ESTAMPA CAUDETANA.
LOS DOLORES Y GOZOS DE SAN JOSÉ.
No podía faltar en este convento de Caudete que se encuentra bajo los auspicios del Patriarca San José, el sencillo carpintero de Nazaret que fue escogido por Dios, ni más ni menos, que para que fuera el tutor, el maestro de su Hijo Jesús, el que le enseñara a ser hombre y le preparara para la relación, para el encuentro con sus hermanos los hombres, el Santo ejercicio de los SIETE DOMINGOS DE SAN JOSÉ que son aquellos que proceden a la fiesta de tan gran hombre, de tan gran persona, de tan gran Santazo.
Y, así, en la misa de las 13,00 horas celebrada en la iglesia de su casa, del convento de San José, puesto bajo sus auspicios, celebramos el primero de los domingos que han de componer dicho ejercicio de piedad.
Tras ser mencionados en la homilía, concluida la Eucaristía, tras la bendición y antes de la despedida, se procedió, dirigido por el celebrante, al rezo del ejercicio de piedad en el primero de los domingos a Él dedicados.
Esta devoción arrancó en los finales del siglo XVIII del buen hacer. De La Orden religiosa de los Servitas. Pronto se extendió por el orbe católico favorecida por los pontífices del momento que la dotaron de beneficios espirituales.el Papa Gregorio XVI concedió 300 días de indulgencias para cada uno de los domingos y la plenaria a la conclusión del ejercicio de piedad y, su sucesor, el papa Pío IX, a su vez, la dotó de indulgencia plenaria para cada uno de los siete domingos previos a la fiesta de San José, aplicable a los difuntos.
Y, con esa intención, el celebrante y los fieles asistentes, hicieron el ejercicio de piedad contemplando el primero de los DOLORES Y EL PRIMERO DE LOS GOZOS:
PRIMER DOLOR:
La turbación de San José al verse en la duda de abandonar a la Virgen María.
PRIMER GOZO:
La alegría de San José cuando el ángel le revela el misterio y le asegura que el hijo concebido en María es obra del Espíritu Santo.
ORACIÓN
Oh glorioso San José,
por el DOLOR que sentiste al ver a tu esposa María encinta
y no conocer aún el misterio admirable de su divina maternidad;
y por el GOZO que inundó tu alma
cuando el ángel te reveló el sublime designio de Dios
y te confirmó como custodio del Hijo del Altísimo,
te suplicamos nos concedas la gracia
de aceptar siempre la voluntad de Dios,
aun cuando no comprendamos sus caminos.
Padre Nuestro, Ave María y Gloria.
JACULATORIA
San José, esposo castísimo de la Virgen María,
ruega por nosotros.
Recibe mi saludo, mis
¡¡¡BUENOS DÍAS!!!
1.2.2026. Domingo. (C.2.457).
No hay comentarios:
Publicar un comentario