ESTAMPA CAUDETANA.
TODA UNA VERBENA FLORAL.
Así de guapo se encontraba el cactus columnario del que el 27 de mayo te mostré una preciosa flor y hace unos días toda una cascada de tubos florales que pugnaban por abrirse.
Una asidua lectora, que también posee en su jardín ese tipo concreto de cactus me dijo:
"Abren por la mañana, no por la noche".
No voy a porfiar con ella. Ella tiene el dato, los ve florecer. El que yo tengo en un gran tiesto en el claustro bajo, el barroco-toscano, no ha querido presumir hasta el momento, de tan maravillosa flor.
Yo no sé si abrieron en la quietud de la noche, que es el tiempo en que acontecen grandes cosas, o si llegaron a abrirse de la mano del día. El caso es que yo, pasadas las seis y media de la tarde de ayer, me las encontré de esa guisa. Toda una verbena floral.
Pareciera que los habitantes de la casa estuvieran preparando alguna fiesta familiar y se sirvieron de los TRICHOCEREUS PARA COLOCAR LOS FOCOS DE LUZ. Tan luminosas son sus flores.
Así, así me los encontré ayer cuando debajo del paraguas, de pararrayos en este caso, que empleaba yo para que el sol no jugara conmigo a la diana para hacer puntería, me paré para contemplar toda esa explosión de belleza prendida en las nervaduras del cactus TRICHOCEREUS SPACHIANUS.
Ya lo ves. Sus flores:
Son grandes, blancas y muy perfumadas. Hasta este lado de la verja me llegaba el efluvio traído por un airecillo proveniente de la sierra Alácera.
En contra de lo que afirma mi lectora, los que entienden un montón del tema, dicen que se abren generalmente al atardecer o durante la noche.
Atraen a polinizadores nocturnos aunque, si te digo la verdad, ayer por la tarde asistí a una danza interpretada por multitud de avispas que andaban hurgando en sus corolas buscando algo que llevarse al buche.
Ya te he dicho en otras ocasiones que suelen durar poco tiempo, a veces apenas una noche o un par de días.
Los largos tubos florales que sobresalen del tallo son característicos de esta especie.
En la imagen se ven flores abiertas, flores marchitándose y numerosos capullos, señal de que la floración se va a prolongar durante varios días.
Vive perfectamente en el clima de Caudete este cactus que tiene su origen en las laderas de los Andes argentinos. Ahí los ves en ese jardín y en el claustro barroco - tocando del convento de San José, (el Carmen) y, también, en el jardín de mi asidua lectora.
Viendo allí el cactus venido de lejos, pensé que también él había encontrado acomodo en nuestra tierra. Entonces vino a mi memoria aquella cita bíblica en la que Dios, después de crear al hombre y colocarlo en el jardín del Edén, le encomendó «cultivarlo y guardarlo» (Gn 2,15).
Recibe mi saludo.
¡¡¡BUENOS DÍAS!!!
22.6.2026. Lunes. (C. 2.588).
P. Alfonso Herrera. Carmelita.
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