jueves, 10 de mayo de 2018

El Padre Ángel


ESTAMPA CONVENTUAL.
EL P. ÁNGEL


Se llama Ángel. Entre los semitas (en uno de sus pueblos, el Hebreo, tomaría nuestra naturaleza el que la creó, Jesús) el nombre impuesto a un recién nacido marcaba ya el fin o destino de aquel al que le era impuesto.

El P. Ángel es un ANGELITO,(es bajito) vestido de ser humano. Da el pego porque no deja ver sus alas. Las cambió por una moto Vespino y, porque se movía entre los sufridos seres humanos, se vio en la necesidad de aportar 7.000 Pts. de vellón para poder trasladarse de un lugar a otro del pueblo con el fin de llevar a efecto la encomienda que le otorgó el Padre Dios al insuflarle el espíritu de vida, la vocación de servicio a sus hermanos los hombres.

Fue verle montadito arriba de la Vespino y ¡Zas! le cayó el apodo. Por entonces mandaba en los circuitos de velocidad  un tal ANGEL NIETO, el de los DOCE TÍTULOS MUNDIALES + UNO y, con ese mote, el nombre del campeón mundial de motociclismo, comenzó el vulgo a denominarle.

En su motorita acopló una caja de madera y, en ella, introdujo las herramientas para arreglarlo todo. No había chaperón que le ofreciera dificultad. Era oír el ruidito característico de la Vespino para que saliera cualquier comadre a la puerta y a grito pelao: «Padre Ángel. Míreme el desagüe del fregadero que gotea» y el P. Ángel aparcaba su moto y con su caja de herramientas entraba y, allí donde ponía el ojo colocaba la herramienta y... problema solucionado.

Ocasiones había en que era algún mueble el que cojeaba y allí acudía el P. Ángel a colocarle a aquella pata de silla o mesa una «prótesis» y... dejaba de renquear.

Alguna ama de casa que otra, le gritaba o, incluso, silbaba para hacerse oír por encima del ruido del motorcico y cuando le tenía delante le rogaba que, a ver si le quitaba un chisporroteo a una llave de luz o que le echara un vistazo a los cables porque estaban sin luz y no atinaban a saber qué iban a llevarse a la boca a la hora de la cena. Y... el P. Ángel (el NIETO DE LA MOTO) sin recibir un calambrazo dejaba aquella casa llena de luz haciéndole la competencia al marimandón del día, el sol.
El P. Ángel (el P. NIETO, por lo del campeón de motos) entendía de todo, de lo material y ¡Ojo! de lo espiritual.

- «El P. Ángel me impactó con un sermón. Dio en el clavo», me dijo una mujer, todavía joven, delante del lecho donde su padre aguardaba a que se detuviera el tren de la vida que estaba entrando en las agujas de la ya cercana estación.

 Y, son cantidad difícil de cuantificar el número que le llama por teléfono o pica en la puerta del convento de San José mendigando una palabra orientativa o respuesta a una pregunta capital o a escuchar de él un consejo.

Seis lustros son muchos años saliendo del convento para encontrarse con el pueblo sencillo o con estamentos con prosapia, como exigencia de su vocación pastoral y dando cumplimiento a aquel refrán que nos repite mucho a los frailes, sus compañeros: «A la mujer y el fraile... que le dé el aire» Claro que, él, no busca que le dé el aire, sino que, él mismo, se hace «aire» para  beneficiar a aquellos con los que se encuentra en ese su pasear el pueblo.

- Él no tiene erigido busto en plaza, ni calle dedicada, (como sí tiene un compañero, el P. Elías Requena, otro ÁNGEL, éste de LAS CUEVAS. Cuántas veces iba su hermana a echar mano de algo con que hacer la comida y había «volado» cuesta arriba para dejarlo en aquellos habitáculos  donde pululaban niños sin nada que llevarse a la boca porque las mesas estaban vacías. O aquellas limosnas que no le rompían el fondillo de los bolsillos del hábito porque no «anidaban» por mucho tiempo en ellos, pues pugnaban por salir pitando, también cuesta arriba, para encontrar dónde multiplicarse por N), ni falta que le hace. Un busto suele ser lugar de descanso de palomas y lugar donde ellas depositan, con harta frecuencia, sus escrementos. Él es un MONUMENTO VIVO que tan pronto está aquí, como allí o en acullá, eso sí, «con noventa y nueve años muy trabajados ¡Menos mal que tengo médico de paga que si no...!», dice jocosamente, instalado en una hilarante mentirijilla».

El P. Ángel (NIETO) está a punto de añadir al montón de calendarios el que completará la séptima decena para, así, comenzar a apilar la que será la octava, si el Señor tiene a bien sujetarle aquí en la tierra. Pero a eso no hay que llamarlo porque se sabe el camino y llegará puntualmente el 20 de septiembre.

Esto que te cuento y que me sirve de vehículo, no es nada más que una pincelada, no pretendo agotar la riqueza que encierra el bueno del P. Ángel (NIETO) dentro de sí.

En el cajón de las herramientas que lleva el P. Ángel en el asiento de atrás de su Vespino he colocado yo, para que te llegue bien, mi saludo, mis

          ¡¡¡¡¡¡BUENOS DÍAS!!!!!!

10.5.2018 Jueves. P. Alfonso Herrera. O.C.

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