domingo, 24 de mayo de 2026

La albahaca.

ESTAMPA CAUDETANA. 

LA ALBAHACA.

En la ventana de mi cuarto tengo un tiestecico con ALBAHACA.

Desde el alféizar contempla, por un espacio que dejan dos cipreses, el claustro bajo, el de la columnata Barroco-Toscana con su fuente en el centro del mismo.

Para ella es un estupendo lugar porque en ese sitio se encuentra con su amigo el sol, todavía joven, y se lo pasa pufff ¡cómo se lo pasa!

Aunque, la verdad sea dicha, cuando el sol se infla de orgullo en su cénit, ella se viene abajo.

Se diría que no le aguanta la chulería y, me veo en la obligación de introducirla dentro  con una cortinilla interpuesta para que le llegue la luz pero no las pruebas de afecto violentas de sus rayos del medio día.

Y es que, centrada en sí misma, se pasa las horas muy bien recordando el limpio y generoso encuentro mañanero.

Ocurrió hace unos días. Pasé por delante de la tienda donde venden de todo y paré para comprarle unas matas de tomates, pimientos y berenjenas al P. Ángel con el fin de que recuerde aquellos tiempos en que echaba una mano a su padre "llaurador". Y la vi luciendo tipo en el expositor.

Ni corto, ni perezoso, le eché mano y , tras hacer efectiva la compra, se vino conmigo.

Creo yo que daría en pensar:" triste destino me espera. Éste pollo me ha comprado para hacerme cisco al prepararse pesto para untar. 

Me veo siendo despojada, hasta 50 gramos de mis hojas,  rehogada 5 segundos en agua hirviendo y luego congelándome en agua con hielo y, congeladica, echándome al mortero para machacarme sin piedad con un poco de sal, no mucha, junto a un ajo tierno, 30 gramos de piñones, 30 gramos de queso al gusto y 80 gramos de aceite de la Cooperativa o de Agulló. 

¡Pobre de mí!

O, a lo mejor, es que anda un poco así, así, de según qué cosas, y me lleva para solucionarle la papeleta. Porque, como poseo productos naturales que ponen en orden los intestinos,  abren la salida a los gases e, incluso, les proporciono sosiego y tranquilidad...

La verdad, yo no la traje para que me aderezara las comidas ni para que me solucionará problema sanitario alguno. Yo me la traje para que me sirviera de avanzadilla en la guerra que cada primavera nos arman los mosquitos tigre que nos llegan desde la costa situada a 70 kilómetros.

Yo la pongo en el alfeizar y ella se ocupa de espantar a moscas y mosquitos empleando solo  su fragancia. Y los mosquitos que lo saben, ni se acercan. Es una artista en eso de obtener la fragancia espanta insectos.

Esta, su fragancia, es fresca y suave, con notas de anís y clavo por el Eugenol y el Linalol que fabrica.

Esta es mi ALBAHACA,  la que ha llegado en un viaje de no menos de 4.000 años haciendo altos en cocinas y solucionando papeletas a vete a saber cuánta gente, desde la India y por sus alrededores.  

Hubiera querido mandarte su fragancia envolviendo mi saludo. Pero los chicos de la ciencia no han entrado todavía en ese campo.

No estaría nada mal, pero nada de nada, que, nosotros caigamos en la cuenta de que nos encontramos envueltos en otra clase de fragancia, en la fragancia del Espíritu Santo al que hoy celebramos llegando a nosotros desde Dios Padre enviado por Jesús. Pues, hoy, es la Solemnidad de Pentecostés (Hechos 2, 1-13).

Recibe mi saludo, 


¡¡¡BUENOS DÍAS!!!

24.5.2026. Domingo (C.2.563).

P. Alfonso Herrera. Carmelita.

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