miércoles, 5 de agosto de 2026

Haworthia Attenuata.

ESTAMPA CAUDETANA.

 HAWORTHIA ATTENUATA.

Ese fue el regalo que me hicieron las Madres Carmelitas de Clausura, popularmente denominadas «las Encerrás».

Resulta que con la llegada de agosto llegan también mi onomástica y mi cumpleaños. Y como son conocedoras de mi afición a las plantas y saben que en el claustro de nuestro convento de San José (el Carmen) las que mejor medran son las plantas suculentas, tuvieron el delicado detalle de sorprenderme con esa preciosa Planta Cebra, como la conoce el vulgo, dejando a un lado el nombre científico que le dan los botánicos: Haworthia attenuata.

Ese nombre popular le viene de las bandas de puntitos blancos que adornan sus hojas gruesas y puntiagudas, tanto por su cara exterior como por la interior.

La Madre Priora me comentó que no tuvieron que ir a buscarla allí donde termina África por el sur, de donde es originaria esta planta. La tienen en su huerta-jardín y no hicieron otra cosa que buscar un tiestecico, separar un hijuelo y plantarlo. Eso hace que el regalo tenga para mí un valor todavía mayor.

Ya la ves. Tiene forma de una elegante roseta formada por sus hojas. Y, además, es una madre estupenda porque, allí donde se unen las hojas, van apareciendo numerosos hijuelos.

Es amiga de mucha luz, pero de un sol todavía joven y sin demasiado brío. El del mediodía no le sienta nada bien. Hace con ella lo mismito que con quienes, embadurnados de cremas protectoras o no, terminan tostados por el exceso de sol en nuestras playas del levante espalol. Así que, cuando el astro rey se coloca en lo más alto de la vertical del claustro barroco-toscano del convento, ella prefiere estar resguardada.

No es una planta escandalosa, ni tampoco se da ninguna prisa en crecer. Y cuando llega el invierno prefiere que la pongan a cubierto, porque no se entiende absolutamente nada con las heladas.

Eso sí, es muy agradecida a los cuidados que se le prodigan, porque cuando llega la primavera saca de sus entrañas una larga vareta cuajadita de florecicas blancas que recuerdan los primeros rayitos del sol mañanero.

Dejo aquí constancia de mi agradecimiento a las Madres Carmelitas de Clausura por el delicado detalle que han tenido para conmigo.

Recibe mi saludo.


¡¡¡BUENOS DÍAS!!!

5.8.2026. Miércoles. (C. 2.625).

P. Alfonso Herrera. Carmelita.

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