ESTAMPA CAUDETANA.
UNA NIÑA, SU PELUCHE Y UNA MIRADA QUE HABLA.
En mi paseo de ayer por el claustro conventual de San José, el Carmen, me detuve, por enésima vez, ante una de las obras que se exponen en el convento de San José, con motivo de la VIII Bienal de la Pintura a la Acuarela de Caudete.
Ya te hablé de su autor cuando te di a conocer la cabeza de un aborigen australiano trasladada al papel a través de la habilidad, de Richard Tiejun Chao
Y allí, al lado de donde cuelga aquella cabeza pintada de un aborigen australiano está ella:
Una niña de trenzas, mirada pícara y sonrisa apenas insinuada, que sostiene entre sus manicas un muñequico de peluche al que parece profesar un cariño muy especial.
Pero lo que de verdad atrapó mi mirada fue la suya:
su mirada.
Esos ojos que parecían querer contarme algo, esa expresión entre la timidez y la travesura, esa naturalidad que Richard, el artista, supo atrapar y trasladar al papel con la delicadeza y la sensibilidad propias de la técnica de la acuarela.
El fondo, difuminado en tonos verdes y oscuros, hace que la pequeña destaque todavía más, como si la luz se hubiera detenido precisamente en ella.
Y yo, que me acerqué a contemplar a una niña aborigen pintada, terminé encontrándome con algo más que borbotó desde mi niñez:
Con un instante de infancia, de ternura y de inocencia que me invitó a regresar, aunque solo fuera por un momento, a aquellos años en los que un muñeco de peluche o un cochecito de hojalata podía convertirse en nuestro mejor amigo,en el mundo entero.
Mientras contemplaba el cuadro di en pensar:
¡Qué difícil es pintar lo sencillo y qué mérito tiene conseguir que una imagen nos transmita tanto!
Esta es una de las muchas sorpresas que nos reserva la VIII Bienal de la Pintura a la Acuarela de Caudete, en las paredes del claustro barroco-toscano del convento de San José, el Carmen, una cita con el arte que merece la pena visitar sin prisas, dejándose llevar por las emociones que cada obra despierta en uno mismo.
Caudete abre sus puertas al arte, lo hizo el pasado día dos. Y, éste, el arte, a veces, nos recibe con la mirada de una niña, como me aconteció a mí en la tarde de ayer.
Con ella, con la niña, con su mirada, te hago llegar hoy mi saludo y con él, una invitación a acercarte a mi casa, al convento de San José, el Carmen, en el que las puertas se encuentran abiertas, para disfrutar de la magnífica exposición de las obras llegadas desde nuestros antípodas, desde Australia, país invitado a esta VIII Bienal.
¡¡¡BUENOS DÍAS!!!
16.10.2026. Viernes (C. 2.687)
P. Alfonso Herrera. Carmelita.

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