martes, 10 de abril de 2018

ESTAMPA CAUDETANA. La Procesión de la Comunión


ESTAMPA CAUDETANA.
LA PROCESIÓN DE LA COMUNIÓN.




Todavía tengo el recuerdo. Era niño. En mi pueblo de Oropesa, cuando una persona andaba mal,  a punto de fallecer, el cura, D. Eduardo, le llevaba el Viático. Iba acompañado de dos monaguillos con velas y una esquila que sonaba constantemente hasta la llegada a la misma puerta de la casa del enfermo. Todo aquel con el que se cruzaba la comitiva se arrodillaba en señal de respeto y adoración. Ayer me  volvieron aquellas estampas de mi niñez porque aquí, en Caudete, se celebraba el día de San Vicente Ferrer y, en este pueblo,  en la mayor parte de los hogares, no sonaron los despertadores. Era fiesta y fiesta grande, era San Vicente Ferrer. Este pueblo desde 1300 a 1707 perteneció a Valencia y tras la batalla de Almansa, leo en el blogs de Joaquín Medina, pasa a depender de Castilla  porque así lo deciden los Borbones, ganadores de aquella batalla. Pero la política es una cosa y otra cosa son la fe, las costumbres y las tendencias.
En este pueblo con fuerte influencia de todo lo valenciano, se celebran con fruición las fiestas de la región vecina y una de las fiestas conspicuas es, precisamente, la de San Vicente Ferrer. En este día todo el pueblo celebra su Procesión de la  Comunión que consiste en llevar bajo palio al Santísimo a las casas de aquellos que están enfermos o impedidos y, así, favorecer el que se lleve a efecto y cumpla aquella recomendación, por no decir mandamiento, de la Santa Madre Iglesia, que dice «comulgar por Pascua Florida». 
Esta manifestación de fe es costumbre vieja, inveterada, no sabemos cuándo se instauró. Yo creo que es una actividad que atraviesa toda época con sus distintos planteamientos políticos o sociales y nos acerca a aquellos momentos de a la implantación de la fe cristiana en estos lares
Esta procesión, que salió de la parroquia de San Francisco a las 08,30 horas de ayer, tras la celebración de la Eucaristía, es, por lo tanto, de una importancia fuera de lo común porque, a la antigüedad, hay que unir la presencia en la misma de todas las instancias del pueblo, también la política. Asiste mucho pueblo y todo el Consistorio Municipal con su Alcalde al frente.
Abre la Procesión la Cruz y el guión de La Sacramental flanqueado por dos ciriales
Dos filas de fieles dan escolta al Santísimo.
Detrás del palio, bajo el que va el Santísimo en manos del sacerdote (en esta ocasión era Fr. Antonio Graciá Albero, fraile carmelita, natural de este pueblo, que había manifestado, reiteradamente, al párroco el deseo de hacerlo) acompañado por el sacerdote jubilado D. Jesús, del que ya te he hablado en otra ocasión, y el diácono permanente D. José Lozano. Inmediatamente detrás del palio,  procesiona el Alcalde, Exm. Sr. Don Moisés, y, a su lado, la Señora Juez de Paz y el Presidente de la Cofradía de la Sacramental, Joaquinín, a cuyo cuidado corren los preparativos de la procesión y el desarrollo de la misma. Detrás de ellos y en dos filas los distintos miembros del consistorio municipal y detrás de todos, cerrando la procesión, desfila la Banda oficial del municipio que ameniza con marchas todo el trayecto y, en cada parada, tras sonar la esquila avisando la llegada del Señor para dar la comunión a algún enfermo, tocan el Himno Nacional.
Momento emocionante es la entrada en la Residencia de Ancianos del pueblo que dirigen con cariño y dedicación plena las Hermanas de la Virgen María del Monte Carmelo y que dieron entrañable bienvenida al Señor Sacramentado y a las autoridades que le acompañaban.
La superiora, Hermana Ana María, creía que iba a ser yo el que les llevara al Santísimo. Se le concedió ese honor al hijo del pueblo, como ya  te he dicho antes.
Tras dar la comunión a los ancianos, siguió camino el Señor, acompañado por el cortejo, por las calles del pueblo para concluir el acto en la parroquia de San Francisco de donde había salido.
No se detiene, no. No se detiene y se llega hasta ti, mi saludo, mis

          ¡¡¡¡¡BUENOS DÍAS!!!!!!
10.4.2018 Martes. P. Alfonso Herrera. O.C.



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