lunes, 24 de agosto de 2026

5.º día de la Novena en honor de Nuestra Patrona, la Virgen de Gracia.

ESTAMPA CAUDETANA.

5.º DÍA DE LA NOVENA EN HONOR DE NUESTRA PATRONA, LA VIRGEN DE GRACIA.

El compromiso manda y yo tenía que estar a tiempo de cerrar el Manifiesto en la iglesia del monasterio de las MM. Carmelitas de Clausura. Y estuve. Me sobraron diez minutos.

La necesidad perentoria de un hermano de comunidad no me permitió, como en otras ocasiones, andar con holgura. Pero, ya te digo, llegué empapadico de sudor, porque el sol sacudía sin miramiento y, lo que es peor, tenía a los airecicos sujetos, muy sujetos.

Dada la bendición con el Señor Jesús Sacramentado en la custodia, emprendí el camino hacia la Glorieta de la Cruz. Y no sé si fue el Leveche - nombre que se da en esta Villa al aire que nos llega desde la vecina Villa alicantina de Villena -. El caso fue que nunca una bofetada le sentó a uno a las mil maravillas como la que nos daba aquel aire que, según te digo, nos salía al encuentro, dándonos de lleno en la cara y en todo el cuerpo.

A todo esto, el sol seguía a lo suyo, por encima de la pérgola verde que cubre la Avenida de la Patrona, la Virgen de Gracia, aunque, a veces, encontraba el modo de colarse dentro.

Pero ya no metía tanto miedo, porque por los bajos de la pérgola subía el vientecillo del que te hablo, haciendo más llevadero el calorazo que venía implantando desde que dejó atrás las playas de Levante.

Sólo estuve en el corralico de la Cruz hasta casi el momento en que, desde lontananza, nos llegaba el alegre acompañamiento musical de una banda de música.

Porque, en ese momento, llegó hasta allí mi amigo y reportero, el bueno de Jaime Bañón.

Le pregunté a él, que lo sabe todo:

—Jaime, ¿a qué comparsa le toca hoy engrandecer el 5.º día de la Novena con su ofrenda floral a la Patrona?

Y el bueno de Jaime, que, como te he dicho, lo sabe todo, me dijo:

—A La Antigua.

Y nos dispusimos a buscar un lugar donde el sol no impidiera poder tomar noticia gráfica del paso de la comparsa por el recoleto lugar de la Glorieta de la Cruz.

No éramos los únicos que allí estábamos esperando la llegada de la comparsa con su volantico abriendo paso. Volantico que hoy sí que era una nena y no como el domingo pasado, que era un volantico y yo di en decir que era una niña.

Allí, fuera del corralico, estaba el matrimonio de abuelos de todos los días y mucha gente más para asistir al paso. Con decirte que estaba hasta mi vecina María Gracia, en su sillita de ruedas, te digo bastante.

Pasó la volantico, preciosa ella y precioso el hato que lucía, de la mano del oficial de la comparsa, dando paso a quienes ostentaban cargo importante: la Reina de las Fiestas y sus damas de honor, más miembros de la comparsa vestidos de rigurosa etiqueta, miembros del Consistorio Municipal, con el Ilmo. Sr. Alcalde al frente, y la banda de música, que no paraba de llenarlo todo con alegres melodías.

Y, por cierto, la señora músico que hacía «gritar» de forma estridente a sus platillos casi se traga uno de los bolardos que se levantan en la avenida para impedir el paso a los vehículos a motor.

Pero no, no se lo tragó.

Tampoco lo hizo ninguno de los maestros músicos que la seguían. Y es que, claro, son tantas las veces que han pasado por allí que no representa, para ellos, peligro alguno.

Cuando pasó el último de la comitiva de la comparsa la Antigua, estuve un ratico charrando con algunas de las personas que allí se encontraban para ver pasar el río de gentes con dirección al Santuario de la Patrona.

Luego emprendí el camino de vuelta a casa y me crucé con el nuevo y flamante párroco, P. Antonio Graciá Albero, carmelita, que bajaba en coche para presidir la Eucaristía de la Novena.

Recibe mi saludo,


¡¡¡BUENOS DÍAS!!!

24.8.2026. Lunes. (C. 2.640).

P. Alfonso Herrera. Carmelita.

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