lunes, 29 de junio de 2026

La Euphorbia Ingens.

ESTAMPA CAUDETANA

LA EUPHORBIA INGENS


Se la conoce como «candelabro» o «cactus árbol africano».

Es el tercero y último de los obsequios que me hizo el bueno de Antonio Conejero Rodríguez.

—Tengo uno muy hermoso —le dije— en el claustro bajo del convento, el de la columnata barroco-toscana, hecho ya un árbol.

—Lo vi tan guapo —me respondió— que seguro que le va a encontrar un lugar en el claustro.

Pues claro. En cuanto me haga con un tiesto grande y le prepare un lecho muy drenado, con piedrecicas y arena de río, irá a ocupar un lugar bajo uno de los arcos de medio punto del claustro.

Parece un cactus, pero no lo es. Es una Euphorbia. Crece como un candelabro, con cuatro a seis caras, y está provista de pequeñas espinitas en los bordes.

Le gusta el sol a base de bien y, cuando tiene trato amigable con él —que debe ser por la mañana y por la tarde—, suele darse prisa en crecer. Del sol del mediodía, cuando está en todo lo alto, en su cénit, pasa olímpicamente.

No es un tiquismiquis. Se conforma con poco y no se enfada cuando se le retrasa el riego, que en verano debe hacerse aproximadamente cada seis semanas. El invierno lo pasa casi por completo sin beber.

Con quien no tiene trato es con el hielo, porque si la temperatura baja de los 0 °C lo pasa muy mal.

Así que pasará a engrosar el número de aquellos que tengo que retirar un poco hacia dentro, bajo el techo del claustro, para que no les caiga encima la helada.

Es guapo el plantón que nos regaló Antonio, y mucho más se va a poner a medida que vayan cayendo las hojas del calendario.

¡Ah! Y hay que tener muchísimo cuidado con su savia. Es un látex muy corrosivo que deja huella allí donde cae una gota y, si es en los ojos, puede incluso causar ceguera.

Pero no por eso hay que desdeñarlo. Solo hay que tener cuidadín con él.

Y, si a pesar de ello, por un descuido nos hace un poco de mal, no hay que contestarle en la misma longitud de onda, ni devolverle el mal.

Si ese supuesto fuera entre humanos, quedaría iluminado por aquel dicho de Jesús:

«No devolváis mal por mal; amad a vuestros enemigos, haced el bien y orad por quienes os calumnian y os hacen mal» (cf. Lc 6, 27-28).

Recibe mi saludo.


¡¡¡BUENOS DÍAS!!!

29.6.2026. Lunes. SANTOS PEDRO Y PABLO. (C. 2.595).

P. Alfonso Herrera. Carmelita.

No hay comentarios:

Publicar un comentario