ESTAMPA CAUDETANA.
"EL ESPAÑOL PIENSA BIEN, PERO TARDE".
Con gran alegría llevo unos días contemplando un precioso cítrico, un naranjo, que ha venido a unirse a los tres ya existentes en la Plaza de Nuestra Señora del Carmen.
Ya os había dado noticia de que la mencionada plaza había adquirido vida cuando fue remodelada con el fin de hacerla más "vivible".
Se suprimió el tráfico que la partía por la mitad y se pavimentó con delicadeza. Además, se dispusieron bancos de piedra y jardineras que rompían la uniformidad y la dureza de los materiales de construcción, haciendo el lugar mucho más acogedor.
Ahora es frecuente ver cómo la vecindad ha encontrado allí un lugar estupendo para sentarse a pasar un rato mientras se charla de este o de aquel asunto que surge, como las liebres, con el correr del tiempo.
Pero también hice notar entonces un fallo: se habían mantenido, delante mismo de las oficinas del Ayuntamiento, cuatro contenedores soterrados para el depósito de los residuos de nuestros hogares.
Decía yo que, en un lugar destinado al esparcimiento de la gente, sobraban aquellos elementos, porque de ellos se desprendían efluvios que, en palabras de Sancho Panza a don Quijote, "no eran precisamente producidos por el ámbar". Y es que el buen escudero, al marchar detrás de Rocinante y de quien lo montaba, tenía que soportar que, a veces, el caballo o el caballero expelieran ciertos olores... que ya, ya.
Recuerdo que algún vecino comentó que aquellos contenedores eran necesarios.
Hoy podemos comprobar que no lo eran, porque en el lugar que ocupaban aquellos depósitos crece lozano un hermoso naranjo.
Y es que "el español piensa bien, pero tarde", como nos decía el profesor doctor Vitorino, que impartía Psicología en la Universidad de Santander.
Han pasado varios años desde aquella remodelación y alguien, en el consistorio municipal, ha pensado al fin que esos contenedores, de los que surgían olores —y no precisamente a ámbar—, estaban de sobra.
Y, felizmente, hemos asistido a su retirada, al pavimentado del espacio con el mismo criterio que el resto de la plaza, reservando un espacio para el alcorque, donde hoy luce primoroso un naranjo. Ya son cuatro.
Ciertamente, aquel profesor mío de la Universidad de Santander, el doctor Vitorino, tenía razón:
"El español piensa bien, pero tarde".
Sea, pues, muy bienvenida, aunque haya llegado con retraso, la recuperación para el esparcimiento cívico de aquel rincón de la plaza que pedía a gritos ser regenerado.
Recibe mi saludo.
¡¡¡BUENOS DÍAS!!!
23.7.2026. JUEVES. (C. 2.613).
P. Alfonso Herrera. Carmelita.
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