ESTAMPA CAUDETANA.
MAL PRINCIPIO. TRISTE FINAL.
No, no lo aplastó un coche. En su triste fin no hubo intervención externa alguna.
Me encaminaba hacia la parroquia de San Francisco para celebrar la Solemnidad del Nacimiento de San Juan Bautista. Y allí estaba, despanzurrado sobre la dura acera.
Se notaba que los padres lo tenían muy bien atendido. Se lo veía gordito, bien comido.
Había salido del nido para poner a prueba sus alitas y algo tuvo que fallarle porque, como te he dicho, se le veía muy bien cuidado, alimentado.
Pero, sí, algo tuvo que fallarle porque el golpazo que se dio contra el duro suelo, lo reventó. Algo de sus interioridades aparecía un poquito por delante de su inerte cuerpecito emplumado.
Mal principio tuvo en su primer vuelo el "tejaino" que yacía en la dura acera porque concluyó en un triste final. Murió. No vivió.
Un rictus de tristeza se dibujó en mi faz. Todo colaboró en su beneficio. Unos padres dedicados plenamente a él y, posiblemente, a algunos hermanicos más, comida abundante, un tiempo que le tenía puesta una mesa bien surtida y, todo quedó en eso, en un futurible desvencijado sobre una acera de la calle San Francisco del Barrio de esta Real Villa de Caudete.
En mis reflexiones ante el hallazgo no profundicé sobre el hecho que,por otra parte, no deja de preocupar porque, desde hace bastante tiempo, ha descendido notablemente el número de los tejaínos.
Ya no vemos a los numerosos grupitos de esos volátiles que no andan como lo hacen los demás emplumados, sino a saltitos.
En mis elucubraciones aparecían aquellas palabras de Jesús en las que decía a sus discípulos que aunque los tejaínos no valgan nada más que un céntimo, ninguno de ellos cae al suelo sin que lo sepa Dios haciendo hincapié en la Providencia divina. (Mt. 10, 29-31).
Recibe mi saludo
¡¡¡BUENOS DÍAS!!!
26.6.2026. Viernes. (C. 2.592).
P. Alfonso Herrera. Carmelita.
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