ESTAMPA CAUDETANA.
LA RUEDA.
No, no pienses que me estoy refiriendo a rueda de vehículo alguno. Nada de eso.
Me estoy refiriendo al saludo que hacen los volanticos a la Patrona, a la Virgen de Gracia, durante las fiestas de Moros y Cristianos dedicadas a Ella.
Y allí estaba aquella preciosidad de diamante en bruto ensayándola.
La tarde de ayer y la noche de hoy estuvieron repletas de aconteceres con motivo de las ya inminentes FIESTAS PATRONALES en esta Villa.
En la Plaza de la Iglesia el movimiento era continuo. Los de la Asociación del Palo habían montado, en la esquina que da al Callejón de las Campanas, un bar donde la gente apagaba la sed que infligía al personal un sol sin cortapisas.
En la esquina contraria, un grupo musical calentaba micrófonos que lanzaban «rugidos» que no encontraban dificultad alguna para atravesar las puertas del templo parroquial de Santa Catalina, donde me encontraba yo celebrando la Sagrada Eucaristía, y allí dentro se introducían.
Todo el lateral norte de la plaza estaba ocupado por dos hileras de mesas y sillas preparadas para la cena de sobaquillo que convocan los de la Asociación del Palo.
En lo alto de la torre de la iglesia de Santa Catalina, los del Palo prendieron la bandera de España en el Palo que ya asoma todo lo que es de largo, pregonando con su flamear que LAS FIESTAS YA ESTÁN AQUÍ.
Y, desde todo lo alto, andaban trajinando con otros que permanecían en la plaza, junto al castillo, instalando la traca que, en un momento de la noche, prenderán fuego y subirá, dando petardazos, desde la fuente situada en mitad de la plaza hasta lo alto de la torre. Desde allí se lanzarán al oscuro cielo caudetano un montón de cohetes que pondrán luz en toda la bóveda celeste.
Pero lo más lindo de todo me lo encontré a la puerta de la iglesia parroquial cuando llegué para celebrar la Sagrada Eucaristía.
Un diamante en bruto se encontraba haciendo prácticas de LA RUEDA.
Es ella, la que encabeza estas letricas.
Una preciosidad de criatura, con su espadica de madera y su escudico de lata, estaba haciendo LA RUEDA, dirigida por su abuelita, que le iba marcando el paso, y por un señor que también contribuía lo suyo, en el mismo lugar en que la hará antes de que eche a andar la Procesión de la Sagrada Imagen de la Virgen de Gracia.
Su joven madre —que me dio permiso para publicar la foto de la nena, y también lo dio la abuela, en la web de Amigos de la Historia Caudetana— y yo, quieticos, conteniendo la respiración, asistimos a aquella preciosa demostración.
Y, al concluirla, estallamos en un entusiasta y largo aplauso.
Luego se unió la linda criaturita a otros dos para, juntos, iniciar el aprendizaje del saludo a la Virgen que conocemos como LA RUEDA, dirigidos por la alegre abuela y por el señor ya indicado.
¡Qué cosa más linda contemplar cómo, generación tras generación, nuestros volanticos van aprendiendo a saludar a su Patrona!
Y aquella pequeña, con su espadica y su escudico, ya estaba poniendo su granito de arena para que esta hermosa tradición siga viva en Caudete.
¡¡¡BUENOS DÍAS!!!
4.9.2026. Viernes. (C.2.652).
P. Alfonso Herrera. Carmelita.
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