ESTAMPA CAUDETANA.
PROCESIÓN DE LA LUZ.
Pocos minutos faltaban para que las manecillas del reloj se situaran marcando las 20 horas.
Para entonces ya había concluido la celebración penitencial de Cuaresma que se llevó a cabo al finalizar la Eucaristía en la parroquia de San Francisco.
El templo fue, desde aquel momento, un ir y venir de toda clase de gentes: mayores y ñacos.
Había que proceder a preparar los pasos que habrían de procesionar en cuanto el reloj marcara las 21:30.
Las sagradas imágenes del Cristo de la Juventud —tumbada en el suelo delante del altar—, la de la Virgen María de la Amargura, ubicada a la derecha del altar, y la de Cristo atado a la columna, a la izquierda, ya habían estado presentes durante la celebración de la Eucaristía.
Bajo la dirección de José Antonio Milán, presidente de las Hermandades y Cofradías con asiento en la Villa —se encarga de sacarlo todo adelante—, se puso en marcha la PROCESIÓN DE LA LUZ por las calles y placicas del barrio de San Francisco.
La sagrada imagen de la Virgen de la Amargura salía de la parroquia en andas montadas sobre un vehículo, pero la del Cristo de la Juventud lo hacía sin andas, a hombros de grandes y pequeñicos, como manda la tradición. Quizá siguiendo las pasos de los legionarios que lo hacen portando la imagen de Jesús de la Buena Muerte a mano alzada.
Al finalizar la procesión se procedió a imponer las medallas a los nuevos miembros de la Cofradía del Cristo de la Juventud.
Te envío mi saludo.
¡¡¡BUENOS DÍAS!!!
31.3.2026 Martes (C. 2.513)
P. Alfonso Herrera. Carmelita.
Nota: A Jaime Bañón corresponde el reportaje gráfico.
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