jueves, 26 de marzo de 2026

No es lo mismo.

ESTAMPA CAUDETANA

NO ES LO MISMO


No. No es lo mismo.

Hace dos días contemplaba desde la avenida de la Libertad esta parte de la Villa que mira a levante, siempre dispuesta a recibir al sol cuando aparece por la lejanía del mar y comienza su silenciosa ascensión hacia las alturas.

Aquel día, sin embargo, las nubes deslucían la escena. La luz del atardecer, esa caricia dorada que el sol suele dejar antes de su partida, apenas pudo verse. 

La Sierra Oliva permanecía ensombrecida y los molinos de viento, alineados sobre su cresta, habían desaparecido tras una oscura cortina de nubes.

Ayer todo era distinto.

El cielo aparecía limpio. Tan sólo unas nubecillas blancas, ligeras como algodón, acompañaban la marcha del sol en su lento caminar hacia el ocaso. 

Su luz envolvía la Villa con una claridad serena, casi íntima.

Parecía que no quisiera marcharse.

Como si hubiera decidido quedarse un poco más sobre Caudete, regalándole esa luz antigua que recibió del Creador en el principio de los tiempos.

A esa misma hora caminaba yo hacia la parroquia de Santa Catalina. Era la solemnidad de la Anunciación

Íbamos a recordar aquel instante en que el arcángel Gabriel anunció a María el misterio que cambiaría la historia: 

Dios haciéndose hombre para habitar entre los hombres.

Ayer la campana no sonó a despedida. Ningún vecino fue llamado a la Casa del Padre. Sólo convocaba, con su voz clara, a los fieles para la Eucaristía.

El sol se retiraba lentamente. Su luz última dejaba ver con nitidez los molinos en movimiento y el perfil tranquilo del pueblo.

También el campo parecía otro.

La tierra en barbecho respiraba luz. 

Los jaramagos cubrían los ribazos y todo parecía participar de una callada alegría.

El mismo lugar.

La misma hora.

Distinto día.

Por eso digo:

No es lo mismo.

Recibe mi saludo


¡¡¡BUENOS DÍAS!!!

26.3.2026. Jueves. (C. 2.508).

P. Alfonso Herrera. Carmelita.

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