domingo, 28 de junio de 2026

El Hibisco Sinensis.

ESTAMPA CAUDETANA.

EL HIBISCO SINENSIS.

El segundo espécimen que me trajo el amigo Antonio Conejero Rodríguez desde vivero de Santa Margarita es el Hibisco Sinensis 

Este hibisco exige que se le trate de usía porque es, a todas luces, el rey de los patios y de los jardines mediterráneos y desde el día de ayer también del claustro bajo, el barroco-toscano, del convento de San José (El Carmen).

Y digo que tengo que tratarlo de usía porque si no lo hiciera así se enfadaría y, muy seria, me diría:

- "Te vas a enterar. No me voy a poner el vestido floreado. Así que ya sabes, cada mañana tienes que situarme allí donde el sol pueda verme y juguetear conmigo lanzándome sus rayitos durante seis horas. Y si lo haces así te voy a alegrar la vista hasta que llegue el otoño".

- Ah, te he visto arrugar el entrecejo porque mis hermosísimas flores se cierran, como si pretendieran liarse en un cigarrillo, al finalizar el día. 

Pues, mira, ya te he dicho antes que si me pones al sol cada mañana - me gusta tanto encontrarme con el sol jovencito -, te sorprenderé con una o dos nuevecitas a las que el sol - tan tunante él - va a pintar mis pétalos con ese color anaranjado tan bonito y, al centro, rojo oscuro.

Ese rojo oscuro y la columna de estambres que surgen de él, vienen a hacer las veces de uno de esos anuncios que nos sirven las distintas TVs. Y tanto gancho tiene que acuden a ellas, a sus flores, mariposas, avispas e insectos a montones.

Allá, en el Oriente, de donde es originaria, las mujeres emplean sus flores para teñirse el pelo y, como es comestible, con él  hacen té.

Antes te dije que le gusta el sol con el que hace muy buenas migas y, esto, si te descuidas, le provoca sequía y cuando esto acontece..., despídete de disfrutar contemplando su floración. Y, además, le gusta comer. Es una glotona. Disfruta a base de bien cuando se le suministra el buen abono que yo fabrico con el "caldo" que desprende la gallinaza, que me suministra Paco Cantos Albertos, "El Molinero", en el que deposito unas paletadicas de hojas de los árboles del corralón,  pieles de cítricos, de plátanos y de cáscaras de huevo molidas.

Y, cuando está bien satisfecha por mi esmerado cuidado previendo la sequía te lo paga llenándose de botones a mansalva que abren en preciosas flores en forma de trompeta.

Y, mientras contemplo el resultado, vuela mi pensamiento a aquella enseñanza, afirmación  rotunda de Jesús, acerca de que incluso el acto más pequeño de bondad y hospitalidad hacia sus seguidores (como darles un vaso de agua fresca), realizado por amor a Él y a su mensaje, no pasará desapercibido y tendrá su recompensa"  (Mt. 10, 42).

Recibe mi saludo


¡¡¡BUENOS DÍAS!!!

28.6.2026. Domingo. (C. 2.594).

P. Alfonso Herrera. Carmelita.

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