ESTAMPA CAUDETANA.
LA VIRGEN DE LA CAMA.
Así se la celebra aquí, en esta Real Villa de Caudete y, que yo sepa, también en la vecina villa murciana de Yecla.
Ya sabemos que el recordado papa San Pío XII proclamó solemnemente, en 1950, como verdad de fe que la Virgen María fue asunta en cuerpo y alma al ámbito de la gloria trinitaria.
Fue en aquel Año Santo cuando quedó definido el dogma de la Asunción, pero esa verdad de fe ya venía celebrándose en los ambientes eclesiales desde mucho tiempo antes. Contamos con testimonios de los siglos IV y V y, de manera más fehaciente, desde el siglo VI.
Prueba de ello es que son muchísimas las iglesias dedicadas a la Asunción de la Virgen. En España pasan de 800. Una de ellas es la de mi pueblo, Oropesa de Toledo, en cuya pila bautismal se me echaron a mí las aguas del bautismo cinco años antes de que fuera proclamado como dogma de fe el misterio de la Asunción de María.
Y aquí, en esta Real Villa de Caudete, también se viene celebrando desde tiempos inmemoriales bajo una advocación muy peculiar y entrañable: la Virgen de la Cama.
En ella yace tumbada, acostada, una imagen de cierto valor escultórico cuya fotografía ilustra estas letricas.
Esta imagen tuvo su lugar de veneración en la parroquia de Santa Catalina hasta que uno de sus párrocos decidió trasladarla a la ermita de Santa Ana, allá en lo más alto del pueblo, como si pretendiera llevar a cabo, plásticamente, la representación de la Dormición —la muerte— de la Virgen y de su posterior llevada al cielo por una legión de ángeles.
Con toquecitos reglados de su campanilla, los responsables del lugar santo han venido recordando a la feligresía lo que el gremio de campaneros hizo ayer, desde las ocho de la mañana, con el replicar de las campanas de la torre de Santa Catalina.
Hoy es la ASUNCIÓN DE LA VIRGEN.
Es su Dormición para esta vida y su despertar, feliz y glorioso, en el ámbito de lo divino; ese reencuentro inenarrable con el Hijo que la precedió en el ir al encuentro con el Padre y con el Espíritu Santo.
Y mientras nosotros contemplamos a la Virgen de la Cama, acostada y serena, quizá podamos entender que aquella imagen no habla tanto de un final como de un comienzo: el paso de María de esta vida a la Vida.
Recibe mi saludo.
¡¡¡BUENOS DÍAS!!!
15.8.2026. Sábado. (C. 2.634).
P. Alfonso Herrera. Carmelita.