domingo, 29 de marzo de 2026

La procesión de los niños va adquiriendo solera.

ESTAMPA CAUDETANA

LA PROCESIÓN DE LOS NIÑOS VA ADQUIRIENDO SOLERA

Ayer, como ya va siendo costumbre, al terminar la Sagrada Eucaristía en la parroquia de San Francisco, echó a andar por las calles de Caudete la entrañable PROCESIÓN DE LOS NIÑOS.

No pude acompañarlos. A esa misma hora mis obligaciones me reclamaban en la parroquia de Santa Catalina.

Pero me la contaron.

Me hablaron de esos ñacos, vestidicos de penitentes y nazarenos, algunos con túnicas tan blancas que el sol de la tarde parecía recrearse en ellas, como si quisiera dejar allí su firma de oro para devolverla convertida en claridad sobre toda la comitiva.

Me hablaron de cómo, con esa seriedad que sólo los niños saben poner cuando juegan a ser mayores, portaban a hombros unos pasos y empujaban otros, recorriendo las calles del barrio como si toda la Villa cupiera en aquel pequeño itinerario.

Las imágenes, realizadas con modernas técnicas de impresión 3D, representaban al ECCE HOMO, al CRISTO DE LA CAÍDA y a JESÚS EN SU ENTRADA TRIUNFAL SOBRE LA BORRIQUILLA.

Y me hablaron también de los mayores.

De sus rostros.

De esa sonrisa callada que sólo provoca la ternura cuando se mezcla con la fe. 

Porque hay algo muy hondo que se remueve dentro cuando uno contempla una escena de la Pasión del Señor

Pero cuando son los niños quienes la llevan, quienes la hacen suya, quienes la pasean con inocencia y orgullo, la emoción alcanza otro registro, más limpio, más puro, más difícil de explicar con palabras.

Alguno comentó que quizá habría sido mejor celebrarla antes de la misa, para que más gente pudiera verla.

Pero ya se sabe: nunca llueve a gusto de todos.

No sé exactamente cómo nació esta iniciativa, que apenas suma unos pocos años de vida. Si fue acuerdo entre las cofradías y la parroquia o si brotó del entusiasmo de la cofradía del Cristo de la Juventud.

Eso, en el fondo, casi es lo de menos.

Lo importante es que ahí está.

Que ha echado raíces.

Que cada año gana en participación, en cariño y en personalidad propia, hasta hacerse un hueco firme dentro del calendario de nuestras tradiciones religioso-populares.

Porque las tradiciones no nacen viejas.

Nacen pequeñas.

Y si el pueblo las quiere… crecen.


Recibe mi saludo.


¡¡¡BUENOS DÍAS!!!

29.3.2026 Domingo (C. 2.511)

P. Alfonso Herrera. Carmelita.

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