ESTAMPA CAUDETANA.
EL BESAMANOS A CRISTO, NUESTRO PADRE DE LA GRAN MISERICORDIA.
Ya nos lo venían diciendo los carteles pegados por los distintos lugares que arbitra el Ilustrísimo Ayuntamiento para dar a conocer noticias, ofrecimientos y, en su caso, algunos actos eminentemente rituales y religiosos. Eso está teniendo lugar estos días en los espacios donde el Municipio ha dispuesto unos artilugios expresamente destinados para dar información al vecindario. Pero no solo en esos lugares se ofrece ese servicio público; también encontramos noticias en los escaparates y puertas de aquellos establecimientos donde afluye la gente.
Yo, concretamente, la vi en la puerta del establecimiento propiedad del Presidente de Cofradías y Hermandades con asiento en la Villa y que no es otro que una carnicería.
Fue todo uno: verla y venirse conmigo, en la cámara oscura de mi telefonillo, para, a mi vez, dártela a conocer.
La información gira en torno al BESAMANOS de la Sagrada Imagen de JESÚS, PADRE DE LA GRAN MISERICORDIA, que tendrá lugar en la tarde de hoy al finalizar la Sagrada Eucaristía en la parroquia de Santa Catalina.
Ya está cogiendo rodaje, ya va adquiriendo solera, este acto de piedad para con una de las imágenes señeras de la Pasión del Señor Jesús que tiene dedicada una capilla en la nave izquierda de la parroquia, en la que nunca falta la luz de una velica que, según el decir de Vicente, Presidente de la Cofradía, se bendicen junto a las medallas que se imponen a aquellos miembros nuevos que pasarán a formar parte de la Cofradía en el sencillo, pero entrañable, acto del BESAMANOS de la gran figura de Cristo.
Sí, ya es el tercer año en que la Cofradía llama y convoca a los caudetanos al acto en el que uno se siente como aquellas gentes coetáneas de Cristo que salían a las calles haciéndole pasillo para poder tocarle, siquiera fuera una orla de su túnica o que, al menos, les diera su sombra y, así, quedaban curados de cualquier enfermedad y dolencia (Mc 6,56); o como le aconteció a aquella mujer con hemorragias que, poseedora de una fe tenaz, se le acercó por detrás y, al rozar su túnica, quedó curada (Mc 5,21 y ss.).
Yo creo que Nuestro Señor Jesucristo sigue en ello, pero se sirve de nosotros para echar una manica a aquellos que están necesitados de ella. De ahí que no estaría nada mal —pero nada de nada— que los miembros de la Cofradía de Cristo, Nuestro Padre de la Gran Misericordia tomaran el testigo del Cristo que les da entidad e, impulsados por el entrañable acto de piedad que hoy van a realizar, asumieran el compromiso de llevar a cabo, en nuestro tiempo y en nuestra Villa, otro tanto.
De modo y manera que la piedad de este ejercicio en honor de la Sagrada Imagen de Jesús sufriente se convierta en misericordia, y que, asumiendo un proyecto tendente a paliar una necesidad concreta dentro de la Villa, harían visible a Jesús hoy, que ya nos decía que «lo que hagáis a uno de estos mis humildes hermanos, a mí me lo hacéis» (Mt 25,40).
Y lo más grande es que, por hacerlo así, en el encuentro con Él cuando dejemos la vida aquí abajo y pasemos al otro lado —al de Dios—, nos va a piropear diciendo: «Venid, benditos de mi Padre, a la gloria que os tengo preparada, porque me atendisteis cuando lo hacíais a uno de mis hermanos necesitados» (Mt 25,34).
Y esto que sugiero a los cofrades de Jesús, Nuestro Padre de la Gran Misericordia, también lo hago a todas las cofradías y hermandades con asiento en la Villa, emulando así a aquellas cofradías de nuestros vecinos andaluces, vecinos porque de ellos nos separa el valle del Turruchel, por donde discurre un río que hace frontera y que lleva ese mismo nombre. Y, allí, se levanta una ermita dedicada a la Virgen del Turruchel — a la “Torre del Cielo”—, a unos ocho kilómetros de la capitalica del valle, Bienservida; la misma Virgen que aquí veneramos y festejamos en su advocación de Gracia, y que nos sirve de unión con los andaluces en nuestro sur albacetense.
Y si ese compromiso con los hermanos en necesidad lo ponéis bajo los auspicios de Ella, de la Virgen, ni os cuento el éxito que tendréis. ¿Sabéis por qué? Pues porque Ella estará —como estuvo en las bodas de Caná— con el mandil puesto, echando una mano.
Las cofradías, todas, en Andalucía, son conscientes de que las sagradas imágenes que les dan entidad son preciosas obras de arte pero que no comen, por lo que asumen —y lo tienen en sus estatutos— un compromiso con quienes sí comen y no disponen de lo necesario.
¡Que se note, mis queridos cofrades! Os animo a ello.
Porque besar la mano de Cristo está muy bien; es un gesto hermoso de devoción y de cariño. Pero no olvidemos que las manos de Cristo siguen hoy extendidas en las de tantos hermanos que necesitan ayuda, consuelo o simplemente que alguien se acuerde de ellos.
Y cuando la devoción se convierte en misericordia, entonces sí que el Señor queda verdaderamente honrado.
No perdáis de vista lo que la sabiduría ancestral de un pueblo que piensa nos recuerda y exige:
«¡…Hay que dar trigo!»
¡¡¡BUENOS DÍAS!!!
7.3.2026. Sábado. (C. 2.490).
P. Alfonso Herrera. Carmelita.
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