sábado, 25 de julio de 2026

La Rosa de Siria.

ESTAMPA CAUDETANA.

LA ROSA DE SIRIA.

Hibiscus syriacus lo llama la gente de la botánica o, simplemente, Hibisco de Siria.

Lo tenemos en el corralón del convento de San José (el Carmen), al abrigo que le otorga una higuera y en compañía de un Galán de Noche.

Ya te he hablado de él en alguna otra ocasión, que yo recuerde, como aquella en que el perro, en su etapa cachorrera, la de formación de su dentadura, lo tenía sometido a unos ataques furibundos. Y en ello sigue, a pesar de que ya ha adquirido la mayoría de edad. Este invierno, por ejemplo, lo ha desarbolado. Le tronzó todas las varetas que echó el verano pasado, como, a su vez, hizo añicos las del año anterior. No me lo explico. Pienso que por sus conductos correrá algún producto que lo atraiga poderosamente.

Pero ella, LA FLOR DE SIRIA, resiste a los ataques del perro, como resiste también a épocas de calor intenso como la que estamos atravesando desde los comienzos de este verano atípico, con las sucesivas olas de calor que, más que calentar la tierra, la cuecen.

Ahí la tienes, con flores en los ápices de las ramitas nuevas que ha echado.

El Hibiscus syriacus del corralón le ha tomado la delantera a aquellos que salpican la geografía de la Real Villa de Caudete, como el que se levanta guapo en el jardincico de la calle San Joaquín o el que crece esbelto en el Paseo de la Virgen de Gracia, realzado por la blancura de la pared de la huerta de las monjas Carmelitas de Clausura, «las encerrás», al que, por cierto, este año, gracias a Dios, la tijera, mal empleada, no le ha segado sus varetas y las nuevas andan, espigadas, luciéndose guapas, guapas, guapas, a la espera de florecer.

Es guapa la flor, ¡no me digas que no! Llaman la atención sus cinco pétalos de color lila o lavanda, con un centro rojo púrpura. Y, aunque cada flor solo dura un día, la planta va ofreciendo otras nuevas cada jornada desde ahora hasta que llegue el otoño.

Y no me digas que la columna estaminal, blanca y amarilla, que sobresale claramente del centro de la flor, no tiene su aquel, como si fuera la punta de una lanza amenazante para quien osara hacerle daño.

Es muy frecuente encontrarte con ella, pues se cultiva en parques, jardines y en los parterres de las calles.

Así es la gracia que Dios otorga a sus criaturas, pero de modo especial al ser humano, pues, en toda clase de situaciones, por difíciles que fueron en que se encuentre, le da fuerza y energía para salir del atolladero.

La Flor de Siria te lleva hoy mi saludo.


¡¡¡BUENOS DÍAS!!!

25.7.2026. Sábado. DÍA DE SANTIAGO APÓSTOL, PATRÓN DE ESPAÑA. (C. 2.615).

P. Alfonso Herrera. Carmelita.

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