ESTAMPA CAUDETANA
VIAJE A LA CHINA DE LOS SONG
Hace unos días, el bueno del presidente de la Asociación Cultural Amigos de la Historia Caudetana, don Antonio Conejero Rodríguez, aparcó su flamante vehículo japonés, silencioso como una cueva prehistórica, a la puerta del convento de San José (El Carmen).
Desde la puerta de los carros del convento, la que antiguamente se conocía como «la puerta del Obispo», me llamó:
—¿Está usted en casa?
—Sí; ando pergeñando una encomienda comunitaria para este fin de semana —le contesté.
—Es que le traigo unos libros para la biblioteca de este venerable convento de San José (El Carmen).
Respiré aliviado, porque este hombre, cada vez que ve una planta, parece que le suena una campana en la cabeza y exclama: «¡Ésta para el convento!». Y aquí se presenta con ella.
Pero no. Esta vez no venía con planta alguna. ¡Menos mal! Venía con cuatro libricos recién salidos del horno; perdón, de la imprenta. Todavía parecían oler a tinta fresca.
Dos de ellos no eran otra cosa que el billete para emprender un viaje hacia un mundo completamente desconocido para mí: el de la dinastía Song, aquella familia gobernante que inició su andadura en el año 960 y que, tras largos enfrentamientos con la dinastía Jin, terminó desapareciendo cuando los mongoles conquistaron primero el norte y, finalmente, el sur de China, poniendo fin a más de tres siglos de historia.
Pues hasta allí, hasta la China de los Song, me ha «pagado» el billete el presidente de Amigos de la Historia Caudetana.
Son dos libros que recogen, creo, la totalidad o, cuando menos, una muy digna representación de los poetas que, con sus versos, reflejaron la belleza, la riqueza humana y la cultura de aquella época en la que la dinastía Song gobernó durante más de trescientos años.
No fue don Antonio, claro está, quien tradujo las composiciones de esos setenta y seis poetas que constituyen la flor y nata de la poesía de aquel tiempo. Aunque se mueve con soltura en la lengua valenciana, no ocurre lo mismo con la china.
Esa auténtica «labor de chinos» corrió a cargo de un colaborador de primer orden con que cuenta la Asociación: Don Miguel Requena Marco. Un hombre especialista en los entresijos del idioma español, como dejó bien demostrado en las universidades de Bolonia, Bochum y, más cerca de nosotros, en la de Barcelona.
Este caudetano troglodita —entendiendo lo de troglodita como quien permanece felizmente encerradico entre las cuatro paredes de su kábila, desempolvando legajos y sacando a la luz los tesoros que ha ido reuniendo a lo largo de toda una vida dedicada a la docencia y a la investigación— nos cuenta en la introducción que no sabe chino, pero que tuvo la fortuna de contar en Barcelona con un colega que sí lo sabía, pues era chino. Fue él quien le sirvió en bandeja el alma de la China de los siglos X al XIII, encerradica en versos.
Y el fruto de aquel trabajo es esta luz que hoy ilumina una época remota de la dinastía Song y que queda al alcance de mi vista y de la de cuantos deseen pedir su ejemplar a Amazon.
Recibe mi saludo.
¡¡¡BUENOS DÍAS!!!
14.7.2026. Lunes. (C. 2.604)
P. Alfonso Herrera. Carmelita.
P.D. El autor de la puesta en castellano de la poesía china de la dinastía SONG, Don Miguel Requena Marco, ha cedido todos los derechos en favor de La Asociación Cultural Amigos de la Historia Caudetana
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