DOS MIL QUINIENTOS.
Todo empezó el último día de noviembre de 2017. Saludaba a mis gentes con una glosa sobre la conferencia que pronunció el día anterior en nuestro claustro barroco-toscano como colaboración en un proyecto de las universidades de Valencia, Murcia y Albacete, el Dr. Aniceto López Serrano sobre una época de la Historia de España acontecida en estos ámbitos, teniendo como protagonistas al rey de Aragón, Jaime I el Conquistador, y al infante don Alfonso, que luego ostentaría la corona castellana con el ordinal décimo y el calificativo de el Sabio, además de otros temas puntuales e íntimamente relacionados
Se me ocurrió remitírsela al Sr. Director de la Asociación Cultural Amigos de la Historia Caudetana, don Antonio Conejero Rodríguez, y algo que yo empleaba para saludar a mis familiares y a personas de mi listín de WhatsApp - muchos en Madrid, donde permanecí desde 1982 como docente en el Colegio San Pablo CEU de Montepríncipe, y, también, en la América hispana - pasó a ser lectura habitual para quienes en esta Real Villa de Caudete quisieran asomarse a estas líneas a través de Amigos de la Historia Caudetana.
Tuve que cambiar el título y, para encontrar uno adecuado, me fui hasta el libro de Las mil y una noches (*), esa colección de 1001 cuentos que tenían como fin distraer al sultán Shahriar por la ingeniosa Sherezade, siempre bajo la amenaza del alfanje.
Sherezade, sabia y prudente, dejaba cada relato sin terminar al llegar el amanecer. Y el sultán, vencido por la curiosidad, aplazaba la sentencia para escuchar el final.
Así, noche tras noche, cuento tras cuento, hasta que el corazón endurecido del sultán aprendió de nuevo a confiar y la vida de Sherezade quedó definitivamente a salvo.
De uno de aquellos relatos, Aladino y la lámpara maravillosa, tomé prestada la alfombra voladora. A ella la bauticé con el nombre de ESTAMPA CAUDETANA, y ha sido esa alfombra la que, volando silenciosa cada mañana, ha ido llevando mi pequeño “cuento”, nacido de la observación sencilla de lo cercano y de lo cotidiano, del latido de la vida de nuestro pueblo, hasta alcanzar hoy las 2.500 estampas. Dos mil quinientos saludos. Dos mil quinientas mañanas compartidas.
Dos mil quinientas pequeñas historias que no son mías, sino de este pueblo y de sus gentes.
Y mientras Dios me siga regalando amaneceres,
mi alfombra seguirá volando.
Porque siempre habrá una historia pequeña que contar,
un detalle que agradecer
y un buenos días que regalar.
Recibe mi saludo, mis
¡¡¡BUENOS DÍAS!!!
18.3.2026. Miércoles. (C. 2.500).
P. Alfonso Herrera. Carmelita.
(*) Cuentos árabes recopilados desde los umbrales del Islam hasta el siglo XV.
La palabra que cierra 2.500 Buenos Días es gracias por contarnos tantas vivencias de lo divino y de lo humano. Gracias.
ResponderEliminarMuy buenos días , P. Alfonso , enhorabuena por esos 2.500 saludos mañaneros, los hace muy gratos y yo aprendo muchas cosas de mi pueblo que hasta ahora ignoraba. Que termine bien el día y ánimo para todos los días.
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