viernes, 5 de junio de 2026

Todo es aprovechable.

ESTAMPA CAUDETANA.

TODO ES APROVECHABLE.

La naturaleza es una gran maestra. A todo lo pone en su sitio y a todo le da un cometido.

Ciertamente, dentro de ella tiene su oficio la contingencia y ésta tiene asignado el trabajo de ir quitándole capas a todo lo que la naturaleza aglutina y ampara, hasta dejarlo en la última de ellas, que vendrá a ser lo que llamamos muerte del elemento.

Pero con la muerte no termina todo para este o aquel elemento porque, como aprecias en la fotografía que ilustra estas letricas, lo que fuera una hermosa palmera que lucía preciosa tiempo atrás, ha venido a ser ni más ni menos que la cuna donde dormita un gatito.

Terminaba yo de saludar a Jesús Sacramentado y a la Virgen María del Monte Carmelo en la paradita que siempre hago frente a la puerta de la iglesia del monasterio del Sagrado Corazón de Jesús y de la Virgen de Gracia, morada de las Madres Carmelitas de Clausura, a las que aquí llaman coloquialmente «las Encerrás», cuando lo vi en el lindo patio de un chalet situado frente al susodicho monasterio.

Un gato dormitaba en el hueco dejado por lo que había sido una palmera de hermoso porte.

Casi en su centro crecía un cardo que, en modo alguno, incordiaba al gato. 

Ambos venían a servirse de los restos que había dejado la contingencia de la mano del escarabajo picudo, que dio buena cuenta de la palmera.

Me llamó la atención la estampa y me acerqué hasta la valla de obra que separa la propiedad de la avenida. Me puse a preparar el telefonillo para impresionar la imagen.

Mientras tanto yo saludaba al gato:

—¡Bisss, bisss, minino!

Al oírme, sacó su cabecita de entre las patitas delanteras, abrió indolentemente los ojitos, me miró y parecióme que pensaría:

—¿Pero de qué va éste, que viene a sacarme del feliz sopor en el que me encuentro sumido?

Porque la verdad es que ayer por la tarde hacía bastante calor en la Real Villa de Caudete.

No hizo nada más. Presupongo que tendría por seguro que nada malo pretendía hacerle.

Y así era, en verdad. Sólo deseaba sacarle una fotografía para hacerlo ESTAMPA CAUDETANA y servirme de ella para acercarte, en el día de hoy, mi saludo.

Proseguí mi paseo hacia la glorieta de la Cruz. El minino quedaba atrás, en el hueco del tocón que otrora sustentara un hermoso ejemplar de palmera.

Y mientras bajaba avenida abajo, me dio por pensar:

—¡A Dios no se le escapa una! Todo lo que sale de su mano tiene ya una encomienda muy concreta impresa. Lo crea con el firme proyecto de que, interrelacionado, sirva para beneficio de sus criaturas.

Vamos, que no se le ocurrió disponer aquí, allá y acullá contenedores de basura. Nada es desechable en el proyecto creador de Dios.

¡Qué bien nos iría a los seres humanos si, cayendo en la cuenta, imitáramos un poquito a la naturaleza, imitáramos a Dios!

No seríamos peleles llevados en volandas por las modas.

Recibe mi saludo.


¡¡¡BUENOS DÍAS!!!

5.6.2026. Viernes. (C. 2.575)

P. Alfonso Herrera. Carmelita.

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