imagencica de José antes incluso de hacerlo, en el día de hoy, al Sagrario donde permanece realmente presente Jesús.

Y es que San José es muy celebrado en la Comunidad Autónoma vecina, la Valenciana, y lo fue en toda España. Ahora, por decisión política, se ha caído del calendario festivo nacional salvo en las comunidades autónomas de Murcia, Galicia, Navarra, País Vasco y, por supuesto, la Valenciana, donde coincide con las Fallas y toda la parafernalia que las acompaña.

Aquí, en la Real Villa de Caudete, nada externo indica que hoy es San José, el esposo de la Virgen María y padre putativo de Jesús. Eso sí, un chorro de alegre y tierna vida —que no era otra que los "ñacos"— bajaba por la Avenida de la Virgen con dirección a sus respectivos colegios.

Pero, intramuros, se celebra con toda solemnidad a este Santazo, y no solo porque sea quien da nombre a la superiora, la priora, sino porque ostenta el título de Patriarca de la Orden del Carmen, que es la que propiamente da entidad al monasterio y al puñado de monjas que allí vive su consagración al Señor.

De ahí que la monja sacristana haya dispuesto esta mañana una imagen de San José a la derecha del altar en el presbiterio para que presidiera, en primer lugar, la Eucaristía y luego esos encuentros personales que llevan a cabo las monjas del monasterio.

En la homilía, el sacerdote dio la palabra a otra monja de la misma Orden, pero de época distinta. La monja a la que me refiero es a Santa Teresa de Jesús, devotísima del Santo Patriarca, a quien encomendaba todo y del que obtenía cuanto necesitaba para su vida espiritual, primero y principalmente, y luego gracia tras gracia, favor tras favor, según nos dio a conocer en uno de los libros que escribió, el que lleva por título "El libro de la vida".

Y, en el castellano del Siglo de Oro, compartió con las monjas y los fieles asistentes lo que dice de él en el capítulo 6º del libro citado, pero que en nuestro castellano actual dice así:

"Tomé por abogado y señor al glorioso San José y encomendéme mucho a él. Vi claro que así de esta necesidad como de otras mayores de honra y pérdida de alma, este padre y señor mío me sacó con más bien del que yo le sabía pedir.

No me acuerdo hasta ahora haberle suplicado cosa que la haya dejado de hacer.

Es cosa que espanta las grandes mercedes que me ha hecho Dios por medio de este bienaventurado santo, de los peligros que me ha librado así de cuerpo como de alma.

A otros santos parece les dio el Señor gracia para socorrer en una necesidad; a este glorioso santo tengo experiencia que socorre en todas.

Querría yo persuadir a todos que fuesen devotos de este glorioso santo por la gran experiencia que tengo de los bienes que alcanza de Dios.

Quien no hallare maestro que le enseñe oración, tome este glorioso santo por maestro y no errará en el camino".

Estas palabras han hecho que San José sea considerado especial protector de la vida interior en la espiritualidad carmelitana, dentro de la cual desarrollan la suya nuestras monjas Carmelitas de clausura.

Y, fuera de los monasterios y conventos carmelitas, es sumamente venerado y tomado como protector del jefe de la familia. ¡Es el Día del Padre! Y también de los vocaciones que se preparan para el sacerdocio en los seminarios.

Además, el 1 de mayo de 1955 el papa Pío XII estableció la fiesta de San José Patrono del mundo del trabajo, justificando su decisión en unas verdades profundas:

1. La dignidad del trabajo humano.

2. El trabajo como camino de santidad.

3. La defensa de los trabajadores.

4.La vida oculta de Nazaret, donde Jesucristo mismo quiso vivir muchos años como trabajador, bajo el cuidado de San José, dignificando así la vida ordinaria.

Por lo que el trabajo, vivido con espíritu cristiano, puede convertirse en oración y camino de salvación.

Recibe mi saludo, mis 


¡¡¡BUENOS DÍAS!!!

19.3.2026. (C. 2.501).

P. Alfonso Herrera. Carmelita.

miércoles, 18 de marzo de 2026

Dos mil quinientos.

ESTAMPA CAUDETANA.

DOS MIL QUINIENTOS.

Todo empezó el último día de noviembre de 2017. Saludaba a mis gentes con una glosa sobre la conferencia que pronunció el día anterior en nuestro claustro barroco-toscano como colaboración  en un proyecto de las universidades de Valencia, Murcia y Albacete, el Dr. Aniceto López Serrano sobre una época de la Historia de España acontecida en estos ámbitos, teniendo como protagonistas al rey de Aragón, Jaime I el Conquistador, y al infante don Alfonso, que luego ostentaría la corona castellana con el ordinal décimo y el calificativo de el Sabio, además de otros temas puntuales e íntimamente relacionados

Se me ocurrió remitírsela al Sr. Director de la Asociación Cultural Amigos de la Historia Caudetana, don Antonio Conejero Rodríguez, y algo que yo empleaba para saludar a mis familiares y a personas de mi listín de WhatsApp - muchos en Madrid, donde permanecí desde 1982 como docente en el Colegio San Pablo CEU de Montepríncipe,  y, también, en la América hispana - pasó a ser lectura habitual para quienes en esta Real Villa de Caudete quisieran asomarse a estas líneas a través de Amigos de la Historia Caudetana.

Tuve que cambiar el título y, para encontrar uno adecuado, me fui hasta el libro de Las mil y una noches (*), esa colección de 1001 cuentos que tenían como fin distraer al sultán Shahriar por la ingeniosa Sherezade, siempre bajo la amenaza del alfanje.

Sherezade, sabia y prudente, dejaba cada relato sin terminar al llegar el amanecer. Y el sultán, vencido por la curiosidad, aplazaba la sentencia para escuchar el final. 

Así, noche tras noche, cuento tras cuento, hasta que el corazón endurecido del sultán aprendió de nuevo a confiar y la vida de Sherezade quedó definitivamente a salvo.

De uno de aquellos relatos, Aladino y la lámpara maravillosa, tomé prestada la alfombra voladora. A ella la bauticé con el nombre de ESTAMPA CAUDETANA, y ha sido esa alfombra la que, volando silenciosa cada mañana, ha ido llevando mi pequeño “cuento”, nacido de la observación sencilla de lo cercano y de lo cotidiano, del latido de la vida de nuestro pueblo, hasta alcanzar hoy las 2.500 estampas. Dos mil quinientos saludos. Dos mil quinientas mañanas compartidas.

Dos mil quinientas pequeñas historias que no son mías, sino de este pueblo y de sus gentes.

Y mientras Dios me siga regalando amaneceres,

mi alfombra seguirá volando.

Porque siempre habrá una historia pequeña que contar,

un detalle que agradecer

y un buenos días que regalar.

Recibe mi saludo, mis


¡¡¡BUENOS DÍAS!!!

18.3.2026. Miércoles. (C. 2.500).

P. Alfonso Herrera. Carmelita.

(*) Cuentos árabes recopilados desde los umbrales del Islam hasta el siglo XV.

martes, 17 de marzo de 2026

"De casta le viene al galgo"

ESTAMPA CAUDETANA

"DE CASTA LE VIENE AL GALGO"

En el convento de San José tenemos una huerta colgante. Ha sido obra del siempre inquieto P. Ángel, conocido como el P. Ángel Nieto porque en sus tiempos jóvenes, aquellos en que reinaba por los circuitos del mundo un tal Ángel Nieto, el de los "doce títulos mundiales más uno" (era muy supersticioso el motorista), iba a "caballo" de una moto Vespino de un lado a otro de la Villa.

Venía chorreando gozo y alegría. Por cada poro un chorreón de hilaridad que lo salpicaba todo. Un gitanillo con zapatillas nuevas no le llegaría ni a la altura de la suela de sus zapatillas recién estrenadas. El P. Ángel era, mismamente, como un globo totalmente inflado expeliendo el aire a toda presión por los pinchazos causados por una serie de alfileretazos.

Era para verle. Estaba preso de una felicidad que me causaba asombro. Nunca lo había visto yo de ese talante. Todo en él manifestaba alegría y gozo.

En sus manos portaba una garrafa de esas que empleo yo para hacer abono, seccionada por la mitad y, dentro de ella, un trapo con el que envolvía una docena o más de esquejes que había seccionado de las higueras del corralón del convento de San José (el Carmen).

Han pasado ya quince días desde que lo vi plantando un esqueje en otra garrafa seccionada y llena de tierra.

—¿Qué haces? —le pregunté.

—Ya ves, he plantado un esqueje de higuera.

—No te va a prender.

Y le expliqué que para tener éxito tenía que poner los esquejes en un trapo que debía mantenerse húmedo y a una temperatura agradable y constante, procurando que el trapo estuviera siempre húmedo. Y le señalé los esquejes que podría utilizar.

No volvimos a hablar del tema y, mira por dónde, se presenta hoy delante de mí, mientras me encontraba desayunando, con una garrafa y un montón de esquejes de higuera, algunos de ellos moviendo ya, con hojitas y brevas.

No me dijo nada, solo me presentó su plantel reventando, él también, pero de alegría.

—¿Ves? ¡Lo conseguiste! —le dije.

Si hubiera sido un mono lo hubiera dejado todo como un títere sin cabeza, no habría dejado nada en su sitio. Pero, no. Él no es un mono y ahí lo tenía delante, orgulloso de su obra conseguida.

—Claro —me dijo—, es que mi padre fue labrador (él me lo decía en valenciano rancio, el que se habla en su pueblo de Bocairente) y, claro: "de casta le viene al galgo".

—Claro, claro —le seguí la corriente, porque sé que cuando está realizando algo siempre echa la vista atrás y recuerda a su padre. Por eso me dijo:

—Es que mi padre era labrador...

En otras ocasiones me dice: es que mi padre era médico, era carpintero, era lampista..., siempre perito en lo que estuviera haciendo en ese momento.

Con el éxito logrado con sus esquejes de higueras la cosa se complica un tanto porque ¿a ver dónde se plantan?, porque el corralón ya está muy saturado y, además, el Prior ya viene diciendo que son muchas las higueras que crecen y, muy agradecidas, nos obsequian año tras año con sus ricas y dulces flores. Porque has de saber que los higos no son propiamente frutos, sino flores, según dicen los que de esto saben un montón.

Pero, sea lo que fuere, el gozo y la alegría del P. Ángel ya no se la quita nadie. Ya nos informará acerca de lo que hace con su plantel prendido, sacado adelante.

Pero, de momento, abrigamos la esperanza de que se cumpla aquel refrán que dice: "no hay mal (el seccionamiento de tanto esqueje) que, para bien (buena producción de higos), no venga".

Y es que cuando se aprenden cosas de un Padre, ya no se olvidan nunca.

Recibe mi saludo, 
                   
 ¡¡¡BUENOS DÍAS!!!

17.3.2026. Martes. (C. 2.499).

P. Alfonso Herrera. Carmelita.

lunes, 16 de marzo de 2026

Grata sorpresa.

ESTAMPA CAUDETANA.

GRATA SORPRESA.


Ya me había felicitado por la efemérides que celebré antes de ayer —56 años de mi ordenación sacerdotal— la Madre Priora del monasterio de las "Encerrás" (así llaman por estos pagos a las Madres Carmelitas de clausura que viven su vida consagrada a Dios por sus hermanos los hombres), en nombre de toda la comunidad.

Pero hoy fue distinto. No hubo palabras ni mensajes de WhatsApp. Sin embargo, sí hubo algo que me produjo una GRATA SORPRESA.

Es sabido que los encargados de la pastoral en la Real Villa de Caudete vamos rotando: una semana nos toca en un lugar y la siguiente en otro. Pues bien, estos días me corresponde atender la liturgia en el monasterio de las Madres Carmelitas y, al entrar esta mañana en la sacristía, me encontré con una tigre encima de la cajonera.

No, no vayas a pensar que era una imponente hembra de ese animal potente y depredador que habita las selvas del sur de Asia. Nada de eso. Allí, dentro de una bolsa que en otra ocasión habría contenido perfumes, habían dejado las monjas una Gonialoe variegata que, en román paladino, llamamos Aloe TIGRE por las franjas blancas de sus hojas que recuerdan la piel de ese animal y así la distinguimos entre la numerosa familia a la que pertenece.

Es la que ves al principio de estas letricas. Un hermoso plantón llamado a durar muchos años, porque estas plantas viven largamente si se las cuida con un mínimo de esmero. Y tampoco piden tanto: un tiesto de barro, tierra bien drenada, riegos muy espaciados y abundante luz, pero nunca el sol recio del mediodía caudetano. Con eso viven más contentas que unas pascuas.

Y al verla, pensé que las monjas me deseaban otros tantos años de servicio a los hermanos, como aquel cristiano americano que, coincidiendo en Roma con el 88 cumpleaños del Papa León XIII, al felicitarle le dijo:

—Santidad, que cumpla otros 88 años más.

A lo que el Papa respondió con fina sabiduría:

—Hijo, no pongas límites a la Providencia divina.

Desde luego, estas "Encerrás" no pierden ocasión de darle a uno una lección. Como buenas bordadoras, no dan puntada sin hilo. Con el regalo del Aloe Tigre me estaban diciendo, sin decirlo, que procure ser como ella: que enseñe sin hacer ruido, sin presumir, en silencio; que me conforme con poco; que crezca despacio; que resista los embates de la vida como lo hacen tantas personas buenas, sencillas y constantes, sin alharacas.

Con este pequeño regalo también me recuerdan algo muy propio de mi vocación: que soy fraile y que no es la abundancia lo que da la vida, sino saber aprovechar lo poco. Una discreta llamada a vivir con verdad el voto de pobreza.

Y casi parece que la planta misma me hablara:

—Mira mis hojas —me diría—, gruesas y llenas de agua. Así tienes que ser tú: lleno de la gracia que el Espíritu Santo te regala. Guárdala, no la desperdicies. No desesperes. Ya verás cómo, cuando llegue el momento oportuno, también tú florecerás, como florecen las obras buenas hechas con paciencia.

¡Cómo son estas monjas! En un momento y con toda naturalidad, al regalarme este Aloe Tigre me han dado una catequesis de las buenas. Una lección sencilla que también te puede venir bien a ti que lo lees: vivir con sobriedad, ser constantes, guardar lo esencial y florecer cuando Dios quiera.

Porque, al final, no es la planta más grande la que más enseña, sino la que mejor sabe permanecer.

Recibe mi saludo y mis


¡¡¡BUENOS DÍAS!!

16.3.2026. Lunes. (C. 2.498).

P. Alfonso Herrera. Carmelita.

domingo, 15 de marzo de 2026

Séptimo Domingo de San José.

ESTAMPA CAUDETANA

SÉPTIMO DOMINGO DE SAN JOSÉ

Llegamos, en el día de hoy, al séptimo domingo de los que componen este ejercicio de piedad de los SIETE DOMINGOS DE SAN JOSÉ y, como aconteciera en los seis precedentes, en la iglesia del convento de esta Real Villa de Caudete, dedicada al Patriarca de la Iglesia universal y de la Orden del Carmen en particular, nos dirigimos a él, una vez concluida la celebración de la Misa, recordando su último dolor y su último gozo, al tiempo que agradecemos que, por medio de este ejercicio piadoso, distintas almas del purgatorio hayan podido beneficiarse de la indulgencia plenaria concedida por su Santidad Clemente XII.

Y, como en los domingos precedentes, dejo aquí, seguidamente, el ejercicio para el caso de que también tú quieras honrarle: y de buscarlo siempre con amor sincero.

LOS SIETE DOMINGOS DE SAN JOSÉ.

ORACIÓN INICIAL (para todos los domingos)

Oh glorioso patriarca San José,

Esposo de María y padre virginal de Jesús, te ruego que me alcances gracia para meditar con recogimiento tus dolores y tus gozos, y para que, siguiendo tu ejemplo, viva y muera en la amistad de Jesús y María.

Amén.

SEPTIMO DOMINGO 

Dolor: La pérdida de Jesús en el templo

Oh afligido San José, qué angustia sentiste al perder a Jesús durante tres días.

Gozo: El hallazgo de Jesús

Pero ¡qué inmenso gozo al encontrarlo en el templo!

Oración:

Por este dolor y este gozo,

alcánzame la gracia de no perder nunca a Jesús por el pecado

y de buscarlo siempre con amor sincero.Amén.

Padrenuestro, Avemaría y Gloria.

ORACIÓN FINAL (para todos los domingos)

Oh glorioso San José, modelo de todos los que se consagran al trabajo, protector de la Iglesia y patrono de la buena muerte,

alcánzame vivir en gracia de Dios

y morir acompañado de Jesús y de María. Amén

Por lo demás, el día lo despertó Eolo que, al mando de un ejército de vientos fríos y algo revoltosos, anduvo correteando por calles y plazas y también por el Parque de la Virgen, en cuyos aledaños estaban programados, para este domingo que cierra la Semana Festera, los tradicionales concursos de gachasmigas y ajoaceite, patrocinados —según me dicen— por la comparsa de los Guerreros.

Y digo estaban programados porque, al parecer, el fuerte viento, obediente a las órdenes de Eolo, impedía celebrarlos en el lugar de siempre, aunque no en las cocinas de los esforzados concursantes, donde seguramente el aceite siguió chisporroteando y los ajos dorándose como manda la buena tradición culinaria de la Villa.

Porque, en verdad, lo más hermoso de estos concursos no es solamente el resultado final, sino el bullicio, la conversación compartida, la lumbre viva y ese pequeño mundo que se forma alrededor de las sartenes, donde el aceite se impregna del sabor recio de los ajos y la harina acaba convirtiéndose, casi como por arte de magia, en motivo de encuentro y convivencia.

El día de ayer también se caracterizó, entre otras actividades festivas de la Semana Festera, por el desfile de las distintas Comparsas, del que tomé noticia gráfica a su paso frente a las ventanas del convento de San José (el Carmen), desde donde la música y el color parecían querer colarse también por la clausura como un saludo festero.

Y así, entre la devoción a San José, el recuerdo de sus gozos y dolores, y el ambiente festero que estos días vive Caudete, este domingo de marzo va escribiendo su propia página en la pequeña crónica cotidiana de nuestro pueblo, mientras Eolo y sus huestes están haciendo de las suyas por las calles de Caudete, San José, hombre del silencio y de la paciencia, nos sigue enseñando que también en medio de los vientos de la vida se puede vivir en fidelidad y en paz.

Recibe mi saludo, mis mejores deseos para este día ventoso y festero.


¡¡¡BUENOS DÍAS!!!

15.3.2026. Domingo. (C. 2.497).

P. Alfonso Herrera. Carmelita.

sábado, 14 de marzo de 2026

Cincuenta y seis años.

ESTAMPA CAUDETANA.

CINCUENTA Y SEIS AÑOS.

El título de mi ESTAMPA CAUDETANA de hoy nos lleva de la mano hasta hace más de medio siglo. 

Y la fotografía que la acompaña deja constancia gráfica de un acontecimiento que, aunque tuvo lugar lejos de aquí, está profundamente unido a esta Real Villa de Caudete.

Porque uno de los que aquel día recibía el sacerdocio era un hijo de este pueblo: Luis Torres Pérez, fraile carmelita, hijo de Antonio, conocido como «Milán», y de Emerenciana. Nacido en la calle San Joaquín y bautizado en Santa Catalina, aquel joven que aparece en la fotografía, de abundante cabello negro y frente ya prometiendo claros futuros, estaba viendo cumplido el sueño al que Dios le había ido llamando paso a paso.

La ordenación tuvo lugar en la capilla del seminario diocesano de Calatrava, en Salamanca, de manos del obispo de aquella diócesis, natural del cercano Montealegre del Castillo.

Con los años, la vida le tenía reservada otra hermosa coincidencia: volver a su pueblo como «cura pilón», como párroco de la misma iglesia donde un día fue llevado a bautizar. Como si el Señor hubiera querido decirle: empiezas aquí… y aquí quiero que también siembres.

En aquella fotografía aparece también, a su lado, un compañero de estudios. Tres años de filosofía en Onda. Cuatro de teología en Salamanca, en el Instituto Gaudium et Spes, adscrito a la Universidad Pontificia. Años de estudio, de oración, de fraternidad y de esperanza.

Después, los caminos se separaron. Como pasa tantas veces en la vida. Pero sólo en apariencia.

Porque 47 años después volvieron a juntarse en Caudete, el 11 de septiembre de 2017, cuando ambos fueron destinados por la Provincia Carmelita de Aragón, Castilla y Valencia y nombrados por el obispo de Albacete para el servicio pastoral de las parroquias de la Villa. Luis como párroco. Y quien esto escribe como coadjutor.

A veces Dios escribe historias que sólo se entienden cuando se miran desde lejos.

Hoy se cumplen 56 años de aquella ordenación.

Y al mirar atrás sólo puede brotar una palabra: gracias.

Gracias por la llamada.

Gracias por la perseverancia.

Gracias por los caminos recorridos.

Y gracias también por los reencuentros que sólo Él sabe preparar.

Alabado sea el Señor por habernos hecho objeto de su elección.

Recibe mi saludo, mis


¡¡¡BUENOS DÍAS!!!

14.3.2026. Sábado. (C. 2.496).

P. Alfonso Herrera. Carmelita.

Cincuenta y seis años.

ESTAMPA CAUDETANA.

CINCUENTA Y SEIS AÑOS.

El título de mi ESTAMPA CAUDETANA de hoy nos lleva de la mano hasta hace más de medio siglo. 

Y la fotografía que la acompaña deja constancia gráfica de un acontecimiento que, aunque tuvo lugar lejos de aquí, está profundamente unido a esta Real Villa de Caudete.

Porque uno de los que aquel día recibía el sacerdocio era un hijo de este pueblo: Luis Torres Pérez, fraile carmelita, hijo de Antonio, conocido como «Milán», y de Emerenciana. Nacido en la calle San Joaquín y bautizado en Santa Catalina, aquel joven que aparece en la fotografía, de abundante cabello negro y frente ya prometiendo claros futuros, estaba viendo cumplido el sueño al que Dios le había ido llamando paso a paso.

La ordenación tuvo lugar en la capilla del seminario diocesano de Calatrava, en Salamanca, de manos del obispo de aquella diócesis, natural del cercano Montealegre del Castillo.

Con los años, la vida le tenía reservada otra hermosa coincidencia: volver a su pueblo como «cura pilón», como párroco de la misma iglesia donde un día fue llevado a bautizar. Como si el Señor hubiera querido decirle: empiezas aquí… y aquí quiero que también siembres.

En aquella fotografía aparece también, a su lado, un compañero de estudios. Tres años de filosofía en Onda. Cuatro de teología en Salamanca, en el Instituto Gaudium et Spes, adscrito a la Universidad Pontificia. Años de estudio, de oración, de fraternidad y de esperanza.

Después, los caminos se separaron. Como pasa tantas veces en la vida. Pero sólo en apariencia.

Porque 47 años después volvieron a juntarse en Caudete, el 11 de septiembre de 2017, cuando ambos fueron destinados por la Provincia Carmelita de Aragón, Castilla y Valencia y nombrados por el obispo de Albacete para el servicio pastoral de las parroquias de la Villa. Luis como párroco. Y quien esto escribe como coadjutor.

A veces Dios escribe historias que sólo se entienden cuando se miran desde lejos.

Hoy se cumplen 56 años de aquella ordenación.

Y al mirar atrás sólo puede brotar una palabra: gracias.

Gracias por la llamada.

Gracias por la perseverancia.

Gracias por los caminos recorridos.

Y gracias también por los reencuentros que sólo Él sabe preparar.

Alabado sea el Señor por habernos hecho objeto de su elección.

Recibe mi saludo, mis


¡¡¡BUENOS DÍAS!!!

14.3.2026. Sábado. (C. 2.496).

P. Alfonso Herrera. Carmelita.

viernes, 13 de marzo de 2026

Llenita hasta el borde.

ESTAMPA CAUDETANA.

LLENITA HASTA EL BORDE.

Hace tres días te daba a conocer que a la tacita de la fuente del claustro barroco-toscano de nuestro convento de San José (el Carmen) le faltaban cuatro deditos para llenarse del todo y te decía que, al llegar a llenarla totalmente, sabríamos que sobre el claustro habrían caído 40 litros por metro cuadrado. Pues bien, hoy puedo decirte que ya alcanzó el agua los bordes e incluso hasta dejó caer en la pileta el agua que no encontraba espacio para acomodarse y lo hacía en hilos de gotitas que, al llegar al suelo, pareciera que explotaban convirtiéndose, a su vez, en gotitas que salían disparadas en todas direcciones.

Hoy luce guapa la fuente con su tacita llenica hasta los bordes. Contenta estará la gente del campo porque les ha caído del cielo más, mucho más que un hilo de agua y, ¡ojo!, totalmente gratis porque siempre es caro el líquido elemento pero el caído del cielo, ni te cuento lo agradecido que es porque no les cuesta ni un céntimo.

Nos han dicho los chicos que nos informan por la ventanica de la tele que vamos a disfrutar de un día luminoso porque la última borrasca ha recogido sus bártulos y ha emprendido el camino para encontrarse con la mar, desde donde se había levantado hasta los cielos donde fue formaron grandes depósitos de agua que conocemos con el nombre de nubes. Por lo que, cuando el sol, en su correr por los cielos, llegue a su cénit, va a poder contemplarse en la tersa superficie del agua que se encuentra a buen recaudo en la tacita de la fuente del claustro. Y si en su arduo corretear por los cielos se hubiera desmelenado…, podrá servirse de ella para acicalarse un tanto y, así, aparecer guapo y atractivo cuando participe en la gran fiesta de las estrellas así que comience la noche.

Cuando llueve así, hasta el alma descansa.

Recibe mi saludo, mis


¡¡¡BUENOS DÍAS!!!

13.3.2026. Viernes. (C. 2.495)

P. Alfonso Herrera. Carmelita.