lunes, 2 de abril de 2018

ESTAMPA CAUDETANA. Procesión del Encuentro


ESTAMPA CAUDETANA.
PROCESIÓN DEL ENCUENTRO.

Es la procesión más antigua del lugar, me dice Lourdes, de la cofradía de LA SACRAMENTAL.

Es de tanta raigambre y suscita  tanta devoción que, D. Antonio arrastrando sus casi cien años cumplidos (16/6/18) ha procesionado, vestido con roque y estola, de la mano de Lourdes para mantener el equilibrio, cuándo delante, cuándo detrás del Santísimo.

Los miembros de LA SACRAMENTAL, con su presidente, JOAQUINÍN, al frente, habían decorado la Plaza de la Iglesia con distintos motivos eucarísticos porque allí iba a tener lugar EL ENCUENTRO. Y, es que, para esta procesión, no se dispone de talla del RESUCITADO y, en su lugar, como si del día del CORPUS se tratara, procesiona el SANTÍSIMO SACRAMENTO en custodia y bajo palio. De ahí el que la COFRADÍA DE LA SACRAMENTAL corra con la preparación y orden de la misma.

Cuando la manecilla larga del reloj se posaba en las diez y media salía por la puerta de la parroquia de Santa Catalina la preciosa imagen de LA VIRGEN DEL ROSARIO que habían bajado de su hornacina y adornado, para la ocasión, los miembros de su COFRADÍA. Ellos también cargaban con las andas del paso donde iba situada la imagen de la advocación que, allá, en los tiempos de los que no se tienen papeles escritos, fuera la primera Patrona de CAUDETE y de sus gentes.

 Nada más salir por la puerta de la iglesia, los costaleros  tuvieron que realizar una difícil maniobra para introducirse por la calle de Paracuellos de la Vega. Torció luego la comitiva por el Callejón de las Campanas para entrar en la Plaza de la Iglesia.
Poco después, salió EL SANTÍSIMO SACRAMENTO EN CUSTODIA de la capilla de la COMINIÓN y procesionó por la Plaza de la Iglesia donde en un punto determinado tuvo lugar el ENCUENTRO de CRISTO RESUCITADO con su MADRE. Por la Cofradía de LA SACRAMENTAL, su presidente, portaba el Guión del SANTÍSIMO y una joven doncella portaba el Guión de la Virgen del ROSARIO. Al encontrarse MADRE E HIJO, una vez quitado el velo que cubría la faz de LA MADRE, ellos movieron los guiones y se inclinaron hasta tres veces como saludo, símbolo de aquel abrazo luminoso que se dieran HIJO Y MADRE en la noche del primer día de la semana tras el hecho impresionante de LA RESURRECCIÓN.

Ante tal estampa, a todo el personal presente en la plaza se le aceleró el corazón y, en los interiores de cada uno, todo se movió. Diríase que  por allí dentro  todo se licuó y en movimiento ascendente subió pugnando por salir de uno mismo y... no le era dado.
En los rostros de muchos, el sol, que hoy no tenía ni una nubecilla que le estorbara, arrancaba irisaciones en las lágrimas que, como si fueran hileras de diamantes pulidos en Holanda, caían, de una en una, mejilla abajo. La fe empujaba la emoción, que se licuaba, y, luego se cristalizaba en las mismas puertas de los ojos.

Concluido el ENCUENTRO y, mientras la Madre iniciaba la vuelta a la iglesia aledaña a la plaza que lleva su nombre, y detrás de ella el SANTÍSIMO SACRAMENTO, salió a la pantalla de mi memoria aquel otro encuentro que, también tenía lugar en la Plaza Mayor de Salamanca, atestada de gentes, con todas las cofradías presentes y perfectamente formadas: sobre las 14,00 horas por el arco de la calle Zamora entraba ELLA, la Madre, en paso portado por los costaleros y por el Arco de la calle San Pablo lo hacía ÉL, el RESUCITADO, también a hombros de costaleros, esta vez en talla, y se encontraban ambos en mitad de aquella grandiosa plaza dando, con el abrazo de la MADRE al HIJO RESUCITADO, por concluidas las procesiones de SEMANA SANTA, como aquí, en CAUDETE, ocurriera ayer, al filo del medio día.

Como un devoto más, sale y te busca mi saludo, mis

          ¡¡¡¡¡¡BUENOS DÍAS!!!!!!
2.4.2018 Lunes de Pascua, día de mona. P. Alfonso Herrera. Carmelita











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