martes, 10 de enero de 2023

San Antonio Abad.

 ESTAMPA CAUDETANA.

SAN ANTONIO ABAD.


Ya lo sé. Hasta el día 17 no es la fiesta del Santo eremita que buscaba la soledad del desierto para tener trato con Dios pues, de todos es sabido, que los lugares desérticos y solitarios constituyen lugares muy propios para "charrar" de tú a tú con Dios. Pero no se le concedió estar solo porqué al correrse la voz de que Antón se había largado al extrarradio, al desierto, muchos jóvenes fueron en su búsqueda  y cuando dieron con él, con él se quedaron.    Y, claro, le sentaron en el butacón del Abad y de ahí que pasara al elenco de los santos con el añadido de Abad. Pero su vocación no iba por el  camino monástico sino por el eremita así que tras fundar unos cuantos monasterios en los que situó a los jóvenes que le seguían, "puso los pies en polvorosa", que decimos en España, y fijó su residencia en el monte Colzím, en Egipto, junto al mar Rojo de dónde salió un par de veces, en el año 313 para volver a Alejandría con el fin de ayudar al Obispo Atanasio a combatir al arrianismo (*). Y, por segunda vez, en el año 341 para visitar a un buen amigo, a Pablo, el primero de los eremitas. En aquella visita Pablo le pidió que, a su muerte, le diera sepultura amortajado con el manto que el obispo  Atanasio le había regalado a Antón; cosa que hizo ayudado en la empresa por dos leones que le escavaron la sepultura con sus garras.

Vivió 105 años desde el 251al 356. Su devoción se introdujo en España a principios del siglo XIV por un obispo de la diócesis de Tortosa y lo hizo en la región valenciana  y, por aquel entonces, Caudete  pertenecía a esa región y no sería raro que se establecieran aquí, extramuros de la villa caudetana, en una capilla hospital, al cuidado de los Antonianos, (orden religiosa que seguía el espíritu y el carisma de San Antón y que fue fundada en el año 1095), pues a eso se dedicaban principalmente en capillas o ermitas, extramuros de las villas y ciudades, a lo largo del camino de Santiago y que se dedicaban al cuidado de los enfermos tocados por la lepra, la peste, la sarna, enfermedades venéreas  y el ergotismo, conocido como fuego de San Antón o culebrilla. Su distintivo era la Tau o cruz griega que luego asumiría San Francisco de Asís.

Ya te decía ayer que las fiestas de la Navidad del Señor, aquí en la Real Villa de Caudete, no terminaban con el apagón de los adornos luminosos de las calles sino que continuaban hasta el día o la fiesta de San Antón:

"Hasta San Antón, fiestas son".

Pues bien, ayer fue el primero de los días de la novena ofrecida en honor de San Antón Abad, liturgia que se lleva a efecto en la parroquia de San Francisco ya que la ermita dedicada al santo eremita y, que otrora se encontraba lejos de la villa, se encuentra ahora en el ámbito de dicha parroquia. Estuvo presente en la ceremonia la señora Presidente de la cofradía con un par de sus niñicos y algunos cofrades más.

En lugar de honor, a la derecha del altar, en el presbiterio, se encontraba situada, sobre una mesa cubierta por un mantel, la pequeña imagen del Santo con el cerdico a sus pies. A la salida de la ceremonia, Pilar, nos fue ofreciendo papeletas para la rifa de un cerdito y una bicicleta o su valor en moneda de curso legal.

Ella, la imagencica del Santo,  te lleva hoy mi saludo, mis

 

      ¡¡¡¡¡¡BUENOS DÍAS!!!!!!

10.1.2023. Martes. (C.1.631)

P. Alfonso Herrera. Carmelita.

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