domingo, 15 de marzo de 2026

Séptimo Domingo de San José.

ESTAMPA CAUDETANA

SÉPTIMO DOMINGO DE SAN JOSÉ

Llegamos, en el día de hoy, al séptimo domingo de los que componen este ejercicio de piedad de los SIETE DOMINGOS DE SAN JOSÉ y, como aconteciera en los seis precedentes, en la iglesia del convento de esta Real Villa de Caudete, dedicada al Patriarca de la Iglesia universal y de la Orden del Carmen en particular, nos dirigimos a él, una vez concluida la celebración de la Misa, recordando su último dolor y su último gozo, al tiempo que agradecemos que, por medio de este ejercicio piadoso, distintas almas del purgatorio hayan podido beneficiarse de la indulgencia plenaria concedida por su Santidad Clemente XII.

Y, como en los domingos precedentes, dejo aquí, seguidamente, el ejercicio para el caso de que también tú quieras honrarle: y de buscarlo siempre con amor sincero.

LOS SIETE DOMINGOS DE SAN JOSÉ.

ORACIÓN INICIAL (para todos los domingos)

Oh glorioso patriarca San José,

Esposo de María y padre virginal de Jesús, te ruego que me alcances gracia para meditar con recogimiento tus dolores y tus gozos, y para que, siguiendo tu ejemplo, viva y muera en la amistad de Jesús y María.

Amén.

SEPTIMO DOMINGO 

Dolor: La pérdida de Jesús en el templo

Oh afligido San José, qué angustia sentiste al perder a Jesús durante tres días.

Gozo: El hallazgo de Jesús

Pero ¡qué inmenso gozo al encontrarlo en el templo!

Oración:

Por este dolor y este gozo,

alcánzame la gracia de no perder nunca a Jesús por el pecado

y de buscarlo siempre con amor sincero.Amén.

Padrenuestro, Avemaría y Gloria.

ORACIÓN FINAL (para todos los domingos)

Oh glorioso San José, modelo de todos los que se consagran al trabajo, protector de la Iglesia y patrono de la buena muerte,

alcánzame vivir en gracia de Dios

y morir acompañado de Jesús y de María. Amén

Por lo demás, el día lo despertó Eolo que, al mando de un ejército de vientos fríos y algo revoltosos, anduvo correteando por calles y plazas y también por el Parque de la Virgen, en cuyos aledaños estaban programados, para este domingo que cierra la Semana Festera, los tradicionales concursos de gachasmigas y ajoaceite, patrocinados —según me dicen— por la comparsa de los Guerreros.

Y digo estaban programados porque, al parecer, el fuerte viento, obediente a las órdenes de Eolo, impedía celebrarlos en el lugar de siempre, aunque no en las cocinas de los esforzados concursantes, donde seguramente el aceite siguió chisporroteando y los ajos dorándose como manda la buena tradición culinaria de la Villa.

Porque, en verdad, lo más hermoso de estos concursos no es solamente el resultado final, sino el bullicio, la conversación compartida, la lumbre viva y ese pequeño mundo que se forma alrededor de las sartenes, donde el aceite se impregna del sabor recio de los ajos y la harina acaba convirtiéndose, casi como por arte de magia, en motivo de encuentro y convivencia.

El día de ayer también se caracterizó, entre otras actividades festivas de la Semana Festera, por el desfile de las distintas Comparsas, del que tomé noticia gráfica a su paso frente a las ventanas del convento de San José (el Carmen), desde donde la música y el color parecían querer colarse también por la clausura como un saludo festero.

Y así, entre la devoción a San José, el recuerdo de sus gozos y dolores, y el ambiente festero que estos días vive Caudete, este domingo de marzo va escribiendo su propia página en la pequeña crónica cotidiana de nuestro pueblo, mientras Eolo y sus huestes están haciendo de las suyas por las calles de Caudete, San José, hombre del silencio y de la paciencia, nos sigue enseñando que también en medio de los vientos de la vida se puede vivir en fidelidad y en paz.

Recibe mi saludo, mis mejores deseos para este día ventoso y festero.


¡¡¡BUENOS DÍAS!!!

15.3.2026. Domingo. (C. 2.497).

P. Alfonso Herrera. Carmelita.

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