martes, 20 de diciembre de 2022

El Misterio de la Iglesia de El Carmen.

ESTAMPA CAUDETANA.

EL MISTERIO DE LA IGLESIA DE EL CARMEN.


Todo en la Real Villa de Caudete es manifestación lumínica porque la luz debe estar donde van a celebrarse fiestas en honor del  autor de la misma con motivo del aniversario de su nacimiento como un sencillo ser humano.

A  lo largo de estos días de atrás han ido llevándote mi saludo distintos motivos navideños que irradian luz.  Han sido los árboles de los distintos lugares, calles y plazas donde el Ilmo. Ayuntamiento ha situado esos motivos o, como quieras, esos símbolos que, al irradiar luz en las oscuridades que pugnan por apagarlo todo durante la noche, se encuentran con los paladines que les plantan cara. Son esos árboles luceros coronados, todos ellos, con una estrella que ilumina las oscuridades ambientales después de haber llenado de luz el árbol sobre el cual aparecen.

Hoy no te voy a presentar un árbol de luz, hoy te voy a presentar el MISTERIO que es la luz para los seres humanos.

La Iglesia del convento de San José, El Carmen, fue el lugar donde Miguel Ángel y Pedro, aquel, dependiente en una tienda de flores de la cercana población murciana de Yecla; éste, decorador de interiores, ambos naturales y vecinos de esta Villa han puesto a trabajar sus posibles y han llevado a efecto la realización plástica del misterio de la Navidad.

Tres personajes humanos y un cuarto que, siendo espiritual, se deja ver por los sentidos, es el ángel compañero de Jesús, ángel que le acompañará en su caminar humano hasta el mismo momento en que deje su vestidura y se abra como una crisálida a la realidad que tenía antes de venir al mundo, cabe Dios Padre.

El ángel que le diera el cáliz en el huerto de los olivos hoy es el que nos presenta, así como le ves, como un bebé humano, sin distinción alguna de otros bebés humanos, pero brillando con la luz más prístina en la oscuridad que maniataba a aquellos de los que se ha hecho hermano con el fin de alumbrar el camino que conduce a la plenitud, al gozo del reencuentro con el Padre, con el buen Dios Padre.

A su derecha José aquel que recibió de Dios el encargo de sacar adelante, cuidar, y educar al Muchacho en perfecta comunión con la Madre de la criatura, su joven esposa, María. Se le ve totalmente extasiado al contemplar en esa Criatura al Hijo del Altísimo, al que puso en existencia todo cuanto existe. La fe, en este hombre buenazo, ilumina la figurita del Bebé y, en ella, descubre a Aquel del que le hablara el ángel en sueños, descubre a Jesús, el Salvador de sus hermanos.

A la izquierda han situado la imagen de la Virgen María, aquella jovencita nazaretana, que Dios se había reservado para que fuera la madre que engendrara humano a su Hijo para llevar a efecto la grandiosa obra de la redención de sus desnortados hijos. Aparece, como nos dirán las escrituras,

"contemplando y meditándolo en su corazón" el misterio incomprensible para el intelecto humano pero que aparecía ante sus ojos según se lo había indicado el ángel de parte de Dios:

"Concebirás y darás a luz un Hijo a quien pondrás por nombre Jesús (Lc. 1,31-36).

El manto rojo que el ángel extiende como sabanica es lo único, con las potencias que le hacen de cuna, que nos indica el origen y la índole del Bebé recién nacido, nos indica la REALEZA del infante descendiente del Gran Rey David a través del humilde y sencillo José, el carpintero de Nazaret que, por pertenecer a la familia davídica se encuentra con María, su esposa, en Belén, en la patria chica de aquel, para cumplir con la ley imperial del empadronamiento por familias, motivo que hace posible el cumplimiento de la profecía de Miqueas (5,2) (Dios utiliza, se sirve, también, de causas segundas para llevar a efecto sus designios):

"y tú Belén Efratá en modo alguno eres la menor de las ciudades de Israel porque de ti saldrá un rey que gobernará a mi pueblo Israel".

Gracias Miguel Ángel y Pedro por haber recreado en nuestra iglesia del Carmelo caudetano de San José el misterio del nacimiento del Hijo de Dios emulando al bueno de San Francisco que inició tal costumbre hace ya ochocientos años.

 

Recibe mi saludo, mis

 

      ¡¡¡¡¡¡BUENOS DÍAS!!!!!!

109.12.2022. Lunes. (C. 1.628)

P. Alfonso Herrera. Carmelita.

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