lunes, 19 de enero de 2026

Acompañó el tiempo.

ESTAMPA CAUDETANA.

ACOMPAÑÓ EL TIEMPO.

Al contrario que ocurriera el sábado, día litúrgico de la fiesta de San Antonio Abad el Eremita, en que amaneció lloviendo, ocurrió ayer, pues un cielo limpio de nubes dejaba a un sol, todavía joven, poner luz brillante en toda la Villa, en un día en que, una gran multitud de gente se echó a la calle, se volcó para venerar al Santo del desierto que, en nuestra Real Villa de Caudete, asienta su ermita, estramuros de la misma, allí por donde pasa el camino que conducía, otrora,  y conduce, hoy, al peregrino que viene por los caminos del Sur: de la Lana o de Aníbal hasta Santiago de Compostela.

Según se refleja en papeles muy viejos, legajos los llaman quienes los desempolvan, el Santo Antón tuvo una importancia capital en siglos pasados puesto que en su ermita daba cobijo y se les solucionaba  problemas graves producidos por el Ergotismo, conocida enfermedad de aquellos tiempos, también llamada "El fuego de San Antón" que era consecuencia de comer pan de centeno contaminado por el Cornezuelo del Centeno (Claviceds Purpurea) y que les producía grandes ardores en las extremidades, convulsiones, alucinaciones e, incluso, gangrenas a los peregrinos (GPT). 

No sé si en la ermita tuvieron sede las gentes que eran conocidas como "Los Antonianos" que tenían como misión, precisamente, la práctica de la caridad con los peregrinantes a Santiago.

Desde aquellos lejanos días  llega hasta nosotros esa devoción, muy acendrada en la Villa, por el Santo Abad Antón, el Eremita. Y, es, por ello, por lo que esta Villa celebra con entusiasmo fiestas litúrgico-festivas en su honor  animadas con ilusión por sus cofrades.

Este año no me tocó a mí presidir la liturgia, lo hice varios años con anterioridad. A mí me tocó suplir al designado para tal función. Y esa fue la razón de que no pudiera salir a la calle en el momento preciso en que la procesión del Santo Antón pasaba por la Plaza de Nuestra Señora del Carmen y, cuando lo hice, hábido de conseguir noticia gráfica del momento, ya había pasado precedida por una sonora Banda de tambores y tamboriles compuesta por maestros músicos muy jóvenes, más bien tirando a niños, siempre marcan el paso  de esta procesión, y avisan de la inminente presencia de la imagen del Santo. La seguían gentes con sus animales que habrían de ser bendecidos luego, al terminar la procesión y delante del carro que portaba al Santo Antón, muchas de las parejas de bailadores presididas por las de los Reinados, la infantil y las de mayores que, en cada alto del camino, bailaban los bailes tradicionales del Niño, hoy, por ayer, en honor de San Antón:

(Vídeo con las  parejas bailando en la calle que lleva el nombre del homenajeado)


Tras el Santo, el Preste presidente,  P. Antonio Graciá Albero, coadjutor, carmelita, revestido con capa y estola. Detrás, la Reina de las Fiestas y sus Damas de Honor, Miembros de la Cofradía de San Antón, autoridad civil de la Villa y, luego, cerrando la procesión, la banda oficial de la Villa.

(Vídeo de la procesión)


Recibe mi saludo, mis


¡¡¡BUENOS DÍAS!!!

19.1.2026. Lunes. (C. 2.449)

P. Alfonso Herrera. Carmelita.

Nota: la información gráfica me ha sido facilitada por una amable lectora de mis "Estampas Caudetanas"

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