jueves, 15 de marzo de 2018

ESTAMPA MANCHEGA. Modernos Molinos de Viento



ESTAMPA MANCHEGA
MODERNOS MOLINOS DE VIENTO.

Volví otra vez Albacete. Me habían llamado los hermanos Carmelitas de la Tercera Orden para compartir con ellos la Eucaristía en el día de hoy, por ayer, puesto que, al juntarse para hacer los ejercicios espirituales, concluyen cada día con la celebración de la Eucaristía. Hoy me tocó a mí  oficiarla.
Me puse en camino, no sin cierta prevención, porque los chicos del tiempo de la tele habían anunciado, para el día de hoy, por ayer, fuertes vientos y lluvias torrenciales traídos de la mano por la borrasca Gisele. No tuvo lugar lo que se esperaba. El viaje fue placentero. Solo a medida que me acercaba a la capital veía a lo lejos un cielo totalmente encapotado por nubes que tenían mal augurio. El termómetro del salpicadero del coche no subía de 18°, pero tampoco bajaba.  De 18,00 a 20,30 ni arreció la lluvia, ni se presentaron, metiendo miedo, los fuertes vientos que se esperaban. No hicieron acto de presencia.
A lo largo del viaje, a medida que íbamos ganando altura, aupándonos a la meseta castellano-manchega,  aparecían, de cuando en cuando, en lomas  y altozanos, «familias de, molinos de viento de la nueva era, esa que busca conseguir energía limpia» y que nada tienen que ver con los azotados, por otra borrasca, pariente de la que se anda enseñoreando por España y que, emulando, y superando en furia y coraje (los ha dejado, desvencijados, con las aspas y maquinarias por los suelos, vamos, para el arrastre), los ataques del ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha. (Si levantara, el pobre Don Quijote la cabeza volvería a licuársele, otra vez, el cerebro). Cuando pasaba esta tarde a la vera de ellos el movimiento de las aspas no era vertiginoso, más bien, era pausado. Claro, no había hecho acto de presencia por la zona la tal Gisele.  Las ramitas de las encinas, que se iban quedando clavadas a la vera de la autovía a medida que yo pasaba veloz y, que se escapaban por encima de la frondosa copa en busca de la libertad, apenas si se movían.
No, no me la jugué sacando, desde el coche en marcha, la fotografía que te mando. ¡Ni mucho menos! No lo hice porque tuviera miedo a ser sorprendido por un vehículo camuflado (estos chico son así) o por el fino ojo de halcón del «pegaso volador». No lo hice porque no quise apostar conmigo mismo «si me la pego o no me la pego», ya que llevaría las de perder. Así que me dije: la buscaré por internet y que sea ese medio de comunicación el que soluciones la papeleta. Y así ha sido. Te los he buscado y te los mando.  Son algunos de los plantados en el predio del municipio de Bonete.

Volando,  por los aires generados por los molinos de Bonete te llega mi saludo, mis

          ¡¡¡¡¡¡BUENOS DÍAS!!!!!!
15. 3.2018. Jueves. P. Alfonso Herrera. O. C.

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