martes, 27 de febrero de 2018

ESTAMPA CAUDETANA . El Raposo de enfrente


ESTAMPA CAUDETANA.
EL RAPOSO DE EN FRENTE.

Desde donde se encuentra se oyen perfectamente las «cantatas» que de cuando  en cuando y, siempre, cuando la adelantada luz que va espantando oscuridades y  anunciando la llegada del sol cada mañana.  Claro que, a eso de las 03,30 horas, se pega una especie de gorjeo suavecico, me dice el P. Luis Pérez, como si no quisiera despertar al vecindario a esas  intempestivas horas, pero, poniendo en conocimiento de los mirlos que quien manda en el corral del CONVENTO DE SAN JOSÉ es él. Y ¡que no se hagan ilusiones! Que vayan aceptando que los tiempos pasados en que nadie les imponía silencio a ellos ya son historia. Pues bien, esos trinos potentes con los que el gallo del Corralón del CONVENTO despierta y manda al ponedero a sus gallinicas es oído en la acera de enfrente donde se encuentra el raposo.
Claro que el pobre animal no experimenta el subidón de adrenalina, a lo jeyser nórdico,. desde la profundidad de su genética depredadora de gallineros,
cuando su oído registra las agudas notas que lanza al aire el gallico. Y no le llega la excitación, ni riega su camino con las babas que echa a chorros por sus fauces el raposo felino. Y ¿sabes por qué? ¿Por qué tiene dormidos los instintos? Pues porque no tiene sentidos, porque no es un ser vivo. Porque es un sencillo adorno en un talego con vocación de bolso de señora, del que, también, podría servirse cualquier hombre. No sé, a lo mejor te diste cuenta ayer. Si te fijaste en la foto de ayer en el ángulo inferior izquierdo... allí estaba, todo humildito pasando desapercibido. La cosa no iba con él, la cosa giraba en torno a la nieve de los escaparates de la  MERCERÍA de ANA LIRÓN.
¿Te has fijado en el modo y la técnica de realizar el dibujo?
Todos los trazos son rectos. Ni una sola línea curva y nadie, nadie, diría que la figura imprimada en el bolso no sea la de un guapo raposo con la cola, toda erizada, ante la perspectiva de un jugoso bocado, conseguida con seis líneas rectas, ni una curva.
Nada más verle salto a mi memoria la figura de un pintor murciano, JULIO RUZAFA , (1922-1999) al que conocí por los años 80 en casa de mi hermano José Luis. Mi hermano dio una fiesta con ocasión de la inauguración de una fábrica de embutidos y jamones, hechos según el modo de hacerlos de España, en el pueblo de .su residencia, en KIERDORF. Era muy amigo de mi hermano y, como tal, no podía faltar a la fiesta. Allí tiró de cartera y me enseñó la fotografía del cuadro que había pintado al Rey Juan Carlos. Ni una sola curva. Todo realizado magistralmente con trazos rectos. Vivía Ruzafa emigrado en Colonia, donde había contraído nupcias. Con harta frecuencia, se encontraba con mi hermano por cualquier motivo: fiestas en la Embajada de Bonn, en la Casa de España de Colonia o en el restaurante que tenía mi hermano en Colonia, en la Clowitsplaz, donde no era raro verle comerse una paellita o tomarse unas cervezas, de cuando en cuando. No volví a coincidir con él. Pero sí que vi dos obras suyas colgadas en la pared de la Wohnzimmer de la casa de mi hermano (no las tengo a mano*). Una era el PSICO-RETRATO (retrato en el que en las facciones del retratado aparecen símbolos personales, rostros o paisajes,  que guardan relación con el personaje) de mi hermano José Luis dentro del cual aparecen los rostros de su mujer, y de sus dos hijas y otro, era el retrato de nuestro hermano mayor, Ángel. Ni una curva, todo fue realizado con líneas rectas. Dos maravillas. Por eso cuando vi el zorro pintado a trazos lineales rectos, en el escaparate de Ana Lirón, me vi lanzado a otro tiempo, a otros lugares, a otras experiencias vividas con mi familia y con un pintor de la vecina Murcia de nombre JULIO RUZAFA. Ya se nos fueron los dos, mi hermano en 1996 y su pintor y amigo, tres años después, en 1999. Descansen en Paz.

Vívido y ligero sale corriendo, j para encontrarse contigo, mi saludo, mis

          ¡¡¡¡¡¡BUENOS DÍAS!!!!!!
27.2.2018 Martes. P. Alfonso Herrera. O.C.

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