sábado, 8 de agosto de 2026

Ya huele a Fiestas.

ESTAMPA CAUDETANA.

YA HUELE A FIESTAS.

No, no estuve anoche en la presentación del Libro de Fiestas.

Y antes de que alguno me diga:

—¡Pero, hombre, Alfonso, si tú te enteras de todo!

Pues no.

De todo, no.

Y además, uno no puede estar en misa y repicando.

Así que lo confieso desde el principio: no estuve en el Auditorio Municipal de la Casa de Cultura cuando, a las diez y media de la noche, se presentó oficialmente el Libro de Fiestas de Caudete 2026.

Pero, aunque no estuviera allí, la noticia me ha llegado por medio de "mi enviado especial" a los eventos donde yo no puedo estar. Jaime Bañón me puso al tanto esta mañana y él fue quien me envió la fotografía que ilustra estas letricas.

Y cuando la noticia que llega es que ya tenemos Libro de Fiestas, ¡amigos!, eso ya son palabras mayores.

Porque el Libro de Fiestas tiene una cosa que no sé explicar muy bien.

Es abrirlo y comenzar a cambiarle a uno la cara.

Hasta ayer, uno podía estar tranquilamente metido en agosto.

Con sus calores.

Con sus ventiladores.

Con sus noches buscando dónde corre un poquito de aire.

Con esa sensación de que septiembre queda todavía allá, al fondo, esperando.

Pero aparece el Libro…

y se acabó la tranquilidad.

¡Se acabó!

Porque el Libro de Fiestas es un auténtico provocador.

Uno lo coge con la intención inocente de echarle una ojeada.

—Voy a ver qué han puesto este año.

Y empieza.

Primera página.

Segunda.

Una fotografía.

Un artículo.

Un nombre conocido.

Una Comparsa.

Un recuerdo.

Un anuncio.

Otro artículo.

Y de pronto uno ya está haciendo cuentas:

—Pues esto cae en sábado…

—¡Mira tú, este acto!

—¿Y la Entrada?

—¿Cuándo es la Entrada?

Y ahí es cuando uno se da cuenta de que ha caído en las redes del Libro de Fiestas.

Porque ese libro no se lee.

Ese libro se vive.

Y además tiene otra propiedad extraordinaria: consigue que personas que durante todo el año pasan tranquilamente unas al lado de otras comiencen a reconocerse, a recordar tiempos pasados, a buscarse en fotografías y hasta a descubrir que aquel niño que aparece en una imagen de hace no sé cuántos años…

¡es el mismo que ahora anda por ahí mandando!

Y es que nuestras fiestas tienen eso.

Tienen memoria.

Tienen nombres.

Tienen música.

Tienen trajes.

Tienen Comparsas.

Tienen historia.

Tienen anécdotas.

Y tienen, sobre todo, a los caudetanos.

A los de aquí.

A los que están fuera y vuelven.

A los que no pueden venir y se acuerdan.

Y a los que, aunque digan que las fiestas les dan lo mismo…

¡que me lo expliquen cuando empiece a sonar la música y los trabucos lancen sus andanadas!

Por eso, aunque anoche no estuviera en el Auditorio, hoy sí puedo decir una cosa:

Ya tenemos Libro de Fiestas.

Y eso, en Caudete, es como ponerle la primera cerilla a la mecha.

Todavía quedan días.

Todavía queda agosto.

Todavía queda calor.

Todavía queda alguna que otra cosa por preparar.

Pero ya está ahí.

El Libro nos lo acaba de anunciar.

Y yo, por si acaso, voy a hacerle caso.

Porque uno puede hacerse el despistado todo lo que quiera…

E, incluso no caer en la cuenta de que la novena a la Patrona ya está en marcha, ni que las guardias están siendo pergeñadas con todo detalle, ni que los de la comparsa Tarik montaron una fiesta  los pasados días 1 y 2 pasados en la Plaza de la Iglesia.

Pero cuando aparece el Libro de Fiestas…

¡ya huele a septiembre! La parafernalia que exige la fiesta ya va tomando forma. Sí, Las Fiestas Patronales de Moros y Cristianos en honor de la Patrona, la Virgen de Gracia, ya están a la puerta y llaman.

Recibe mi saludo


¡¡¡BUENOS DÍAS!!! 

8.8.2026. Sábado. (C. 2.628).

P. Alfonso Herrera. Carmelita.

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