lunes, 9 de abril de 2018

ESTAMPA CAUDETANA. El Cerezo del Nº 76


ESTAMPA CAUDETANA.
EL CEREZO DEL N° 76

Tuve una compañera en el colegio. Al día de hoy sigue siendo buena amiga. Cuando yo ingresé para ocupar una plaza de profesor, ella ya llevaba algún tiempo subiendo a lo alto de la tarima. Desde aquel sitio privilegiado iba dejando caer sobre una buena cantidad de alumnos, más de 45, los conceptos de Matemáticas y de Química, según qué programas y qué cursos o qué grupos de alumnos porque teníamos, en aquel entonces (1982), siete líneas por curso. 160 profesores nos bastábamos y nos sobrábamos para llevar adelante a 3.000 alumnos  menos seis(2.994).
El director gustaba de decir que el colegio podría marchar estupendamente sin director. De hecho, durante su mandato no tuvo nunca subdirector.
Era muy humano y se preocupaba, hasta casi resultar pesado, por su plantel de profesorado. Ciertamente, el colegio iba de maravilla. Quizá porque si enseñábamos democracia, no la aplicábamos de puertas a dentro. La disciplina era el vehículo que nos llevaba de la mano. Muy raramente se convocaba algún consejo de disciplina (los huesos de Franco, con toda seguridad, ya se habrían desnudado de la poca carne que los cubría cuando se instaló en el Valle de los Caídos). No, en el colegio no había imposición, había disciplina asumida por el centro, y por las familias de los chicos.
Sí, tenía razón aquel director, el colegio podía funcionar sin director.
En aquel colegio me encontré con una joven profesora que todavía no había agotado la tercera decena de sus años. Recien casada, yo le bautizaría a sus dos hijos.
Pero el tiempo es implacable y la novena hoja del calendario de 2017 la bajó de la tarima y de todo lo que lleva consigo el estar 20 cms. por encima de la chavalería. Su marido, también se ve libre de fichar cada mañana. El AEMET sigue funcionando sin él. Así que se han marchado a dar una vueltecita por ahí fuera.
Han llegado hasta el Japón y desde allí han tenido la delicadeza de hacerme patente que se acuerdan de mí. Me han mandado preciosas instantáneas de los parques de aquel país que cada mañana nos lanza el sol para que nos haga el día en Occidente.
Y ¿sabes qué estampas me mandaron? Me mandaron imágenes preciosas de CEREZOS EN FLOR. Al parecer, allí no los cultivan como aquí en España y, más concretamente, como en el valle del Jerte. Aquí ocupan campos y más campos y hasta las laderas escarpadas del valle, mientras que en el Japón los cultivan en parques y hacen con ellos obras de arte, ¡Preciosas!
En una de las instantáneas la sorprendió el marido de mi antigua compañera delante de una pérgola hecha con las ramas de los cerezos, diestramente dirigidas por los experimentados jardineros, que con la llegada de la primavera toda ella, toda la pérgola, era una explosión floral. Un encuadre y fondo únicos para la foto de mi antigua compañera.
Mi compañera y su marido son todavía jóvenes y por eso, me decía ella una vez, hacían viajes largos. Cuando seamos mayores los haremos por aquí cerquita. Pienso que cuando sumen más años irán a ver EL VALLE DEL JERTE que nada tiene que envidiar a los jardines del Japón.
Yo, por mi parte, me conformo con contemplar la maravilla que estos días vengo viendo al salir de celebrar la Eucaristía en el monasterio de las MM. CARMELITAS DE CLAUSURA, paseo Avenida de la Virgen abajo y, al llegar a la altura del
 n°76, allí, en la esquina del jardín, donde éste topa con la pared del vecino del 78, se encuentra el cerezo más hermoso de la zona y, si me apuras, mucho más que los japoneses que tan bien enmarcan a mi antigua compañera y, sin nada que envidiar a los que tapizan, homogeneizándole con un mismo color, a todo el valle extremeño del Jerte que, oye, no está muy lejos de mi pueblo, de Oropesa.
¿Te das cuenta de lo lindo y guapo que está el cerezo del n° 76 de la Avda. de la Virgen? Y eso que es de mañanita, a las 08,15 horas (con dos horas de adelanto sobre el ritmo astronómico del crono).
Espera que sea medio día y date una vueltecita por allí. Verás el milagro del florecer del cerezo, todo acicalado por ese artista del atrezzo que planta su negocio con las primeras luces del día y, de una pasada, todo lo pone guapísimo y en orden. Y, entre todo ello, se esmera, de manera especial, con el cerezo del n°76 de la Avda. de la Virgen, aquí en CAUDETE.

Yo, por mi parte, te envío mi saludo, mis

          ¡¡¡¡¡¡BUENOS DÍAS!!!!!!
9.4.2018 Lunes. San Vicente. P. Alfonso Herrera. O.C.

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