martes, 28 de abril de 2026

El impala encontró un buen camuflaje.

ESTAMPA CAUDETANA. 

EL IMPALA ENCONTRÓ UN BUEN CAMUFLAJE. 

Mira que paso todos los días delante del jardín de ese chalet que hace semiesquina entre la Avenida de la Virgen de Gracia y la calle Echegaray 

¡Y no me había percatado de semejante explosión de color!

En otras ocasiones me he servido de esa escultura realizada por un artista albaceteño en la que retrata, a las mil maravillas, un animal ungulado de las estepas africanas, a un impala.

Recuerdo que, cuando el invierno apretaba los Rosales de ese jardín, a los que los jardineros, provistos de tijera, habían  metido duramente mano, con anterioridad, se habían hecho mirar.

Algunos de ellos, todavía con fuerza, con sus raíces succionando alimento del suelo se habían sacado unas varetas coronadas con capullicos algunos de ellos abiertos de par en par. 

Recuerdo que en una ocasión los emplee como meros transportistas para que te acercaran mi saludo mañanero. 

Pero lo que he visto esta tarde. Esa explosión de color en torno a la escultura de hierro fundido que remeda la esbelta figura de un impala africano, me ha llamado poderosamente la atención. 

No era para menos. Preside estas letritas salutatorias esa fotografía que da noticia veraz del acontecer. 

Distintos elementos de la naturaleza: la luz, el calor, la humedad que han dejado las últimas lluvias traídas por el tren de borrascas, han incidido sobre esos rosales. Los han sacado de su paroxismo invernal

De haber quedado en la mínima expresión debido al concienzudo trabajo llevado a cabo por los especialistas en jardinería, se han desarrollado, de tal manera, que envuelven casi por completo a la escultura metálica del ungulado férreo con preciosas flores.

No pude seguir el paseo. Me vi en la necesidad de hacer un alto acercarme a la valla sacar el teléfonillo del bolsillo y hacer de reportero gráfico. 

Merecía la pena el parón porque la instantánea es luminosa. Es preciosa y se presta a las mil maravillas para hacerme de transportista. 

Qué buen ejemplo nos dan esos  Rosales a nosotros los seres humanos para no quedarnos enfrascados en esos hundimientos que, de cuando en cuando, van jalonado nuestro ir por los caminos de este mundo. 

Si ellos totalmente desprovistos de su hermosura adquirida el año que ya pasó, se levantan sobre sus escuálidos tronquitos y se engalanan de tal manera. 

Pueden constituir un ejemplo a seguir nosotros, para afrontar con decisión y voluntad el salir del atolladero y, así, florecer en buenas obras que vendrían a ejercer sobre nosotros la misma función que desempeñan esas rosas:  

adornar nuestras personas. 

Ella, la fotografía, mostrándote los rosales crecidos y florecidos te acerca hoy mi saludo 


¡¡¡BUENOS DÍAS!!!

28.4.2026. Martes. (C.2.541).

P. Alfonso Herrera. Carmelita.

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