ESTAMPA CAUDETANA.
ORACIÓN DE LOLA A MARÍA.
Con el permiso de San José -pues hoy la Iglesia celebra la memoria de San José Obrero, instituida por el papa Pío XII el 1 de mayo de 1955 para poner el trabajo humano bajo su amparo-
Comenzamos mayo, con su primer día dedicado al Trabajo. Pero es mes tradicionalmente dedicado a la Virgen María.
Aquel José humilde y laborioso emprendedor tuvo la gloria de recibir en su taller de carpintero al Hijo de Dios hecho hombre, y de enseñarle el valor del esfuerzo cotidiano, del pan ganado honradamente y de la dignidad del trabajo bien hecho. Y esculpió en Él un hombre hecho y derecho, bien preparado para la relación con los hombres, sus hermanos, a los que venía a traer albricias y un mensaje de Amor de Dios Padre.
Pero mayo llama enseguida a la puerta del corazón cristiano, porque siempre fue el mes de la Madre, de la Esposa, de María Santísima.
Y no encuentro mejor manera de iniciarlo que recuperando una oración antigua, sencilla y hermosa, llegada de la mano de una buena amiga: Lola Díaz.
Al publicar días atrás un saludo mañanero acompañado de la flor conocida popularmente como Las Lágrimas de la Virgen, apareció como comentario una entrañable plegaria firmada por “Anónimo”.
Yo ya sabía quién se escondía tras aquel anonimato discreto: mi amiga Lola.
Me decía: "me la enseñó mi abuela y yo la rezaba tres veces cuando pasaba delante de la Virgen de los Desamparados cuando iba a la misa del alba a la parroquia de Santa Catalina".
Lola camina airosa, ayudada de su bastoncico, por la cumbre de muchos años bien vividos y mejor aprovechados.
Seguro que alguna vez me vio detenerme en La Lonja para saludar a la Virgen Madre de los Desamparados, imprimada en azulejos, para encomendarle a sus hijos, también a los caudetanos, como no podía ser de otra manera.
Fue colocada allí por los caudetanos que formaban colonia en tierras valencianas, el 5 de septiembre de 1955.
Y Lola me escribía:
"Buenos días nos deis, Madre,
Hija del Eterno Padre,
mucho me regocijo,
que tenéis a Dios por Hijo.
Cúbrenos con vuestro manto,
esposa del Espíritu Santo.
Si quieres que la alegría
no se convierta en dolor,
no pases, pecador,
sin saludar a María".
Precioso saludo mariano venido de lejos, transmitido de abuelas a nietas, de labios sencillos a corazones creyentes.
Estamos ya en mayo. Y decidme: ¿qué mes hay tan hermoso, tan florido, tan alegre como mayo?
Ninguno.
Por eso se lo dedicamos a Ella, Reina de la creación, flor purísima nacida de las manos de Dios.
Y bien nos vendrá, para conservar la alegría del alma, mirar a María y orar a María.
No nos ha de pesar.
Recibe mi saludo, mis mejores deseos y mi cercanía.
¡¡¡BUENOS DÍAS!!!
1.5.2026. Viernes (C. 2.545).
P. Alfonso Herrera. Carmelita.
Como siempre entre Lola y usted, haciendo Historia. Gracias a los dos.
ResponderEliminarGracias por esta publicación con la oración de mi madre ella está contentísima y yo también gracias
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