martes, 4 de septiembre de 2018

La Fiesta del Palo y el Manto de la Virgen


ESTAMPA CAUDETANA.
MANTO DE TISÚ DE PLATA.
LA FIESTA DEL PALO.






Todo el santo día estuvieron a gresca unas nubes con colores oscuros, mete miedos. Y constantemente se han estado insultando con palabrotas en su idioma más o menos sonoras e, incluso, se han lanzado, unas a otras, flechas incendiarias.  Parecían niñicos chicos disputándose un balón.
Pero, a medida que crecía el día o, mejor, a medida que menguaba, no sé si porque se estaba haciendo oscuro o porque se les acababa el día, se han liado de veras, aunque no tanto porque el agua no ha llegado al río, han subido el tono de sus vozarrones, han puesto luz en la noche, bastante oscura, arriba del cielo caudetano, y el sudor producido en el fragor de la lucha de los ejércitos en todo lo alto, ha caído hasta tierra en forma de gruesos goterones de agua sembrando de preocupación a LA ASOCIACIÓN DEL PALO que lo tenía todo pergeñado para la gran noche de fiesta en torno AL PALO.
Pasadas las 20,30 horas el presidente Juan Manuel Requena «el Revi» de la ASOCIACIÓN publicó un bando en el que se anunciaba que los actos sufrían un retraso de 30 minutos dando tiempo a que las nubes guerreras depongan las armas, firmen un alto en la contienda particular para que sus diferencias no tengan incidencia alguna que repercuta, como efecto colateral, echando por tierra los fastos de LA ASOCIACIÓN DEL PALO en la celebración lúdico-festiva de SUS BODAS DE PLATA (25 años) desde su reimplantación. Porque, como ha dicho a la emisora de radio que le ha entrevistado hoy, por ayer, ANTONIO CONEJERO RODRÍGUEZ, hombre que va más allá de los límites temporales del predio caudetano en todo lo referente a noticias escritas y a otras que entresaca del tiempo donde los amanuenses no se habían puesto al tajo, a la Cope para que ésta emisora lo lanzara a las ondas etéreas,«esto viene de lejos, de muy lejos, con certeza desde que se empezaron a celebrar los fastos en honor de la Virgen de Gracia y de San Blas, tras haberlas recuperado el pueblo, por iniciativa Mariana manifestada al pastorcico Juan López al que le hizo objeto de su favor, le otorgó, llegar a disponer del brazo que se quedó en el útero de su madre, pues nació manquito, aquel año de gracia de 1414, en su 16 de diciembre.
Ya, entonces, se anunciaban las inminentes fiestas de la villa con luminarias hasta en la torre de la parroquia de Santa Catalina, virgen y mártir, hasta que se tomó la opción de elevar, poco a poco, sobre lo alto de la torre, EL PALO del que, tal día como hoy, por ayer, quedarían bien visibles sus 9,50 metros de altura sobre el que se izaba el pendón real del momento, hoy la BANDERA NACIONAL.
180  comensales nos juntamos en la Plaza de la Iglesia para dar buena cuenta de una cena de sobaquillo (entremeses, y comida traída de casa, generalmente bocatas. El mío tenía acostada una tortillica francesa con tomate y buen jamón, combustible más que suficiente para ocho horas de trabajo en el campo doblando el espinazo.
En abrir y cerrar de ojos desaparecieron de la plaza manteles, vasos, botellas, mesas y sillas quedando el lugar expedito.
Los músicos, la Banda «Amigos de la Música» con los miembros de la asociación DEL PALO tomaron posiciones delante del castillo para inmortalizar el momento por los flases de profesionales y aficionados, como yo.
Acto seguido LOS ASOCIADOS iniciaron el pasacalles seguidos de la banda. En la Plaza permaneció un gentío abigarrado, de muchos por metro cuadrado, a la espera del castillo de fuegos confeccionado por Toni, hijo «del Higo» que es el que prende los castillos en Valencia, una vez que vuelvan del pasacalles los miembros de la ASOCIACIÓN.
No tardaron mucho. Habían ganado casi del todo la media hora de retraso. Con la que se dieron inicio los actos.
Cuando los músicos de la Banda se ubicaron en su sitio y concluyeron la pieza que venían tocando del pasacalles, se apagaron todas las luces de la plaza. Pasaban 7 minutos de las doce de la noche.
Un ayudante del imaginero del arte de fuego de artificio prendió fuego la mecha que, velozmente, fue explotando petardos hasta que se presentó en lo alto de la torre de la iglesia en la que, a su vez, dio fuego al castillo de artificio que había compuesto el hijo del «Higo».
Toda la noche caudetana se llenó de luz y color. Marte que en su viaje de este a suroeste iba atravesando la Plaza, lo pasaba bomba desde su puesto de observación privilegiada mientras que Júpiter, situado al oeste se mordía las uñas porque no alcanzaba a ver la plaza que hervía de personal de toda edad porque un edificio se lo tenía prohibido.
Marte, a punto de esconderse detrás de la torre tuvo tiempo de escuchar el HIMNO NACIONAL MIENTRAS SE IZABA EN EL PALO, LA GRAN BANDERA NACIONAL, que mecida por el viento reinante en lo alto de la torre anunciaba ya, como venía haciéndolo, cada año, desde muy atrás en el tiempo que las Fiestas en honor a la Virgen de Gracia ¡YA ESTÁN AQUÍ!.
Cuando salía de la Plaza, labor ímproba pues me costó un montón hacerlo, se había convertido, toda ella, en una gran pista de baile donde, grandes y pequeños, se movían al ritmo que marcaba la Banda de amigos de la música.

Desde la tranquilidad de mi cuarto, perturbada por la música que venía del Paseo Luis Golf, sale a buscarte mi saludo, mis

          ¡¡¡¡¡¡BUENOS DÍAS!!!!!!

4.9.2018. Martes. P. Alfonso Herrera, O. C.


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