domingo, 12 de abril de 2026

El Santísimo sale de visita.

ESTAMPA CAUDETANA.

EL SANTÍSIMO SALE DE VISITA.

Nos encontramos en la octava de la Pascua de Nuestro Señor Jesucristo. Aún huele a Pascua en las calles.

Queda en el aire ese temblor de campanas que no termina de irse, como si la alegría del Domingo de Resurrección se resistiera a marchar del todo.

Y hoy, sin hacer ruido, llega este domingo distinto.

No trae estruendo: solo la procesión del Santísimo que se echa a la calle para visitar, en sus casas, a sus hermanos enfermos.

Hoy parte del monasterio de las Madres Carmelitas de clausura (mañana lo hará desde la parroquia de San Francisco).

Hoy, Domingo de la Divina Misericordia, se abre esa puerta de la iglesia del monasterio por la que Dios sale al encuentro de sus hijos, impedidos de acudir al templo para estar con Él.

Bajo palio, sale acompañado por los cofrades de la Sacramental, a los que se unen otros fieles.

Porta al Señor el diácono José Lozano.

Esta mañana me detuve un instante antes de disponer lo necesario para la celebración de la Eucaristía en la iglesia del convento de San José (el Carmen) —ya sabes, uno de esos altos que no están previstos— y pensé en lo fácil que es vivir con las manos medio cerradas:

guardando,

midiendo,

pasando cuentas...

Y, sin embargo, hoy, Domingo de la Divina Misericordia, el mismo Dios nos invita a todo lo contrario:

a abrir,

a soltar,

a dejar que la misericordia haga su trabajo silencioso.

Dicen —y bien dicho está— que fue Santa Faustina Kowalska quien nos enseñó a mirar ese corazón de Cristo que no se cansa.

Y que el papa, de feliz memoria, polaco como Faustina, san Juan Pablo II, en el año 2.000, al tiempo que la elevaba al honor de los altares, quiso que este domingo tuviera nombre propio, como quien pone un farol en medio del camino para que nadie se pierda.

Aunque el farol no es otro que Cristo, nuestro Señor, que afirma de sí mismo:

«Yo soy la luz del mundo; el que me sigue no andará en tinieblas» (Jn 8,12).

Porque de eso va el día: 

de no perderse. De recordar que siempre hay regreso. Que siempre hay abrazo. Que siempre hay una oportunidad más —y otra, y otra— aunque uno llegue con las alforjas vacías o algo rotas. Como volvió a casa el Hijo Pródigo (Lc 15,11-32).

Hoy no hacen falta grandes discursos.

Basta, quizá, con mirar a alguien con un poco más de ternura;

con perdonar lo que pesa;

o con dejarse perdonar, que a veces cuesta más.

Como hace Jesús Sacramentado en su visita a los hermanos impedidos.

Y mientras el día avanza, casi sin darnos cuenta, quedan flotando aquellas palabras de Simón Pedro dichas tras el abandono de muchos discípulos después de haber escuchado a Jesús el discurso del Pan de Vida: 

"A quién iremos. Señor solo tú tienes palabras de vida eterna"(Jn. 8,68) 

Una frase sencilla, dicha al paso del Santísimo:

—Jesús, en Ti confío.

Recibe mi saludo.


¡¡¡BUENOS DÍAS!!!

12.4.2026 Domingo, OCTAVA DE PASCUA (C. 2.525).

P. Alfonso Herrera. Carmelita.

Pd. En la historia de la Real Villa de Caudete, con toda seguridad, habrá habido místicos con  experiencias semejantes a la de Santa Faustina kowalska el 22 de febrero de 1931.

Pero, o no recibieron la orden de transmitir al medio el fruto de sus experiencias, o, en su caso, las guardaron solo y exclusivamente para sí mismos. 

No contamos con un cuadro como  el que pintó  Adolf Hyla  trasladando al lienzo la experiencia mística de la Santa polaca.

(Foto de ese cuadro)

Pero con lo que sí contamos en Caudete es con un gran artista que tuvo que ser muy amigo del Señor ya que nadie como él supo esculpir de una manera tan grandiosa y maravillosa la faz, las manos y los pies de Nuestro Padre Jesús de la Gran Misericordia. 

Foto de nuestro Padre Jesús de la Gran Misericordia)

Figura preeminente en las manifestaciones de religiosidad popular habidas a lo largo de la semana santa y, con anterioridad, en el besamanos que tienen programado los miembros de su Hermandad. 

El artista es o, mejor dicho, fue, Miguel Bañón, que Gloria tenga, junto a Aquel al que esculpió de tal manera que hace posible el que, como en la recomendación de Santa Faustina kowalska, se lleve a efecto con Cristo, representado en la escultura, una relación cercana y afectuosa.

La impresionante escultura de nuestro Padre Jesús de la Gran Misericordia es venerada en su capilla de la parroquia de Santa Catalina.

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