sábado, 18 de abril de 2026

No hay quien pueda con la naturaleza.

ESTAMPA CAUDETANA

NO HAY QUIEN PUEDA CON LA NATURALEZA


Necesariamente tuve que detenerme en mi caminar, cuesta arriba, hacia la parroquia de Santa Catalina.

Iba con tiempo suficiente. Mi encomienda vespertina todavía me daba tregua.

Y es que no pude por menos que parar para contemplar un cardo borriquero —así lo llamábamos en mi pueblo en mis años de infancia—.

Y, claro, surgieron los recuerdos, no precisamente agradables, de aquellas subidas por el atajo camino de la escuela.

Mi barrio, el de la Estación, distaba un kilómetro largo de la escuela de la Villa. Y, naturalmente, acortábamos camino subiendo por un atajo, un tanto empinado.

Aquel atajo fue, en tiempos lejanos, lo que allí llamábamos “un cordel”: el camino por el que transitaban bóvidos y ovinos. 

Al dejar de usarse, crecieron en él, en cantidades ingentes, esta clase de cardos. Y si nos descuidábamos, las piernas sentían los finos pinchazos que nos propinaban.

Los entendidos en botánica lo llaman Carduus Tenuiflorus, (cardo de flores pequeñas o cardo fino). Pero es mucho más sencillo seguir llamándolo cardo borriquero.

No es un gigante de gran flor, como el Cardón que tanto trabajo y sustento dio a las gentes de la Real  Villa  de Caudete en aquellos tiempos en que se cultivaba para los telares, antes de que la industria introdujera los cardadores de plástico. 

Este es más bajo, más ramificado, con tallos y hojas cubiertos de espinas bien marcadas; hojas lobuladas, ásperas y con bordes decididamente pinchudos.

Sus flores, de un púrpura vivo, son pequeñas y alargadas, atrayendo a abejas y otros insectos que hacen posible la polinización.

Es un cardo humilde, pero duro y avispado, que crece allí donde una semilla encuentra la menor oportunidad.

Y buena prueba de ello es el que vi ayer en la Avenida de las Jornetas: brotado entre el alquitrán de la avenida y la piedra, donde la calle se junta con la acera, luciendo, además, bien lozano.

Este cardo borriquero te lleva mi saludo… eso sí, en fotografía, para que no te pinche.


¡¡¡BUENOS DÍAS!!! 

18.4.2026. Sábado (C.2.532)

P. Alfonso Herrera. Carmelita.

(*) Aquí, en Caudete, se cultivaba el cardón para enviarlo a la industria textil catalana, donde se utilizaba para cardar las fibras. Con la llegada de los cardadores de plástico, su cultivo desapareció y con él, también, una fuente de jornales.

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