viernes, 3 de julio de 2026

El Hotel.

ESTAMPA CAUDETANA

EL HOTEL

La Villa no contaba con un hotel en condiciones. Con ello no pretendo decir que la pensión Marisa y el hotelito del Lengüetero no reunieran las condiciones necesarias y exigidas para dar satisfacción a quienes, llegados a la Villa, tuvieran que pernoctar en ella.

Pero desde ayer, sí; desde ayer cuenta con un hotel hecho y derecho.

Confieso que yo no te puedo decir nada sobre él porque no he sido uno de tantos que entraron a verlo en la jornada de puertas abiertas que tuvo lugar en la tarde de ayer.

A lo mejor se han dado otras jornadas abiertas en la Villa. Yo solo tengo noticias de que, allá por los inicios del año 1914, el monasterio de las monjas Carmelitas de Clausura, «las encerrás», el día que llegaron desde el monasterio de Onteniente, en tartana, al amanecer, soportó durante toda aquella jornada cómo el pueblo entero desfilaba por sus dependencias, curioseando las interioridades del convento.

Sin duda alguna, el dueño o los dueños del nuevo hotel, que abre sus puertas a la plaza de Nuestra Señora del Carmen, tras haber invertido un montón de dinero en restaurar y adecuar el noble edificio para un nuevo menester, desearán enjugar gastos viendo cómo un río de gentes solicita sus servicios para tal o cual fecha.

Pero, siempre hay un pero, necesitan publicitarlo, darlo a conocer. Y ya sabemos que, en el mundo de los negocios, lo que funciona bien es el anuncio y, si este es gratis..., «miel sobre hojuelas», que afirma el dicho.

Y para que eso sea así y funcione, el mejor modo y el más barato es el «boca a boca». Esa, creo yo, fue la razón que impulsó a sus dueños a realizar una jornada de puertas abiertas. Porque, para conseguirlo, es menester conocerlo, ya que «nadie habla de lo que no conoce».

Pasadas las siete de la tarde salía yo de casa para dar mi acostumbrado paseo y ya estaba, a la puerta del hotel, el señor concejal don Moisés López, junto a un buen número de personas que iban y venían, mientras muchas otras aguardaban a que se abriera la puerta principal del edificio.

A mi vuelta del paseo, justo a las ocho de la tarde, una multitud de gente, en filas de cuatro, formaba una larga cola a la espera de poder entrar para disfrutar contemplando las maravillas que alberga ese edificio emblemático de la Villa: salones, habitaciones y demás espacios preparados para que disfruten de ellos los turistas que nos visiten.

Me han hablado de suites con saloncito y jacuzzi. Todo montado por todo lo alto.

Pienso que sí, que ha sido una buena decisión abrir las puertas de par en par para que el edificio pueda ser contemplado y, de esa manera, el personal tenga elementos de primera mano para hacer propaganda mediante el «boca a boca».

Presumo que no se destinará a dar posada al migrante. Pero ¡quién sabe! Sería una excelente manera de cumplir aquel mandato bíblico que afirma:

«Al extranjero migrante que venga a tu país trátalo bien, porque tú fuiste forastero en la tierra de Egipto». (Ex. 23, 9; Dt. 10, 19).

O porque el mismo Cristo se identifica con ellos:

«Fui forastero y me recibisteis». (Mt. 25, 35).

Les deseo el mayor de los éxitos a los promotores de tal empresa que, sin duda alguna, redundará en beneficio de la Villa.

Recibe mi saludo


¡¡¡BUENOS DÍAS!!!

3.7.2026. Viernes. (C. 2.598).

P. Alfonso Herrera. Carmelita.

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