jueves, 19 de marzo de 2026

Hoy es San José.

ESTAMPA CAUDETANA

HOY ES SAN JOSÉ

Ya lo sabíamos, pero por si acaso quedaba alguna duda, ésta se disipaba para aquellos que, nada más entrar en la iglesia del monasterio de nuestras hermanas, las Madres Carmelitas de clausura, para celebrar con ellas la solemnidad del gran Protector de la Iglesia y, a la vez, Patriarca de la Orden del Carmen.

Allá, a la derecha del presbiterio, junto a la verja que separa el coro bajo de las monjas, se encontraba situada, sobre una mesita, una preciosa imagen de San José con el Niño Jesús en una pose angelical, mirando con embeleso a aquel que había sido elegido, ni más ni menos, que para entroncarlo en la progenie del rey David.

Él, José, miembro de la saga real, pero que en aquel momento no ostentaba más título que el de sencillo hombre de pueblo, trabajador nato en el arte de manejar gubias, limas, sierras y martillos en su humilde taller de carpintería de Nazaret.

Ciertamente, las miradas de quienes iban entrando en la iglesia del monasterio se dirigían —pienso yo— a la imagencica de José antes incluso de hacerlo, en el día de hoy, al Sagrario donde permanece realmente presente Jesús.

Y es que San José es muy celebrado en la Comunidad Autónoma vecina, la Valenciana, y lo fue en toda España. Ahora, por decisión política, se ha caído del calendario festivo nacional salvo en las comunidades autónomas de Murcia, Galicia, Navarra, País Vasco y, por supuesto, la Valenciana, donde coincide con las Fallas y toda la parafernalia que las acompaña.

Aquí, en la Real Villa de Caudete, nada externo indica que hoy es San José, el esposo de la Virgen María y padre putativo de Jesús. Eso sí, un chorro de alegre y tierna vida —que no era otra que los "ñacos"— bajaba por la Avenida de la Virgen con dirección a sus respectivos colegios.

Pero, intramuros, se celebra con toda solemnidad a este Santazo, y no solo porque sea quien da nombre a la superiora, la priora, sino porque ostenta el título de Patriarca de la Orden del Carmen, que es la que propiamente da entidad al monasterio y al puñado de monjas que allí vive su consagración al Señor.

De ahí que la monja sacristana haya dispuesto esta mañana una imagen de San José a la derecha del altar en el presbiterio para que presidiera, en primer lugar, la Eucaristía y luego esos encuentros personales que llevan a cabo las monjas del monasterio.

En la homilía, el sacerdote dio la palabra a otra monja de la misma Orden, pero de época distinta. La monja a la que me refiero es a Santa Teresa de Jesús, devotísima del Santo Patriarca, a quien encomendaba todo y del que obtenía cuanto necesitaba para su vida espiritual, primero y principalmente, y luego gracia tras gracia, favor tras favor, según nos dio a conocer en uno de los libros que escribió, el que lleva por título "El libro de la vida".

Y, en el castellano del Siglo de Oro, compartió con las monjas y los fieles asistentes lo que dice de él en el capítulo 6º del libro citado, pero que en nuestro castellano actual dice así:

"Tomé por abogado y señor al glorioso San José y encomendéme mucho a él. Vi claro que así de esta necesidad como de otras mayores de honra y pérdida de alma, este padre y señor mío me sacó con más bien del que yo le sabía pedir.

No me acuerdo hasta ahora haberle suplicado cosa que la haya dejado de hacer.

Es cosa que espanta las grandes mercedes que me ha hecho Dios por medio de este bienaventurado santo, de los peligros que me ha librado así de cuerpo como de alma.

A otros santos parece les dio el Señor gracia para socorrer en una necesidad; a este glorioso santo tengo experiencia que socorre en todas.

Querría yo persuadir a todos que fuesen devotos de este glorioso santo por la gran experiencia que tengo de los bienes que alcanza de Dios.

Quien no hallare maestro que le enseñe oración, tome este glorioso santo por maestro y no errará en el camino".

Estas palabras han hecho que San José sea considerado especial protector de la vida interior en la espiritualidad carmelitana, dentro de la cual desarrollan la suya nuestras monjas Carmelitas de clausura.

Y, fuera de los monasterios y conventos carmelitas, es sumamente venerado y tomado como protector del jefe de la familia. ¡Es el Día del Padre! Y también de los vocaciones que se preparan para el sacerdocio en los seminarios.

Además, el 1 de mayo de 1955 el papa Pío XII estableció la fiesta de San José Patrono del mundo del trabajo, justificando su decisión en unas verdades profundas:

1. La dignidad del trabajo humano.

2. El trabajo como camino de santidad.

3. La defensa de los trabajadores.

4.La vida oculta de Nazaret, donde Jesucristo mismo quiso vivir muchos años como trabajador, bajo el cuidado de San José, dignificando así la vida ordinaria.

Por lo que el trabajo, vivido con espíritu cristiano, puede convertirse en oración y camino de salvación.

Recibe mi saludo, mis 


¡¡¡BUENOS DÍAS!!!

19.3.2026. (C. 2.501).

P. Alfonso Herrera. Carmelita.

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