domingo, 14 de enero de 2018

ESTAMPA CAUDETANA. El Herbolario



ESTAMPA CAUDETANA.
EL HERBOLARIO.

Había bajado a darle la comunión a un par de "chiquillos". Juntando los años de los dos andaban caminando con paso pausado (ya no tienen prisas), en busca de los dos siglos. Y es que en este pueblo que es CAUDETE, en que la gente, que bebe un agua bastante gorda, con un alto  índice de cal, no tiene ninguna prisa por cambiar a otra dimensión (supongo que aquí el personal tendrá muy asumido aquello del decir popular: “como en la casa de uno no se está en ninguna parte").

A lo que iba, toqué el timbre y... o no me entendió el chaval, el nieto, o no me expliqué bien. El caso es que me dijo:

- "que no vendrían hasta las ocho o más allá". 

Me extrañó. Pero... miré el reloj y me dije por 35' no voy a volver a casa y me largué a andorrear por la parte baja del pueblo y así lo voy conociendo, familiarizándome con él. Y así lo hice.
Me bajé hasta la carretera de Villena y llegué casi hasta el final del pueblo. Me dediqué a corretear las calles una para arriba, otra para abajo. En esas estaba cuando me topé con ella. Ipso facto, me sacó de mi soliloquio o ensimismamiento. Los renglones, haciendo el pino, iluminados por una luz cenital, pregonaban a todo el que deambulaba por la calle, la calle LA HUERTA,  lo que se ofrecía dentro de la tienda, porque era una tienda.
Quieres creer que, a mi cerebro, al que cerré el programa de pensamientos en que le tenía ocupado, le costó algún trabajo sacarle el sentido al primero de los renglones y eso que la terminación de la palabra, los colorines de las letras y los “gritos” que pegaban los productos de la tienda eran más que soplos de un chico listorro a uno que estuviera "pegado" en un examen.

La palabra, partida en dos por falta de espacio, era, en el primero de los renglones con todas sus letras floridas, NATURAL completándose a sí misma, con su otra mitad, toda vestida de verde, MENTE. El rótulo partido leído de un tirón nos da el nombre del negocio: “NATURALMENTE"

Le va muy bien, a mi modo de ver, el rótulo. Ya desde el paño del muro se nos pone en antecedentes acerca de que lo que allí se expende y vende, pues nada  tiene que ver con la química, nada con laboratorios, nada con manipulación genética. Solo se muestran y ofrecen productos NATURALES, productos tomados de la naturaleza tal y como ella los ha fabricado.
Se establece, por lo tanto, una relación directa, sin subterfugios del comerciante, sin engaños, entre lo que se pregona en el exterior y lo que se contiene en el interior.

No fue solo el rótulo que da nombre a la tienda, lo que me llamó la atención. ¿Te has fijado en los elementos dispuestos en el escaparate? No tuvo que trabajarse mucho la idea del diseñador para situarla a la realidad. Y, la verdad, una maravilla, una gozada, una obra de arte muy lograda: Una rama de encina troceada y de los trozos, una familia de cérvidos tan tranquilos, a lo que parece, descansando en un claro del bosque alfombrado con las hojas secas que acaba de tirar abajo un tardío invierno.

Con toda naturalidad emprende el viaje hasta ti mi saludo, mis

                                   ¡¡¡¡¡¡BUENOS DÍAS!!!!!!
14.1.2018 Domingo P. Alfonso Herrera. O. C.


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