sábado, 15 de septiembre de 2018

Virgen de Peñitas. Oropesa


ESTAMPA FORÁNEA.
VIRGEN DE PEÑITAS.
OROPESA. TOLEDO



¿Qué quieres que te diga? Me llenó de alegría esa estampa en la que ves a Antonio Graciá Albero. Antonio es un fraile carmelita de este pueblo de Caudete. Me precedió en el cargo aquí en el CONVENTO DE SAN JOSÉ. Los de aquí le habéis visto (es tan alto que no pasa desapercibido) en todos los actos liturgico-festivos y más. Concluidas las fiestas en su pueblo se fue a pasar unos días en Arenas de San Pedro (Ávila) con una familia amiga. (Ya te he hablado de Arenas en otras ocasiones porque allí cursé, interno, el ingreso y los dos primeros cursos de aquel Bachillerato del plan de estudios del 1947). Arenas se ve pronto y, claro, sus amigos le montaron en el coche y le llevaron a Guadalupe a 144 km. para lo que tuvieron que pasar por allí donde Castilla La Mancha se deja ir suavemente hacia Extremadura y, allí, el lugar más importante de la zona es OROPESA, ¡MI PUEBLO!, no podía ser de otra manera, la historia y la cultura están encerraditas dentro de las murallas aunque también hay cosas importantes fuera de ellas. No, no te voy a castigar con noticias históricas. Tiempo habrá.
Aprovechando la instantánea que me ha mandado Antonio sólo te voy a decir que posa junto a ELLA, a la imagencita (solo mide 22 cms.) de la VIRGEN DE PEÑITAS. Si leíste el Saluda del díctico de las fiestas del Carmen en Caudete te encontraste con ella, pues allí aparecía. En mi pueblo de Oropesa, como en Caudete, se celebran las fiestas en los mismos días. La MADRE Y PATRONA, como aquí, tiene su casita extramuros de la villa, porque mi pueblo es VILLA desde hace muchísimo tiempo, y, como aquí, la VIRGEN DE PEÑITAS, viene en procesión a hombros de sus hijos a lo largo de un trecho un poco más largo que el de aquí, para recibir la felicitación de sus hijos oropesanos y presidir sus fiestas patronales, como hace aquí en Caudete en su advocación de Gracia.
La imagen de la  VIRGEN DE PEÑITAS está datada en el siglo XV. Es de cerámica, ya te he dicho que mide 22 cms., y dice la tradición que se apareció, subida en una peña, (una mole redondeada de granito de las que hay muchas por la zona) a un pastorcico en los campos al sur del pueblo cuando pastoreaba sus ganados. El crio la metió en su zurrón y se la llevó a casa y lo mismo le ocurrió en días sucesivos, lo que dio a entender que la Virgen deseaba permanecer en aquel lugar. Se construyó una ermita chiquita que con el correr del tiempo se quedó pequeña y en el S. XVIII se construyó la actual.
Desde el día 8, día de su fiesta, permanece en la parroquia, a la derecha del altar mayor, hasta el primer domingo de octubre en que vuelve a hombros de sus hijos a su casita al sur del pueblo donde, como aquí, hay un camino que es llamado así Camino de la Virgen de Peñitas que, al día de hoy, está jalonado por chales, casi hasta sus inmediaciones. No estaba así cuando mi madre me llevó hasta allí el día de la Primera Comunión 13.6.1954 con un calor de más de 40°, para consagrarme a ELLA.
Detrás de la ermita, a levante, hay una lagunita donde se Abrevaban los animales (hoy ya no porque lo han ajardinado todo) nunca se seca, cosa que ocurre con arroyos y lagunas de  por el entorno puesto que aquel terreno es un secarral quemado por un sol de justicia. Recuerdo un hecho, que «corrió como reguero de pólvora», cuando era niño e iba a la escuela una joven que pasaba por malos momentos, en un descuido de su madre, se escapó de casa para poner fin a su vida en la laguna de Peñitas. Alguien vio que dirigía sus pasos al camino de Peñitas y la madre, con el corazón en la boca corrió y corrió hasta llegar a la lagunita y ver que su hija no estaba allí ahogada. Al volverse se topó con su hija que salía de la ermita y al preguntarle qué iba a hacer, le contestó:
-Madre no podía echarme al agua sin haber rezado primero a la VIRGEN. Nadie lo dudó. ¡NADIE! Todos en el pueblo lo tuvo como algo inexplicable, COMO UN MILAGRO. La Virgen la había entretenido hasta que llegó su madre.
En Oropesa, cuando soplaron los primeros vientos de aquella guerra fratricida, ocurrió lo mismo que en Caudete, si bien a la imagen de la VIRGEN DE PEÑITAS, no la quemaron sino que uno de aquellos exaltados la hizo añicos con la culata de su fusil. Tras la contienda todos aquellos trocitos de la imagen, símbolo de los hijos caídos sin culpa alguna, fueron entregados a un maestro azulejero, no recuerdo si de Puente de el Arzobispo o de Talavera de la Reina, que con paciencia y maestría sin igual logró recuperarla. Es la que hoy se sigue venerando y festejando por todo fiel oropesano, tras la restauración, desde aquellos tiempos que se pierden muy atrás en la historia.

Hoy sí que va contento hasta ti mi saludo, mis

          ¡¡¡¡¡¡BUENOS DÍAS!!!!!!
15.09.2018. Sábado. P. Alfonso Herrera, O. C.





- Date el placer. Anda pincha en esa dirección y contempla algo de mi pueblo.
https://youtube.be/UBnmhIOJ3Zg

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