martes, 11 de agosto de 2026

La polilla.

ESTAMPA CAUDETANA.

LA POLILLA.

Pegaba bien el sol uno de estos días de atrás por la tarde allí donde la pérgola verde en que está constituida la avenida de la VIRGEN DE GRACIA dejaba algunas calvas.

Debajo, en uno de los parterres que jalonan la vía, una de tantas griñoleras lechosas que abundan por toda la avenida y, en ella, en una de sus hojas, estaba estampada: la POLILLA.

En mi ir paseando y charrando con el vecino de enfrente de casa, Ramón Gisbert Conejero, con dirección a la Glorieta de la Cruz, la percibí subliminalmente y, aunque ya habíamos pasado de largo, paré y volví sobre mis pasos porque quise llevármela en la cámara oscura del telefonillo.

Esa polilla, que muy posiblemente se trate de una Pterophorus pentadactyla —del griego, «cinco dedos»—, pertenece a una familia en la que son muchas, muchísimas, las especies existentes.

No es una mariposa diurna, sino nocturna, como tantas otras.

Es conocida popularmente como polilla de cinco plumas, por la forma tan característica de sus alas, blancas como la nieve y delicadamente divididas. Así se aprecian especialmente cuando se encuentra volando y, no tanto, cuando, como en este caso, permanece reposando sobre una hoja con sus alitas extendidas.

Ya ves: su cuerpecito es estrechito y blanquecino, con antenas largas y también muy finas.

Ya te he dicho que era por la tarde y que el sol, por encima de la pérgola, se hacía notar. También a ras de tierra el calor se sentía muy notoriamente.

Y ella, posada sobre una de las hojas de la griñolera, con sus alitas extendiditas, esperaba pacientemente a que el sol se marchara para poder salir a volar libremente por el predio, atraída, eso sí, por la luz de los focos que alumbran nuestras calles, donde, en ocasiones, terminan siendo fácil presa de los murciélagos.

Así es la vida de estos pequeños seres que, muchas veces, pasan ante nuestros ojos sin que lleguemos siquiera a percibirlos.

Ayer, sin embargo, esta se dejó retratar.

Y yo, que iba de paseo y charrando, volví sobre mis pasos para que no se me escapara.

Recibe mi saludo.


¡¡¡BUENOS DÍAS!!!

11.8.2026. Martes. (C. 2.630)

P. Alfonso Herrera. Carmelita.

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