sábado, 23 de junio de 2018

La Malva Real


ESTAMPA CONVENTUAL.
LA MALVA REAL




Hasta aquí llegó escondida. Vino como uno de tantos polizones, a escondidas.
Cuando estuvo segura comenzó a echar fuera de su escondite primero una hojita liliputiense, como si tuviera miedo de que, confundida con una mala hierba, la arrancaran y... «tal día hizo un año».
Pues no. Todo lo contrario, a mí, personalmente, me encantó desde un primer momento y la fui acompañando y animando en su crecimiento. Ahí la tienes, crecidita, totalmente independizada. Bien es verdad que, la pobre, vino a hundirse en una jardinera con poco fondo y  me estoy imaginando a las raíces yendo y viviendo y volviendo a ir a todo lo largo del recipiente plástico que la sustenta. Espero que el peso y la altura que va alcanzando no la hundan en la miseria de  perder el equilibrio y ¡hala! a hacer gárgaras. Entonces de qué le habrá servido jugármela.
La semilla de la que se ha levantado para arriba esta espabilada la retiré de una malva real, guapa ella, que floreció en el parterre del edificio que hacía esquina entre Víctor de la Serna y Uruguay en mi barrio de Madrid. Y es que era provocadora, llamaba la atención, toda ella florida desde sus bajos más bajos hasta la punta en todo lo alto. Y toda la vara forrada con flores blancas. Así que me dije,: «estate al tanto y, a su tiempo, hazte con las semillas» y así lo hice. En mi bosquecillo madrileño crecían en media tinaja de esas que se emplean para meter vinos y, claro, estaban más guapas que su madre de Víctor de la Serna, sin duda alguna. Era debido al buen abono de paloma que le insuflaba una energía... que ya, ya.
Aquí también tiene el mismo sustento pero no la misma cantidad de tierra. Y, claro, «no se pueden pedir peras al olmo»
Pero está guapa ¿o no? Ya tiene fuera seis flores y sigue dando órdenes a los capullos de más arriba de la vara para que se vayan abriendo.
No espero a que salgan más flores porque me viene pidiendo que quiere salir de viaje  para ver qué hay más allá de la columnata del claustro y dejar de ver a la impertinente fuente que no hace más que urgir a todas las plantas que se abran, que se abran y muestren poniendo al descubierto, que muestren sus respectivas beldades, sus flores.

Desde lo alto de la Malva Real va planeando a encontrarse contigo mi saludo, mis

          ¡¡¡¡¡¡BUENOS DÍAS!!!!!!
23.6.2018. Sábado. P. Alfonso Herrera. O. C.

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