ESTAMPA CAUDETANA.
Así la vi ayer cuando la tarde se había retirado de nuestro predio dejando a la villa a expensas de la luz que ponen en sus calles y calzadas, unas farolas. Ella, LA LUNA, se encontraba saliendo del "cuarto" para merecer y estar chulísima el día 24, en su "cuarto. Creciente" a la hora del aperitivo (13,27) que servirá, por todo lo alto, la constelación de Géminis.
Al firmamento, todo él en oscuridad profunda, lo veía yo con una rasgadura. Era, la luna que, cual criaturica recién despertada, abría su ojito, como cuchillo de luz, que rasgaba limpiamente la densa oscuridad muy por encima de las almenas de la torreta que, en otros tiempos, era empleada por el señor Deán, señor de Villa Isabel, para recibir a los visitantes.
Daba gusto ver cómo la luz del sol en su huida andaba. entretenida, como si estuviera jugando, con la luna que, a toda costa, quisiera impedirla asomarse. Pero, ella, la luz, se las estaba apañando para jugársela y lo estaba consiguiendo porque por el borde redondico de la luna se estaba asomando la luz haciendo, además, las veces de un cuchillo de fino corte con el que estaba dándole una cuchillada al oscuro terciopelo celeste.
Lejos, muy lejos, a millones de años luz, prendidas en la bóveda celeste, tintineaban unas estrellas muy contenticas porque LA LUNA ESTÁ LLEGANDO a hacerles compañía en noches tan oscuras. como la de ayer.
Recibe mi saludo, mis
¡¡¡BUENOS DÍAS!!!
20.2.2026. Viernes. (C. 2.476).
P^. Alfonso Herrera. Carmelita.
No hay comentarios:
Publicar un comentario