domingo, 8 de abril de 2018

ESTAMPA CAUDETANA. A Ras de Suelo


ESTAMPA CAUDETANA.
«A RAS DE SUELO».

Tuve un compañero fraile carmelita que vivió muchos años en Onda (Castellón). Era poeta. Dentro del arte del verso destacaba de modo insuperable en el pareado. Cuando yo cursaba los años de Filosofía en nuestro convento de Onda, subía, frecuentemente, a pasar algún  rato de esparcimiento con nosotros, los jóvenes coristas. La verdad es que deseábamos vivamente su visita. En aquellas visitas encadenaba un pareado tras otro.  Como el buen cantaor flamenco, él, en eso de versificar o versificando pareados tocaba todos los palos, perdón, temas. Uno de ellos era la humildad.

De él, del P. Bautista Llorens, me acordé ayer por la mañanica.
Había ido pronto (yo) a celebrar la Eucaristía en el Monasterio de las Madres Carmelitas de Clausura y, cuando llegué, justo sobre la hora, ya andaban cantando las monjas. Me extrañó. Enseguida supe el por qué: se me había adelantado mi buen amigo Don Jesús (D. Jesús es un sacerdote con todo el cuero cabelludo, blanco como la nieve. Cuando abrió la puerta que le franqueaba la entrada a su etapa del jubilo, se retiró a este pueblo donde vive en una casita que es, dice, como una celda de fraile y suele concelebrar la Eucaristía en el monasterio)  y, ellas, las monjas, ni cortas ni perezosas, fue verle por allí y «se pusieron en marcha subiendo y bajando por el pentagrama» sin esperar a que llegara yo.
Así las cosas, estando la celebración eucarística en marcha, decidí volverme a casa dando una vuelta.
En esas estaba cuando las vi allí, tiradas en pleno suelo, porque la planta de la que nacen, se extiende como alfombra tapizando el hueco que dejan libre los setos que crecen jalonando la carretera que nos acerca hasta el Santuario de la Virgen de Gracia y luego nos lleva hasta Villena y más allá. Pues allí, donde el seto se interrumpe para dejar pasar a los vehículos que van hasta la glorieta de LA CRUZ o vienen desde ella, estaban las margaritas amarillas
Son guapas, son preciosas, lindas esas margaritas con un color amarillo que para sí querría el oro. ¿Te gustan? A mí, cuando las vi, me enhechizaron y los versos del pareado del P. Bautista Llorens  fueron de un lado a otro, rebotando, por dentro de mi cabeza:

«El religioso que más brilla
es aquel que más se humilla»

O aquel otro:

«Bajando por la humildad,
se sube a la santidad»

Si al verso le suplantamos la palabra «fraile» por margarita,  tienes el canto más ajustado a semejante maravilla.
Por los suelos, nacidas de una planta sin aspiraciones, rastrera, ELLAS, humildes,  sencillas..., grandiosas, son . No necesitan estirar el pedúnculo para lucir corola. Allí abajo, donde se encuentran, lo son todo en medio del entorno. Da la sensación de que fueran unos apósitos muy lucidos, pero nada de eso, son verdaderas y guapas margaritas, color plátano maduro, que salen de unas plantas que de su naturaleza, parece que les han embadurnado con ceniza. Pero no, no es ceniza, es del color de la plata sobre la que da de lleno la luz de la luna, como les ocurre a las olivas del entorno en una noche despejada con luna llena. Pero no, no era de noche, era de día, temprano, pero de día, y, aunque ayer se levantó el día con la capucha puesta, como si quisiera romper a llover, cosa que hizo, a base de bien, pero por la tarde, a punto de ser noche cerrada. El agua bajaba por las calles de acera a acera, con decirte que R. (R. tiene dos hijos y es hermana de mi amiguita R. [que ya va teniendo añitos, pero no alcanza a tener, según mi criterio, todavía, la edad que marca su DNI]) gentilmente dio la vuelta en su coche para acercarme hasta la iglesia, ya te digo bastante.

¡Qué bonitas! son las flores de este tipo de margaritas que arrastrándose, arrastrándose van cubriendo parterres, jardineras, no importa que sean agrestes, ellas los colonizan, no hacen ascos.

Con un colorido inusitado marcha a buscarte mi saludo, mis

          ¡¡¡¡¡¡BUENOS DÍAS!!!!!!
8.4.2018 Domingo In Albis,  de la DIVINA MISERICORDIA. P. Alfonso Herrera. O. C.

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