martes, 11 de diciembre de 2018

El Misterio de la Plaza de la Iglesia




ESTAMPA CAUDETANA.
EL MISTERIO DE LA PLAZA DE LA IGLESIA TIENE DOS FALLOS.
Esta semana se me han adjudicado, por parte del párroco, los oficios religiosos en Santa Catalina, la parroquia madre de Caudete.
Cuando ayer tarde pasaba por los arcos de la Lonja que dan entrada a la Plaza de la Iglesia se me llenaron las retinas de luces de colores.  Unas siluetas suspendidas en alto contra la bóveda celeste un tanto polucionada por la luminiscencia que expandían en la noche, unas bombillas de luz caliente porque, todavía, no han llegado tan alto las nuevas de luz fría que producen las bombillas de la clase leed.
No creo que los oficiales del Ayuntamiento hayan tenido la culpa. Tampoco creo que los gastos que conlleva el adecentamiento y renovación de la Plaza del Carmen haya provocado el cortocircuito, para ahorrar unos chavos, dejando a la efigie del bueno de San José con los bajos a oscuras y, con el mismo fin, le hayan dado un cortecito al vestido de la imagen de la Virgen, eso sí, el fallo eléctrico hace que resalten los pies de LA MADRE en medio de la oscuridad reinante. Fíjate bien y lo verás.
No lo creo, no. Pienso más bien que algún roedor le ha dado un tiento a los cables durante el tiempo de reposo en los almacenes municipales y, al no ser probados antes de ser colocados, ha cantado, y de qué forma, el fallo, ya lo ves.
Por lo tanto no es de recibo pensar que el Ilmo. Ayuntamiento haya pegado el navajazo (las tierras albaceteñas lo son de navajas famosas en el mundo entero) para proceder a aplicar "un recorte" de los que tanto se emplean para restregárselos por la cara los políticos de unas u otras tendencias.
Pero eso no es óbice para que  el pueblo llano proteste, aunque sus protestas no sean oídas, como lo estaban haciendo ayer noche una mujer y un hombre, ya metidos en años y un poco tenientes de oído, en la Plaza del Carmen, allí donde la calle Mercado desaparece en ella. Estaban poniendo al Consistorio del Ayuntamiento de "chúpame dómine" (...), por lo que deduje que no habían visto el proyecto de mejoramiento de la Plaza expuesto en lugares públicos, según exige la ley, y, claro, se les pasó la oportunidad de plantear las reclamaciones o quejas pertinentes. Pero, claro, nadie de los que pasábamos al lado y les oíamos con nitidez porque, más que hablar, gritaban, el descontento que cargaban en gruesas palabras, les quitamos el "derecho al pataleo".
No, no creo que la falta de luz en la iluminación de las figuras del belén de la Plaza de la Iglesia, allí donde nace la calle Sacramento, sea un recorte para allegar fondos para sufragar los gastos que lleva consigo la remodelación de la Plaza del Carmen.

Alumbrado, aunque no del todo, por la silueta del Misterio de La NAVIDAD de la Plaza de la Iglesia, sale pitando en tu busca, mi saludo, mis

          ¡¡¡¡¡¡BUENOS DÍAS!!!!!!
11.12.2018. Martes. P. Alfonso Herrera, O. C.

lunes, 10 de diciembre de 2018

Alcalá del Jucar


ESTAMPA FORÁNEA.
ALCALÁ DEL JUCAR.



A la vuelta habíamos atravesado el precioso puente romano sobre el Júcar, que une las dos partes del pueblo. Y, sin esperar a hoy, le espeté a Luis Torres:
-"Puede que venga muchas veces a este pueblo pero te garantizo que este mendas no vuelve a atravesar el puente por muy romano que sea"
 Anda que si llego a esperar a hoy... Hoy, es el día en que las agujetas me tienen hecho cisco, anquilosado, sin poder bajar ni subir las escaleras; arrodillarme, misión imposible; caminar al paso del reloj, una quimera... Hoy no sé que le hubiera dicho si es que me hubiera dado por ello.
¡Qué paliza tengo encima! Más parezco un pc cortocircuitado que otra cosa.
Habíamos terminado de rezar los Laudes, ya sabes, la oración que hacemos los frailes por la mañanita con la Iglesia por el mundo, el día de la Constitución, el día 6 próximo pasado y Luis Torres lanzó la pregunta:
-¿A dónde vamos?
Tenemos aprobado en el proyecto comunitario salir
 la comunidad un día al mes (en todo un año no habíamos cumplido con el establecido)
-¿A dónde?, dije yo.
- Por ahí, a la Toconera, a Alcalá del Júcar...
Pusimos rumbo a Alcalá del Júcar.
Me encontré una Mancha distinta, llena de árboles entre los que predominaba el pino. Y me encontré con otra Mancha horadada en labor callada, durante milenios, por corrientes de agua como el Júcar que han ido lamiendo la piedra caliza y, allí, en el fondo, ALCALÁ DEL JÚCAR al que llegamos tras bajar cuatro kilómetros de sinuosa carretera cuándo por el margen derecho de arroyos, cuándo por su margen izquierdo.
Ya en la bajada aparecía a la vista el pueblo que, situado en un meandro del río, se levantaba "gateando, gateando" por la escarpadura hasta lo alto de la peña donde levantaron los moros allá por el s. XI una torre cuadrada que les fue arrebatada, siglo y medio después, por los reyes españoles en la reconquista. El tiempo la arrumbó pero se ha reconstruido, no hace mucho tiempo, y se enseña previo el pago de 2,00€ y, fuera de unos paneles informativos sobre su historia no tiene nada que ver (para ver castillos hay que ir a mi pueblo, a Oropesa).
Pero para llegar hasta donde las águilas instalan sus nidos hay que callejear, siempre en subida por unas calles estrechitas pero muy bien pavimentadas con piedra caliza, como la de la peña donde se "hincan" las casas practicando cuevas. No habíamos llegado a la mitad de la ascensión y nos dimos de bruces con la primera gran cueva que abre puertas y ventanas a ambos lados de la peña, era LA CUEVA DEL DIABLO que ostenta, muy generosamente, el título de museo, cuando, la verdad, es un refrito de cosicas relacionadas, generalmente, con el dueño, autodenominado "el diablo", un individuo muy original con unos mostachos nicotinados y que para acicalarles, por lo descomunales, pareciera necesitar ayuda. Salvo una serie de máquinas de coser muy viejas, unas cántaras de latón donde se almacenaba la miel, unos barreños de loza como los que tenía mi madre en casa para usos domésticos, unas vertederas y poco más el resto, fotos del dueño con gentes del famoseo que han atinado a pasar por allí. Te cobraba 3,00€ con derecho a una consumición al fondo de la cueva y a entrar al museo del cine que, también es un totum revolutum.
Antes de llegar a la puerta de la cueva ya habíamos dejado muy atrás la iglesia Parroquial cuyo titular es San Andrés, hermano de San Pedro, donde un señor estaba montando el Misterio de la Navidad, el nacimiento, delante de un mural en el que aparecía silueteado  el pueblo escalando la peña. Las piernas agradecieron el ratito que pasamos en el llano de la nave, porque hasta llegar a ella, nos tocó ascender por una calle que era "un cuestu pindio" que dirían los aborígenes de Peñarrubia y Lamasón en Picos de Europa.
Hay un refrán que dice:"para las cuestas arriba busco mi burro. Para las cuestas abajo, yo me las subo". También hay otro, lo dijo uno de los valientes que subió también hasta lo alto.

Pero no te le escribo porque suena mal y huele peor)
pues, la verdad de la buena, yo también me hubiera buscado un burro para bajar y, al no hacerlo, vino lo que vino, que a media bajada se pusieron a protestar desconsideradamente las masas cárnicas de los muslos, los músculos, porque al tener que sujetar, para que no rodara pendiente abajo, todo el peso que se les venía encima, se esforzaron tanto que el estirón los dejó chafaditos. Y en frío, tres días después, ni te cuento.
Pero, a pesar de todo, el pueblo es bonito entre los pueblos chulos de Albacete. Tiene una plaza de toros con un aforo de 2.000 personas cuyos asientos están esculpidos en la roca, igualito que los teatros romanos de los que hay tantos por ahí. Y tiene tan fuerte tirón turístico que por sus calles y cuevas, menos en el castillo, transitaba más gente que por la Gran Vía madrileña.
Con certeza el pueblo, de unos 700 habitantes, vive del turismo principalmente de la cercana región valenciana (lo digo porque al oírles hablar me vinieron a la memoria mis tiempos de estudiante de filosofía en esa región en que entré en contacto con los hijos de Lo Rat Penat).  Todos los restaurantes estaban saturados y la gente que quería comer se veía forzada a esperar que alguna mesa quedara libre.
Nada más comer volvimos sobre nuestros pasos porque San Francisco y Santa Catalina nos reclamaban desde lo alto de sus campanarios. Pasamos por Ayora, majo pueblo valenciano y mejor valle que se extiende al otro lado del Mugrón de Almansa, del que ya te hablé una vez tras contemplarle desde los ventanales del Hospital, testigo que fuera de la batalla que recibe su nombre de la población, acontecida poco después de haber entrado en el 1700 y en la que los Borbones les dieron para el pelo a Austrias y Tradicionalistas entre los que se encontraba un batallón de gentes de Cataluña identificados por guiones amarillos ¡Qué cosas!.

Sin calambres se escapa a buscarte, mi saludo, mis

          ¡¡¡¡¡¡BUENOS DÍAS!!!!!!
10.12.2018. Lunes. P. Alfonso Herrera, O. C.

domingo, 9 de diciembre de 2018

La Boda


ESTAMPA CONVENTUAL.
LA BODA.


La imagen de LA PURÍSIMA CONCEPCIÓN DE MARÍA presidió, todo el día de ayer, en lugar de honor en el presbiterio de la parroquia de Santa Catalina, todos los cultos que el pueblo fiel le tributó.
Ayer, en el CONVENTO De SAN JOSÉ (EL CARMEN). Tuvimos fiesta gordica porque LA INMACULADA CONCEPCIÓN DE MARÍA acompaño los primeros pasos de la existencia de LOS CARMELITAS. Con decirte que el ecónomo "se portó", te digo bastante porque nos metió en el horno unas paletillas de corderico que, aunque no procedían de las altas planicies segoviano-sorianas, sí que se dejaban comer y, además, decía un frailico:
- "No huelen a establo".
Sí, la carne no era de "cordero padreao" como dicen de ellos, de los creciditos, las gentes de la altiplanicie de la vieja Castilla.
¿Sabes por qué?
Pues porque era un animal de leche, era lechazo.
La carne se fue haciendo mientras en la iglesia del CARMEN tenía lugar LA BODA. Bueno, bueno, no era una boda propiamente dicha. Eran las BODAS DE ORO de JOSÉ MARÍA Y DE ISABEL.
Entraron en el templo (en hora caudetana) precedidos por el nieto más pequeño y por el biznieto que casi, casi, parecía su mellicico. Llevaban de la mano una cestica con las arras y los anillos. Detrás entraron ellos tan chulos, tan chulos, que parecían un anuncio de una gran superficie comercial. Por no faltarles, no les faltaba de nada pues hasta Isabel, la novia, llevaba en sus manos un precioso ramo de flores traídas, presumiblemente, de allende el océano.
Sus dos hijas, María José y Rosabel, se habían confabulado para darles una sorpresa y, como dijo el "novio" en el desarrollo de la ceremonia,
-"Mire Ud. ha sido una encerrona. Nos habían dicho que nos llevaban al restaurante para celebrar los CINCUENTA con ellas, los yernos, cuatro nietos y un biznieto y, ya ve, aquí estamos"
-"Pues mire por donde, les dije, nos unimos todos los que aquí nos encontramos a la celebración de acción de gracias por esos CINCUENTA AÑOS y, también al banquete. ¡Vaya sorpresón que os han dado las chicas. No vais a tener suficiente dinero en la cartera!
-"No se preocupe, dijo Isabel, la novia, tiramos de la tarjeta"
Terminada la homilía renovaron sus compromisos matrimoniales entregándose las arras y los anillos.
El biznieto correteaba de un lado a otro, como diría el P. Ángel, "a la suya, a la suya"
Quisieron fijar el momento para el recuerdo delante del altar y de la Virgen del Carmen y lucieron así de bien para las fotos. Ahí los ves.
Fuera de la iglesia, concluido el acto religioso, serpenteó por la calle El Molino, como un ofidio herido, una traca que con el estampido de la bomba, que hacía de cabeza, cerraba el acto religioso en torno a la mesa del altar y abría el profano en torno, también, a una mesa donde tendría lugar el ágape familiar.
Arriba, en el claustro alto, flotaba en el ambiente un olorcico que ponía firmes las glándulas olfativas encargadas de abrir las compuertas a los jugos gástricos. El corderico ya estaba hecho.
Los Carmelitas estábamos de fiesta, ya te lo decía al principio. Cuando nacimos en el Monte Carmelo a caballo entre los siglos XI y XII en torno a una capillita (todavía se conservan las paredes de aquella capilla excavada bajo la dirección de una ilustre arqueóloga de la universidad de Jerusalén) donde se reunían los monjes para la oración presididos por ELLA, por LA PURÍSIMA. ELLA fue la primera advocación a través de la cual dábamos pleitesía a LA MADRE DE DIOS y del CARMELO y que, con el correr del tiempo y las circunstancias, dejó su puesto a la advocación de EL CARMEN (Otro día te hablaré acerca de ello).

Recibe mi saludo, mis

          ¡¡¡¡¡¡BUENOS DÍAS!!!!!!
9.12.2018. Domingo. P. Alfonso Herrera, O. C.