ESTAMPA CAUDETANA.
LA QUIETUD.
Sólo allí, sólo en torno al monasterio de las Madres Carmelitas de clausura, se movía un poquito, sólo un poquito, de aire calentorro que, más que acariciar, sacudía de lleno la cara.
Más abajo, en la glorieta de la Cruz, la quietud y el calorazo eran insoportables, me decía un lugareño que, después de haber intentado ser fraile en el seminario de los PP. Carmelitas de Villarreal, tras haberlo dejado
—la cosa no iba para él—
«trabajó para él y para un ciento», que afirma el dicho. En la actualidad disfruta de una jubilación placentera.
Cada tarde sale de casa con su perrito, al que trata mejor que a sí mismo —y es que da gusto ver al animal—, para que dé un paseo. Aunque yo creo, más bien, que es el perrito quien lo saca a él para que no se apoltrone, cosa que el propio dueño corroboraba porque, según me dijo, fue el mismo cánido quien, al llegar a la glorieta de la Cruz, le dijo:
—Hoy no bajamos hasta el santuario de los Copatronos. Vámonos de vuelta, porque esto es un agobio.
Y ahí tienes al buen hombre dejándose llevar por el fiel compañero que velaba, de esa manera, por la salud de su amo. Vistas las cosas, más parecía que el perro fuera el amo y no el hombre el amo del perro.
Después de dejar al gato tumbado indolentemente sobre lo que, otrora, sería la base de algún adorno, me encaminé avenida de la Virgen de Gracia abajo y comprobé por experiencia propia aquello que me había dicho el buen jubilado:
—Que en la glorieta de la Cruz y su entorno no había quien parara.
Vamos, que el perro, tirando de la correa, arrastró a su amigo en busca de la frescura de la casa.
Yo, por mi parte, departí un ratico con Aquella que estaba representada en una imagen de piedra inserte en el monumento, con la Virgen de Gracia, nuestra Patrona, y, seguidamente, volví sobre mis pasos para hacer otro tanto que mi comunicante y su perro.
Y eran ya las 20:12 horas de la tarde de ayer cuando la quietud y el bochorno reinaban en el lugar.
Recibe mi saludo.
¡¡¡BUENOS DÍAS!!!
4.8.2026. Martes. (C. 2.624).
P. Alfonso Herrera. Carmelita.
No hay comentarios:
Publicar un comentario