ESTAMPA CAUDETANA.
EL MUÑÓN.
No, no me he equivocado. No estoy hablando del Mugrón de la vecina Almansa.
¡Qué va! Estoy poniendo en tu conocimiento la falta de consideración que tienen algunos visitantes al claustro barroco-toscano de este convento de San José en el que vive una comunidad de PP. Carmelitas desde 1606 , salvo en aquellos tiempos napoleónicos en que sus soldados lo tomaron como asiento.
También fue objeto de las sucesivas desamortizaciones, de Mendizábal, Madoz, Hernández y la expulsión en agosto de 1931 llevado a efecto por la autoridad civil de la Villa.
Pero desde 1939, ahí siguen los frailes tras su reconstrucción porque el espolio y el uso que se hizo de él en esos nueve años 31 al 39, más vale olvidarlo.
Y, ¿en qué consiste esa falta de consideración de los visitantes?
Pues en que, al parecer, tiene atractivo mi SENECIO CRASSISSIMUS y, hasta el día de hoy ya han sido más de veinte las manos que han tronchado esquejes y se los han llevado subrepticiamente.
El último ese que ves en la fotografía que ilustra estas letricas.
Claro, lo tenían aquí más fácil porque eso de ir hasta la isla de Madagascar de dónde procede, para hacerse con un plantón... Ya son palabras mayores.
Pues, sí, como te lo cuento. Han sido más de una veintena de veces las que con alevosía y ocultamiento, han tronchado ramas hermosas de mi SENECIO.
Lo ves guapo. Pero ¡Cuánto le cuesta al pobre volver a comenzar a retoñar allí donde lo hirieron y, retomando el testigo de su predecesor, emprender la subida para tener su aquel con el sol.
Porque has de saber que hacen muy buenas migas. Porque no le echa en cara que seque su sustrato, pues no es muy amigo de beber. Porque le pinta los bordes de sus hojas que, de por sí son guapas, de un color verde-azulado, de color violáceo.
Aunque procede de tierra donde pega el sol a base de bien, no aguanta nuestro sol, al que yo llamo manchego, del medio día porque es un inconsiderado. No se da cuenta de que con esa fuerza con la que se muestra en todo lo alto, seca sus hojas carnositas llenas de agua. Pero con el sol mañanero se lleva como, ni te cuento de bien.
Como te decía antes, hasta le hace de esteticien, poniéndole coloretes en sus hojas.
El pobrecito SENECIO sufre calladamente los embates de aquellas manos odiosas que no son para estarse quietas.
A pesar de todo, para aquellos que emplearon sus manos para cometer semejantes felonías descienda del cielo la bendición de San Benito. No con la que se pide que se aleje el mal de uno, sino la propia de bendecir la obra mal hecha para que redunde en bien. Pues como dice nuestro aforismo castellano:
"no hay mal, que para bien no venga"
Pues, eso. Deseo fervientemente que los tronzadores de tallos de mi SENECIO obtengan un éxito rotundo que venga a alegrar su casa y con ello, su vida y la de su familia.
San Benito ya tienes trabajo. ¡Anda! alcánzales gracia divina a los plantones de SENECIO que se fueron con el viento de unos frescos.
Recibe mi saludo
¡¡¡BUENOS DÍAS!!!
23.5.2026. Viernes. (C. 2.561).
P. Alfonso Herrera. Carmelita.
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