miércoles, 14 de noviembre de 2018

Los Diablillos de la Calle el Molino


ESTAMPA CAUDETANA.
LOS "DIABLILLOS" DE LA CALLE EL MOLINO.

Ayer, estaba tristorro Almansa, se había puesto crespones y no quería cuentas con el sol de La Mancha.
Así que "a mal tiempo, buena cara", que dice el dicho.
Sí, ayer estaba triste Almansa. Yo creo que, porque se habían llevado al pueblo, no sé cuál, ni sé si es de Castilla La Mancha o de uno de los pueblos cercanos de la autonomía Valenciana que tienen a este hospital como su centro de atención sanitaria por su cercanía, al nuevo ser humano que había nacido el sábado. Él, FELIX, te llevaba mis BUENOS DÍAS.
Él, el "rorro" que solo llevaba en este mundo un día y un poco de otro, había abierto la puerta del palacio maravilloso de la placenta y en un pis-pas, que le fue muy duro, se había instalado en este otro estadio de la vida y, como viste, se encontraba muy agustito.
Dormidito, quizá soñaba con el mundo que había dejado atrás y, nunca, acerca del mundo que se le abría por delante, en nada parecido al que allí dejó. Vamos a ver si los mayores se le adecentamos un poco porque, la verdad, tiene poco, muy poco, de idílico, nada que ver con aquel del que viene.
Empezó por percibir que no está acondicionado, como acondicionado estaba el otro, porque nada más entrar le fue necesario cubrir su desnudez ya que aquí fuera hace frío, mucho frío y allí siempre gozaba de una temperatura muy agradable y no era menester estar vestido. Y es que a este mundo venimos sin ropa y sin muda alguna. Venimos desnuditos del todo. Lo que traen los bebés, aunque no se lo veamos, decía el papa bueno San Juan XXIII (Angelo Giussepe Roncalli), "un pan (aquí en La Mancha cabría decir una buena hogaza) bajo el brazo".
Pero, ¿Quién dijo miedo habiendo hospitales y cementerios? ¿Qué importa el que los niños vengan al mundo en cuero vivo si, aquí, en la calle El Molino, contamos con una tienda que se llama "DIABLILLOS"?
En DIABLILLOS tienen las mamás, abuelas, tías y amigas, en general, todo lo necesario para tratar de "engañar" al neonato haciéndole creer que ha vuelto a la habitación inigualable en el claustro de su mamá. Además, las chicas de la tienda tienen un arte fuera de lo común para hacer su oferta. Tienen de todo y, si un producto es bonito y bueno y de calidad, el que tiene al lado lo es mucho más. Sí, dominan el medio para atraer la atención de madres gestantes o familiares o amigos ante el próximo alumbramiento de una criatura o de un bebé que, ya nacido, va sumando días a su edad y centímetros a su estatura.
Siempre me llamaron la atención los bebés pintados en las jambas de cristal de la puerta del establecimiento, que te franquean la entrada a una GRAN SUPERFICIE DEL BEBÉ en pequeño, pero no tanto. Tan es así, que el otro día me quedé mirándolos y como llamara la atención a una de las dueñas, abrí la puerta y le dije:
- "Siempre que paso por vuestra puerta no puedo por menos que pararme a contemplar los diablillos que tenéis pintados en la puerta" Se rió con ganas,  como si la hubiera contado el más gracioso de los chistes. Ahí los tienes con sus bieldos de tres puntas y los cuernecicos que les identifican como traviesillos o, como dice la leyenda del frontispicio, "DIABLILLOS" que da nombre a la tienda donde se expone y vende todo lo necesario para "engañar" a los recién nacidos.
Claro, como nosotros no nacemos como los perdigones, que lo hacen ya vestidicos con sus plumas, tenemos la necesidad de que se nos defienda del frío y, aquí, en Caudete, uno de los locales donde pueden encontrar ayuda las mamás es en "DIABLILLOS".

Calentito va a encontrarse contigo mi saludo, mis

          ¡¡¡¡¡¡BUENOS DÍAS!!!!!!
14.11.2018. Miércoles. Hoy celebramos los Carmelitas la fiesta de TODOS LOS SANTOS  de la Orden. P. Alfonso Herrera, O. C.

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